Buenos días,
Ayer os comentaba que el giro de los futuros tras el primer impacto electoral empezaba a dar forma al suelo que veníamos vigilando. Al cierre tuvimos una respuesta contundente, con el Dow Jones subiendo cerca de un +3,0%, el S&P 500 un +1,58% y el S&P equiponderado (SPXEW) marcando nuevos máximos históricos. Esto se debe a que el dinero entró con ganas en buena parte del mercado mientras caían el petróleo y las TIR de los bonos, y el oro defendía su rebote. Ahora bien, en los semiconductores (SOX) la caída del -3,10% nos deja colgada la pata más delicada de toda esta tesis. No todo sube a la vez.
Fijaos en esta divergencia, porque condiciona por completo lo que hagamos en cartera a partir de aquí. Podemos estar construyendo un suelo firme en el mercado amplio (ese paso de Wall Street to Main Street del que tanto hablamos) mientras los proveedores de infraestructura de centros de datos siguen purgando excesos. ¿Significa esto que hay que salir a comprar todo lo que ha caído indiscriminadamente? Ni mucho menos. Toca separar el grano de la paja: distinguir entre las compañías que ya recuperan soportes, las que aguantan el testeo de sus medias y las que siguen marcando nuevos mínimos incluso en un día de fiesta para los índices.
La victoria demócrata en las dos cámaras del Congreso y en Texas explica buena parte del movimiento, aunque en realidad aceleró tendencias que ya venían en marcha. El mercado descontó de golpe más trabas para conectar nuevos centros de datos, menor prima geopolítica en el crudo y un freno institucional a la Casa Blanca. Hoy las citas clave pasan por la decisión del Banco de Inglaterra a las 13:00 y los datos de productividad, costes laborales y paro semanal en EE. UU. a las 14:30 (hora peninsular). Ojo también a lo ocurrido esta madrugada en Asia, donde el Kospi ha llegado a desplomarse un -5,2% obligando a activar durante cinco minutos el freno a las ventas programadas (sidecar). La sangría en los chips sigue muy viva esta mañana.

Mapa del S&P 500 al cierre del 4 de noviembre. Microsoft (+6,72%), Amazon (+6,16%) y Apple (+5,36%) lideran las subidas mientras Nvidia (-3,12%) y la cadena de hardware e infraestructura de IA se tiñen de rojo.
El NYSE despierta con amplitud mientras el Nasdaq sigue lastrado
Vamos con la foto completa del cierre. El S&P 500 avanzó un +1,58% hasta los 7.689 puntos, el Nasdaq Composite sumó un +1,44% hasta los 25.737 y el Nasdaq-100 se quedó en un modesto +0,91% hasta los 28.437. Por su parte, las pequeñas compañías del Russell 2000 subieron un +1,58% hasta los 2.857 y el S&P equiponderado (SPXEW) ganó un +1,86% hasta los 9.045 puntos. Como sabéis, mirar el equiponderado nos quita la distorsión de las megacaps y nos enseña cómo respira el mercado real (ayer subieron 375 valores del S&P 500 frente a solo 127 a la baja, justo al revés que el martes). Eso sí, casi todo el salto del S&P se gestó en la apertura, mientras que el Dow Jones sí tuvo compras sostenidas toda la tarde.
Donde mejor se ve la diferencia de fondo es en las tripas del mercado. El 70,2% del volumen del NYSE entró en valores alcistas, frente a un 58,3% en el Nasdaq. Más importante aún: el saldo neto de nuevos máximos menos mínimos de 52 semanas en el NYSE saltó de -90 a +53, rompiendo por fin una racha de 46 sesiones consecutivas en negativo. En el Nasdaq, aunque mejoró de -225 a -42, encadenamos ya 48 sesiones seguidas con más mínimos que máximos (su peor racha desde noviembre de 2023). Que el índice suba mientras siguen saliendo nuevos mínimos por debajo es justo la divergencia que no me deja bajar la guardia.

