Buenos días,

Ayer vimos una de esas sesiones en las que el índice cuenta bastante mal lo que está pasando en las carteras. El Nasdaq cayó un -2,60% y el S&P 500 perdió un -1,21%, su peor sesión desde julio. Pero el Dow Jones terminó prácticamente plano, el Russell 2000 avanzó un +0,11% y el S&P 500 equiponderado subió un +0,77%. Casi dos puntos porcentuales de diferencia entre dos formas de invertir en las mismas compañías.

El castigo volvió a concentrarse en la inteligencia artificial, mientras consumo básico, salud, utilities y financieras recibían compras. Y esta vez el movimiento tuvo un acompañante muy relevante: las rentabilidades de los bonos estadounidenses bajaron con fuerza en todos los plazos, con el diez años de nuevo por debajo del 5%. Eso devuelve algo de aire a las empresas que llevan meses sufriendo por el coste del dinero y permite que la renta fija vuelva a amortiguar una mala sesión de las tecnológicas.

Sigo viendo más oportunidades fuera de los valores que han concentrado las subidas, aunque el deterioro de la tecnología obliga a ser selectivos. Hoy tendremos una prueba importante con los PMI de actividad y las expectativas de inflación de los consumidores. El petróleo sigue muy alto y puede complicar la continuidad de este alivio en los bonos.

Evolución intradía del 22 de octubre. El Nasdaq y el S&P 500 concentran las pérdidas, mientras el Dow y el Russell 2000 aguantan mejor.

La concentración vuelve a distorsionar el titular

Fijaos en el mapa del S&P 500. Las grandes manchas rojas están en los semiconductores, Meta, Amazon, Alphabet y Microsoft, mientras buena parte de salud, consumo básico y financieras termina en verde. Apple subió un +1,23%, una excepción dentro de las grandes tecnológicas. Una caída de Nvidia o Microsoft pesa mucho más en el índice que las subidas de decenas de empresas pequeñas.

Esta diferencia tiene consecuencias muy concretas. Dos fondos con la etiqueta de renta variable estadounidense pueden comportarse de forma muy distinta según el peso que tengan en las grandes tecnológicas. Y tener varios fondos tampoco garantiza diversificación si todos llevan las mismas posiciones. Ayer volvió a verse por qué conviene revisar los negocios que tenemos dentro, además del nombre del producto.

Mapa de las compañías del S&P 500 en la sesión del 22 de octubre. El tamaño representa capitalización y el color la variación diaria, del rojo de las caídas al verde de las subidas.

Por sectores, consumo básico ganó un +3,11%, su mejor día desde abril de 2025. Le siguieron utilities (+1,98%), salud (+1,33%), financieras (+1,18%) e inmobiliario (+0,92%). Materiales sumó un +0,33%. En el lado débil quedaron comunicación (-3,02%), tecnología (-3,00%), consumo discrecional (-1,71%), industriales (-0,91%) y energía (-0,74%). Seis sectores al alza, con un índice general cayendo más del 1%.

Variación diaria de los once sectores del S&P 500 al cierre del 22 de octubre. Consumo básico y utilities lideran, mientras tecnología y comunicación concentran las ventas.

La mejora interna tiene datos detrás

Consumo básico y salud alcanzaron máximos históricos. En el S&P 500 hubo 47 nuevos máximos, el mayor registro desde julio, y cerca del 60% de sus componentes cotiza por encima de su media de 200 sesiones. El Summation Index, que acumula la información de avances y descensos para seguir la tendencia de la amplitud, también mantiene su giro al alza. Son señales que respaldan una recuperación más repartida que la que sugiere el Nasdaq.

S&P 500 en negro y porcentaje de componentes por encima de su media de 200 sesiones en rojo. La participación se recupera hacia el 60% pese al castigo del índice.

Eso sí, el mercado sigue dividido. El volumen negociado en valores que subían representó el 55,8% en el NYSE, frente al 43,5% en el Nasdaq. Y en este último los nuevos mínimos de 52 semanas superaron a los máximos en 343 valores, con 39 sesiones consecutivas de saldo negativo. La mejora de la amplitud fuera de tecnología convive con una debilidad persistente en el mercado donde cotizan muchas empresas de crecimiento.

Por eso creo que la rotación de estas últimas semanas merece atención, pero todavía necesita consolidarse. Parte del movimiento puede venir de cerrar posiciones muy concentradas y de recomprar compañías que se habían quedado atrás. La continuidad de las compras, los beneficios y el crédito nos dirán cuánto hay de recuperación sostenible.

