IMPORTANTE: La sangría continúa esta madrugada en Asia. El Kospi ha llegado a desplomarse un 8,8% intradía (activando un parón de veinte minutos en la negociación), mientras el Nikkei registra caídas superiores al 5%. La liquidación en tecnología sigue extendiéndose a escala global antes de la apertura europea.
Buenos días,
Ayer os comentaba que el suelo de la tecnología seguía pendiente y que el rebote del miércoles necesitaba aguantar una prueba de verdad. Pues bien, ayer tuvimos una auténtica carnicería. Fue el típico día de sell off por liquidación de algún fondo apalancado, agravado por la presión extra de cortos de los CTAs entrando en cascada a medida que saltaban los soportes. El S&P 500 cayó un 4,36%, el Nasdaq 100 un 6,36% y los semiconductores un 12,3% (un batacazo impresionante). Hasta el equiponderado, que venía de marcar máximos como si la cosa no fuera con él, perdió un 2,89%. Cuando llaman al margen y hay que hacer caja, se vende todo lo que tenga liquidez.
Detrás de esta limpieza forzosa está el choque entre las expectativas de la inteligencia artificial y la realidad física (el famoso paso del AI-awe to AI-poor). Los pedidos de chips, los enganches a la red eléctrica y la apertura de centros de datos tienen que avanzar al mismo ritmo. Si los permisos o la luz se retrasan seis meses, el calendario de ingresos salta por los aires y la rentabilidad del proyecto cambia por completo. Eso explica el castigo a los proveedores, el recorte de múltiplos y el flujo hacia los bonos buscando refugio. Y claro, con los algoritmos ya muy cortos, el movimiento se retroalimenta (igual que, cuando gire, la recompra de esos cortos puede provocar un rebote violento).
Sigo pensando que una sacudida de este calibre es la que limpia el mercado y nos prepara buenas compras selectivas. Lo que cambia hoy es el nivel de exigencia antes de entrar. Ayer tanto el Nasdaq 100 como el Russell 2000 perdieron su MA200, y el S&P 500 se quedó justo a las puertas de la suya. Tenemos sobreventa extrema para rebotar en cualquier momento, pero quiero ver que el mercado absorbe el papel de las liquidaciones, recupera niveles clave y deja de arrastrar a los sectores que venían aguantando bien.
Hoy el primer examen serio llega con el informe de empleo de EE. UU. de octubre a las 14:30 (hora peninsular). Un dato templado y con salarios contenidos ayudaría a consolidar la caída de las TIR. Si por el contrario el empleo sale muy fuerte y con presión salarial, el mercado volverá a poner en precio las subidas de tipos que ayer borró de un plumazo. Y ojo también al extremo opuesto, porque un dato demasiado flojo dispararía el miedo a un frenazo económico. Después de la carnicería de ayer, me importa tanto la cifra como ver cómo la digiere el mercado.

Mapa del S&P 500 al cierre del 5 de noviembre de 2026. El rojo se extiende mucho más allá de los semiconductores en una sesión clásica de liquidación generalizada.
La liquidación arrastra también a lo que venía aguantando
Fijaos en la magnitud del golpe en los índices. El S&P 500 cerró en 7.354 puntos, su nivel más bajo desde finales de julio. El Nasdaq Composite terminó en 24.315 (cae un 5,52% y pierde ya un 11,9% desde el 6 de octubre). El Dow Jones se dejó un 3,44% (unos 1.830 puntos), devolviendo de golpe todo lo ganado el miércoles. El Russell 2000 cedió un 4,45% hasta los 2.730 puntos y entra oficialmente en zona de corrección, mientras el Nasdaq 100 (26.630) acumula ya un recorte del 14,7% desde máximos.
La gran diferencia respecto al miércoles estuvo en la amplitud. En el S&P 500 bajaron 429 valores y solo subieron 73. Hubo 207 compañías cayendo más de un 3% (frente a 85 el día anterior), mientras las que subieron más de un 3% pasaron de 225 a apenas 9. El equiponderado firmó su peor sesión desde abril de 2025. Dar el mismo peso a cada empresa amortiguó algo el golpe frente al índice capitalizado, pero cuando entra una ola de ventas por liquidación no se salva nadie.
Los once sectores cerraron en rojo. Tecnología se desplomó un 7,30%, industriales cayó un 4,12% y consumo discrecional un 3,74%. En el lado defensivo, consumo básico (con una caída del 0,67%) y Utilities (retroceso del 0,71%) aguantaron bastante mejor el chaparrón. Muy significativo lo de energía, que perdió un 2,81% a pesar del rebote del crudo. Cuando toca reducir riesgo y atender garantías, da igual que tu materia prima suba.

