Buenos días,
El S&P 500 volvió ayer a máximos por primera vez desde agosto y cerró por encima de los 7.800 puntos. El Nasdaq también marcó un nuevo récord. Lo que más me llamó la atención fue la fuerza de las utilities, que avanzaron alrededor de un 3%. Es un sector sobre el que os venía avisando en varios correos de la semana pasada. Ahora empieza a confirmar esa mejora, mientras las pequeñas compañías todavía terminaron perdiendo un 0,6%.
¿Por qué merece la pena detenerse en esto? Porque el avance está ganando participación y empieza a extenderse a grupos que llevaban semanas rezagados. Mantengo una visión constructiva de medio plazo. Todavía hay diferencias importantes entre compañías y el Russell necesita acompañar, pero la recuperación de más sectores puede dar continuidad a la subida. Hoy tendremos dos referencias importantes para los bonos: la subasta del diez años estadounidense y las actas de la Fed a las 20:00, hora peninsular.

S&P 500 al cierre del 6 de octubre. El índice recupera los máximos de agosto.
¿Qué puede aportar un nuevo máximo? Puede hacer que parte del capital que permanece en liquidez vuelva a buscar exposición. La señal gana fuerza cuando el impulso se extiende a más grupos. Durante la jornada se veía actividad en tecnología e IA, utilities, software, nuclear, aerolíneas y solar. Esa expansión me parece más útil que el récord aislado. Un máximo puede mejorar la confianza, aunque todavía necesitamos comprobar que la participación y las compras continúan.
La subida llega a más sectores
El S&P 500 ganó un 0,6%, el Nasdaq un 0,5% y el Dow Jones otro 0,5%. El S&P equiponderado, que da una importancia similar a cada compañía, también subió un 0,6%. Esto ayuda a entender la sesión: las grandes tecnológicas siguen teniendo protagonismo, pero la subida empieza a repartirse algo mejor.
Fijaos en el mapa de las compañías. Hay avances fuera de los nombres que solemos encontrar en todos los titulares, aunque dentro de tecnología también aparecen pérdidas relevantes. Un índice en verde puede esconder diferencias de varios puntos porcentuales entre empresas que, sobre el papel, comparten la misma temática.

S&P 500 en la sesión del 6 de octubre. Tamaño según capitalización y color según variación diaria.
Diez de los once sectores subieron por tercera sesión consecutiva. Las utilities lideraron con un +3,01%, seguidas del consumo discrecional, +1,39%, y el inmobiliario, +1,13%. El consumo básico avanzó un 0,96%. Salud fue el único sector en negativo, con un −0,16%. La pequeña bajada de las rentabilidades de los bonos pudo ayudar a los sectores sensibles a los tipos, aunque en las utilities hubo además un catalizador muy concreto.

