Buenos días a todos.
Ayer vivimos una de esas sesiones que resumen a la perfección el cambio de carácter del mercado en este tramo final de octubre. Mientras Alphabet (-12,64%) sufría el mayor batacazo de toda su historia en bolsa y arrastraba con fuerza a los índices generales, más del 80% de las compañías del S&P 500 cerraron en positivo y el S&P 500 equiponderado (+1,21%) firmó su mejor jornada en dos semanas. Y la purga en las grandes tecnológicas no terminó al sonar la campana, porque tras el cierre Amazon (-7%) e Intel (-17%) volvieron a recibir un duro castigo en el after-hours tras presentar sus cuentas. Hoy viernes cerramos la semana pendientes del Índice de Costes Laborales (ECI) del tercer trimestre a las 13:30 (la métrica de inflación salarial predilecta de la Fed), el PMI de Chicago a las 14:45 y el regreso de los primeros portavoces del banco central (Daly a las 17:00 y Musalem a las 17:30) tras la tensa reunión del miércoles, además de los resultados antes de la apertura de gigantes como Exxon Mobil, Chevron y AbbVie.

Mapa del S&P 500 del 29 de octubre. El tamaño representa capitalización y el color, la variación diaria. Alphabet y parte de la tecnología caen mientras el verde se extiende por el resto del mercado.
El mercado separa el grano de la paja en la IA
Si uno solo mira la foto fija de los grandes índices, podría pensar que ayer fue un día flojo en Wall Street. El S&P 500 cedió un -0,30% (hasta los 7.720,39 puntos), el Dow Jones bajó un -0,25% (cerrando en 52.342,56 puntos) y el Nasdaq Composite cayó un -1,38% (hasta los 26.184,72 puntos), cortando los tres una racha de tres sesiones consecutivas de subidas. Todos los índices marcaron sus mínimos del día hacia las 19:30 (hora española) tras saltar la noticia de que un petrolero había sido alcanzado en el Estrecho, aunque lograron recuperar buena parte del terreno antes del cierre.
Índice | Cierre | Sesión |
|---|---|---|
S&P 500 | 7.720,39 | -0,30% |
Nasdaq Composite | 26.184,72 | -1,38% |
Nasdaq 100 | 29.402,51 | -1,38% |
Dow Jones | 52.342,56 | -0,25% |
Russell 2000 | 2.859,22 | +1,01% |
S&P 500 equiponderado | 8.912,96 | +1,21% |
Pero la realidad interna del mercado fue radicalmente distinta, con un rally de amplitud en toda regla. Más de 400 valores del S&P 500 terminaron en verde, el S&P 500 equiponderado, seguido por el ETF RSP, batió al índice ponderado por capitalización en 1,5 puntos porcentuales y el Russell 2000 (+1,01%, hasta 2.859,22 puntos) encadenó su cuarto día consecutivo de subidas.

S&P 500 equiponderado en puntos hasta el 29 de octubre. La recuperación se mantiene por encima de las medias de 20, 50, 100 y 200 sesiones. El comportamiento mejora al dar el mismo peso a cada compañía.
El volumen comprador dejó una señal más moderada: 53,0% en NYSE y 49,8% en Nasdaq. El porcentaje de compañías que sube y el porcentaje de volumen negociado en valores alcistas miden cosas distintas. La participación mejora, aunque sigue siendo necesario comprobar cómo evoluciona la presión compradora.
De hecho, el número de compañías del S&P 500 con alzas superiores al +3% se disparó a 75 valores (frente a los 33 del miércoles), mientras que las caídas de más del -3% pasaron de 23 a 26 compañías. El saldo neto de nuevos máximos menos nuevos mínimos de 52 semanas también mejoró hasta -58 en el NYSE (que avanzó un +1,05% en la sesión) y hasta -88 en el Nasdaq (su mejor lectura del mes pese al retroceso del índice, aunque suma ya 44 sesiones seguidas en negativo en este indicador, superando la racha de 43 días de abril de 2025).
A nivel sectorial vimos una dispersión enorme, con más de 9 puntos porcentuales de distancia entre el mejor y el peor sector del día. Ocho de los once sectores cerraron con ganancias, liderados por Salud (+2,50%), Inmobiliario (+2,25%), Consumo Básico (+1,64%, que cortó cuatro días de caídas), Utilities (+1,56%) y Financiero (+1,52%), acompañados por Industrial (+1,00%), Materiales (+0,89%) y Energía (+0,42%). En el lado opuesto, Consumo Discrecional (-0,63%), Tecnología (-0,88%, que acumula diez sesiones seguidas situándose entre los dos mejores o los dos peores sectores del día) y, sobre todo, Servicios de Comunicación (-6,60%) concentraron todas las ventas.