Variación de los once sectores del S&P 500 el 5 de noviembre de 2026. Todos en terreno negativo, donde resistir significó simplemente caer menos.
Los datos internos de amplitud confirman la presión vendedora. El volumen en valores alcistas se quedó en un escaso 16,3% en el NYSE y un 22,7% en el Nasdaq. Son lecturas muy flojas, aunque todavía sin llegar a ese extremo del 90% de volumen bajista típico de las capitulaciones finales. El saldo de nuevos máximos menos nuevos mínimos se giró de +53 a 77 en negativo en el NYSE y se hundió hasta 619 en negativo en el Nasdaq, que encadena ya 49 sesiones consecutivas en negativo (igualando la racha que vimos terminar en noviembre de 2023).
Y cuidado con un dato que visto suelto puede engañar. Durante la mañana, 82 empresas del S&P 500 llegaron a marcar máximos de 52 semanas aprovechando la inercia inicial en financieras, salud y consumo básico. Al cierre, casi cuatro de cada cinco habían terminado en rojo. Lo que vale en días de limpieza no es cómo abres a primera hora, sino qué eres capaz de defender cuando aprietan las ventas al final de la sesión.
El gasto en IA choca con el embudo físico de la infraestructura
La victoria demócrata ha puesto al mercado a echar cuentas sobre los plazos reales de construcción de los centros de datos, sobre todo en estados clave como Texas y Ohio. A los cuellos de botella en permisos, agua y enganches eléctricos se sumó ayer el ruido político con Bernie Sanders pidiendo una moratoria nacional. Del dicho al hecho en Washington hay un trecho (y el presidente mantiene poder de veto), pero no hace falta una ley federal para frenar un proyecto. Basta con que un regulador estatal o un ayuntamiento retrase una licencia seis meses para descuadrar toda la inversión.
Y claro, los titulares corporativos echaron más gasolina al fuego. Ayer supimos que Microsoft no ampliará su contrato con Nscale en Texas, que el megacomplejo de Oracle en Nuevo México (valorado en unos 165.000 millones de dólares) apunta a nuevos retrasos, y que Micron ha suspendido los planes de una planta de 4.500 millones en Taiwán por un conflicto laboral. Son casos distintos, pero el mercado los lee todos bajo la misma pregunta, ¿a qué velocidad real se va a convertir tanto anuncio de CapEx en facturación contante y sonante?
Pensad en la fontanería financiera de cualquiera de estos proyectos. Pides deuda hoy y compras los equipos para empezar a facturar dentro de un año. Si el permiso eléctrico se atasca medio año, los intereses del préstamo y los costes fijos siguen corriendo igual, pero los cobros se van al limbo. Para una gran tecnológica que paga a tocateja con su caja es una molestia, pero para un proveedor apalancado es un dolor de cabeza muy serio. El balance y el calendario de cobros vuelven a mandar.
Si no tienes el solar listo, la subestación eléctrica conectada ni el centro de datos refrigerado, seguir comprando tarjetas gráficas a manos llenas no tiene ningún sentido financiero. Tener chips carísimos guardados en cajas esperando un enchufe (como si funcionasen por arte de magia) solo sirve para quemar caja y arriesgarte a que queden obsoletos antes de encenderlos. La demanda estructural de IA sigue ahí, pero el ritmo de pedidos de hardware tiene que acompasarse por fuerza a los ladrillos y los kilovatios disponibles.
La tesis alcista más agresiva descansaba en que la potencia instalada crecería más de un 30% anual hasta 2028. Para cumplir eso, permisos, redes y obras tenían que ir como un reloj suizo. Si resulta que en 2028 se instalan prácticamente los mismos gigavatios nuevos que en 2027, el crecimiento total sigue siendo enorme, pero desaparece la aceleración. Y cuando el mercado está pagando múltiplos de perfección, pasar de acelerar a mantener velocidad crucero duele mucho en las cotizaciones.
Esta distinción es clave para no confundir el negocio con la acción. Instalar los mismos gigavatios dos años seguidos implica que la capacidad total sigue subiendo y que habrá negocio de sobra en renovaciones y mejoras de potencia. Pero si a un proveedor de semiconductores le estabas pagando un múltiplo pensando que sus ventas iban a crecer cada año más rápido que el anterior, esa normalización obliga a meter la tijera tanto en el beneficio esperado como en el PER.
Por eso, a partir de ahora, más que los grandes titulares de inversión a cinco años, voy a mirar con lupa los megavatios realmente conectados, las fechas de entrega, los aplazamientos de pedidos y el flujo de caja libre después de CapEx. Incluso dentro de la propia cadena de la IA la película cambia mucho, porque el mismo atasco eléctrico que retrasa un pedido de chips refuerza la urgencia de invertir en redes y subestaciones.
Fijaos en cómo se está reflejando esto en las cestas temáticas de IA. La cesta de infraestructura de IA se hundió ayer un 11,59% y se deja ya un 16,79% en la semana (aunque todavía aguanta un +25,00% en el año). La cesta de implementación cayó un 5,38% y acumula un retroceso del 8,45% anual. El epicentro del castigo estuvo en quienes venden el equipamiento, la energía y el montaje, pero la onda expansiva alcanzó a todo el ecosistema.

