Cuando los flujos van por delante del consenso

Sentimiento del oro peor que Lehman, bancos centrales y asignaciones de privadas lejos de máximos históricos, dólar en el percentil 96, yen girando. Un mercado táctico que empieza a solaparse con uno estructural. Y en el fondo, una pregunta a plantear: ¿y si julio es el punto de inflexión?

Cuatro semáforos, un solo mensaje

Que un activo esté en un extremo de sentimiento no dice mucho por sí solo. Que dos coincidan es ruido. Que cuatro coincidan a la vez, en la misma dirección, y encima con la curva de tipos empujando por detrás, ya no es ruido → es señal.

Este arranque de julio nos deja cuatro piezas moviéndose a la vez:

→ Oro en capitulación de sentimiento, peor que la que vimos en octubre de 2008. Sí, peor que Lehman.

→ Dólar en el top 96 percentil de posicionamiento histórico. La última vez que estuvo aquí fue el techo de 2024 y el de 2025.

→ Curva de tipos americana ya cediendo por el tramo largo. El 2Y acaba de dibujar su primer  máximo descendente.

→ Yen en extremos de 2024. Los mismos niveles que hicieron saltar por los aires medio carry trade global hace dos veranos.

Y todo esto justo cuando el S&P se queda plano y el mercado ya está premiando oro, mineras, defensivos y salud. La foto de flujos, la de posicionamiento y la técnica cuentan la misma historia. Y cuando eso ocurre, hay que prestar atención.

Ninguno de estos movimientos por separado obliga a mover cartera. Los cuatro juntos, sí obligan a mirar.

Ahora bien, la parte que a mí me parece más interesante (y por la que este correo va a ser más largo de lo habitual) es que lo táctico y lo estructural están empezando a solaparse. Y eso no pasa a menudo. Vamos por partes.

Oro: la anatomía de un suelo táctico

El oro lleva meses corrigiendo desde los máximos de enero de 2026. La corrección ha sido ordenada, ha respetado el 38% de retroceso de todo el rally 2022-2026, y ha dibujado un bear trap que ya funciona como soporte para los alcistas.

Hasta aquí, técnico. Nada del otro mundo.

Lo interesante está debajo del precio:

→ El Daily Sentiment Index del oro está en niveles peores que octubre de 2008. Peor que Lehman. No es un error de tecleo.

→ El modelo de posicionamiento CTA acaba de girar arriba desde zona de max crowded short. La última vez que hizo eso fue el suelo de 2022, y antes los de 2006 y 2011.

→ La plata acompaña con retroceso del 62% y se puede adelantar al movimiento del oro (mínimo más alto semanal mientras el oro sigue lateral).

Que el sentimiento del oro sea peor que el de Lehman merece un segundo de reflexión. En 2008 el sistema financiero global estaba fundiéndose. Hoy no. Y, aun así, el nivel de pesimismo sobre el oro es peor. Eso no ocurre por casualidad → suele ser lo que precede a los grandes suelos.

“Capitulación de sentimiento más posicionamiento girando más estructura técnica intacta suele funcionar. No siempre, pero suele.”

Para quien quiera testar entradas, la zona 4.050-4.100 es donde tiene sentido probar → si el oro forma ahí un mínimo más alto y sigue subiendo, la asimetría es evidente. Riesgo controlado abajo, recorrido teórico bastante mayor arriba.

Aviso para navegantes: esto son primeros pasos. Un mínimo más alto aislado no es una tendencia. Lo que hay que ver esta semana es si el oro empieza a dibujar consistentemente máximos y mínimos más altos. Si no lo hace, la tesis táctica no muere, pero se retrasa.

Y aquí viene el matiz relevante: aunque el trade táctico no cuaje esta semana, la parte estructural (que veremos ahora) sigue jugando a favor. Son dos relojes distintos. El táctico va en semanas y meses. El estructural va en años. Y ambos apuntan al mismo sitio.

Oro (II): el rebalanceo silencioso

Aquí es donde el correo se vuelve incómodo para el consenso occidental. Porque hay una serie de datos que llevan tiempo circulando en informes de calidad (World Gold Council, Incrementum, Bloomberg) y que dibujan un mercado estructural muy distinto al del titular del día.

Cuatro imágenes lo cuentan mejor que mil palabras.

El punto de partida: hay muchísimo margen de reasignación

Los bancos centrales tienen hoy un 26,6% de sus reservas en oro. Los inversores privados, un 2,7% de sus activos financieros. Suenan a números normales hasta que los comparas con 1980: 62,4% y 8,3% respectivamente.