Los once sectores del S&P 500. Variación diaria de los índices CME al contado en la captura del 6 de octubre.
La mejora de utilities tiene sentido dentro de lo que veníamos siguiendo. Se beneficia de la demanda de electricidad de los centros de datos y puede reaccionar a un alivio en los tipos. El avance de ayer permite comprobar la tesis en el precio. Dentro del sector, distinguiría las compañías con una dependencia creciente del gasto en IA de las que mantienen un negocio regulado más estable.
La inteligencia artificial también necesita electricidad
Google y Constellation anunciaron un acuerdo de suministro nuclear a 20 años que permite ampliar la producción de once reactores existentes. Hablamos de 890 megavatios de capacidad adicional y de una inversión de Constellation superior a 4.300 millones de dólares. También acordaron otros 2.700 megavatios de suministro durante quince años. Son dos acuerdos distintos, y esa segunda parte no está vinculada exclusivamente a nueva capacidad nuclear.
La reacción fue inmediata. Constellation subió un 12,3%, Vistra un 10,8% y NRG Energy un 7,1%. ¿Qué nos está diciendo el mercado? Que el gasto en inteligencia artificial también puede generar negocio para quienes suministran electricidad, conectividad y equipos. Los centros de datos necesitan energía continua, y conseguirla se está convirtiendo en una parte central de la inversión.
Aquí hay un matiz para las carteras. Algunas utilities están incorporando una dependencia creciente del gasto de las grandes tecnológicas. Una cartera puede tener fondos tecnológicos y fondos de utilities y compartir, a través de ambos, parte del mismo riesgo económico. Por eso revisaría las compañías que hay dentro de cada fondo antes de dar por hecha la diversificación que sugiere el nombre del sector.
En tecnología, Marvell ganó un 5,8% tras elevar su previsión de ingresos para el ejercicio fiscal 2028 a 20.000 millones de dólares, frente a los 18.170 millones que esperaba el consenso. AMD avanzó un 2,8% después de señalar que la demanda sigue siendo fuerte y que pretende aumentar sustancialmente el suministro en 2027. Son previsiones y comentarios empresariales, con un horizonte que todavía exige ejecución.
Ciena subió un 13,9% y Corning un 6%, mientras el índice de semiconductores avanzó un 0,3% y Nvidia terminó cerca del nivel anterior. En memoria, Seagate perdió un 9,2% y Western Digital un 6,9%, en una sesión marcada por informaciones sobre adquisiciones y mayor competencia. ¿Vale cualquier compañía relacionada con IA? Estas diferencias muestran cuánto sigue importando el negocio concreto, la competencia y el precio que estamos pagando.

Nasdaq Composite al cierre del 6 de octubre. Segundo máximo consecutivo del índice.
El Nasdaq 100 también confirmó máximos. Sigo constructivo en semiconductores mientras sus tendencias se mantengan, y el software está cerca de superar las máximos de agosto. ServiceNow y Zscaler, junto con nombres de conectividad como Nokia, Ciena y Corning, ayudan a ver cómo se está extendiendo la demanda. Que varias compañías consoliden en rangos estrechos después de subir permite identificar referencias de riesgo más claras.

Nasdaq 100. Nuevo máximo con los paneles originales de precio, MACD y RSI.
Los máximos todavía tienen una participación desigual
La mejora de los últimos días es visible, pero conviene ponerla en perspectiva. Menos de la mitad de las compañías del S&P 500 cotiza por encima de su media de 200 sesiones. Esa media ayuda a comprobar cómo se comporta cada acción respecto a su tendencia de los últimos meses. Que el índice marque un récord mientras tantas compañías siguen por debajo explica por qué algunas carteras pueden estar lejos de sus propios máximos.

Porcentaje de compañías del S&P 500 por encima de su media de 200 sesiones. Mejora reciente desde niveles inferiores al 50%.
El volumen negociado en valores que subieron alcanzó el 65,1% en la NYSE, frente al 58,8% observado al comienzo de las tres últimas sesiones analizadas. Es una mejora de la participación compradora, aunque este indicador no mide entradas netas en fondos. En el S&P hubo 24 nuevos máximos de 52 semanas. En el Nasdaq, el balance entre nuevos máximos y mínimos mejoró hasta −5, pero todavía terminó en negativo.

NYSE. El 65,1% del volumen negociado correspondió a valores que subieron.

Nasdaq. Mejora del balance entre nuevos máximos y mínimos hasta −5.

S&P 500. Veinticuatro nuevos máximos de 52 semanas frente a un índice en récord.
¿Es suficiente para confiar más en la recuperación? La dirección de los indicadores da motivos para mantener una visión constructiva. Al comienzo de la semana, el porcentaje de compañías por encima de su media de 50 sesiones había mejorado hasta el 28%, todavía bajo, pero con una posible inflexión. El Summation Index, que acumula las diferencias entre valores que suben y bajan, empieza a estabilizarse. Un giro sostenido reforzaría la mejora. El equiponderado ha recuperado su media de 20 sesiones y ha superado la directriz descendente que frenaba el rebote. La siguiente prueba está en su media de 100 sesiones.

Summation Index de la NYSE. La estabilización necesita convertirse en un giro sostenido.