Nuevos máximos menos nuevos mínimos de 52 semanas en el NYSE. El saldo vuelve a terreno positivo (+53) por primera vez desde el 13 de agosto y corta 46 sesiones en negativo.
Dentro del S&P 500 tuvimos 225 compañías subiendo más de un +3% (frente a las 47 del martes), pero a la vez hubo 85 valores que se dejaron más de un -3% (casi el triple que los 31 del día anterior). ¿Cómo se come esto? Pues con una dispersión extrema. Por eso muchas carteras con sesgo tecnológico sufrieron ayer un día bastante más incómodo de lo que sugiere el +1,58% del índice general. Cuando la correlación interna salta por los aires, el riesgo real no es cuánto pesa tu renta variable, sino qué nombres concretos llevas dentro.

Nuevos máximos menos nuevos mínimos de 52 semanas en el Nasdaq. El saldo mejora hasta -42, pero suma ya 48 sesiones consecutivas en terreno negativo.
Esa brecha de volumen alcista entre el NYSE (70,2%) y el Nasdaq (58,3%) confirma que la rotación hacia el mercado tradicional todavía convive con distribución en parte de la tecnología. En el Nasdaq sigue pesando demasiado el papel vendedor en semiconductores y hardware. Para fiarme de un suelo tecnológico necesito ver que esa tijera se cierra porque entran compras reales en el sector, no solo porque tres gigantes aguantan el índice a hombros.
Comportamiento sectorial del S&P 500 al cierre del 4 de noviembre.

Los once sectores del S&P 500 al cierre del 4 de noviembre. Consumo discrecional (+4,27%) y financieras (+3,46%) lideran, mientras energía (-4,77%) paga el desplome del crudo.
Por sectores, consumo discrecional (+4,27%) llevó la batuta apoyado en Amazon y en los negocios más sensibles a tipos de interés. El ETF de constructoras de vivienda (ITB) se disparó un +7,6%. Algo lógico: si caen las TIR de los bonos, el mercado empieza a oler hipotecas más baratas y oxígeno para el comprador de vivienda. Si a eso le sumas el desplome de la gasolina en surtidor, tienes a Dollar Tree y Dollar General rebotando cerca de un +9%. En salud (+3,04%), el dinero buscó aseguradoras ligadas a Medicaid y hospitales ante el freno legislativo a posibles recortes (Centene voló casi un +13%), mientras que CVS se hundió alrededor de un -13% tras anunciar que se divide en dos compañías.
Lectura técnica: el S&P 500 choca con resistencias y el Russell 2000 da un paso al frente
En lo técnico, el S&P 500 (7.689) se frenó exactamente donde tenía que frenarse: a las puertas de su MA50 (7.693) y su MA20 (7.700), haciendo un pullback de libro a la directriz alcista que perdió la semana pasada. Con tantas referencias técnicas en diez puntos, un picotazo intradía no me vale de nada, necesito ver un cierre limpio por encima. El RSI ha vuelto a la zona neutral de 50, aunque el MACD sigue cruzado a la baja. Si el índice rompe los 7.700, defiende el nivel en un apoyo posterior y la amplitud sigue acompañando, tendremos luz verde para dar otro paso en exposición.

Gráfico diario del S&P 500 al 4 de noviembre. El rebote frena justo en la confluencia de las medias de 20 y 50 sesiones (7.693 y 7.700 puntos) y la directriz alcista perdida.
En tecnología el gráfico sigue bastante más tocado. El Nasdaq Composite (25.737) mantiene un colchón del +2,6% sobre su MA200 (25.087), pero cotiza por debajo de sus medias de 20, 50 y 100 sesiones. Más ajustado aún está el Nasdaq-100 (28.437), que cae un -8,9% desde sus máximos del 6 de octubre y aguanta apenas un +1,7% por encima de su MA200 (27.970), con un RSI de 38. Con ese nivel de sobreventa cabe perfectamente un rebote táctico, pero la estructura de corto plazo sigue dañada. Ojo a esos 27.970 puntos: perder la media de 200 sesiones con volumen nos obligaría a replantear todo el escenario de suelo.

