Buenos días. Viernes 13. La jornada de ayer no tiene mucho que envidiarle al número, la verdad. Los índices abrieron con huecos bajistas tras nuevos ataques en el Golfo Pérsico y lejos de encontrar compradores en la caída, el mercado pasó la última media hora de negociación vendiendo sin contemplaciones. El S&P 500 cerró en mínimos desde el 21 de noviembre, rompiendo soportes que habían aguantado meses. Y lo que es más preocupante: la amplitud fue desoladora, el crédito privado empezó a dar señales de estrés y los bonos bajaron en precio a la vez que las bolsas caían. Cuando los tres activos van en la misma dirección, no hay donde esconderse.
Qué pasó ayer
El S&P 500 cerró en 6.673 (-1,52%), el Nasdaq en 22.312 (-1,78%) y el Dow en 46.678 (-1,56%). Las small caps lo pasaron peor, con el Russell 2000 cayendo un -2,12%. Y el dato que más me llama la atención: los semiconductores (SOXX: -3,40%), fuerte toma de beneficios tras el rally de IA de las últimas semanas. El sector que más nos ha dado en los últimos dos años empieza a soltar lastre cuando el mercado general se pone nervioso.

Pero lo que de verdad dice cómo estuvo la sesión no son los índices, sino la amplitud. Solo el 22% de los valores del Nasdaq cerró en positivo. En el S&P 500, el 78% de los componentes cayó. Ocho valores subieron más de un 3%, ciento treinta cayeron por encima de esa cifra. Es decir: no hubo discriminación, hubo liquidación generalizada. Y cuando todo cae en bloque así, lo que el mercado está diciendo es que se están cerrando posiciones, no que esté re-asignando capital hacia donde quiere estar.
La brecha entre el VIX y el Índice de Dispersión de Cboe está en mínimos desde abril, lo que confirma lo anterior: las acciones se han movido en bloque hacia abajo, eliminando la diferenciación cualitativa. En un mercado así, tener razón en la selección de valor no te salva. Caes igual que el que no ha hecho los deberes.

Por sectores, los únicos en verde fueron Energía (+0,93%) y Utilities (+0,71%). Todo lo cíclico sufrió: Industriales cayeron un -2,51% (su peor día desde abril), Consumo Discrecional un -2,30% y Tecnología un -1,84%. Los Financieros bajaron un -1,62%, arrastrados por el miedo al crédito privado del que os hablo un poco más abajo. Ojo también al Consumo Básico, que casi no se movió (+0,09%): el único gigante en verde dentro del sector fue Walmart (+1,5%), que como siempre actúa de refugio cuando el consumidor se pone nervioso.

Amplitud de medias móviles: solo el 21,60% de los valores del S&P 500 cotiza por encima de su MA20, el 32,20% por encima de la MA50 y el 50,20% por encima de la MA200. Este último es el que hay que vigilar. Si cae por debajo del 50%, más de la mitad del índice estará técnicamente en tendencia bajista de largo plazo. Estamos en el filo.

El VIX cerró en 27,29 (+3,06 puntos en el día). No estamos en zona de pánico real (eso empieza en 35-40), pero la dirección importa: subir tres puntos en una sesión con caídas moderadas en el índice indica que hay más gente comprando protección de lo que el movimiento superficial sugiere. Si el VIX sigue subiendo mientras los índices caen despacio, la corrección será más larga que profunda. Si se dispara de golpe por encima de 35, eso marca el suelo.

Una nota sobre el crédito privado que merece atención separada. Morgan Stanley y Cliffwater LLC han limitado los reembolsos en sus fondos de crédito privado multimillonarios. Esto es el equivalente a cerrar la compuerta de una presa cuando el nivel baja demasiado rápido: el temor es que la calidad de los préstamos subyacentes esté degradándose más rápido de lo que el mercado puede absorber. Deutsche Bank ha señalado una exposición de 30.000 millones de dólares a este sector. Es uno de esos datos que, si escala, puede cambiar la naturaleza de la corrección de "caída por petróleo" a "evento de crédito". Por ahora no ha escalado. Pero hay que tenerlo en el radar.