Evolución en los últimos doce meses de las cestas equiponderadas de infraestructura e implementación de IA frente al S&P 500 y Nasdaq 100 equiponderados hasta el 5 de noviembre.
En semiconductores fue una escabechina histórica. Sandisk se desplomó cerca de un 22%, con Micron, Western Digital y Seagate cayendo a doble dígito, igual que AMD, Marvell y Lam Research. Nvidia cedió en torno a un 9% y pierde ya un 25% desde sus máximos de octubre. El índice de semiconductores SOX se hundió un 12,3%, firmando su segunda peor sesión de toda la historia (solo superada por el pánico de marzo de 2020).
Ojo a la señal técnica de Nvidia, que ya el miércoles había perforado su MA200 con un volumen casi un 50% superior a su media de veinte sesiones y ayer cerró en 181,60 dólares (muy lejos ya de esa media de 200 días que pasa por los 204,66 dólares). Cuando el líder indiscutible del ciclo pierde su soporte de largo plazo con esa contundencia, el mercado nos está diciendo que exige pruebas tangibles sobre el retorno de tanta inversión antes de volver a pagar múltiplos exigentes.
Y el contagio no se quedó en el hardware. El ETF de software (IGV) cedió cerca de un 4%, nombres como Palantir y CrowdStrike se dejaron en torno a un 10%, y el factor momentum (MTUM) cayó casi un 8% (acumulando un recorte del 27% desde junio). Aquí se ve muy bien el riesgo de concentración oculta en muchas carteras. Cuando se liquida lo que más había subido, tener un fondo global, uno tecnológico y otro de momentum acaba siendo tener exactamente el mismo riesgo con tres etiquetas distintas.
El daño acumulado bajo el capó obliga a separar el grano de la paja
Si miramos la foto desde los máximos recientes, el ajuste en muchos nombres de primera fila es ya de mercado bajista severo. Sandisk cae un 64,5% desde máximos. Arm se deja un 63,0%. Intel pierde un 62,2%. Y la lista sigue con recortes muy serios en Oracle (cae un 54,4%), Micron (retrocede un 46,3%), Broadcom (baja un 40,3%), AMD (pierde un 37,2%) o ASML (cede un 31,2%).
Con caídas del 40% al 60% empieza a haber cosas muy interesantes para mirar con cariño, pero cuidado con caer en la trampa de comprar solo porque algo ha bajado mucho. Si una acción cae de 100 a 50 y su beneficio estimado también se recorta a la mitad, estás pagando exactamente el mismo PER que arriba (y encima necesitas un +100% para empatar). La clave ahora es distinguir qué compañías sufren un bache temporal de pedidos con balance sano y a cuáles les ha cambiado la película de beneficios de forma estructural.

Caídas acumuladas desde sus respectivos máximos en compañías protagonistas del ciclo tecnológico y de infraestructuras a cierre del 5 de noviembre.
Volatilidad disparada y sobreventa extrema, ingredientes para un rebote violento
En el mercado de opciones el susto fue mayúsculo. El VIX se disparó un 69,70% hasta 28,17 (su mayor salto porcentual en un día desde diciembre de 2024 y su cierre más alto desde marzo), mientras el VVIX (la volatilidad del propio VIX) subió un 49,31% hasta 134,99. Traducido a cristiano, asegurar las carteras se puso carísimo en cuestión de horas y nadie quería vender protección sin cobrar una prima de pánico.
Fijaos en el VIX a un día (VIX1D), que se triplicó hasta 36,80, descontando un movimiento implícito de cara al empleo de hoy del 2,32%. Y recordad que el seguro de hogar te dice cuánto te cobra la aseguradora hoy, no hasta dónde puede llegar el fuego. El miércoles las opciones descontaban solo un 0,76% de movimiento para el jueves y el mercado acabó cayendo casi seis veces más.

Gráfico diario del VIX al 5 de noviembre de 2026. El salto del 69,70% hasta los 28,17 puntos marca su cierre más alto desde finales de marzo.
Otro síntoma clásico de un día de liquidación forzosa fue la explosión de las correlaciones en el Nasdaq 100 (con la implícita saltando a 0,45 y la realizada a 0,36). Cuando todo se mueve al unísono a la baja es porque los fondos que operan con control de volatilidad y apalancamiento están reduciendo papel de forma mecánica. En esos momentos no se vende por valoración, se vende para bajar exposición y cumplir con los límites de riesgo.

Correlaciones implícitas y realizadas del Nasdaq 100 en los últimos cinco años. El repunte vertical confirma una sesión de reducción forzada de carteras.
La curva de futuros del VIX ya se ha invertido (la cobertura inmediata cuesta más que la de los próximos meses), una señal de estrés claro a corto plazo, aunque todavía sin tocar los niveles de pánico total de otras grandes capitulaciones. Hay tensión de sobra en la goma elástica para ver un rebote muy fuerte en cualquier momento, pero aún nos falta ver que el papel forzado termina de limpiarse.
Para que os hagáis una idea de lo estirado que ha quedado el muelle a corto plazo, el S&P 500 cerró ayer 4,21 desviaciones estándar por debajo de su media de 50 sesiones, la lectura de sobreventa estadística más extrema desde agosto de 2015. En los diez precedentes históricos de un zarpazo similar en dos días, el índice estaba más arriba doce meses después en nueve ocasiones, con una subida media del 19,07% (la única excepción fue septiembre de 2008). Es un dato muy potente para ir preparando la escopeta con vista a medio plazo, aunque no nos garantice que el suelo sea hoy mismo a las cuatro de la tarde.
Liquidación de fondos y cortos de CTAs, la gasolina detrás de la carnicería
Para entender por qué la caída de ayer tuvo esa violencia de sell off en cascada hay que mirar la fontanería del posicionamiento. Los CTAs (los fondos sistemáticos que operan siguiendo tendencias) ya llegaban a esta semana con una posición agregada en bolsa estadounidense extraordinariamente corta, en 3,3 desviaciones estándar en negativo (percentil 1,9% del último año, niveles que no veíamos desde la primavera). Y cuando el precio rompe medias móviles clave como pasó ayer, sus modelos no piensan, simplemente aprietan aún más el botón de venta.