S&P 500 equiponderado. Recuperación de la media de 20 sesiones y de la directriz descendente.
Las pequeñas compañías siguen siendo la parte que menos acompaña. El Russell 2000 cayó un 0,6% después de empezar la sesión al alza y volvió a quedarse por debajo de su media de 20 sesiones. Su mayor sensibilidad a la financiación hace que los tipos importen especialmente. Mantengo la atención en esa media: si el índice consigue superarla y consolidar, podría atraer compras y forzar el cierre de parte de las posiciones bajistas. Por ahora es una posibilidad, y la sesión de ayer muestra que todavía no tenemos esa confirmación.

Russell 2000. La media de 20 sesiones sigue frenando la recuperación.
La volatilidad de la bolsa continuó contenida, con el VIX alrededor de 15. Esto refleja una prima de protección relativamente baja en las opciones del S&P, mientras el mercado de bonos sigue soportando más tensión. Una sesión tranquila en bolsa puede convivir con un coste de financiación elevado. Mantendría esa diferencia muy presente.

VIX cerca de 15. La volatilidad implícita del S&P continúa contenida.

VVIX alrededor de 82,6. También retrocede la volatilidad implícita de las opciones sobre el VIX.
Los bonos dan un respiro pequeño
La rentabilidad del bono estadounidense a diez años bajó cuatro puntos básicos, hasta el 5,27%, durante la sesión. En la negociación posterior se situaba alrededor del 5,29%. La diferencia responde a la hora de la cotización. El movimiento alivió algo la presión sobre las valoraciones, después de que el lunes se alcanzaran niveles de rentabilidad que no se veían desde 2002.

Rentabilidad del Treasury a diez años.
¿Por qué sube la bolsa cuando baja la rentabilidad de un bono? Porque el tipo de interés sirve de referencia para valorar los beneficios futuros y para comparar alternativas de inversión. Cuando baja, esos beneficios pueden valer más en términos actuales y financiarse puede resultar menos costoso. La reacción depende también del motivo de la bajada: una menor preocupación por la inflación y un deterioro del crecimiento tendrían implicaciones distintas.
El tramo que sigo con especial atención es el bono a dos años, que cedió alrededor de dos puntos básicos en la referencia posterior al cierre. Es más sensible a las expectativas sobre la Fed. Una bajada sostenida podría aliviar la presión sobre los activos sensibles a los tipos y favorecer a los metales si también retroceden los tipos reales y el dólar. Esa relación tiene otros condicionantes y conviene comprobarla en el precio.

Rentabilidad del Treasury a dos años frente al tipo efectivo de la Fed.
También empieza a llamar la atención que el dos años haya formado un máximo inferior al reciente y se haya situado por debajo de su media de diez sesiones. El cinco años no estaba lejos de ese movimiento. ¿Puede empezar el alivio por el tramo corto? Es una posibilidad que vigilo, porque las expectativas sobre la Fed suelen reflejarse ahí con rapidez. El sentimiento sobre los bonos se encontraba en una zona extrema de pesimismo. Eso hace interesante la reacción del precio, aunque el pesimismo por sí solo no fija un suelo.
En el extremo largo, el treinta años continuó cerca del 5,66%. Ahí el alivio fue menor. La inflación a largo plazo, la oferta de deuda y la rentabilidad que exigen los compradores siguen siendo cuestiones relevantes. La subasta del diez años de hoy, por 39.000 millones de dólares, permitirá observar la demanda a estos niveles, después de una subasta de tres años mejor recibida que algunas emisiones recientes.