El mercado exige cuentas a la inversión en IA

Meta cayó un -6,98% pese a superar las expectativas de ingresos. El foco estuvo en el aumento del gasto previsto en inteligencia artificial y en lo que supone para su financiación y generación de caja. Tesla perdió un -3,08% después de recortar sus planes de inversión. Dos decisiones opuestas recibieron una respuesta negativa porque el mercado está cuestionando tanto el coste del despliegue como la sostenibilidad de la demanda futura.

En los semiconductores el golpe fue mayor. El SOX cayó un -6,7%, Lam Research perdió un -11,76%, AMD un -8,10%, Micron un -6,26% y Nvidia un -4,40%. Lam añadió preocupación con unas perspectivas condicionadas por restricciones de suministro. Cuando las valoraciones incorporan muchos años de crecimiento, un problema para convertir pedidos en ventas también pesa, aunque la demanda siga ahí.

A esto se sumaron las declaraciones de Jensen Huang sobre la escasez de capital para atender la demanda de las nuevas plataformas de computación en la nube. CoreWeave cayó un -10,06% y sus bonos marcaron nuevos mínimos. La distinción que me interesa es la capacidad de financiarse: una empresa con caja puede adaptar el ritmo de inversión, mientras otra que necesita acudir continuamente a los mercados depende mucho más de que sus financiadores mantengan la confianza.

El castigo alcanzó también a GE Vernova (-10,6%), Eaton (-6,3%) y otros proveedores de infraestructura. La cesta de compañías vinculadas a la construcción de centros de datos acumula una caída cercana al -17% desde el 6 de octubre. Las nuevas plataformas de nube especializada han perdido más de la mitad desde sus máximos de mitad de año. La exposición a la IA atraviesa varios sectores y puede aparecer repetida en una cartera sin que resulte evidente.

Cesta equiponderada de proveedores vinculados a centros de datos, con rebalanceo mensual. El descenso desde el 6 de octubre ronda el 17%. Es una cesta teórica, no la rentabilidad de un fondo.

Hay sobreventa, pero todavía falta confirmación de suelo. El Nasdaq 100 acumula una corrección aproximada del -8% desde máximos y las Siete Magníficas alrededor del -5%. Desde mediados de 2024 ya ha habido cuatro correcciones del 10% o superiores en el Nasdaq 100. La historia permite poner el movimiento en perspectiva, aunque deja margen para que esta corrección continúe antes de estabilizarse.

Incluso unos buenos resultados pueden recibir ventas

Los resultados publicados después del cierre añaden un matiz importante para hoy. Western Digital superó el beneficio por acción ajustado esperado en un 13%, los ingresos en un 6% y ofreció unas previsiones por encima del consenso, además de elevar el dividendo. Aun así, la acción caía alrededor de un -6% fuera de hora, después de haber perdido un -6,43% en la sesión ordinaria. Son dos movimientos distintos y conviene separarlos.

Comfort Systems, proveedor de climatización e instalaciones, elevó sus ingresos un +54% interanual. Superó las estimaciones de ventas en un 11% y las de beneficio por acción en un 9%, con más de 1.000 millones de dólares de flujo de caja operativo y una cartera de pedidos un 24% superior a lo esperado. La acción también cedía cerca de un -6% tras el cierre. Hubo presión en márgenes, pero la reacción vuelve a mostrar lo exigente que se ha vuelto el mercado con esta temática.

Comfort Systems. Evolución de pedidos pendientes, ingresos y EBITDA ajustado, con base 100 en 2016. Las tres series crecen con fuerza, aunque la acción recibió ventas tras publicar.

Bloom Energy presentó ingresos un 14% por encima del consenso y un beneficio por acción que lo superó en un 38%. Elevó el punto medio de su previsión anual de ingresos un 11%, pero caía aproximadamente un -7% fuera de hora. Estas reacciones me hacen ser prudente con la idea de que basta con publicar buenas cifras para que una cotización se recupere. También importan el precio pagado y las expectativas que ya estaban incorporadas.

Fuera de esa temática hubo respuestas diferentes. Procter & Gamble subió un +5,58% tras sus resultados y Allegion cerca de un +11%. Los ferrocarriles también destacaron, con CSX (+6,8%), Union Pacific (+3,6%) y Norfolk Southern (+3,1%), apoyados en crecimientos de volumen y en el atractivo del tren frente al camión con el combustible caro. En salud, los máximos del sector convivieron con el -17,6% de Moderna tras informaciones sobre los datos de su vacuna experimental contra el cáncer. La selección de compañías sigue marcando diferencias incluso dentro de los sectores que mejor se comportan.

