IMPORTANTE: amanecemos con la guerra otra vez en primer plano. Esta madrugada EE.UU. ha atacado por aire una base militar iraní desde la que despegaban drones con destino al Estrecho de Ormuz, Kuwait ha activado sus defensas frente a misiles y drones lanzados supuestamente desde Irán, y el Tesoro americano ha anunciado nuevas sanciones para impedir que Teherán monetice el paso de buques por el Estrecho. Y todo esto justo después de que Trump desmintiera estar tan cerca de un acuerdo como apuntaban algunas fuentes. La reacción es inmediata y lógica: el petróleo sube (Brent +3,7% hasta 97,7$), el dólar se aprecia (+0,3%) y Asia cierra en rojo (Japón -1,3%, China -1,1%, Corea -2,0%).

Lo curioso es que ayer mismo el mercado jugaba a lo contrario: a la reapertura del Estrecho, comprando aerolíneas, vivienda y consumo mientras el petróleo se desplomaba. Hoy se da la vuelta. Y por si fuera poco, a las 14:30h llega el PCE, el dato de inflación preferido de la Fed. Vamos por partes.

Qué pasó ayer

En precio, la sesión del miércoles fue de las aburridas: S&P 500 +0,02% en 7.520, Nasdaq +0,07% en 26.674, Russell 2000 -0,02% en 2.920 y un Dow Jones que lideró con +0,36% hasta 50.644. Fijaos en ese detalle, porque tiene más miga de la que parece: por primera vez en una semana no fue el Russell quien tiró del carro, sino el Dow. Pequeña pista de hacia dónde se está moviendo el dinero.

Debajo del índice, sin embargo, hubo movimiento de verdad. La historia del día fue el petróleo: con el crudo cayendo unos 18 dólares en cinco sesiones, el consumidor respira y el dinero rotó hacia ahí. Consumer Discretionary lideró con +1,89% y Consumer Staples le siguió con +0,97%, mientras Energía se quedó descolgado en -1,52%, el único sector que cayó más de un punto. Solo 5 de los 11 sectores cerraron en verde.

Los semiconductores, que venían de subir un 14% en cinco días (el mayor diferencial frente a NVIDIA desde 2018), se tomaron un respiro de lo más merecido. Estaban en sobrecompra extrema y la corrección era casi obligatoria. NVDA -1,05%, INTC -1,42% y un QCOM -6,20% de farolillo rojo, aunque Micron aguantó (+3,63%) tras cruzar el billón de dólares de capitalización (con b) el martes.

El VIX cerró en 16,29, su nivel más bajo desde enero, y el VVIX (la volatilidad de la volatilidad) en mínimos del año. Mucha calma. Quizás demasiada.

En flujos, los gestores de activos fueron ligeros vendedores en financieras e industriales, y los hedge funds soltaron unos 2.000 millones netos, sobre todo recortando tecnología. Y un dato para el radar: según los datos de banca, los clientes minoristas registraron la mayor venta del año. El dinero fuerte empieza a consolidar.

Por cierto, ayer se elevó el objetivo de consenso más optimista para el S&P 500 hasta 8.000 (desde 7.600), apoyado en unos beneficios por acción de 340$ para 2026 (+24%) y 385$ para 2027 (+13%). Suena bien, pero ojo al matiz: el rally ha sido estrecho. Desde que empezó la guerra en febrero, el universo de infraestructura de IA ha subido un 33% mientras el S&P equiponderado solo se ha movido un 1%. Es la vieja historia de las Siete Magníficas: el ETF que las agrupa sigue por debajo de máximos y el equiponderado le saca ya casi un 3% en el año. El mercado se ensancha, sí, pero a cámara lenta.

Bonos y divisas

Aquí está, para mí, la clave de fondo. El bono americano a 10 años cerró sin cambios en 4,48%, su nivel más bajo desde el 14 de mayo y a 19 puntos básicos de los máximos de la semana pasada. El 30 años aguanta en 5,01% y el 2 años, en 4,04%, cotiza ya 42 puntos básicos por encima del tipo efectivo de la Fed. Traducido: el mercado no solo ha borrado los recortes, es que empieza a poner en precio subidas.

Y lo más interesante es cómo se mueve la curva. No se aplana, se empina. Si esta venta de bonos fuera puramente por inflación, veríamos lo contrario. Que se empine con el movimiento concentrado en los tipos reales apunta a otra cosa: el viejo problema fiscal. Esa irresponsabilidad fiscal de fondo, la deuda que no para de crecer, pesando sobre el tramo largo. No es nuevo, pero cada cierto tiempo vuelve a la superficie.

