Ocho semanas subiendo.
Esta podría ser la que lo cambia todo.

El S&P 500 lleva ocho semanas consecutivas en positivo. La última racha tan larga fue en 2023. Los hogares americanos han sumado cuatro billones de dólares en patrimonio bursátil solo en 2026. Y, sin embargo, la confianza del consumidor estadounidense está en mínimos históricos. Alguien miente, o la historia es bastante más complicada que el titular.
No me llama la atención el rally. El rally ya es casi monótono. Lo que me llama la atención es la distancia creciente entre lo que hace la bolsa y lo que siente la gente que vive fuera de ella. Los datos de esta semana lo ilustran con una claridad algo incómoda: acciones en récords, sentimiento del consumidor por los suelos. Las dos cosas son ciertas al mismo tiempo. La economía K-shaped no es un concepto nuevo, pero esta semana ha llegado acompañada de algo más relevante: la posibilidad real de que el liderazgo del mercado esté a punto de cambiar de manos.
Lo que pasó esta semana
NVIDIA publicó resultados. Ingresos de 81.600 millones de dólares en el trimestre, un 85% más que hace un año. Guía para el próximo: 91.000 millones, sin asumir ningún ingreso por centros de datos en China. El margen bruto aguantó en el 75%. El mercado necesitaba un catalizador para seguir comprando semiconductores, y NVIDIA lo dio. El sector subió un 3,59% en la semana.
Pero aquí está lo raro: las Mag7 en conjunto tuvieron una semana muy mediocre. Muy por debajo del resto del mercado. El S&P 493 (el índice sin las siete grandes) tiró con fuerza. Utilities superaron a Tech. Aerolíneas subieron un 6%. Constructores de viviendas, un 5%. Defensa, un 4%. Valor puro, un 4%. Esto no cuadra con el relato de que el mercado sube solo porque sube la tecnología.
Los gestores de fondos aumentaron su exposición a renta variable en el mayor incremento mensual de la historia, según la encuesta de BofA. Y al mismo tiempo, los hedge funds están apostando en corto contra el mercado americano al nivel más alto desde 2021. Retail compra. Los grandes se cubren. Uno de los dos está a punto de equivocarse de forma significativa.
Algo está cambiando en el liderazgo sectorial. No de forma definitiva todavía, pero el cambio asoma.
El posicionamiento es extremo. Extremo de verdad.
Este es el apartado al que más tiempo quiero dedicar, porque es donde está la información más relevante para lo que puede pasar en los próximos meses.
Tres modelos distintos están señalando lo mismo.

Tres modelos de riesgo en zona de máximo riesgo sistémico, empezando a girar a la baja.
El primero: el Core Risk Model, que mide el apetito de riesgo agregado del mercado, está en zona de máximos y ha empezado a girar a la baja. Las cinco últimas veces que giró desde niveles extremos marcó un cambio relevante. No siempre una caída en absoluto, pero sí un cambio de dirección o de liderazgo.
El segundo: el Trend Power Oscillator, que sigue la dirección y fuerza de la tendencia, ha girado a la baja desde uno de los niveles más extremos que se han visto en su historia. No desde un nivel alto. Desde el extremo del extremo.
El tercero, y el más relevante operativamente: el posicionamiento de los CTAs (fondos sistemáticos seguidores de tendencia) está en máximo aglomeramiento largo. Máximo histórico. El nivel que históricamente ha actuado como detonador de ventas aceleradas está justo debajo. Si el mercado baja lo suficiente para cruzar ese umbral, los CTAs no venden de forma gradual: venden de forma acelerada y sincronizada. Es el mecanismo que explica por qué los movimientos bajistas pueden ser rápidos y bruscos incluso cuando el contexto fundamental no parece tan malo.
A esto hay que añadir el posicionamiento en Nasdaq. Los gestores de activos y los hedge funds tienen posiciones largas en futuros del NDX en niveles récord, justo en el momento en que el sentimiento en el sector tech ha registrado la mayor reversión histórica. Las veces anteriores en que el posicionamiento llegó a niveles de saturación similares marcaron grandes techos relativos para el sector. No necesariamente caídas absolutas, pero sí periodos en los que tech quedó muy por detrás del resto del mercado durante meses.
La especulación en opciones también merece atención. El volumen de opciones especulativas en EE.UU. ha vuelto a niveles que la última vez que se vieron (octubre de 2025) marcaron el “Trash Top”: un techo simultáneo en términos absolutos y relativos para el sector tecnológico. Ahora mismo ese indicador está otra vez en zona de interrogante. No es señal de venta automática, pero es una alerta.