Variación diaria de los once sectores del S&P 500 el 29 de octubre. Ocho cerraron en positivo y comunicación concentró el mayor castigo.
Fijaos en la magnitud del movimiento en Servicios de Comunicación: arrastrado por el peso masivo de Alphabet, el sector sufrió su peor sesión desde el 3 de febrero de 2022 y su ETF de referencia (XLC) encadenó siete caídas consecutivas (la racha negativa más larga desde su nacimiento en junio de 2018, tocando mínimos desde junio de 2025). Con el desplome de ayer, el sector cerró a 3,5 desviaciones estándar por debajo de su media móvil de 50 sesiones (MA50), una lectura de sobreventa extrema con seis precedentes en los últimos veinte años (enero y septiembre de 2008, agosto de 2011, agosto de 2015, marzo de 2020 y diciembre de 2021). Lo interesante aquí es lo que suele ocurrir después: históricamente, tras cerrar a 3,5 desviaciones estándar por debajo de la MA50, el sector de Servicios de Comunicación ha rebotado de media un +2,65% al día siguiente (frente al +0,03% de media histórica), un +5,30% a tres meses (frente al +1,55% habitual) y un +7,86% a seis meses (más del doble que el +3,22% de cualquier periodo).

Comunicación cotiza unas 3,5 desviaciones típicas por debajo de su media de cincuenta sesiones. Los precedentes son pocos e incluyen crisis financieras. La sobreventa puede favorecer un rebote, sin asegurar un suelo.
Aquí conviene poner las probabilidades en su sitio. Esas medias históricas incluyen episodios como 2008 y 2020, con entornos muy distintos entre sí. Una caída extrema invita a seguir el precio con más atención, pero el tamaño de una posible compra también depende de cómo hayan cambiado los beneficios y la capacidad de generar caja.
Este castigo refleja cómo el mercado está pasando del entusiasmo ciego por la inteligencia artificial a examinar con lupa quién gasta de forma racional y quién está quemando caja sin retorno inmediato. La cesta de seguimiento de compañías ligadas a la IA cedió ayer un -1,96% (con el bloque de Infraestructura bajando un -1,64% y el de Implementación un -2,37%, aunque en el año la Infraestructura de IA sigue ganando un +62,18% frente al -1,12% de Implementación).

Evolución de las cestas de IA en los últimos doce meses. Son índices hipotéticos equiponderados, sin comisiones ni dividendos. Este periodo difiere del año natural al que se refieren las cifras del texto.
Si miramos las megacaps (compañías de más de 500.000 millones de dólares de capitalización), el daño interno desde sus máximos de 52 semanas empieza a ser serio: Alphabet (-29,5%) y Broadcom (-28,4%) rozan ya el -30% de caída desde máximos, seguidas por correcciones de doble dígito en Micron (-23,0%), Meta (-19,7%), Tesla (-17,7%), Amazon (-14,2%), AMD (-12,8%) y Nvidia (-10,7%), mientras valores defensivos, financieros o de salud como Eli Lilly (0,0%), AbbVie (0,0%), Mastercard (0,0%), Apple (0,0%), Exxon (-0,8%), Visa (-0,9%), Johnson & Johnson (-1,2%) o Berkshire (-1,2%) cotizan pegados a sus máximos anuales.

Distancia de las grandes compañías a sus máximos de 52 semanas, a 29 de octubre. Alphabet, Broadcom y varias tecnológicas acumulan ajustes muy superiores a los de salud, financieras y consumo defensivo.
Hay otra dinámica de fondo muy reveladora sobre la famosa economía en forma de K. Aunque la narrativa habitual dice que las rentas altas van viento en popa mientras las rentas bajas sufren, en la bolsa estadounidense lleva cinco años ocurriendo exactamente lo contrario. Una cesta equiponderada de 37 compañías de Descuento (tiendas de dólar, aerolíneas low-cost, comida rápida, recambios de coches, préstamos subprime y pago aplazado) mantiene una tendencia alcista de largo plazo durante todo este ciclo, marcando mínimos crecientes y recuperando ayer sus medias de 50 y 200 sesiones gracias a unas ventas agregadas que no dejan de acelerar desde el primer trimestre del año pasado.
Por contra, la cesta de 32 compañías de Lujo (firmas europeas de lujo, coches de alta gama, barcos, piscinas y viajes premium) lleva cinco años atrapada en un lateral durísimo y sufriendo contracciones recurrentes de ingresos (que vuelven a repetirse en los resultados de este trimestre). Eso sí, esa debilidad relativa del lujo parece estar frenándose, ha recuperado también sus medias móviles a corto plazo y empieza a dibujar una figura aproximada de hombro-cabeza-hombro invertido que habrá que vigilar.