En Europa, Kering volvió a mostrar debilidad en Gucci, con su decimotercer trimestre consecutivo de descenso orgánico interanual y una caída cercana al -10% en sus ADR estadounidenses. L’Oréal, por contra, creció un +7,7% en ventas comparables ajustadas, frente al +5,4% esperado, y sus ADR avanzaron alrededor de un +6%. El consumo sigue dando señales distintas según el segmento, la marca y la geografía.

Los bonos vuelven a ofrecer protección

El movimiento más útil para una cartera diversificada estuvo en la renta fija. El Treasury a dos años terminó en torno al 4,65%, el diez años alrededor del 4,95%-4,96% y el treinta años cerca del 5,29%. Esto supone caídas de unos 16 puntos básicos en el dos y el diez años, y de 12 puntos básicos en el treinta años. La referencia del diez años durante la sesión de contado llegó a mostrar una caída cercana a 19 puntos básicos.

Rentabilidad del Treasury a dos años, en porcentaje. La caída hacia el 4,65% reduce parte de la presión acumulada sobre la financiación. La línea roja muestra el tipo efectivo de la Fed.

Fijaos en que los bonos subieron mientras el petróleo también lo hacía. Creo que esto indica que ayer pesaron más la búsqueda de refugio y las dudas sobre el crecimiento ligado a la IA que el temor inmediato a la inflación energética. Una menor necesidad esperada de financiación de centros de datos también puede reducir presión sobre el mercado de capitales. A esto se añade la posible recompra de bonos por parte de inversores que estaban posicionados para nuevas caídas y necesitan cerrar sus cortos.

Rentabilidad del Treasury a diez años. El retorno por debajo del 5% rompe parte de la subida reciente, aunque todavía debe confirmar continuidad.

Para las carteras, el mecanismo es sencillo: cuando baja la rentabilidad que exige el mercado, sube el precio de los bonos que ya tenemos, además del cupón que siguen devengando. Y esa sensibilidad aumenta con la duración. Como ejemplo aproximado, una cartera con duración modificada de cinco años ganaría alrededor de un +1% por precio ante una bajada de 20 puntos básicos, antes de considerar convexidad, cupón y cambios en los diferenciales de crédito.

Rentabilidad del Treasury a treinta años, próxima al 5,29% en la captura. Su fuerte movimiento recuerda la mayor sensibilidad de los vencimientos largos a los cambios de tipos.

En crédito conviene mantener la distinción. Los diferenciales se ampliaron y los problemas de financiación de algunas empresas de IA siguieron presentes. Por tanto, una bajada de la TIR soberana puede beneficiar a un bono corporativo y, al mismo tiempo, quedar parcialmente compensada si el mercado exige más prima por el riesgo del emisor. Prefiero calidad de balance y generación de caja a perseguir una rentabilidad elevada que dependa de refinanciarse continuamente.

La bajada de tipos empieza a llegar a otros negocios

Las constructoras de vivienda estadounidenses subieron alrededor de un +5%, incluso con unas cifras débiles de Pulte. También mejoraron las compañías de bienes duraderos que suelen comprarse con financiación, como vehículos recreativos o embarcaciones. Con una hipoteca o un préstamo más barato, mejora la cuota que puede asumir el comprador y cambia la expectativa de demanda futura.

Índice de constructoras de vivienda del S&P 1500. El rebote del 22 de octubre acompaña la caída de las rentabilidades de los bonos.

Este es el tipo de conexión que estoy vigilando para ampliar el liderazgo del mercado. El equiponderado lleva varias semanas aguantando mejor y los sectores sensibles a los tipos empiezan a responder. Aun así, una recuperación de las cotizaciones necesita acabar respaldada por pedidos, ventas y márgenes. Las compañías que habían sufrido por el coste del dinero merecen una revisión, con preferencia por las que pueden atravesar un periodo difícil sin deteriorar el balance.

El dólar también cedió por tercera sesión consecutiva, con el DXY cerca de 101,62, por debajo de su media de 20 sesiones. Esto acompaña el alivio de las condiciones financieras, aunque la debilidad de los metales nos recuerda que cada activo tiene sus propios factores y que la relación con el dólar puede fallar durante varias sesiones.

Índice del dólar DXY. La pérdida de la media de 20 sesiones prolonga la consolidación después del repunte de septiembre y comienzos de octubre.

El petróleo sigue complicando el escenario

El Brent repuntó alrededor de un +4%, por encima de 113 dólares por barril, y el WTI de diciembre avanzó un +2,39%, hasta 99,47 dólares en la captura. El riesgo de una nueva escalada en Oriente Medio mantiene la presión sobre los precios. En Europa, el gas subió alrededor de un +4%, hacia 91 euros por MWh, y el diésel mayorista estadounidense se acercó a los 5 dólares por galón.