Y aquí viene una conexión que os quiero explicar porque no es obvia a primera vista: ¿cómo puede el estrés del crédito privado afectar a vuestros fondos de renta fija de alta calidad crediticia? La mecánica es la siguiente. Cuando un fondo de crédito privado limita reembolsos, los gestores que necesitan liquidez inmediata no pueden vender esos activos (son ilíquidos por definición). Entonces venden lo que sí pueden vender rápido: bonos IG de alta calidad, monetarios, bonos soberanos... Es la única válvula de escape disponible. El resultado es que los precios de los bonos de calidad bajan (y sus yields suben) precisamente en el momento en que el inversor espera que le protejan. No porque los bonos IG tengan un problema de crédito propio, sino porque son la única fuente de liquidez en un mercado donde el resto está congelado. No es la primera vez que vemos este tipo de comportamientos, sin ir mucho mas lejos, en abril del 2025 pasó lo mismo… y fue una magnífica oportunidad de haber incrementado posición, por lo que os pido tranquilidad y paciencia.
Bonos y divisas
El mercado de bonos ayer dijo algo importante: la inflación energética ha llegado para quedarse y la Fed no va a poder acudir al rescate pronto. El bono a 10 años subió hasta el 4,26%, el cierre más alto desde principios de febrero, rompiendo al alza una figura técnica de cuña que mantenía desde 2025. El tramo de 2 años se disparó hasta el 3,74%, el nivel más alto desde agosto, lo que refleja que el mercado está ajustando agresivamente las expectativas de tipos de la Fed. Y el 30 años se fue al 4,87% en la subasta de ayer, que cerró "respetable" pero con la demanda extranjera (indirect bidders) cayendo al 63,4%. Los bancos centrales extranjeros están empezando a mirar con más cautela. No es una alarma todavía, pero en un mundo donde el dólar sube y la deuda americana crece, estos detalles cuentan.
La combinación de bonos bajando en precio y bolsas cayendo es la peor para carteras mixtas. El bono no actúa como refugio cuando el problema es inflación, y eso limita la diversificación. Si el mercado empieza a ver recesión en serio, el bono largo volverá a funcionar como cobertura. Por ahora no estamos ahí. Estamos en la fase intermedia, la más incómoda: la que no tiene solución limpia.
Esta subida de los tipos de interés y caída de los bonos es algo que a Trump le preocupa y puede que sea uno de los factores que le haga plantearse el finalizar con el conflicto bélico. Ayer puso el siguiente mensaje:

El dólar (DXY) cerró en 100,14 (+0,50%), comportándose como el activo refugio que es en momentos de shock geopolítico. El euro sufre ante su dependencia energética y la cercanía geográfica al conflicto.

Materias primas y cripto
El petróleo es el dueño del tablero. El Brent ha vuelto a los tres dígitos por primera vez desde agosto de 2022. El WTI cerró en 96,39$ (+10,48%) tras los nuevos ataques iraníes a petroleros en aguas iraquíes. ¿Por qué os importa el Estrecho de Ormuz más allá del petróleo? Porque un tercio del comercio marítimo global de fertilizantes pasa por ese punto. Eso explica por qué mientras el mercado caía, empresas como CF Industries (+13,2%) o Mosaic (+9%) volaron ayer: el mercado está anticipando escasez de suministros agrícolas. El ETF de petróleo físico USO registró entradas de capital del 9,1%, sin precedentes recientes. El mercado está comprando exposición directa al crudo, no acciones energéticas.
El oro bajó un -1,84% hasta 5.084$. La aparente paradoja de que el activo refugio caiga en un día de pánico tiene una explicación sencilla: cuando hay ventas forzadas por márgenes, lo primero que se liquida son las posiciones más ganadoras. El oro llevaba subiendo mucho tiempo. Además, el dólar fuerte penaliza al metal en términos relativos. La plata cayó un -2,46% y el cobre un -1,09%. Este último es el dato que más me llama la atención: cobre abajo + petróleo arriba = manual de estanflación. Energía cara con crecimiento que frena. No es el escenario que teníamos descontado hace tres meses.
El Bitcoin cerró en 71.590$ (+0,46%) y el Ethereum en 2.098$ (+1,04%). Más resiliencia que el Nasdaq, pero sin actuar tampoco como refugio alternativo.

Macro y bancos centrales
El IPC de febrero salió el miércoles en línea: +2,4% interanual (headline), +2,5% el core, ambos exactamente donde esperaba el consenso. Los alquileres subieron solo un +0,1% mensual, el menor incremento desde enero de 2021. Los huevos llevan un -42,1% interanual. El café y la carne siguen presionando. Pero este dato, en el contexto actual, es historia antigua. Lo que va a mover la inflación en los próximos meses es lo que cueste llenar el depósito del coche, no lo que costaba en febrero. El dato que importa llegará con el IPC de marzo, publicado el 10 de abril. Ese sí va a contar la historia real del shock energético.
La Fed se reúne el 17-18 de marzo. No hay debate sobre la decisión: el 97,3% del mercado espera que mantengan tipos. Lo que importa es el tono de Powell en la rueda de prensa, que será su penúltima comparecencia como presidente (su mandato termina en mayo). El dilema que tiene es clásico, pero ahora más agudo: la inflación puede volver a subir por el shock energético, el mercado laboral ya mostraba debilidad antes de la guerra (paro en 4,4%, nóminas decepcionantes en febrero), y encima hay una guerra en Oriente Medio que él no puede controlar. El mercado descuenta ahora solo un recorte en todo 2026 (frente a más de dos hace un mes) y la probabilidad de que no haya ningún recorte en el año ha pasado del 6% al 16% en una semana.