Cinco años de evolución de las cestas de descuento y lujo. Ambas son equiponderadas y se rebalancean trimestralmente. La mejora reciente del lujo convive con una trayectoria de fondo mucho más firme del descuento.
Esto también ayuda a entender por qué la bolsa y una descripción de la economía pueden contar historias distintas. Una familia que busca precios más bajos puede aumentar las ventas de una cadena de descuento, aunque su renta real esté bajo presión. El comportamiento de estas cestas describe negocios cotizados, sin medir directamente cuánto mejora o empeora la situación de cada nivel de renta.
A pesar de todo el ruido en las megacaps, la volatilidad del conjunto se movió poco. El VIX subió un +1,72% hasta 17,19 (descontando movimientos diarios del 1,08% para los próximos 30 días), el VVIX cerró plano en 98,01 (encadenando tres días por debajo de la referencia de 100, que sigo como señal de mayor tensión en opciones) y el VIX a 1 día subió un +3,57% hasta 13,62, lo que implica un movimiento esperado de alrededor del 0,86% para la sesión de hoy viernes. En crédito, la ampliación fue moderada, con el CDX IG en 61,36 pb (+2,2 pb) y el CDX HY en 352,73 pb (+2,3 pb).
Bonos y divisas
El tropezón del bloque ligado a la IA trajo compras inmediatas a la renta fija estadounidense, lideradas por el tramo corto de la curva al enfriarse las apuestas de subidas de tipos de la Fed. La TIR del bono a 2 años cayó 8,3 puntos básicos (incluyendo la negociación posterior al cierre) hasta el 4,602%, su cierre más bajo desde el 10 de septiembre, perforando a la baja el techo de su antiguo canal alcista que funcionaba como soporte y quedando unos 72 puntos básicos por encima del tipo efectivo de la Fed (3,88%).

Treasury estadounidense a dos años. TIR en porcentaje hasta el 29 de octubre, con la actualización posterior al cierre. El tramo corto lidera el descenso de rentabilidades.
Por su parte, la TIR del bono a 10 años cedió 6,6 puntos básicos en la actualización posterior al cierre hasta el 4,937%, volviendo a colocarse por debajo de la barrera psicológica del 5% tras dos días por encima y marcando mínimos desde el 17 de septiembre.

Treasury estadounidense a diez años. La TIR retrocede al 4,937% y vuelve a situarse por debajo del 5%. Cuando baja la rentabilidad exigida, sube el precio de los bonos existentes.
La TIR a 30 años bajó 3,4 puntos básicos hasta el 5,297%, lo que provocó un empinamiento de la curva (diferencial 2s10s en 33,69 pb y 5s30s en 55,43 pb). Además, el Tesoro colocó 44.000 millones de dólares en bonos a 7 años en una subasta donde los inversores domésticos dieron un paso al frente para cubrir la menor demanda extranjera.

Treasury estadounidense a treinta años. La TIR baja al 5,297%, con un movimiento menor que el de dos años. La duración larga mantiene una sensibilidad elevada a futuros cambios de tipos.
En las carteras con renta fija corporativa, el resultado combina el movimiento de los tipos soberanos y el de la prima de crédito de cada emisor. La bajada de la TIR ayuda al precio, mientras una ampliación de los diferenciales puede restar parte de esa mejora. Por eso sigo viendo sentido a combinar calidad crediticia y una duración asumible, con vencimientos intermedios cuando encajen con el horizonte. Añadir duración no obliga a concentrarse en bonos de veinte o treinta años.
Sobre ese nivel del 5% en el bono a 10 años, conviene tener presente un matiz histórico clave para no asustarse antes de tiempo. Cuando analizamos los regímenes de beneficios desde 1950, en periodos donde el crecimiento del BPA está por encima de su tendencia histórica (en torno al 15% interanual), la TIR a 10 años puede subir hasta el 5% sin que el múltiplo PER de la bolsa empiece a contraerse. Es más, con un 2026 de hipercrecimiento de beneficios (superior al 20%) y un 2027 todavía por encima de tendencia (10%-20%), si esas proyecciones empresariales se cumplen, la renta variable históricamente ha sido capaz de digerir rentabilidades del bono a 10 años de entre el 5,5% y el 6,0% sin descarrilar.