Gráfico diario del Nasdaq-100 al 4 de noviembre. La MA200 en los 27.970 puntos actúa como soporte crítico tras perder las medias de corto y medio plazo.
La nota positiva del día la pusieron las pequeñas capitalizaciones. El Russell 2000 reconquistó su MA50 (2.849) por primera vez desde el 27 de agosto para cerrar en los 2.857 puntos, con la vista puesta ya en la MA100 (2.919). Su RSI en 57 y el giro del MACD enseñan mucha mejor cara que el Nasdaq. Es lógico que las small caps celebren cada caída de las TIR, porque son las primeras en sufrir o respirar con el coste de refinanciación de su deuda. Si el Russell defiende los 2.849 puntos cuando vengan curvas, tendremos una base muy aprovechable para tomar posiciones.

Gráfico diario del Russell 2000 al 4 de noviembre. Recupera la media de 50 sesiones (2.849 puntos) por primera vez desde finales de agosto tras apoyarse en su directriz alcista.
Pero el gráfico más potente del mercado hoy es, sin duda, el S&P 500 equiponderado (SPXEW). Cerró en 9.045 puntos, superando el máximo histórico previo de 9.018 del pasado 13 de agosto, por encima de todas sus medias y con un RSI rozando 69. Tras un tirón vertical así es normal que necesite digerir niveles, pero el mensaje de fondo es buenísimo. Para nuestras carteras es infinitamente más sano un mercado donde el índice equiponderado marca máximos mientras la tecnología purga múltiplos que seguir en un equipo de relevos donde solo corren los cuatro gigantes de siempre.

Gráfico diario del índice S&P 500 equiponderado (SPXEW) marcando un nuevo cierre récord en los 9.045 puntos.
Del 'AI-awe' al cuello de botella eléctrico: los permisos frenan a la infraestructura de IA
¿Por qué sufrieron ayer un batacazo los proveedores de centros de datos en pleno rebote electoral? La clave está en Texas, donde se concentra cerca del 25% de toda la capacidad proyectada de centros de datos en EE. UU. El vuelco político abre un frente regulatorio sobre cuánta electricidad y agua consumen estas megainstalaciones y, sobre todo, quién paga la factura de ampliar la red eléctrica. Si los permisos se atascan y se retrasa el enganche a la red, se aplazan los pedidos de servidores, la refrigeración y los contratos de suministro. Mientras tanto, el proveedor sigue pagando nóminas, maquinaria e intereses de su deuda sin facturar ese proyecto. En negocios intensivos en capital, un retraso de seis meses te destroza la rentabilidad.
Fijaos en la carnicería que dejó esto en bolsa: Vistra se desplomó un -13,8%. Comfort Systems un -15,0%. CoreWeave un -9,9%. Por contra, Microsoft subió un +6,7%, Amazon un +6,1% y Alphabet un +3,2%. ¿Por qué esa divergencia tan radical? Porque los grandes hiperescaladores ya tienen capacidad instalada funcionando. Si se frena la entrada de nueva oferta, su infraestructura actual vale más y, de paso, moderar el ritmo de CapEx da un respiro inmediato a su generación de caja libre (siempre que no se queden sin capacidad para atender a sus clientes). En la misma línea, los REITs con centros ya operativos como Equinix (+3,9%) y Digital Realty (+2,6%) también sacaron tajada.

Divergencia intradía del 4 de noviembre dentro del ecosistema de IA. Mientras Microsoft (+6,68%) y la cesta de implementación (+1,90%) avanzan, los semiconductores (-3,10%), la infraestructura (-4,15%) y los proveedores de equipos y energía (-8,80%) sufren fuertes ventas.
La cesta de "picos y palas" de la IA (proveedores de equipamiento, energía y obra civil) sufrió un desplome del -8,80%, empatando con el 3 de abril de 2025 como su segunda peor sesión histórica. En semiconductores, Micron y Sandisk cayeron entre un -7% y un -8%, Nvidia cedió un -3,12% y AMD apenas salvó un +1,01% tras haber llegado a dispararse un +7% en el after-hours del martes. El índice de semiconductores (SOX, -3,10%) sigue hundido bajo su MA200 y en mínimos desde el 28 de abril. Aquí no voy a intentar adivinar el suelo a cuchillo caído: primero quiero ver que paren de hacer mínimos decrecientes y que el SOX reconquiste su media de 200 sesiones.