Posicionamiento neto estimado de los CTAs en renta variable estadounidense (Z-score en 3,3 desviaciones estándar negativas, percentil 1,9%). Datos de Bloomberg y Citadel Securities.
A esa presión algorítmica de los CTAs se le sumó ayer el segundo ingrediente clásico de estas carnicerías, la liquidación por llamadas al margen de algún fondo pillado a contrapié en la temática de IA. La mecánica del apalancamiento es implacable. Si compras 200 con 100 tuyos y 100 prestados y la cartera cae un 10%, tu capital baja a 80 (pierdes un 20%) pero la deuda sigue siendo 100. En cuanto el bróker te exige más garantías y no tienes liquidez disponible, te ejecuta las posiciones a mercado al precio que haya en pantalla.
Ayer volvió a correr con fuerza en las mesas el nombre de Situational Awareness (el fondo enfocado en IA de Leopold Aschenbrenner, que ya sufrió un quebranto del 67% en verano teniendo que traspasar gran parte de su cartera cotizada a Citadel). Sea ese fondo u otro vehículo apalancado en semiconductores e infraestructura eléctrica, la huella en el mercado fue de libro, ventas a plomo sin mirar precio en los ganadores del año y contagio inmediato al resto de la bolsa.
Ahora bien, esa misma gasolina funciona en sentido contrario en cuanto cambia el viento. Con los CTAs cortos hasta las cejas y los libros apalancados mucho más limpios tras el barrido, cualquier dato que calme al mercado obliga a recomprar cortos a toda prisa (short squeeze). Por eso veremos rebotes muy bruscos incluso aunque las dudas sobre el CapEx de la IA sigan abiertas. Para fiarme de verdad de una subida y ampliar riesgo en cartera, exigiré que el rebote venga acompañado de amplitud real y calma en el crédito, no solo de cierres de cortos.
Lectura técnica, los niveles clave que toca defender hoy
Vamos con el mapa técnico porque ayer quedaron tocadas varias estructuras. El S&P 500 cerró en 7.354 puntos, frenando prácticamente encima de su MA200 (7.323) y de la zona de soporte de los 7.300 puntos que actuó como suelo en verano, con el RSI ya en 33. Esta franja entre 7.300 y 7.323 es la trinchera que los alcistas tienen que defender hoy al cierre. Si la pierde con volumen y falla al intentar recuperarla, cuidado porque se abre otro tramo a la baja. Por arriba, el primer nivel a reconquistar para empezar a respirar son los 7.508 puntos (el mínimo de septiembre que ayer se llevó por delante).

Gráfico diario del S&P 500 a cierre del 5 de noviembre (7.354 puntos). El índice frena justo a las puertas de su MA200 (7.323) y del soporte clave de los 7.300 puntos.
El Nasdaq 100 salió bastante peor parado. Cerró en 26.630 puntos, ya un 4,8% por debajo de su MA200 (27.977) y con una lectura de RSI de 27 (sobreventa clara). Con ese nivel de castigo es muy fácil ver un rebote técnico hacia la media rota, pero mientras no recupere y consolide por encima de los 27.977 puntos, cualquier subida de un par de días hay que tratarla con prudencia dentro de una estructura que ha quedado dañada.

Gráfico diario del Nasdaq 100 al 5 de noviembre (26.630 puntos). Pierde con claridad la MA200 (27.977) y entra en sobreventa con el RSI en 27.
En las pequeñas compañías, el Russell 2000 (2.730 puntos) borró de un plumazo la mejora del miércoles y perforó tanto su MA200 (2.808) como la directriz alcista que traía desde abril de 2025. Que bajaran las TIR debería haberle ayudado por el lado de la financiación, pero en un día de liquidación el miedo pudo más que los tipos. Su primera tarea pendiente es recuperar rápido esos 2.808 puntos.

Gráfico diario del Russell 2000 al 5 de noviembre (2.730 puntos), perdiendo la MA200 (2.808) y la directriz alcista principal.
El que todavía mantiene el tipo a nivel técnico es el S&P 500 equiponderado, que cerró en 8.784 puntos, aguantando por los pelos su MA20 (8.773) y con un RSI neutral en 51. Es el mejor termómetro para saber si lo de ayer fue una limpieza concentrada en el complejo de la IA o el inicio de algo más feo para toda la economía. Si el equiponderado aguanta esa zona y vuelve a entrar dinero en el mercado amplio, la rotación seguirá viva.