Relación histórica entre PER y TIR del Treasury a diez años según el crecimiento de beneficios. Los regímenes de fuerte crecimiento han tolerado tipos más altos. La relación es condicional y no define un umbral seguro para la bolsa.
La condición es que los beneficios cumplan esas expectativas. Una rentabilidad del bono más alta puede digerirse mejor cuando acompaña a crecimiento real y mejores resultados, y mucho peor si llega por inflación persistente o dudas fiscales. El 5% resulta útil como referencia, pero no funciona como una frontera automática entre comprar y vender bolsa.
En el mercado de divisas, el retroceso de las rentabilidades llevó al índice dólar (DXY) a ceder un -0,23% hasta 101,915, sumando su segunda caída seguida y perdiendo su media de 20 sesiones (102,039) (con el MACD en venta y el RSI en 54), mientras el EUR/USD se situaba en 1,1182 y el USD/JPY en 157,69.

Índice DXY del dólar hasta el 29 de octubre. Pierde la media de veinte sesiones mientras retroceden las rentabilidades estadounidenses. Para las carteras en euros sigue importando la exposición a la divisa.
Materias primas y cripto
En materias primas, el oro mantiene una estructura técnica bajista, y ayer sus futuros (/GC) cedieron otro -0,50% hasta los 4.031,40 dólares. Lo positivo dentro del castigo es que volvió a defender una vez más el soporte psicológico de los 4.000 dólares tras tocar un mínimo intradía en 4.016,30 dólares, aunque técnicamente sigue por debajo de todas sus medias móviles, con el MACD en venta y un RSI ya muy comprimido en 36.

Futuros del oro en dólares por onza hasta el 29 de octubre. La zona de 4.000 sigue actuando como referencia mientras el precio permanece por debajo de sus medias móviles.
En energía, los futuros del petróleo WTI retrocedieron un -0,76% hasta los 102,00 dólares por barril (mientras el mercado digiere señales contradictorias sobre la estrategia militar de EE. UU. en Irán), manteniéndose firmes por encima de todas sus medias móviles con el MACD en compra y un RSI de 62.

Futuros de WTI de diciembre hasta el 29 de octubre. El contrato se mantiene por encima de sus medias móviles, en 102 dólares por barril.
Por su parte, el gas natural (/NG) bajó un -2,64% hasta 2,952 dólares, empezando a rellenar el hueco de rolado del miércoles y perdiendo sus MA20 (3,016) y MA200 (3,056).
El cambio del contrato de referencia puede abrir un hueco en el gráfico continuo sin que se haya producido una subida equivalente en un mismo vencimiento. También conviene distinguir Henry Hub estadounidense y TTF europeo, porque sus redes, capacidad de transporte y condiciones de oferta son diferentes.
El cobre (/HG) cedió un -1,03% hasta 6,6025 dólares, resbalando por debajo de sus MA20 (6,6073) y MA50 (6,6284) pero conservando la MA100 (6,5075).

Futuros del cobre en dólares por libra hasta el 29 de octubre. Pierden las medias de veinte y cincuenta sesiones, aunque conservan la de cien.
En el mundo cripto, los futuros de Bitcoin cayeron un -2,42% hasta los 79.125 dólares tras chocar y girarse a la baja exactamente en sus MA20 (82.322 dólares) y MA50 (81.289 dólares), perdiendo de nuevo la cota de los 80.000 dólares y alejándose del antiguo soporte de los 83.000 dólares (con MACD en venta y RSI en 42).