Futuro del WTI de diciembre de 2026, en dólares por barril. La referencia de 99,47 dólares corresponde a ese contrato y al horario de la captura del 22 de octubre.

Este sigue siendo el riesgo que más puede dificultar un descenso sostenido de las rentabilidades de los bonos. Si el encarecimiento de la energía se traslada a los costes de las empresas y a las expectativas de inflación, la Fed tendrá menos margen para frenar las subidas de tipos. Ayer el mercado buscó protección en los Treasuries pese al petróleo. Mantener ambos movimientos durante mucho tiempo exigiría que otras presiones sobre la inflación y el crecimiento fueran suficientemente fuertes.

Oro y plata siguen sin confirmar el giro

El oro tampoco actuó como refugio. El futuro de diciembre retrocedió un -2,16%, hasta 4.060,4 dólares por onza, perdió el apoyo que venía defendiendo y se acercó a la zona de 4.000 dólares. Con las medias cortas por encima y el impulso todavía débil, prefiero exigir una recuperación del soporte perdido antes de interpretar una sesión positiva como un cambio de tendencia.

Futuro del oro de diciembre de 2026, en dólares por onza. La pérdida del apoyo reciente deja el precio cerca de la zona de 4.000 dólares.

La plata rondaba los 54,67 dólares por onza en la referencia del informe, con una caída diaria próxima al -5,3%. Su comportamiento vuelve a ser mucho más volátil que el del oro. La parte industrial y la sensibilidad al apetito por el riesgo hacen que pueda caer con fuerza incluso cuando bajan las rentabilidades de los bonos. El rebote de la semana anterior todavía necesita una base más sólida para hablar de recuperación.

Plata en dólares por onza. Serie diaria hasta el 21 de octubre y referencia de 54,67 dólares del informe del día 22. La caída deshace el rebote de las sesiones anteriores.

El cobre también retrocedió hacia la parte baja del rango que mantiene desde julio, con unos indicadores de impulso más débiles. Es una señal que limita el optimismo sobre una mejora general de la actividad. La recuperación de vivienda y consumo sensible a los tipos convive, por ahora, con materias primas industriales que siguen bajo presión.

Futuro del cobre en dólares por libra. El precio vuelve al extremo inferior del rango de los últimos meses, pendiente de encontrar demanda.

Bitcoin vuelve a poner a prueba su apoyo

El futuro de Bitcoin se situaba cerca de 81.455 dólares después de otro retroceso, por debajo de su media de 20 sesiones, alrededor de 83.263 dólares. La media de 50 sesiones se aproxima a 79.909 dólares, de modo que la zona de 80.000 dólares sigue siendo una referencia relevante. Los niveles corresponden a futuros y pueden diferir de los del mercado al contado.

Futuro de Bitcoin en dólares. El precio sigue entre el apoyo próximo a 80.000 dólares y la media de 20 sesiones, alrededor de 83.263 dólares.

Al ser viernes, me interesa especialmente dónde termine la semana. Recuperar la zona de 83.000 dólares ayudaría a reducir la debilidad inmediata, mientras perder los mínimos de la semana anterior empeoraría el gráfico. De momento sigue comportándose como un activo sensible a la liquidez y al apetito por el riesgo, con el impulso por debajo de lo que necesitaríamos para confirmar otro tramo alcista.

Los precios deben confirmar la mejora de la amplitud

El S&P 500 cerró en 7.663,43 puntos, por debajo de su media de 50 sesiones, situada en torno a 7.703. Está probando de nuevo la directriz que sostiene la recuperación desde los mínimos de verano. La zona de 7.600 puntos, cercana a la media de 100 sesiones, gana relevancia si continúa el descenso. Una pérdida sostenida de ese apoyo, acompañada de deterioro en más sectores, debilitaría la tesis de una corrección concentrada en tecnología.

S&P 500 en puntos. El cierre queda por debajo de la media de 50 sesiones y cerca de la directriz ascendente, con la media de 100 sesiones alrededor de 7.600 puntos.

El Nasdaq Composite perdió sus medias de 50 y 100 sesiones y marcó su cierre más bajo desde mediados de septiembre. Con una caída tan fuerte puede aparecer un rebote, pero necesito que recupere referencias técnicas y que las buenas noticias empresariales vuelvan a recibir compras. Mientras eso no ocurra, mantengo prudencia con el exceso de peso en tecnología.

Nasdaq Composite en puntos. La caída atraviesa las medias de 50 y 100 sesiones y devuelve el índice a niveles de mediados de septiembre.