Gráfico diario del S&P 500 equiponderado al 5 de noviembre (8.784 puntos), apoyándose sobre su media de 20 sesiones (8.773).
Múltiplos más razonables, pero pendientes de si aguantan los beneficios
En bolsa las valoraciones se ajustan mucho antes de que veamos caer los ingresos en la cuenta de resultados. En cuanto el mercado huele que el ritmo de gasto en servidores y chips puede tocar techo, deja de pagar múltiplos de 30 veces. Y fijaos qué rápido cambia la aritmética, una empresa puede aumentar su beneficio un 10%, pero si el mercado decide pagar un PER de 20 en lugar de 30, la acción se pega un recorte del 27%. Por eso vemos compañías publicando buenos números trimestrales y cayendo con fuerza al mismo tiempo.
Tras el hachazo de ayer, el S&P 500 ha pasado a cotizar a 17,9 veces beneficios estimados para los próximos doce meses, su múltiplo más bajo desde otoño de 2023. Lo curioso es que, mientras las cotizaciones caían a plomo, las estimaciones agregadas de beneficios de los analistas seguían en máximos históricos. El precio ha corregido a toda velocidad, ahora falta ver si las previsiones de beneficios aguantan o toca revisarlas a la baja.

Evolución del PER estimado a doce meses del S&P 500, que retrocede hasta las 17,9 veces tras la caída del 5 de noviembre.
Aquí está el quid de la cuestión. El sector tecnológico explica hoy entre el 75% y el 80% de todo el crecimiento de beneficios previsto para el índice. Si el embudo eléctrico retrasa la apertura de los centros de datos, parte de esos beneficios se desplazará en el tiempo. Haciendo un número rápido, si a los precios de hoy el beneficio estimado cayera un 10%, ese PER de 17,9 sería en realidad de 19,9 veces (y si el recorte fuera del 20%, estaríamos pagando 22,4 veces).
Si miramos los beneficios ya cerrados en los últimos doce meses, el índice sigue a 25,4 veces. Esa brecha entre 25,4 y 17,9 mide exactamente todo el optimismo que sigue metido en las estimaciones. Por eso, a la hora de aprovechar esta caída para ir comprando, voy a priorizar compañías con caja neta, márgenes defendibles y pedidos firmes que no dependan de que todo el CapEx del mundo se ejecute sin un solo retraso.
Los bonos salen al rescate mientras el crédito empieza a pedir prudencia
La buena noticia para las carteras diversificadas es que ayer la renta fija soberana volvió a hacer su trabajo de paracaídas. La TIR del bono a 2 años cayó con fuerza unos 12 puntos básicos hasta el 4,46%, la del 10 años bajó 5 puntos básicos hasta el 4,84% y la del 30 años cedió 2 puntos básicos hasta el 5,26%. Al caer mucho más la rentabilidad en el tramo corto, la curva ganó pendiente porque el mercado empezó a quitar hierro a la agresividad de la Fed y buscó refugio.

Gráfico diario de la TIR del Treasury a 2 años al 5 de noviembre, retrocediendo unos 12 puntos básicos hasta la zona del 4,46%.
Y fijaos en cómo conecta el movimiento de los bonos con la tesis de los centros de datos. Si uno de los grandes motores de inversión y construcción de la economía estadounidense echa el freno por cuellos de botella físicos, eso significa algo menos de actividad futura y menos presión para que la Fed siga subiendo tipos. Ayer se juntaron las dos cosas en el mercado de bonos, el flujo clásico de refugio ante la carnicería bursátil y el ajuste a la baja en las expectativas de crecimiento.
De hecho, la probabilidad implícita de ver una subida de tipos en la reunión de diciembre bajó del 82% al 67%, y el total de subidas descontadas hasta finales de 2027 se redujo de 56 a 39 puntos básicos. Recordad la mecánica básica que siempre comentamos con los clientes, cuando las TIR bajan, el precio de nuestros bonos en cartera sube y suma plusvalías al cupón, amortiguando buena parte del golpe de la renta variable.

Gráfico diario de la TIR estadounidense a 10 años al 5 de noviembre (4,84%), aproximándose a su media de 100 sesiones (4,80%).
A nivel técnico, en el 10 años vigilo muy de cerca el soporte del 4,80% (por donde pasa su media de 100 sesiones) y más abajo el 4,75%, mientras que en el 30 años la referencia inmediata está en el 5,25%. Eso sí, que el tramo de treinta años apenas bajara 2 puntos básicos nos recuerda que el problema de fondo de la irresponsabilidad fiscal secular y las emisiones de deuda sigue muy vivo. Para cubrir un susto de bolsa me vale mucho más la duración intermedia de calidad que jugármela en el extremo más largo de la curva.