El modelo GDPNow de la Fed de Atlanta muestra un rebote en el primer trimestre hasta el 2,74%, empujado por datos de comercio y vivienda. Pero Goldman ha recortado su previsión de crecimiento para el cuarto trimestre al 2,2% y eleva el paro estimado al 4,6%. Esta divergencia entre corto y largo plazo dice algo importante: la economía real todavía tiene inercia positiva, pero los costes energéticos van a actuar como un freno de mano a medida que pasen los meses. Y hay un dato que me parece muy ilustrativo: se estima que un barril a 83$ anula el efecto completo de las devoluciones de impuestos previstas para este año. Con el WTI en 96-100$, el bolsillo del consumidor ya está bajo asalto directo.
Resultados y micro
La jornada corporativa tuvo dos historias muy distintas.
Oracle (ORCL) subió tras una mejora de analistas que ven perfil de riesgo-recompensa atractivo después de las caídas previas. El inversor particular ha estado comprando con convicción, apoyándose en la aceleración de ingresos y la ejecución en IA. Uno de los pocos nombres que aguantó bien el día.
Adobe (ADBE) se desplomó un -7% en el after-hours. Batió estimaciones en ingresos y beneficios, pero su CEO Shantanu Narayen anunció que dejará el cargo en cuanto se nombre sucesor. El mercado no perdona la incertidumbre en la cúpula directiva, especialmente en empresas donde la narrativa de IA es parte central de la tesis. Buen trimestre, mal titular.
Ulta Beauty cayó un -8% tras reportar beneficios por debajo de lo esperado, señalando un entorno "dinámico y competitivo". Dollar General también dio guías decepcionantes. Dos retailers distintos, misma señal: el consumidor de rentas medias y bajas está empezando a notar el pellizco.
Y una dinámica de flujos que merece atención: es la primera vez en el año que vemos debilidad persistente en el inversor particular. Las compras semanales han caído un 30%. Están vendiendo Energía (XOM) para financiar su posición en IA (NVDA, MSFT, AVGO). El problema de ese movimiento es que, si la narrativa de IA sufre cualquier revés, no queda capital fresco para sostener los niveles.
Lectura técnica
El S&P 500 ha roto el soporte de los 6.775 puntos. El siguiente nivel a vigilar es la Media de 200 días, en torno a 6.600-6.625. Si cierra por debajo de ahí con volumen, el mercado alcista entra en hibernación técnica y hay que cambiar el enfoque de gestión. Al alza, recuperar los 6.900 y la MA50 sería la señal de que el rebote tiene convicción real. Sin eso, cualquier recuperación es tentativa.
El Nasdaq está en mínimos de noviembre con el RSI por debajo de 50: el control está en manos de los vendedores. Lo más llamativo en opciones es el "skew": los inversores están comprando protección contra una caída fuerte de las Mag-7 y el QQQ de forma casi histérica, mientras nadie quiere comprar opciones de compra. El mercado no está esperando un rebote, está protegioendosa ante una caída adicional. Eso puede ser una señal contraria en el corto plazo (el miedo extremo suele preceder a los suelos), pero necesitamos ver estabilización en el petróleo primero.
Los spreads de crédito siguen relativamente contenidos: el HY OAS en 3,09% y el IG BBB en 1,06%. Esta es la divergencia más importante del momento. El mercado de renta fija corporativa no está gritando recesión ni evento sistémico. Si los spreads empiezan a abrirse de forma sostenida por encima del 4-4,5% en HY, eso cambia completamente la lectura. Es la línea que hay que vigilar por encima de todo.

Conclusión
El mercado no está en pánico, está en proceso de ajuste. Y hay una diferencia importante entre los dos. En el pánico, los activos caen todos juntos de forma desordenada y el suelo aparece cuando el VIX explota. En el caso actual, el mercado va ajustando paulatinamente las expectativas de crecimiento, inflación y tipos a una nueva realidad. Eso puede durar semanas o meses, y es más difícil de gestionar emocionalmente que el pánico puro.
¿Compramos la caída? Los indicadores dicen que todavía no. El VIX en 27 no marca suelos en correcciones serias. Los reembolsos en crédito privado son una señal de estrés que puede escalar. Y el Estrecho de Ormuz sigue cerrado. Mientras no veamos barcos cruzando con normalidad y los spreads de HY estables, el riesgo de un tramo adicional hacia 6.400-6.500 en el S&P es real.
Que tengáis buen fin de semana. El lunes seguimos, y con suerte tendremos algo más de visibilidad sobre Ormuz.
Julio Estella de la Rica
Gestor Patrimonial
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