Evolución de la cesta de proveedores de equipos, energía y construcción para IA al 4 de noviembre. El desplome del -8,8% lleva al grupo a niveles de sobreventa extrema (cerca de 3 desviaciones estándar bajo su MA50).
Conviene, eso sí, no perder la perspectiva acumulada del año. La cesta de infraestructura de IA todavía gana un +40,58% en el año pese a dejarse un -6,42% en la última semana, mientras que la cesta de implementación de IA (quienes usan el software para mejorar su negocio) sube un +1,17% semanal pero aún arrastra un -2,98% desde enero. Estamos pasando de comprar la promesa física de construcción a exigir que la IA se traduzca en márgenes empresariales. De ahí que cualquier duda sobre plazos golpee donde más valoración acumulada había.

Rendimiento acumulado en los últimos doce meses de las cestas equiponderadas de IA (infraestructura frente a implementación) comparadas con el S&P 500 y el Nasdaq-100 equiponderados.
Y ojo con atribuirlo todo a la política, porque los flujos cuentan otra historia. Ayer, el decil de acciones que peor lo había hecho en el último mes cayó de media otro -6,9%, mientras que el decil de ganadoras recientes subió un +5,3%. Es decir, el mercado aprovechó la cita electoral para pisar el acelerador en tendencias que ya venían lanzadas, premiando además a todas las compañías que se benefician de un petróleo barato y de unas TIR más bajas. Las elecciones fueron la chispa, pero la gasolina ya estaba en el gráfico.

Rendimiento medio en la sesión del 4 de noviembre agrupado por deciles según su comportamiento en el último mes y su correlación con el crudo y la TIR del bono a 10 años.
En las energías renovables vimos el movimiento inverso, con el ETF ICLN disparándose más de un +9% en tres sesiones justo después de tocar mínimos de 52 semanas el viernes pasado. El viento político a favor y el cierre de cortos por sobreventa explican el rebote, pero a mí no me basta para meterlas en cartera de forma estructural. Mientras los proyectos no generen caja real por sí mismos con el coste de capital actual, estos calentones al calor de los titulares suelen durar poco.
El desplome del crudo alivia a los bonos, aunque la Fed no desaparece del mapa
En renta fija tuvimos un alivio generalizado en toda la curva estadounidense. La TIR del bono a 2 años bajó al 4,57% (-5,8 pb), el 5 años al 4,68% (-8,3 pb), el 10 años al 4,88% (-7,8 pb) y el 30 años al 5,27% (-5,4 pb). Lo más importante aquí es que el diez años se aleja de la barrera psicológica del 5,0% y empieza a mirar hacia su MA100 (4,80%). Recordad la mecánica básica para nuestras carteras: cuando cae la TIR, sube el precio de los bonos que ya llevamos dentro, y ese empujón es tanto mayor cuanta más duración tengamos (igual que nos penaliza si las rentabilidades vuelven a tensarse).

Curva de rentabilidades del Tesoro de EE. UU. y variación diaria en puntos básicos al cierre del 4 de noviembre.
Si miramos el gráfico del bono a 2 años (4,58%), vemos cómo ha perforado a la baja tanto su MA20 (4,71%) como su MA50 (4,66%). Aun así, sigue cotizando unos +70 puntos básicos por encima del punto medio de los tipos actuales de la Fed (3,875%). El mercado de bonos sigue descontando una Reserva Federal dura. Por eso hoy a las 14:30 y mañana con el empleo oficial me voy a fijar tanto en los salarios y en la productividad: cualquier susto inflacionista ahí devolvería la presión al tramo corto de inmediato.

Evolución diaria de la TIR del bono del Tesoro estadounidense a 2 años al 4 de noviembre, perforando sus medias de 20 y 50 sesiones.
En el bono a 10 años (4,88%), la caída lo deja en su cierre más bajo desde el 9 de septiembre y por debajo de sus MA20 (5,06%) y MA50 (5,01%). Si el movimiento tiene continuidad hacia la zona del 4,80%, nuestras carteras de renta fija lo van a notar rápido. Para hacer los números redondos: en una cartera con una duración de siete años, cada -10 puntos básicos de recorte en la TIR supone sumar alrededor de un +0,7% en precio (cupón aparte). Por eso los bonos pueden darnos alegrías tácticas incluso aunque la Fed siga con el ceño fruncido.