Futuros de bitcoin en dólares hasta el 29 de octubre. El rebote vuelve a frenarse bajo las medias y el contrato pierde la zona de 80.000 dólares.
Hoy, al ser viernes, también seguiré el cierre semanal. La vela todavía está abierta. Recuperar de forma sostenida el área de 81.000–83.000 dólares mejoraría la estructura, mientras cerrar bajo 80.000 prolongaría la debilidad. La cotización de futuros puede diferir de la del mercado al contado.
Macro y bancos centrales
La mañana de ayer vino cargada de datos macroeconómicos de primer nivel en Estados Unidos que explican por qué la Fed tiene tantas dudas.
Empezando por el crecimiento, el PIB del tercer trimestre aceleró hasta el +3,37% anualizado (+3,4%), su ritmo más fuerte desde el 3T de 2025, superando el +3,2% que esperaba el consenso y el +2,22% del segundo trimestre. ¿Quién tiró del carro? Una vez más, el consumidor norteamericano: el gasto real en consumo creció un +3,8% anualizado (frente al +3,4% estimado) y aportó por sí solo +2,52 puntos porcentuales al crecimiento del PIB, liderado por el sector servicios (+1,89 puntos), mientras la vivienda volvió a restar (-0,12 puntos, con solo dos trimestres positivos desde principios de 2024). El otro gran motor fue la inversión fija no residencial, que creció un +12,7% anualizado y sumó +1,78 puntos al PIB gracias al despliegue masivo en equipamiento de IA. De hecho, la inversión en bienes de equipo en volumen se disparó un +20,9% trimestral anualizado, colocándose en el decil más alto de toda la serie histórica desde 1947.

Aportaciones al crecimiento del PIB estadounidense del tercer trimestre, en puntos porcentuales anualizados. Consumo, inversión e inventarios y gasto público compensan el efecto negativo del comercio exterior.
Ahora bien, hay dos matices críticos dentro de estas cifras de PIB y consumo que no podemos pasar por alto:
El agujero comercial del boom de la IA: Aunque la inversión en categorías ligadas a la IA (equipos de procesamiento de información, software y centros de datos) ya supone el 5,5% del PIB estadounidense, gran parte de ese impulso de demanda se está escapando hacia las cadenas de suministro tecnológicas asiáticas. Cuando descontamos las importaciones de ordenadores, periféricos y semiconductores, la aportación neta de la IA como porcentaje del PIB en realidad está cayendo, y el comercio exterior restó unos masivos -3,32 puntos porcentuales al PIB del tercer trimestre (con las importaciones de bienes drenando -2,77 puntos).

Inversión vinculada a IA e importaciones tecnológicas como porcentaje del PIB. El impulso a la demanda de equipos es mayor que el valor añadido que queda dentro de Estados Unidos.
El consumo se financia tirando del ahorro: En los datos mensuales de septiembre, los ingresos personales subieron un +0,3% mensual (vs. +0,2% esperado), pero el gasto personal nominal avanzó un +0,5% (menos del +0,6% previsto) y el gasto personal real se quedó completamente plano (0,0%) por el bocado de la inflación. Y lo más llamativo es que la tasa de ahorro personal cayó hasta el 3,8% de la renta disponible en septiembre. Además, en el desglose del gasto se confirma la fatiga del consumo de alto standing: el gasto real en joyería y relojes lleva casi dos años cayendo, y la compra de coches nuevos se ha girado a la baja en los últimos seis meses mientras el gasto en piezas y recambios para reparar coches sigue marcando máximos. Las primeras estimaciones de seguimiento para el PIB del cuarto trimestre apuntan a una desaceleración hacia el +1,8% anualizado.

Tasa de ahorro personal como porcentaje de la renta disponible. La revisión de la serie elevó el nivel estimado, pero mantuvo la tendencia descendente hasta el 3,8% de septiembre.
El verdadero dolor de cabeza para la Fed está en los precios. El PCE general de septiembre subió un +3,6% interanual y el PCE subyacente (Core PCE) avanzó un +0,3% mensual (+0,317% sin redondear, el mayor salto mensual desde febrero) para situarse en el +3,12% interanual, en línea con lo esperado. Lo preocupante es la aceleración reciente: tras el respiro del verano, el Core PCE anualizado a 1 mes se ha disparado al +3,9%. Por un lado, la desinflación de los alquileres (PCE Rent), que había sido la gran aliada desde 2023, parece haberse terminado al subir otro +3,9% anualizado en septiembre y hacer suelo en tasa interanual (+3,2%). Por otro, el Core PCE excluyendo alquileres hizo suelo a mediados de 2024 y ya corre al +3,2% anualizado a 1 mes (+2,6% interanual), los bienes duraderos suben casi un +3% anualizado (impulsados por los aranceles frente a su histórica tendencia deflacionaria) y los Servicios Supercore (excluyendo vivienda) sufrieron un fuerte repunte del +3,5% anualizado en septiembre (con los servicios ex energía y vivienda al +4,5% anualizado a 1 mes).