En las subastas del Tesoro la cosa fue mixta. La de 2 años del martes (69.000 millones) salió regular, y la de 5 años de ayer (70.000 millones) encadenó su duodécima subasta consecutiva con “tail” (tipo por encima de lo esperado). Pero ojo al lado bueno: la demanda extranjera se disparó al 74,9%, máximo en un año. Pese a los tipos, el apetito internacional por el papel americano sigue ahí. Hoy toca la de 7 años (44.000 millones) y la miraremos con lupa.

En divisas, el dólar (DXY) cerró en 99,21, octava sesión consecutiva moviéndose de lado justo por encima de su media de 50. Esta mañana se aprecia con la huida hacia el refugio. Y atentos a un detalle: no es solo la energía la que presiona la inflación, los precios de las exportaciones tecnológicas asiáticas (semiconductores, electrónica) también suben con fuerza. O sea, que no leamos el PCE de hoy como un dato aislado de petróleo.

Materias primas y cripto

El protagonista absoluto es el petróleo. El WTI cerró ayer en 89,41$, mínimo de cinco semanas, rompiendo por abajo el rango de 90-105$ que había funcionado de suelo desde que empezó la guerra. Hasta la volatilidad implícita del crudo empezaba a cotizar por debajo de niveles previos al conflicto. Es decir, los traders de petróleo daban el acuerdo casi por hecho. Eso era ayer. Esta mañana, con el ataque aéreo y Kuwait activando defensas, el Brent rebota un 3,7% hasta 97,7$. La realidad geopolítica les ha recordado que esto no estaba cerrado.

El oro cerró en 4.453$, mínimo desde marzo, y lo hizo justo sobre su media de 200 sesiones, con el MACD y el RSI en negativo. Momento técnico de decisión: si aguanta esa media, puede rebotar; si la pierde, la cosa se complica bastante más abajo. Esta mañana, como buen termómetro del miedo, sube de la mano del petróleo.

Del resto, el cobre sigue por encima del techo de su canal de seis años (lleva ya 13 sesiones ahí arriba, algo extraordinario para un proxy de crecimiento global) aunque su MACD pide consolidación, y el gas natural rebotó un 7% por encima de los 3$.

Y el bitcoin, que cerró en 75.147$, su nivel más bajo en más de un mes, justo sobre la media de 50 sesiones. RSI por debajo de 50 y MACD cada vez más negativo. No es para alarmarse, pero conviene recordar que la última vez que perdió esta media, en enero, vino después un batacazo del 30%. Lo dejo ahí.

Macro y bancos centrales

Hoy es EL día de macro de la semana. Todo lo demás es ruido. A las 14:30h se publican varios datos de golpe, pero el que manda es el PCE de abril, el indicador de inflación favorito de la Fed.

Las estimaciones apuntan a una subyacente mensual de +0,29% (consenso +0,30%) y, lo importante, una tasa interanual repuntando del 3,2% al 3,3%. La general podría irse hasta el entorno del 3,8% interanual desde el 3,5%. Si se confirma esa aceleración, la Fed se queda en una posición muy incómoda.

Y aquí la cosa se pone interesante, porque dentro de la propia Fed no se aclaran. Jefferson apunta a que los precios se suavizarán más adelante en el año, gracias al menor impacto de los aranceles y a un petróleo más barato. Cook, en cambio, dice que la inflación va al alza y avisa de que habría que subir tipos si la tendencia persiste. Dos miembros, dos lecturas opuestas. Eso, con el 2 años ya descontando subidas, es lo que de verdad mueve la aguja hoy.

El resto de la macro, aunque relevante, pasa a segundo plano. La primera revisión del PIB del 1T será continuista (+2,0% trimestral anualizado, en línea con el preliminar) y los Pedidos de Bienes Duraderos se esperan en +4,0% por consenso, aunque ojo a la enorme diferencia con la estimación de Goldman (+1,0%): si aciertan ellos, hay decepción. Ex-transporte se quedaría en +0,5%.

De banqueros centrales, hoy hablan tres: Williams (con voto) a las 14:55h, que últimamente ve la política “en buen sitio” y no encuentra razones para subir; Musalem (sin voto) a las 16:15h, bastante más duro; y Barkin (sin voto) a las 21:00h, más preocupado por el empleo y la IA.

Resultados y micro

La noche dejó dos historias que cuentan, juntas, el debate del año: ¿la IA te come o te hace crecer?