Rentabilidad del Treasury a treinta años. El tramo largo mantiene la presión pese al alivio en otros vencimientos.
¿Qué supone esto para quienes tenéis una parte importante en renta fija? Las rentabilidades de partida más altas mejoran los ingresos potenciales de los bonos y ayudan a absorber movimientos adversos a lo largo del tiempo. Mantendría el foco en la calidad del crédito, la duración y el plazo durante el que se puede conservar la inversión.
Cuando hablo de aprovechar mejores rentabilidades o de ampliar duración, pienso en ajustar esa sensibilidad de forma gradual y coherente con el horizonte de la cartera. Un bono a veinte o treinta años puede sufrir movimientos de precio considerables. La renta fija permite elegir distintos vencimientos y riesgos, y esa elección importa tanto como la TIR que aparece en la pantalla. En Europa también conviene seguir el riesgo fiscal y la prima exigida a la deuda soberana, especialmente cuando se extiende la preocupación por Francia.
En Europa también aparecieron señales iniciales de estabilización después de la tensión de la semana pasada. Durante la mañana del martes mejoraban los bonos franceses y el DAX, mientras el CAC llevaba varios días sosteniendo la misma zona. Parte de la reacción estuvo ligada a propuestas de ajuste fiscal, cuya ejecución depende del contexto político. Mantengo el riesgo fiscal en el análisis. Una recuperación del precio puede empezar antes de que se resuelva el problema de fondo, y conviene comprobar si dura.
Petróleo y dólar siguen condicionando a los metales
El WTI se mantuvo cerca de los 89 dólares por barril, con poco cambio en la sesión y por encima de su media de 50 días en el gráfico. Para la inflación, importa que la energía deje de añadir presión de manera persistente. Un petróleo estable ayuda a contener ese riesgo, aunque los acontecimientos en Oriente Próximo pueden alterar rápidamente las expectativas.

Futuros del WTI. Estabilidad en la sesión del 6 de octubre alrededor de la media de 50 días.
El gas natural acumulaba tres sesiones de subida y volvía a acercarse a su media de 200 sesiones, todavía dentro del rango que mantiene desde marzo. Su gráfico conserva una recuperación menos definida que la de los índices bursátiles. Seguiría la reacción en esa media para comprobar si consigue consolidar la mejora.

Gas natural. Recuperación hacia la media de 200 sesiones dentro del rango de los últimos meses.
El dólar cedió ligeramente desde niveles elevados. Para los metales, un dólar fuerte suele dificultar las subidas al encarecer las compras en otras divisas, y unos tipos reales altos elevan el coste de oportunidad de mantener un activo sin cupón. Por eso sigo conjuntamente el dólar, el bono a dos años y la evolución de los metales. Un movimiento favorable en uno de ellos puede ayudar, pero necesitamos comprobar que los demás acompañan.

Índice del dólar. El retroceso de la sesión se produce dentro de una tendencia reciente fuerte.
El euro frente al dólar es otra referencia para los metales. Durante la mañana del martes recuperaba parte de la caída anterior y estaba intentando formar un giro. La zona de 1,1275–1,1300 era una referencia a superar para dar más fuerza a esa recuperación. Si el euro consigue estabilizarse y el dólar pierde impulso, el entorno podría ser más favorable para oro y plata. Es un escenario condicional que seguiría junto con los tipos.
El oro continuó defendiendo una zona de soporte después del descenso de las últimas semanas. ¿Una pequeña bajada de tipos basta para dar por terminado el ajuste? Por sí sola, no. Lo que me interesa es que los metales hayan aguantado durante varios días pese a la presión de los tipos y de Europa. En la sesión se estaba formando una vela con una mecha inferior, señal de que aparecían compras después de un nuevo mínimo. Esa reacción mejora el escenario de estabilización, aunque el impulso técnico del gráfico diario seguía débil. Conservar una exposición estratégica y aumentar una posición táctica responden a decisiones distintas.