Y por debajo de todo esto: la deuda con margen en EE.UU. alcanzó 1,3 billones de dólares en abril, un 53% más que hace un año. Récord en términos absolutos. Esta cantidad de apalancamiento en el sistema significa que cuando el mercado se mueve en contra, la liquidación forzada amplifica el movimiento.
No sé si esto es el techo. Eso no lo sabe nadie. Pero el mercado está construido sobre una cantidad inusual de apalancamiento y consenso en una sola dirección. Cuando todos están en el mismo lado del barco, cualquier ola importa más de lo normal. Y ahora mismo hay una ola potencialmente grande en camino.
El catalizador: Hormuz
El Estrecho de Ormuz lleva semanas cerrado al tráfico petrolero. El WTI cotizaba cerca de 100 dólares a cierre de semana. Los precios de la gasolina en EE.UU. están en el segundo nivel más alto de un fin de semana de Memorial Day en toda la historia (4,56 dólares por galón de media nacional, un 43% más que hace un año). Pero este fin de semana llegó la noticia: EE.UU. e Irán están cerca de firmar una extensión del alto el fuego de 60 días que incluiría la reapertura del Estrecho y permitiría a Irán vender petróleo libremente mientras se negocian condiciones sobre su programa nuclear. En los mercados del domingo, el petróleo caía un 8%. El S&P subía un 1,7%. Oro +1%, cobre +1,6%, plata +3%.

Si el acuerdo se confirma, el mapa del mercado cambia de forma significativa.
El mecanismo es directo: petróleo baja → inflación importada se alivia → tipos tienen más margen para bajar → dólar se debilita → suben los activos inversamente correlacionados con él (materias primas industriales, emergentes, metales). Y al mismo tiempo, la tecnología (que ha sido el destino natural de todo el capital durante meses) se convierte en fuente de fondos para financiar esa rotación.

La analogía histórica más precisa es la primera mitad de 2021. El mundo salía del confinamiento, los precios de la energía se normalizaban, la reflación global llegaba a todos los rincones del mercado, y el capital rotó masivamente desde tecnología hacia cíclicos durante varios meses. Tech no bajó en absoluto en ese periodo. Pero quedó muy por detrás del resto. El ratio S&P Tech / S&P 500 dibujó un máximo relativo preciso que tardó más de un año en recuperarse. Para los inversores que siguieron concentrados en tecnología durante ese periodo, el coste de oportunidad fue enorme.
Ahora hay similitudes estructurales. El posicionamiento en tech está en extremos comparables. El catalizador geopolítico podría ser el mismo tipo de normalización. Y los sectores que liderarían la rotación ya empezaron a moverse esta semana antes de que se confirmara ningún acuerdo: aerolíneas +6%, constructores de vivienda +5%, valor puro +4%, defensa +4%, small caps +2,7%.
(Una nota al margen: WTI, Brent y gasolina hicieron reversales bajistas semanales los últimos días, antes de cualquier titular oficial. En algunas ocasiones, el mercado se anticipa a los titulares. Puede que alguien ya supiera algo…)
Los sectores que vigilaría en caso de confirmarse el acuerdo: materias primas industriales y minería, aerolíneas, constructores de vivienda, consumo discrecional, small caps americanas, China, metales preciosos. Los que serían fuente de fondos: tecnología de gran capitalización y semiconductores.
Esta semana hay que vigilar si el movimiento del domingo aguanta o se revierte. Si el SPY abre en la zona de 750 dólares y ese hueco se vende con rotación nítida hacia los nuevos líderes, es una señal mucho más importante que si simplemente sigue subiendo. El QQQ cerró la semana pasada con un Shooting Star en zona de resistencia relevante. En análisis técnico, el Shooting Star en resistencia es una de las formaciones de techo más clásicas. No es definitivo, pero no se ignora.