PCE subyacente. Ritmos anualizados a uno, tres, seis y doce meses. Los dos últimos datos interrumpen el alivio observado durante el verano.
En estas comparaciones hay que separar la tasa interanual de la mensual anualizada. El 3,9% describe qué ocurriría si se repitiera durante doce meses el ritmo de septiembre. No significa que la inflación observada en el conjunto del último año haya sido del 3,9%. Y la definición de servicios “supercore” del gráfico excluye vivienda, precios imputados y gestión de carteras, aunque incluye algunos servicios energéticos.
Si a esto le sumamos un mercado laboral con pocos despidos, con las peticiones semanales de desempleo bajando a 194.000 y su media de cuatro semanas en el nivel más bajo desde 1969 (mientras las peticiones continuas siguen cayendo hacia la zona de 1,70 millones), se entiende perfectamente por qué en la reunión de la Fed del miércoles (donde mantuvieron tipos en el 3,75%-4,00% por 10 votos a 2) tanto la gobernadora Cook como Hammack votaron a favor de subir tipos 25 puntos básicos. Ayer, el tropiezo tecnológico relajó la probabilidad de una subida de tipos en diciembre del 83% al 74% (descontando +18 pb para diciembre de 2026 y +68 pb, menos de tres subidas, hasta finales de 2027), aunque desde la Casa Blanca Kevin Hassett ya avisó de que si el dato de inflación de octubre sale muy alto, la Fed tendrá que actuar.
En Europa, el BCE dejó los tipos sin cambios, pero la noticia del día fue el anuncio sorpresa de Christine Lagarde de que abandonará la presidencia del banco central antes de que concluya su mandato.
El tipo de depósito se mantuvo en el 2,50% y Lagarde dejará el cargo el 7 de febrero de 2027. Esta madrugada, el Banco de Japón mantuvo el 1,25% por ocho votos a uno y acordó acelerar desde enero las ventas de ETFs de unos 330.000 a 860.000 millones de yenes al año a valor contable. La pausa en tipos convive con una retirada gradual de otras medidas de apoyo.
Resultados empresariales
La temporada de resultados vivió ayer su noche más intensa, con un mensaje clarísimo del mercado: crecer está muy bien, pero si te quedas sin flujo de caja libre por el camino, te penalizo.
Alphabet (GOOGL): Se desplomó un -12,64% (hasta 283,82 dólares), borrando de un plumazo cerca de medio billón de dólares (con b) de capitalización bursátil. No fue solo su peor reacción a unos resultados trimestrales, sino la peor sesión bursátil de toda su historia desde que salió a bolsa en 2004 (superando el -11,63% de marzo de 2020 y el -11,61% de septiembre de 2008). Los ingresos por búsquedas quedaron por debajo de lo previsto (en parte por el auge de las búsquedas en "modo IA", que monetizan peor) y su flujo de caja libre entró en terreno negativo.
Amazon (AMZN): Tras caer un -4,25% en la sesión regular (hasta 243,79 dólares), cedió otro -7% en el after-hours. Sus ingresos del 3T (201.900 millones de dólares) quedaron ligeramente por debajo de lo esperado por la debilidad en tiendas online (68.470 millones vs. 69.610 millones estimados), dejando el BPA en 1,89 dólares (8 centavos por debajo del consenso). Y eso que AWS brilló con luz propia, alcanzando una facturación anualizada récord de 184.000 millones de dólares, acelerando su crecimiento del 37% al 39% interanual. AWS representa alrededor del 23% de las ventas trimestrales. El margen operativo del conjunto de Amazon fue del 13,9%, mientras que el de AWS alcanzó el 38,7%. ¿Por qué cayó entonces la acción? Porque el CapEx del trimestre se disparó a 64.250 millones de dólares (principalmente para IA), provocando que el flujo de caja libre de los últimos 12 meses se hundiera hasta una salida neta de -42.400 millones de dólares.
Hay dos detalles adicionales en las cuentas oficiales que ayudan a interpretar el trimestre. Prime Day se adelantó al segundo trimestre en la mayoría de los grandes mercados, lo que resta comparabilidad a las ventas interanuales del tercero. Además, Amazon mantiene un CapEx en efectivo de unos 220.000 millones de dólares para 2026 y prevé para el cuarto trimestre 240.000–247.000 millones de ventas. El crecimiento sigue ahí, pero también la exigencia de financiarlo.