Gráfico diario de la TIR del Treasury a 30 años al 5 de noviembre (5,26%), apoyada sobre su media de 100 sesiones (5,25%).
Donde sí vimos señales de alerta que conviene vigilar fue en el crédito corporativo. Los diferenciales CDX de grado de inversión (IG) subieron unos 6 puntos básicos hasta 62,35, y el High Yield (HY) repuntó 5,1 puntos básicos hasta 359,14. Cuando los inversores empiezan a pedir más prima por prestar dinero a las empresas, esa ampliación del spread se come parte del beneficio que te da la caída de las TIR. En días de limpieza, un bono del Tesoro te protege mucho mejor que un fondo cargado de deuda corporativa de baja calidad.
En divisas la sesión fue bastante tranquila para el terremoto que hubo en bolsa. El índice dólar (DXY) apenas se movió un +0,09% hasta 101,59, con el EUR/USD en 1,1218 y el USD/JPY en 157,67. A pesar del recorte de las TIR americanas, el billete verde aguantó el tipo gracias a su papel de moneda refugio en momentos de liquidación global.
El petróleo rebota en soportes y añade una derivada incómoda
Si a la sesión le faltaba algún ingrediente para complicar la lectura, el petróleo decidió rebotar a contracorriente. Tras el desplome del miércoles, el WTI recuperó un 2,6% hasta los 90,55 dólares por barril (con el futuro de diciembre cerrando en 90,52 dólares tras rebotar al milímetro sobre sus medias de 100 y 200 sesiones en la zona de los 86,80 dólares). Un crudo por encima de 90 dólares nos quita parte del alivio que habíamos celebrado para la inflación y el bolsillo del consumidor.

Gráfico diario del futuro de WTI al 5 de noviembre (90,52 dólares), rebotando con precisión desde sus medias de 100 y 200 sesiones.
El Brent hizo un movimiento parecido, rebotando desde los 94 hasta superar los 98 dólares (98,36 dólares al contado, con una subida del +3,95%, y cerca de un +4,5% en el primer futuro). Que el crudo suba con fuerza el mismo día que la bolsa se hunde por miedo al ritmo de inversión nos recuerda que la prima geopolítica con Irán sigue ahí, limitando las caídas por el lado de la oferta física.

Evolución del primer futuro de Brent durante el último año hasta el 5 de noviembre, reaccionando al alza tras apoyarse en su MA200.
Veremos si se queda en un simple rebote técnico tras el batacazo postelectoral o si va a más. Lo peor que nos podría pasar a corto plazo sería ver al petróleo escalando de nuevo hacia máximos mientras las bolsas corrigen y los spreads de crédito se abren (un cóctel muy incómodo para márgenes y bancos centrales). El gas natural estadounidense, por su parte, fue a su aire y cedió un 0,41% hasta 2,95 dólares, lastrado por un aumento de inventarios de 77.000 millones de pies cúbicos.
El oro ejerce de refugio, mientras la plata y el cobre acusan el miedo cíclico
El oro volvió a comportarse como ese termómetro del miedo y de la desconfianza que tanto nos gusta tener en cartera. Los futuros avanzaron un 0,99% hasta los 4.114 dólares por onza, recuperando además su MA20 (4.088 dólares). La combinación de caídas en las TIR reales y búsqueda de refugio le sentó de maravilla. Ahora toca ver si consolida por encima de esos 4.100 dólares sin que nadie tenga que malvender oro para cubrir garantías en renta variable.

Gráfico diario de los futuros de oro al 5 de noviembre (4.114 dólares por onza), reconquistando su media de 20 sesiones.
La plata, en cambio, notó su doble alma de metal precioso e industrial y cedió en torno a un 1%, cerrando en la zona de los 51,71 a 51,84 dólares por onza. Algo totalmente lógico en un día donde el mercado ponía en duda el ritmo de construcción de infraestructuras y equipamiento tecnológico.

Evolución de la plata al contado (XAG/USD) hasta el 5 de noviembre (51,71 dólares), frenando tras el rebote de las sesiones previas.
Sigo muy atento a si la plata logra formar un suelo sólido tras la limpieza de octubre, pero sin prisas. Oro y plata no tienen por qué hacer suelo el mismo día, y la plata siempre se mueve con mucha más beta cuando hay turbulencias en las bolsas. Si entramos, será con un tamaño de posición que aguante bien sus vaivenes.
Muy revelador también lo que hizo el cobre, que cayó un 2,47% hasta los 6,27 dólares por libra (su cierre más bajo desde julio) y se quedó haciendo equilibrios justo encima de su MA200 (6,25 dólares), mientras que el ETF CPER ya perforó la suya. Como buen termómetro de la economía real y del tendido de redes eléctricas, perder esa media de 200 sesiones de forma clara confirmaría que el frenazo en los plazos de los centros de datos va en serio.

Gráfico diario de los futuros de cobre al 5 de noviembre (6,27 dólares por libra), poniendo a prueba el soporte de su MA200 (6,25 dólares).
Bitcoin se olvida del refugio y cae de la mano del Nasdaq
Cuando hay llamadas al margen y falta liquidez, bitcoin vuelve a ser lo que siempre ha sido en momentos de estrés, un activo de riesgo con beta alta respecto al Nasdaq. Ayer los futuros cayeron un 5,08% hasta los 76.250 dólares (deslizando después hacia la zona de 75.870 dólares), llevándose por delante el nivel psicológico de los 80.000 dólares y sus medias de 20 y 50 sesiones (en torno a 81.000). Mientras el oro y los Treasuries subían, cripto se vendía para hacer caja.