Los bonos: un cambio de régimen en ciernes
El mercado de bonos está en un punto de inflexión técnico que merece atención propia.
El bono a 2 años cerró en nuevos máximos esta semana, sin señal de vuelta todavía. Pero los bonos a 5, 10 y 30 años han hecho algo diferente: los tres están retestando hacia abajo sus respectivos niveles de ruptura técnica. En el caso del 30 años, ese nivel es una ruptura multiañal. Si los tres cierran por debajo de esos niveles con convicción, sería una señal técnica relevante: el modelo de posicionamiento CTA en tipos llevaría al máximo nivel de apuestas cortas contra bonos, justo cuando el techo podría estar formándose.

Las últimas cinco señales de ese modelo acertaron en los giros más importantes de los tipos desde 2022. Puede que esta sea la sexta.
El escenario en el que esto cobra más sentido: si Hormuz se reabre, el petróleo cae, la inflación da un respiro y los tipos pueden girar a la baja más rápido de lo que el mercado descuenta actualmente. Los bonos largos se beneficiarían de forma significativa. Otro activo que se añade a la lista de ganadores de una eventual normalización geopolítica.
Y el contexto de fondo: la volatilidad del bono (índice MOVE) lleva semanas en niveles elevados, justo cuando las grandes tecnológicas están en el ciclo de inversión de capital más intenso de su historia. Es una combinación que el mercado de renta variable parece ignorar por ahora.
El dólar y el VIX
El dólar lleva semanas sin decidirse. Atrapado entre niveles técnicos relevantes, sin ruptura clara en ninguna dirección. Si Hormuz se reabre y el petróleo cae, la tendencia bajista del dólar que viene de meses atrás podría retomarse con fuerza. Eso favorecería todo lo que está inversamente correlacionado con él: emergentes, metales, commodities, Europa.
El VIX cerró la semana cerca de mínimos, en torno a 16, formando lo que parece un martillo invertido. La misma figura que formó en enero de este año. En enero, el VIX giró al alza desde ahí, y el S&P alcanzó su máximo dos semanas después (y apenas un 0,22% más arriba de donde estaba en ese momento). Ese detalle vale lo que vale, pero los alcistas necesitan que el VIX y sus medias de 10 y 20 sesiones vuelvan a girar a la baja esta semana. Si no lo hacen, el paralelismo con enero resulta incómodo.

Si Hormuz se reabre, el VIX no tiene ninguna razón de estar en 16. Debería perforar mínimos anuales. La volatilidad del Nasdaq y del Russell también está muy comprimida y apunta hacia abajo si el escenario de normalización se confirma. Las small caps, en ese contexto, tienen un potencial de comportamiento relativo frente a las large caps que no se ha visto en bastante tiempo.
Metales: en zona decisiva
El oro está en soporte crítico. Semanas de consolidación después de los máximos de principios de año. Si pierde ese nivel, la corrección puede extenderse. Si aguanta y Hormuz se reabre, el principal lastre del oro desaparece.
Ese lastre tiene un nombre concreto: el petróleo caro aplasta las economías importadoras como India o Turquía, que son el comprador marginal de oro en el mundo actual. Cuando el petróleo sube, sus monedas se debilitan, sus costes de importación se disparan y su demanda de oro cae. La correlación negativa entre oro y petróleo que hemos visto desde el inicio del conflicto tiene exactamente esa explicación. Si el petróleo baja, esa presión desaparece y el oro recupera un viento de cola que lleva meses perdido.

La plata aguanta en su rango. Los mineros de oro (GDX) en soporte clave. COPX (mineras de cobre globales) y XME (metales y minería) formaron martillos semanales alcistas, una de las señales de suelo más clásicas del análisis técnico. El cobre aguanta su ruptura.
Las mineras de uranio merecen mención aparte. Están en niveles técnicos grandes y podrían ser uno de los grupos líderes si la rotación hacia cíclicos se confirma. No han participado en el rally de las últimas semanas, están en zona de soporte, y han funcionado como líderes en ciclos de reflación anteriores.
China y emergentes: la pregunta abierta
China subió con fuerza antes de la reunión EE.UU. - China y después tocó techo. CQQQ (tech china) necesita consolidar o retroceder hacia la media de 50 sesiones antes de poder retomar el movimiento. KWEB (internet china) está en soporte mayor, en lo que podría ser el inicio de un proceso de formación de suelo.
Lo que me parece interesante: si la rotación global hacia cíclicos se confirma, China podría protagonizar su propia rotación interna, saliendo de semiconductores y tech de alta volatilidad hacia consumo, industriales y tech de mayor capitalización. El patrón sería similar al americano.
El índice de emergentes amplio (EEM) podría estar girando a la baja desde resistencia. Aquí hay un dato relevante que mucha gente pasa por alto: el 27% del EEM está concentrado en solo tres acciones de alta volatilidad tecnológica (TSMC, Samsung, SK Hynix). Es la misma trampa de concentración que afecta al S&P en el lado americano. Si esas posiciones rotan, el índice “diversificado” de emergentes sufre por el mismo motivo que sufriría el S&P 500.