Intel (INTC): Tras ceder un -3,62% durante el día, se desplomó entre un -17% y un -20% tras el cierre. Aunque en el 3T sus ingresos crecieron un sólido +21% interanual (16.510 millones de dólares) gracias a un salto del +78% en centros de datos y del +58% en fundición, y batió el BPA por 11 centavos, los cuellos de botella en el suministro y el frenazo en PCs le llevaron a hundir sus guías para el cuarto trimestre: espera ingresos de 15.000-16.000 millones (vs. 17.000 millones estimados) y un BPA de 0,25 dólares frente a los 0,43 dólares que descontaba el mercado.
Microsoft (MSFT): Aguantó mucho mejor el tipo cerrando con un ligero -0,16% (530,14 dólares), aunque perdió las ganancias iniciales pese a la enorme demanda en su colocación de bonos por 25.000 millones de dólares, pesando en el sector una guía de CapEx más contenida de lo previsto.
La colocación de deuda vuelve a conectar los resultados con el mercado de bonos. Una demanda elevada por una emisión facilita financiarse, pero el accionista sigue necesitando que las inversiones generen rentabilidad después de pagar intereses y amortizar los equipos. Un balance sólido y una cartera de pedidos grande ayudan, aunque no sustituyen esa cuenta.
SanDisk (SNDK) batió tras el cierre con un BPA de 49,51 dólares (vs. 46,36 dólares estimados), disparó su margen bruto ajustado al 84,6% (desde el 26,2% de hace un año), superó los 11.000 millones en ventas (con los centros de datos representando ya un récord del 43,5% de sus ingresos frente al 11,66% el año pasado) y anunció un split de 8 por 1 para el 19 de noviembre, aunque cedió un -2,1% en el after-hours tras haber bajado un -5,3% en la sesión.
Digital Realty (DLR) subió un +1,75% en el día y un +0,56% tras el cierre al batir con un FFO de 2,10 dólares, elevar su ocupación de centros de datos por encima del 91% (máximo desde finales de 2015) y mejorar su guía anual a 8,30-8,35 dólares.
Por el contrario, en software vimos un castigo severo en ServiceNow (NOW, -26,95%), el peor valor del S&P 500 tras dar una guía de crecimiento de cartera contratada (cRPO) del 18,5% para el 4T (por debajo del 19,8% esperado), y en Fortinet (FTNT, -20,1%) por menor ritmo en ventas de producto, mientras Marvell Technology (MRVL) cayó un -13,24% ante los rumores de compra avanzada sobre Lumentum (+0,61%).
Como dato curioso del ecosistema tecnológico, ayer se supo que Anthropic es ya el mayor cliente individual de SpaceX (-0,9%), aportando más de un tercio de sus ingresos del tercer trimestre.
Fuera de la tecnología hubo grandes alegrías lideradas por Gen Digital (+15,8%, mejor valor del S&P 500), Carvana (+15,7%), Norwegian Cruise Line (+13,5%), Chipotle (+8,9%), el bloque de defensa con Huntington Ingalls (+13,2%), Textron (+11,7%) y L3Harris (+6,8%), y sobre todo Eli Lilly (LLY, +6,6%), que pulverizó estimaciones y elevó guías arrastrando al alza a Merck (+3,8%).
En el lado negativo pesaron Caterpillar (CAT, -9,3%) por la debilidad en construcción, Honeywell Aerospace (-9,6%) y Baxter (-7,7%).
Tras el cierre, Starbucks (SBUX) cedió entre un -1% y un -2% (batió en BPA con 0,80 dólares y creció un +7,7% en ventas comparables en EE. UU., pero pinchó en ventas internacionales con solo un +0,9% vs. +3,36% estimado), las ligadas a vivienda Rocket Companies (-1,59%) y Mohawk Industries (-3%) recortaron guías para el 4T, First Solar (-3%) acusó una caída de ventas del -22,8% interanual pese a batir en BPA (5,30 dólares), Rivian (+4,2%) rebotó al batir en ingresos (+7,6%) y vimos desplomes nocturnos en Twilio (-18%), Reddit (-17%, tras limitar el acceso a usuarios sin sesión iniciada), Stryker (-12%) e Illumina (-12%).
Lectura técnica
La fractura entre los índices ponderados por capitalización y el mercado general se ve con total nitidez en los gráficos:
S&P 500 (7.720,39): Cerró de nuevo por debajo de su MA20 (7.737), pero logró defender el soporte clave de su MA50 (7.698) y la directriz alcista que trae desde los mínimos de julio. El MACD sigue en posición de venta de largos (aunque muy cerca de cruzar al alza) y el RSI está completamente neutral en 51.