Gráfico diario de los futuros CME de bitcoin al 5 de noviembre, tras perder el soporte de los 80.000 dólares y sus medias de corto plazo.
Como hoy es viernes, toca fijarse en cómo deja la vela semanal. Por abajo, el soporte clave donde confluyen las medias de 100 y 200 sesiones pasa por los 73.000 dólares, y por arriba necesitaría recuperar la franja de 80.000 a 81.000 dólares para reparar el estropicio. Un cierre semanal pegado a mínimos obligaría a vigilar muy de cerca su peso en aquellas carteras que ya van muy cargadas de riesgo tecnológico.
Macro sólida, Fed dura de oído y el problema de fondo de la deuda
En el frente macro, los datos que conocimos ayer confirman que la economía real dista mucho de estar rompiéndose. Las peticiones semanales de subsidio por desempleo bajaron hasta 189.000, igualando los mínimos de julio. Las empresas quizá se lo piensen dos veces antes de contratar a lo loco, pero desde luego no están despidiendo. Eso hace que en el informe de empleo de hoy a las 14:30 sean tan importantes las revisiones de meses previos y los salarios como la cifra principal de nóminas.
Además, el dato de productividad no agrícola del tercer trimestre sorprendió al alza con un avance del 3,6% trimestral anualizado (frente al 2,7% que esperaba el consenso), mientras que los costes laborales unitarios cayeron un 0,7% y el salario real por hora creció un 1,0% interanual. Que la economía produzca más por cada hora trabajada es música para los márgenes empresariales, porque ayuda a digerir sueldos más altos sin tener que subir precios al mismo ritmo.
Lo llamativo de ayer fue ver caer las TIR de los bonos mientras los miembros de la Fed seguían con el discurso duro. Hammack volvió a defender que hace falta llevar los tipos a terreno más restrictivo mediante subidas pequeñas y frecuentes, y Barkin insistió en que la inflación sigue demasiado alta y no termina de bajar. El mercado les hizo caso omiso porque estaba centrado en el descalabro de la bolsa, pero si hoy el empleo o los salarios salen calientes, esas palabras volverán a pesar.
Fuera de EE. UU., Banxico dio la sorpresa en México recortando los tipos en 25 puntos básicos (con dos votos en contra dentro de su consejo) y enfriando la puerta a nuevos recortes a corto plazo, lo que llevó al peso mexicano a ceder cerca de un 0,75% frente al dólar. Cada banco central juega ya su propio partido según su inflación local.
En clave política, el recuento acerca a los demócratas a los 56 escaños en el Senado (a falta de cerrarse una última carrera). Más allá de titulares sobre el calendario electoral de 2028, lo que de verdad le importa hoy al mercado de la victoria demócrata es ese mayor escrutinio regulatorio y medioambiental a nivel local sobre las infraestructuras energéticas y tecnológicas.
Y por debajo de la política del día a día sigue corriendo nuestra tesis de siempre, la irresponsabilidad fiscal secular. Las proyecciones presupuestarias ya sitúan la factura neta de intereses de la deuda estadounidense en el 3,2% del PIB en 2025, camino del 4,6% del PIB en 2036. Por mucho que un susto bursátil haga bajar las TIR un jueves, financiar ese agujero fiscal explica por qué el bono a 30 años exige cada vez más prima y por qué el oro sigue teniendo viento de cola estructural.
Resultados empresariales, el mercado premia la caja y castiga las promesas
Incluso en medio de una carnicería como la de ayer, quien bate expectativas con números rotundos se lleva el premio. AppLovin fue la gran protagonista positiva disparándose cerca de un 31% tras presentar unos ingresos trimestrales de 2.180 millones de dólares (un +55%, batiendo los 2.070 millones esperados), un beneficio neto de 1.440 millones y una recompra de acciones por 3.200 millones. Cuando hay crecimiento real y generación de caja, hay dinero dispuesto a entrar.
La otra cara de la moneda fue Qualcomm, que se dejó alrededor de un 9%. Sus ingresos cayeron un 8% hasta 10.322 millones de dólares y el BPA ajustado bajó un 28% hasta 2,17 dólares, lastrada por un desplome del 26% en su división de móviles. La compañía volvió a prometer 5.000 millones de ingresos en centros de datos para 2027, pero ayer el mercado no estaba para comprar promesas a dos años vista mientras el negocio principal se encoge.
Al cierre del mercado (after-hours) tuvimos buenas reacciones en Cloudflare, que subía cerca de un 16% tras elevar sus ingresos un 39% hasta 782,5 millones de dólares (con un BPA ajustado de 0,38 dólares) y guiar entre 845 y 846 millones para el próximo trimestre. Eso sí, conviene no perder de vista la letra pequeña, sigue dando pérdidas operativas contables y su margen de flujo de caja libre se estrechó del 13% al 10%. Crece mucho, pero toca vigilar cuánto de ese crecimiento llega limpio a la caja.
También gustó mucho Airbnb, que rebotaba en torno a un 11% fuera de hora tras facturar unos 4.900 millones de dólares (un +19%), batir en BPA (3,16 dólares frente a los 2,85 esperados), crecer un 16% en noches reservadas y anunciar un nuevo programa de recompra de acciones de nada menos que 12.000 millones de dólares. Una señal de que el consumidor sigue gastando en experiencias cuando la propuesta tiene tirón.