En 1980, con el oro en su último gran techo estructural, cerca de dos tercios de las reservas de los bancos centrales eran oro y los inversores privados tenían un 8% de su patrimonio financiero en el metal. Hoy estamos en un tercio de aquellos porcentajes.

El titular del gráfico dice "máximos de 30 y 40 años". Es cierto. Pero mira el eje. La subida reciente solo es el principio del camino que separa hoy de los máximos del ciclo anterior. Si los bancos centrales quisieran volver a niveles de 1980, tendrían que comprar oro durante años. Si los particulares quisieran hacer lo mismo, hablaríamos de flujos brutales.

Nadie dice que vayamos a 1980. Pero la asimetría en la asignación es evidente → el margen para que suba el peso del oro en las carteras es mucho mayor que el margen para que baje.

La escala del problema: oro vs deuda global

Este gráfico es de los que se explican solos. El valor total del oro físico mundial ronda los 31 billones de dólares. La masa monetaria global, 120. La deuda global (estimación IIF), 350.

Traducido: por cada dólar en oro, hay 11 dólares de deuda en el sistema. Y el sistema depende de que esa deuda se refinancie a tipos razonables → si por lo que sea (fiscalidad, geopolítica, guerra por reservas) alguien empieza a preferir el activo del que hay menos frente al activo del que hay diez veces más, la matemática se pone rápido interesante.

No hace falta ninguna teoría conspirativa para explicar esto. Basta con mirar los balances de los bancos centrales y ver quién compra qué desde 2022. La respuesta es clara: cada vez más bancos centrales acumulan oro.

¿Y quién compra el oro entonces?

Este es probablemente el gráfico más importante del bloque. Los ETFs de oro de Asia (dominados por China) llevan años en tendencia ascendente clara, con aceleración en 2024-2026. Los ETFs occidentales (US y Europa), que fueron el motor del rally 2008-2011, llevan más de un año cediendo posiciones.

Traducido: los que están comprando son los que menos aparecen en la prensa financiera anglosajona. Los que están vendiendo son los que dominan esa prensa. Y el precio, mientras tanto, aguantando. Eso ya te dice mucho.

El pánico occidental en formato barra vertical

Y aquí el remate. El SPDR Gold Shares (GLD), el mayor ETF de oro del mundo, acaba de registrar una salida mensual histórica. La barra de la derecha del gráfico es más grande que cualquier otra desde 2004. Ni siquiera durante el mercado bajista del oro 2013-2015 hubo una salida así en un solo mes.

“Cuando los occidentales venden en pánico y los asiáticos compran con paciencia, la historia rara vez termina bien para los que vendieron.”

Junta las cuatro imágenes: (1) hay margen enorme para reasignar, (2) el oro es una fracción diminuta de la deuda y del dinero, (3) los que están comprando son bancos centrales y Asia, y (4) los que están vendiendo son los occidentales, en el momento exacto en que el sentimiento toca extremos históricos.

Este es el bloque más lento del artículo. Pero también es el más importante. Porque si el escenario táctico no funciona esta semana o este mes, el escenario estructural sigue jugando a favor. Y son escalas de tiempo distintas que no compiten, se refuerzan.

Dólar: el último bastión que empieza a ceder

El dólar es el activo más incómodo en estos momentos. Ha aguantado casi todo el año como refugio mientras el resto rotaba. Pero el posicionamiento se ha estirado tanto que ya asusta:

→ Posicionamiento total en futuros USD en el percentil 96 de todo el histórico. Los últimos dos picos de este indicador fueron los techos de 2024 y 2025.

→ El modelo de momentum de tendencia acaba de disparar la señal de venta más sobrecomprada desde ambos techos.

→ El DXY está probando el soporte clave de 100,25-100,50. Perderlo confirmaría reversal.

En paralelo, el EURUSD ha vuelto a entrar en su rango tras romperlo a la baja. Eso, en jerga de trader, es un bear trap → los que vendieron el breakout están ahora atrapados y son combustible para el siguiente movimiento.

No hay confirmación todavía. El DXY podría rebotar desde soporte y estirar el sufrimiento unas semanas más. Pero el peso de la evidencia se ha desplazado.

Un dólar más débil → oro más alto, materias primas más altas, emergentes recuperando y Mag7 respirando frente al resto del mundo. Todas las apuestas del mercado en las últimas semanas encajan con este escenario. Y si atas el dólar con el bloque estructural del oro, la lectura cobra más peso: los bancos centrales que están comprando oro son, en su mayoría, los que menos quieren depender del dólar.