Snowflake respondió que le hace crecer, y el mercado lo premió con un +27% en el mercado fuera de hora. Los clientes de su herramienta de codificación con IA se han duplicado hasta 7.100 y elevó su guía de ingresos por producto un 31% para el año fiscal (5.840 millones frente a los 5.660 que daba antes). Un matiz: el backlog (RPO) se quedó algo corto, en 9.210 millones frente a los 9.430 esperados. Pero la foto es clara, Snowflake usa la IA como viento de cola, no la sufre.

Salesforce contó lo contrario. Su guía de ingresos para el próximo trimestre (unos 11.300 millones) se quedó por debajo del consenso y el valor cayó un 1,2% en el after-hours, después de un año ya de por sí malo (-30%). Su apuesta de IA, Agentforce, va camino de 1.200 millones anuales, pero al mercado le sigue pesando el miedo a que la IA acabe disrumpiendo el negocio del software. Es el “AI-awe to AI-poor” en estado puro: la misma tecnología, dos destinos distintos.

Y luego está Zscaler, que se dejó un 30% por una guía de ingresos que falló por... entre 1 y 4 millones de dólares en una empresa de miles de millones. Una reacción desproporcionada que arrastró a Palo Alto y CrowdStrike. La ciberseguridad en la nube sigue a flor de piel ante cualquier señal de que las empresas moderen el gasto.

En la sesión de ayer, además, Bath & Body Works subió un 12% (beneficiaria directa del petróleo barato y guía buena), Dycom se disparó un 30% tras subir previsiones y comprar infraestructura de centros de datos, y Abercrombie ganó otro 12% pese a una guía floja, señal mixta sobre el consumidor.

Hoy, antes de la apertura, presentan Best Buy, Burlington y Kohl’s. Y tras el cierre llega lo gordo: Costco, Dell, Autodesk, MongoDB, NetApp, Okta y Gap.

Lectura técnica

El S&P 500 cotiza en 7.520 con el RSI en 70,54, rozando la sobrecompra, y un MACD que sigue positivo pero empieza a aplanarse. Está en zona de posible resistencia. Si llega el recorte, los soportes a vigilar son 7.043 (máximos de enero, un 6,5% abajo), 7.019 (la media de 50, un 6,8%) y 6.835 (la media de 200, un 9,2%). El Nasdaq Composite, en 26.674, cuenta la misma historia con el RSI igual de tensionado.

La nota positiva la pone el Russell 2000, que alcanzó nuevo máximo histórico, con el MACD cruzando a posición compradora (el primero de los grandes índices en hacerlo) y el RSI de vuelta por encima de 60. La amplitud, ahí, manda buenas señales.

Lo más relevante que veo, sin embargo, es esto: el índice de correlación implícita del S&P está en mínimos históricos a un año. Nunca había estado tan bajo. ¿Y eso qué significa? Que al mercado no le da miedo un pánico generalizado, le da miedo que se rompa el liderazgo. No es lo mismo. Con el VIX en 16,29 y todo el mundo tranquilo, el riesgo real ya no es comprar protección sobre el índice, sino cubrirse frente a un giro brusco en los valores que han tirado de todo esto. Llevamos ocho semanas seguidas de subidas y rondando máximos. Una pausa sería de lo más razonable.

Visión

Así que, ¿dónde quedamos? Se impone la cautela. Tras la escalada de esta madrugada y con el PCE por la tarde, lo lógico es esperar una sesión de toma de beneficios, especialmente tras lo recorrido. Conviene no olvidarlo: los índices americanos encadenan ocho semanas consecutivas al alza y cotizan alrededor de máximos históricos.

Una consolidación de niveles, e incluso una corrección, me sigue pareciendo un escenario sano. Y no solo sano: daría la oportunidad de tomar posiciones a mejores precios, que es lo que a estas alturas conviene esperar con paciencia más que perseguir.

En la práctica: no toca forzar ventas, pero tampoco salir corriendo a comprar la primera caída sin ver cómo digiere el mercado el PCE. Vigilad el crudo (si la geopolítica sigue escalando, marca el tono del día) y el tramo largo de la curva. Y, sobre todo, ese riesgo de concentración del que hablábamos: si los semiconductores y la IA corrigen de verdad, el mercado aguantará peor de lo que el VIX, tan dormido, nos quiere hacer creer.

Que tengáis un buen jueves. Mañana, con el PCE ya digerido y más datos sobre la mesa, volvemos. Cuidad las posiciones.

Julio Estella de la Rica

Gestor Patrimonial

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