En el lado amargo del after-hours, DraftKings se hundía cerca de un 19% y Axon cedía un 12% tras publicar cuentas, con caídas también en Affirm y Monster. Hoy antes de la apertura tendremos las cifras de Moderna, Humana, Charter Communications, Franklin Resources y, sobre todo, Vistra. A esta última la voy a mirar con lupa por todo lo que nos cuente sobre contratos eléctricos y plazos reales de conexión de los centros de datos.
Agenda del día, todas las miradas puestas en las 14:30
Estos son los horarios clave que tenemos hoy en el radar (en hora peninsular española):
Hora | Cita macro o bancos centrales | Qué vamos a vigilar |
|---|---|---|
10:30 | Conversación de Williams (Fed) y Lane (BCE) en Fráncfort | Pistas sobre inflación, tipos y condiciones financieras |
14:30 | Informe de empleo de EE. UU. (octubre) | Consenso en 62.000 nóminas y paro en el 4,2%, muy atentos a salarios y revisiones |
15:10 | Intervención de Musalem (Fed) | Primera lectura de la Fed tras el dato de empleo y la caída bursátil |
16:00 | Confianza del consumidor de Michigan (preliminar) | Expectativas de inflación a 1 y 5 años (vienen del 4,7% y 3,5%) |
18:15 | Intervención de Bowman (Fed) | Tono sobre tipos, regulación y estabilidad financiera |
21:00 | Crédito al consumo de EE. UU. (septiembre) | Salud financiera de los hogares y uso de tarjetas |
Más allá del dato de empleo de las 14:30, ojo a las 16:00 con la encuesta de la Universidad de Michigan. En octubre la confianza quedó en 48,0 puntos, pero lo verdaderamente delicado fueron las expectativas de inflación de las familias, clavadas en el 4,7% a un año y en el 3,5% a largo plazo. Si hoy el empleo sale razonable pero las expectativas de inflación de los consumidores vuelven a repuntar, a la Fed le va a costar mucho ablandar el discurso.
Visión de mercado y cómo trasladarlo a nuestras carteras
Estamos ante el clásico baño de realidad tras meses/años de euforia con la IA, acelerado por una sesión de liquidación forzosa y ventas mecánicas de CTAs. ¿Significa esto que hay que salir corriendo o ponerse a comprar a ciegas a primera hora? Ni lo uno ni lo otro. No voy a incrementar riesgo simplemente porque las caídas de ayer fueran vistosas. Quiero ver primero que el S&P 500 es capaz de defender y sostener al cierre la trinchera de los 7.300 a 7.323 puntos (su MA200), que la tecnología deja de hacer nuevos mínimos con cada titular y que los diferenciales de crédito dejan de abrirse.
Si tenemos que empezar a picotear en las próximas sesiones aprovechando la limpieza, el tamaño de ese primer disparo tiene que estar pensado por si al mercado le da por hacer un segundo test a los mínimos. Dentro de todo lo ligado a la inteligencia artificial toca ser muchísimo más selectivos. Prefiero pagar algo más por compañías con caja neta, contratos firmados y balances blindados que meterme en negocios endeudados cuya valoración solo sale si el CapEx crece al 30% anual sin un solo retraso administrativo hasta 2028. Y en semiconductores, con el SOX moviéndose a este ritmo, toca ajustar el peso por pura gestión de volatilidad.
También es un día perfecto para levantar el capó de las carteras y vigilar la falsa diversificación. Muchas veces vemos clientes con un fondo global, otro de bolsa americana y uno temático o de momentum que, en el fondo, llevan exactamente los mismos cinco proveedores de chips y las mismas megacaps. Si una cartera ya va pasada de peso en ese factor, el rebote técnico que tengamos por cierre de cortos será una buena oportunidad para limpiar solapamientos y rotar hacia calidad real. Si por el contrario llegamos con liquidez y prudencia en renta variable, estas limpiezas son las que nos van a dar los mejores puntos de entrada del trimestre.
Por la parte defensiva, la sesión de ayer demostró por qué insistimos tanto en tener renta fija soberana de calidad en los tramos cortos e intermedios como colchón frente a los sustos de la bolsa (separándola muy bien del crédito corporativo endeudado). El oro sigue cumpliendo su papel de seguro frente al desorden fiscal y la volatilidad, mientras que en activos con más beta como la plata o bitcoin esperaré a que reconstruyan sus soportes antes de dar por terminado el recorte.
En resumen, con el S&P 500 a más de cuatro desviaciones estándar de su media de 50 días y los CTAs cortos hasta el cuello, tenemos todos los ingredientes para ver un rebote fuerte en cuanto se agote la liquidación del fondo de turno. Pero una cosa es un rebote por cierre de cortos y otra muy distinta una vuelta limpia a la tendencia alcista. Toca tener la lista de la compra preparada, la liquidez lista y esperar a que el precio nos confirme que ya ha terminado de salir el papel forzado. Que tengáis un muy buen fin de semana, por el norte empezamos el viernes mirando al cielo con el paraguas a mano.
Julio Estella de la Rica
Gestor Patrimonial
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