La nueva Fed
El lunes fue el primer día oficial de Kevin Warsh como presidente de la Reserva Federal. Un dato de contexto: desde 1930, el mercado americano ha caído de media un 12% en los tres primeros meses tras la llegada de un nuevo presidente de la Fed. No es una ley, pero es un patrón que existe.
Lo que sí fue relevante esta semana fue el giro de Christopher Waller. Waller era, hasta hace poco, la voz más dovish dentro de la Fed. El viernes dijo que los riesgos de inflación ya no le permiten señalar bajadas de tipos de forma automática, y que no puede descartar subidas si la inflación no cede. No es una subida inminente. Pero sí es un cambio de tono importante viniendo de quien viene. Los mercados están solos: no pueden contar con la Fed como red de seguridad a corto plazo.
Las ideas concretas: setups en el radar
Hasta aquí todo es contexto y posicionamiento. Pero el contexto sin ideas sirve de poco. Estos son los setups que tengo en el radar esta semana. Aviso antes de seguir: son ideas que vigilo, no recomendaciones personalizadas. Cada cartera es un mundo y el riesgo se ajusta a cada uno. Dicho esto, lo que me interesa de estos nombres es la asimetría: poco que perder si el setup falla, mucho que ganar si funciona.

MSFT. La ventana para una corrección puede estar agotándose. Una superación de 430 dólares sería comprable, con objetivo mínimo en 460 (+7%). Con stop ajustado en 415, la relación riesgo/beneficio sería de 12:1. Software sigue siendo, para mí, uno de los temas más sólidos del mercado, y MSFT es la pieza central.
TEAM (Atlassian). Mismo patrón: la ventana de corrección puede estar cerrándose. Superación de 95 dólares comprable, objetivo 125 (+32%). Stop en 81, riesgo/beneficio 6:1.
APP (AppLovin). Una estructura de suelo casi de manual. Superación de 510 dólares completaría una base enorme con objetivo potencial de 700+ (+37%). Stop en 460, riesgo/beneficio 8:1.
IBM. Noticias importantes esta semana (la entrada del Gobierno americano en computación cuántica, con IBM recibiendo 1.000 millones en ayudas y construyendo una nueva planta de chips cuánticos en Nueva York). Pasa a ser nombre prioritario para compras en corrección. Entrada ideal 238, stop 230 a cierre, objetivo nuevos máximos en 325+, riesgo/beneficio 11:1.
BIDU (Baidu). El nombre de gran capitalización más interesante de China para mí. Entrada ideal 123, stop 120 a cierre, objetivo 165+, riesgo/beneficio 14:1. La mejor relación riesgo/beneficio de toda la lista, y encaja con la tesis de rotación interna en China.
NOW (ServiceNow). Una ruptura de 110 dólares sería comprable con stop en 100 y objetivo 140 (3:1). Mejor aún: si corrige primero a 95, el stop bajaría a 90 y la relación pasaría a 9:1 hacia el mismo objetivo.
AMPX (Amprius). Nombre de alta volatilidad con posible corrección completada. Entrada ideal 15, stop 14 a cierre, objetivo 23+, riesgo/beneficio 8:1. Para perfiles que toleren volatilidad alta.
TSLA. La corrección puede haber tocado fondo ya. Entrada ideal 410, stop 395 a cierre, objetivo nuevos máximos en 500+, riesgo/beneficio 6:1.
ANET (Arista). El nuevo tramo alcista puede haber comenzado. Entrada ideal 150, stop 140 a cierre, objetivo 180+, riesgo/beneficio 3:1.
Lo importante no es solo si estos nombres suben. Es lo que su comportamiento nos dice del mercado en general: ¿se está construyendo momentum, está rotando el capital, están fallando los setups? La respuesta a esas tres preguntas durante la semana valdrá más que cualquier titular.
Cómo se traduce todo esto en posicionamiento
Toda esta tesis, llevada a una asignación temática real, se traduciría en algo parecido a esto. Lo planteo como marco de referencia, no como cartera para copiar.