Tipos: la curva ya bajó, ahora el tramo corto se une a la fiesta

Este es probablemente el capítulo con menos ruido y más importancia.

El tramo largo (10Y y 30Y) lleva días lateralizando. Lo interesante es lo que ha empezado esta semana en el 2Y:

→ El 2Y ha marcado su primer lower high del movimiento. Es una micro-señal, pero es la primera que aparece tras meses de tendencia alcista.

→ El 5Y está en la misma posición: rotura de soporte inminente.

→ En el 10Y, el modelo de posicionamiento CTA está en max crowded short. Los mismos jugadores que van cortos de bonos han estado cortos de oro. Si el trade se da la vuelta en un sitio, lo hará también en el otro.

Si los tipos ceden en serio, el oro debería de subir con fuerza. Menos rentabilidad real → más atractivo relativo del oro frente al bono.

Y no me olvido de la parte incómoda: si los tipos ceden porque hay señales de deterioro económico (no porque la Fed sea dovish por gracia divina), la renta variable puede sufrir. Ese matiz importa. La lectura constructiva sobre oro no es automáticamente lectura constructiva sobre bolsa. Son dos cosas distintas que pueden convivir bien un tiempo, pero no eternamente.

Yen y semis: los dos setups asimétricos del trimestre

Yen (USDJPY)

El posicionamiento los gestores en el yen está en extremos de 2024. Es decir, el mismo nivel que precedió al colapso del carry trade en el verano de aquel año.

La novedad de esta semana es que Japón ha cambiado el guion. El Ministerio de Finanzas ha filtrado a Reuters que va a moverse por sorpresa, sin telegrafiar niveles, para castigar a los especuladores.

Julio es históricamente el mes de las grandes reversiones en FX. En julio de 2024, el USDJPY hizo techo el día 3 y se desplomó. Este año podría rimar. Y con el posicionamiento donde está, cualquier movimiento de las autoridades japonesas tendría efecto amplificado.

La razón por la que esto importa para el resto del mercado es doble. Uno: si el yen sube, el dólar cae (matemática pura del DXY). Dos: si el carry trade global se desmonta, hay liquidaciones forzadas en activos que se financian con yen barato, y eso mueve todo (bolsa, bonos, materias primas, riesgo emergente).

Semis y memoria

META anunció esta semana que va a "vender exceso de capacidad de cómputo IA". Análisis y titulares aparte, lo relevante es la reacción del mercado → META subió con fuerza tras el anuncio.

Traducción del mercado a los CEOs de las tech: si dejáis de gastar como si no hubiera un mañana en capex de IA y os centráis en ROI, os premio.

“Enséñame el incentivo y te enseñaré el resultado. — Charlie Munger”

El incentivo acaba de cambiar. Y si históricamente algo caracteriza a las grandes tecnológicas americanas es que suelen ir de la mano. Si META marca el camino y el mercado le aplaude, es muy probable que otros CEOs empiecen a plantearse (o al menos a decir en las earnings calls) que ellos también van a ser "más eficientes con el capex". Y ahí es donde la cadena se rompe.

La consecuencia es rotación desde semis y memoria (Corea, SK Hynix, Samsung, DRAM) hacia el resto del mercado. Y eso es exactamente lo que se vio en la sesión post-NFP:

Los ganadores del día fueron mineras de oro, plata, salud, bitcoin, materiales y defensivos. El S&P se quedó plano. Es raro ver un día en el que el índice general no se mueve, pero por debajo hay tanta rotación. Cuando ocurre, casi siempre significa que algo se está gestando bajo la superficie.

El otro lado de la moneda: FOMO en el pico

Hasta aquí la parte constructiva. La incómoda es el techo del que venimos.

El coste de comprar calls sobre el Nasdaq frente al S&P está en su nivel más alto desde 2007. Sí, 2007. El ratio de volatilidad implícita a 3 meses del QQQ frente al SPY llegó a 20,8 el 1 de julio.

El único otro momento reciente comparable fue 2018. Antes, 2007. Merece la pena detenerse un segundo en qué pasó en cada uno de esos episodios.