S&P 500 en puntos hasta el 29 de octubre. Conserva la media de cincuenta sesiones y la directriz desde los mínimos de julio, con la media de veinte por encima del cierre.
S&P 500 Equiponderado (8.912,96): Es la otra cara de la moneda, cotizando cómodamente por encima de todas sus medias móviles tras subir un +1,21%, con el MACD en señal de compra y un RSI fuerte en 66.
Nasdaq Composite (26.184,72) y Nasdaq 100 (29.402,51): Son el punto débil a corto plazo. El Nasdaq 100 fue rechazado con precisión quirúrgica en su MA50 (29.813), donde había cerrado el miércoles, y cayó de nuevo por debajo de su MA100 (29.560) con el MACD en venta y el RSI en 44 (el Composite, con RSI en 43, perdió su MA100 en los 26.255 tras chocar con la directriz bajista desde junio y su MA50 en 26.587). Mientras el Nasdaq 100 no recupere los 29.813 puntos, cualquier rebote tecnológico seguirá encontrando papel.

Nasdaq Composite hasta el 29 de octubre. El rechazo bajo la media de cincuenta sesiones devuelve el precio por debajo de la de cien.
Russell 2000 (2.859,22): Suma cuatro días al alza, manteniéndose bien por encima de su MA200 (2.804) y de su MA20 (2.792), y frenándose ayer justo a las puertas de su MA50 (2.863) con el MACD en cobertura de cortos y el RSI en 59.

Russell 2000 hasta el 29 de octubre. La recuperación alcanza la media de cincuenta sesiones tras haber recuperado la de doscientas.
Visión y carteras
Lo que vimos ayer (y lo que viene hoy en apertura tras las caídas nocturnas de Amazon e Intel) confirma que el mercado ya no firma cheques en blanco con la inteligencia artificial. Pasar de celebrar el gasto masivo en servidores a penalizar que Alphabet y Amazon entren en flujos de caja libres negativos es un cambio de disciplina muy sano. Y lo más constructivo es que los precios siguen mostrando fortaleza en el resto de sectores (salud, financieros, industriales, consumo básico y pequeñas compañías), permitiendo que más de 400 empresas del S&P 500 suban en el mismo día en que Google sufre el mayor desplome de su historia.
A corto plazo, con el S&P 500 cotizando a 23,6 veces beneficios y una Fed dividida ante una inflación subyacente que se resiste a bajar del 3,1%, toca vigilar dos cosas muy concretas hoy: primero, que el S&P 500 respete la zona de su MA50 en los 7.698 puntos mientras digiere el golpe de Amazon, y segundo, el dato del Índice de Costes Laborales (ECI) a las 13:30, que será clave para ver si el bono a 10 años consolida su respiro por debajo del 5%. Por cierto, las elecciones de mitad de mandato en EE. UU. se celebran el martes 3 de noviembre. En los últimos cincuenta años, la semana previa a las elecciones estadounidenses, incluidas las presidenciales, registró una ganancia media del +1,43% para el S&P 500, aunque las tres últimas citas cerraron ese periodo en negativo. Esa pauta describe el pasado y no garantiza lo que ocurra esta vez. Paciencia, diversificación real más allá de los mismos siete nombres de siempre y mucha atención a cómo cierra hoy la vela semanal.
Antes de la apertura también presentan General Dynamics, Regeneron, Colgate-Palmolive, Dominion Energy, Exelon, Kenvue, Cboe, Church & Dwight, LyondellBasell y Federal Realty, además de Exxon, Chevron y AbbVie. Fuera de Estados Unidos figuran AstraZeneca, Sanofi y BP. En energía miraré márgenes y caja, y en salud y consumo, precios, volúmenes y previsiones.
Hoy Wall Street abre a las 14:30 y cierra a las 21:00, hora peninsular. La diferencia temporal de cinco horas con Nueva York se mantiene hasta el cambio de hora estadounidense del domingo. Para la cartera, seguiré comprobando que la mejora alcance al equiponderado, que el crédito no se deteriore de forma persistente y que los rebotes tecnológicos empiecen a recuperar niveles.
Que tengáis un muy buen fin de semana.
Julio Estella de la Rica
Gestor Patrimonial
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