Cíclicos y materias primas, la posición de mayor peso. Es el corazón de la tesis de rotación. Si Hormuz se resuelve, este es el bloque con mayor recorrido: minería, acero, químicas, agro. Nombres como Cabot, Cleveland-Cliffs, Commercial Metals o Huntsman muestran patrones de posible arranque. Y hay un detonante adicional desde China: Pekín ha anunciado controles sobre la minería de ciertos minerales estratégicos a partir del 15 de junio, lo que podría añadir combustible a una subida de las mineras globales.
Tecnología y AI, peso moderado pero con sesgo a incrementar hacia el rango 15-25%. La idea no es huir de tech, sino entender su papel. Dentro del sector, software es el subtema que más me convence ahora mismo, por encima de los semiconductores saturados. MSFT y ORCL en vigilancia prioritaria. El gran movimiento de ZS (Zscaler) esta semana refuerza que conviene ser más agresivo en este tema, especialmente en los nombres de calidad que lideran.
Mineras de oro y plata, peso significativo con sesgo a añadir. El mayor riesgo a corto para el grupo era una subida de la volatilidad de tipos. Pero si los tipos están haciendo techo aquí, los mineros de metales preciosos podrían brillar de verdad. Están en soporte clave. La clave es cómo cierren la semana.
China, peso moderado. Subió hacia la reunión EE.UU.-China y se paró. BIDU es el nombre que más sigo. KWEB está testando soporte mayor, en posible proceso de suelo.
Uranio, los nombres clave están testando soportes críticos. Fue uno de los grupos con mejor comportamiento en ciclos anteriores. Me inclino a aumentar exposición a todas las mineras (incluido uranio) de cara a un eventual rally global.
Solar Nombres prioritarios: First Solar, Enphase, Canadian Solar, Nextracker. Los gráficos muestran potencial, pero quizá consoliden un poco antes de ofrecer una entrada limpia.

El hilo conductor de todo esto es uno solo: si la rotación se confirma, hay que estar donde va a ir el capital, no donde ha estado. Y por ahora, el capital lleva demasiado tiempo en el mismo sitio.
Mi lectura para esta semana
Hay demasiado en movimiento para hacer predicciones con confianza. Pero hay cinco cosas que vigilaría:
Si el acuerdo de Hormuz se confirma antes del martes (los mercados americanos están cerrados el lunes por Memorial Day), el movimiento puede ser grande y rápido. Aerolíneas, small caps, materias primas industriales, mineras de cobre y plata, constructores de vivienda. Ya lideraron la semana pasada y tienen más recorrido si la rotación se consolida.
La tecnología y los semiconductores no van a desaparecer. Pero su papel como fuente de fondos podría extenderse semanas o meses. Históricamente, cuando tech pierde el liderazgo en una rotación de este tipo, tarda entre seis y doce meses en recuperarlo. Comprar la primera corrección en ese contexto no suele ser la jugada.
El oro. Si aguanta y el petróleo baja, el siguiente tramo podría ser el más limpio de los últimos meses. Los mineros (GDX, GDXJ) están en soporte con semanas de consolidación encima.
Los bonos largos. Si los yields del 10 y el 30 años pierden sus niveles técnicos de referencia con convicción, sería la señal de que el techo en tipos que el modelo lleva semanas anticipando puede estar aquí. En ese caso, la duración vuelve a ser tu amiga.
SpaceX. La compañía ha registrado formalmente su salida a bolsa bajo el ticker SPCX, con una valoración objetivo de 1,75 billones de dólares y una captación prevista de hasta 75.000 millones para el 12 de junio. Sería la mayor OPV de la historia, dos veces y media el récord de Saudi Aramco. No tengo una tesis de inversión formada todavía, pero el efecto arrastre en el sector espacial ya se está anticipando. Los costes de lanzamiento han caído un 95% desde 2008. Habrá más que decir sobre esto en las próximas semanas.
Puede que el viento esté a punto de cambiar. O puede que no. Pero esta semana hay más variables en movimiento que en cualquier semana de los últimos meses.
La semana tiene mucha tela. Ya os cuento.
Julio Estella de la Rica
Gestor Patrimonial
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