Futuros del oro
La plata llevaba seis sesiones moviéndose dentro de un rango y durante la jornada estaba formando un mínimo superior. Es una señal que seguiría de cerca: después de una caída, que las ventas dejen de llevar el precio a nuevos mínimos puede indicar que la presión vendedora pierde fuerza. El giro necesita confirmación en los cierres y continuidad. También las mineras de oro estaban defendiendo un soporte, con dos velas consecutivas de rechazo de precios inferiores en GDX. El conjunto me hace prestar más atención a una posible recuperación de los metales. El riesgo sigue siendo que se pierdan esas zonas de apoyo.
El cobre también mejoró en las dos primeras sesiones de la semana. Aun así, el precio seguía en niveles similares a los de mayo. La inversión en centros de datos, redes y generación eléctrica puede sostener parte de su demanda, pero el precio también depende del ciclo industrial, de China y de la oferta. La evolución reciente pide una interpretación más matizada que la de una subida generalizada de todas las materias primas.

Cobre. Mejora al comienzo de la semana, con MACD todavía negativo y precio próximo a la directriz ascendente.
Bitcoin conserva el rebote y sigue pendiente de confirmar
Los futuros de Bitcoin terminaron la sesión con poco cambio respecto al lunes y mantuvieron buena parte de la recuperación de septiembre. Mantengo dos referencias para esa serie: un cierre por encima de 88.000 dólares reforzaría el escenario de continuación, mientras perder los 82.500 dólares debilitaría el rebote. Son niveles de futuros, que pueden diferir del precio al contado y entre vencimientos.

Bitcoin. Gráfico original de futuros con la posible trayectoria de continuación y las referencias técnicas.
¿Que aguante significa que haya desaparecido el riesgo? Su recuperación merece seguimiento, pero la volatilidad puede cambiar con rapidez si se endurecen las condiciones financieras o se reduce el apetito por el riesgo. Para construir cartera, trataría Bitcoin como una exposición con un riesgo propio elevado y revisaría cuánto comparte con otras posiciones sensibles a la liquidez.
Lo que puede mover la sesión de hoy
Las actas de la Fed se publican a las 20:00, hora peninsular, y recogerán el debate de la reunión del 15 y 16 de septiembre. Lo que buscaré es cuánto consenso había sobre la necesidad de seguir endureciendo la política monetaria y qué peso dieron a la inflación, al crecimiento y a las condiciones financieras. Las actas reflejan lo discutido entonces, por lo que hay que leerlas junto a los datos publicados después.
La subasta del Treasury a diez años será la otra referencia para los bonos. Una demanda sólida podría favorecer la estabilización de las rentabilidades. Si los compradores exigen una prima mayor, volvería la presión sobre el tramo largo. A las 21:00 se publica el crédito al consumo estadounidense. El calendario incluye también inventarios de petróleo.
Fuera de Estados Unidos, la agenda incluye reservas de China, producción industrial alemana, comercio francés e inflación sueca, además de la reunión del banco central de India. También comienza en Singapur una conferencia del sector cripto. Son referencias adicionales para seguir divisas, bonos y apetito por el riesgo.
Cómo encaja esto en la cartera
La mejora refuerza una visión constructiva que ya veníamos trabajando.
Al inicio de esta semana hemos visto una subida que va ganando participación, con nuevos máximos en los grandes índices y avances fuera de tecnología. Las utilities empiezan a confirmar lo que os venía señalando la semana pasada. El volumen en valores que suben mejora y la volatilidad bursátil sigue contenida. El Russell continúa rezagado y muchas compañías del S&P siguen por debajo de sus medias, pero esos niveles bajos también dejan margen para que más valores se incorporen a la recuperación. Me interesa seguir la mejora mientras los precios y la amplitud la sostengan.
El marco macro sigue combinando inversión intensa en inteligencia artificial, expectativas de beneficios y un coste de financiación elevado. La energía y la emisión de deuda mantienen presión sobre los tipos. La estabilización del tramo corto y un posible giro del euro podrían aliviar parte de esa presión sobre los metales. Además, hay capital mantenido en liquidez que podría incorporarse si los máximos y la mejora de más sectores aumentan la confianza. Es un posible apoyo futuro, y tendremos que distinguirlo de las entradas efectivas que se observen. Las subastas y la Fed ayudarán a comprobar la resistencia de este escenario.
Julio Estella de la Rica
Gestor Patrimonial
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