El espejo 2007

En 2007 el Nasdaq llevaba años de rally sostenido, la narrativa dominante era "esta vez es distinto" (inmuebles como activo sin riesgo, financiación estructurada como innovación, titulizaciones como magia), y el ratio de call vol tech vs S&P alcanzó el mismo nivel que hoy. Lo que siguió fue el desplome más brutal en tecnología desde el pinchazo de las puntocom, con una caída del 55% en el Nasdaq entre octubre de 2007 y marzo de 2009.

El paralelismo no es perfecto (no había ni siquiera atisbo de crisis crediticia hoy), pero el componente psicológico sí lo es → cuando pagar por posicionarte al alza es más caro que en ningún momento de las últimas dos décadas, es porque el consenso está saturado, no porque haya más recorrido.

Los beneficiarios naturales del escenario

Sin entrar en recomendaciones (esto es análisis, no asesoramiento), sí es útil pensar qué áreas del mercado se comportarían bien si el escenario que he planteado se materializa. Es un ejercicio de mapeo, no de compra.

Metales preciosos y mineras

El más obvio. Oro y plata físicos, ETFs de referencia (GLD, SLV) y las mineras (GDX, GDXJ, SIL, SILJ). Las mineras son la palanca del oro → si el oro sube un 15%, las mineras suelen hacer 30-40% con facilidad, con la volatilidad que corresponde a esa palanca. No es para todo el mundo, pero es donde mayor recorrido asimétrico se plantea si el escenario se cumple.

Materias primas y cíclicos rezagados

Cobre, uranio, materiales industriales, agrícolas. Todos han estado durmiendo mientras los semis chupaban flujos. Un dólar más débil + rotación desde IA → viento de cola directo. ETFs genéricos como XME (metales y minería) o COPX (mineras de cobre) permiten exposición diversificada.

Emergentes ignorados

Brasil (EWZ), China (KWEB, MCHI, FXI), Latam (ILF). Llevan trimestres cotizando como si el mundo se acabara. Un cambio de régimen en el dólar les sienta bien mecánicamente. Y algunos (China especialmente) están en niveles de valoración difíciles de justificar por fundamentales.

Sectores defensivos

Salud (XLV), consumo básico (XLP), utilities (XLU). Han sido los ganadores del jueves post-NFP por algo. Si el mercado percibe que los semis pierden brillo, pero sigue creyendo en la economía americana, el dinero rota aquí. Menos glamuroso, mucho más aburrido, potencialmente muy útil.

Lo que NO cabe en este escenario

Los semiconductores puros y memoria, especialmente los coreanos. También todo lo que sea capex IA en modo "gasto sin ROI evidente".

Qué toca mirar esta semana

Pocos datos, muchos precios. Lo relevante:

→ ¿El oro dibuja mínimos más altos por encima de 4.050-4.100?.

→ ¿El DXY pierde 100,25?

→ ¿El 2Y sigue al resto de la curva?

→ ¿El USDJPY confirma la ruptura de esta semana o rebota? Julio es el mes de las trampas, y esta es la trampa más grande del momento.

→ ¿KOSPI, Samsung y SK Hynix rebotan a nueva resistencia antes de un tramo bajista mayor?

Cerrando: cómo pienso yo el problema

Si la Gran Rotación se materializa, el segundo semestre del año va a parecerse muy poco al primero. Diversificación real, exposición a activos poco correlacionados con la burbuja de capex IA, peso decente en oro y mineras, y un ojo puesto en emergentes que llevan meses ignorados (Brasil, China, Latam).

Si no se materializa y todo sigue igual, tampoco pasa nada → seguiremos jugando el mismo partido. Pero perder de vista el escenario alternativo cuando el mercado está enseñando las cartas sería el peor error del trimestre.

Yo lo pienso así: mirar el táctico y lo estructural como dos relojes diferentes. El táctico puede fallar esta semana o este mes, no pasa nada, se resetea. El estructural (el rebalanceo silencioso del oro que veíamos en las cuatro imágenes) juega en años, y ese no lo mueves con una vela roja de tres sesiones.

Cuando los dos relojes apuntan al mismo sitio, como parece estar ocurriendo ahora, el que sabe leerlos empieza a moverse antes que el que espera al titular de Bloomberg.

Y una cosa más: nada de lo anterior es incompatible con ser prudente. Diversificar no es apostar en contra de los semis. Es aceptar que la concentración en un tema (por bueno que sea) tiene un precio, y ese precio se llama riesgo asimétrico cuando el consenso está saturado. Así de simple.

Como siempre: seguimos en sintonía con lo que hace el precio, no con lo que nos gustaría que hiciera.

Julio Estella de la Rica

Gestor Patrimonial

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