El Russell 2000, en torno a 2.784 puntos, resistió la sesión, aunque sigue por debajo de su media de 200 días, próxima a 2.799 puntos. Empieza a mejorar el impulso, pero recuperar esa referencia de forma sostenida sería una confirmación más útil que anticiparse solo porque hayan bajado los tipos.

Russell 2000 en puntos. El índice aguanta la sesión y se aproxima a su media de 200 sesiones, todavía pendiente de recuperarla.

El gráfico que mejor sostiene la diversificación es el S&P 500 equiponderado, que amplió su recuperación por encima de la media de 50 sesiones. Esta fortaleza relativa viene de varias semanas y encaja con la mejora de consumo básico, salud y otros sectores castigados previamente. El VIX subió hacia 19 y el VVIX hasta 107,9, señal de mayor demanda de protección, aunque el VIX se mantuvo por debajo del máximo del viernes anterior.

S&P 500 equiponderado en puntos. El índice avanza por encima de su media de 50 sesiones, con un comportamiento más sólido que el ponderado por capitalización.

Hoy el foco está en actividad e inflación

Las peticiones iniciales de subsidio de desempleo publicadas ayer bajaron a 194.000, su menor nivel desde julio. El mercado laboral sigue mostrando resistencia, así que la caída de las rentabilidades de los bonos todavía necesita convivir con unos datos económicos que no apuntan a un frenazo claro.

Hoy se publican los PMI preliminares de octubre de la eurozona a las 10:00, los del Reino Unido a las 10:30 y los de Estados Unidos a las 15:45, en hora peninsular española. En Estados Unidos se espera un PMI manufacturero de 55,5, frente a 55,9, y uno de servicios de 58,0, frente a 58,8. Además del nivel de actividad, vigilaré los componentes de precios y empleo, porque pueden condicionar la continuidad del movimiento en los bonos.

A las 16:00 llegará la lectura final de confianza del consumidor de la Universidad de Michigan, con 46,3 puntos como referencia. Las expectativas de inflación preliminares se situaron en el 4,7% a un año y en el 3,5% a largo plazo. Un repunte adicional complicaría el alivio que descontó ayer el mercado. A las 17:00 se publica la encuesta de servicios de la Fed de Kansas City.

En resultados, American Express publica antes de la apertura estadounidense, con la difusión prevista alrededor de las 13:00 y la conferencia a las 14:30. La referencia del informe es un beneficio por acción de 4,50 dólares e ingresos de 20.120 millones. Me interesan especialmente el gasto con tarjetas, las provisiones y la calidad del crédito, porque permiten tomar el pulso al consumidor de mayor renta.

La Fed sigue en su periodo de silencio antes de la reunión del 27 y 28 de octubre. Al cierre del informe, el mercado asignaba alrededor de un 93% de probabilidad a mantener los tipos en octubre y un 76% a una subida en diciembre, frente al 88% anterior. El ajuste de expectativas es relevante, aunque sigue descontando la posibilidad de más endurecimiento.

Cómo lo traslado a las carteras

Sigo viendo una recuperación interna que merece más atención de la que recibe el titular del Nasdaq. El equiponderado, los nuevos máximos y el comportamiento de los sectores sensibles a los tipos apoyan una diversificación más amplia. Pero el mercado de IA sigue deteriorándose y varias empresas reciben ventas incluso después de superar las expectativas. Con esta combinación, prefiero ajustar concentraciones y exigir confirmaciones antes de aumentar el riesgo.

En renta variable mantengo la preferencia por negocios con balances sólidos, caja visible y valoraciones razonables, incluyendo salud, consumo y utilities, y revisando las oportunidades que abre la bajada de tipos en otros sectores. En industriales conviene mirar la exposición real, porque ayer también sufrieron compañías muy vinculadas a los centros de datos. Un cambio de etiqueta sectorial puede mantener el mismo riesgo de fondo.

En renta fija de calidad, la sesión demuestra que una duración proporcionada puede aportar rentabilidad y protección cuando cambian las expectativas. Mantendría ese enfoque con atención al crédito y a la divisa. Una TIR atractiva ayuda a absorber movimientos adversos, pero la inflación energética y el riesgo de refinanciación siguen exigiendo selección.

Para reforzar una visión más constructiva necesito que el S&P 500 defienda sus apoyos, que el Russell recupere su media de 200 sesiones y que continúen las compras en más compañías. Si se pierde esa mejora de la amplitud, se amplían con fuerza los diferenciales o vuelven a subir a la vez petróleo y rentabilidades de los bonos, tocará reducir riesgo.

Julio Estella de la Rica

Gestor Patrimonial

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