Evolución diaria de la TIR del bono del Tesoro estadounidense a 10 años al 4 de noviembre, alejándose del umbral del 5,0%.
En el extremo largo, el bono a 30 años (5,27%) se apoya justo sobre su MA100 (5,24%). A estos niveles ofrece una rentabilidad nominal muy golosa en papel, pero sigue siendo el tramo más expuesto a la prima por plazo y a la irresponsabilidad fiscal secular de EE. UU. Si el mercado vuelve a exigir más compensación por prestar dinero a treinta años vista a un Tesoro que no deja de emitir deuda, este tramo sufrirá por su cuenta. Hay que calibrar muy bien el peso para que la volatilidad no incomode.

Evolución diaria de la TIR del bono del Tesoro estadounidense a 30 años al 4 de noviembre, apoyado sobre su media de 100 sesiones (5,24%).
El gran catalizador del alivio en bonos fue el frenazo en las expectativas de inflación (breakevens): la inflación implícita a 5 años cayó -10,8 pb hasta el 2,29% y la de 10 años cedió -6,1 pb hasta el 2,25%. Algo lógico con el barril de petróleo hundiéndose más de un -8%. Curiosamente, los futuros sobre tipos elevaron la probabilidad de una subida de la Fed en diciembre del 79% al 82%, pero a cambio recortaron el endurecimiento total descontado hasta finales de 2027 de 59 a 53 puntos básicos. Más tensión a un mes vista, pero un techo de tipos algo más cercano.
Por el lado de la oferta, el Tesoro estadounidense mantuvo sin cambios el tamaño de sus subastas de bonos a 20 y 30 años, evitando añadir más leña al fuego en los tramos largos. Mientras tanto, el mercado de crédito acompañó el tono constructivo de las bolsas y estrechó diferenciales al cierre, dejando el índice CDX Investment Grade en 58,8 pb y el CDX High Yield en 341,6 pb. El crédito, de momento, no huele problemas.
El dólar pierde fuelle y el mercado se quita el seguro demasiado rápido
La caída de las TIR arrastró consigo al billete verde. El índice dólar (DXY) cedió un -0,36% hasta los 101,52 puntos (su cierre más bajo desde finales de septiembre), llevando al EUR/USD hasta el 1,1231 y al USD/JPY a 158,42. Técnicamente el DXY queda encajonado entre su MA20 (101,99) y su MA50 (100,97). Si perfora esa media de 50 sesiones daría un viento de cola extra a las materias primas, pero recordad la otra cara de la moneda para nuestras carteras en euros: en las posiciones estadounidenses sin divisa cubierta, la subida del euro nos resta parte de lo ganado en el activo subyacente.

Gráfico diario del índice dólar (DXY) al 4 de noviembre, perdiendo la media de 20 sesiones (101,99) y dirigiéndose hacia la MA50 (100,97).
Lo más llamativo del día estuvo en el desplome del precio de las coberturas, como quien da de baja el seguro de hogar al minuto siguiente de que escampe la tormenta. El VIX se hundió un -20,27% hasta los 16,60 puntos (su mayor caída en un día desde abril de 2025), el VVIX (la volatilidad de la volatilidad) bajó a 90,41 y el VIX1D cayó a 12,08, lo que descuenta un movimiento diario implícito del S&P de apenas un 0,76%. En paralelo, el ratio put/call bajó hasta 0,76 (mínimo desde finales de septiembre). La encuesta previa de Investors Intelligence mostraba un 42,6% de alcistas frente a un 18,5% de bajistas, pero el flujo real en opciones tras las urnas fue una avalancha directa a comprar calls.

Gráfico diario del índice de volatilidad VIX al 4 de noviembre, registrando una caída del -20,27% hasta los 16,60 puntos.
En la misma línea, el indicador de sentimiento alcista diario sobre el VIX (DSI) se desplomó de 37 a 20. Es decir, una vez despejado el riesgo electoral, el mercado ha dado por terminada la volatilidad de golpe. Y aquí es donde a mí se me enciende la bombilla de prudencia: que todo el mundo abarate las coberturas y se lance a por opciones de compra justo cuando los semiconductores siguen perdiendo soportes exige mantener mucha disciplina con el tamaño de las posiciones.
El crudo borra su prima geopolítica y el oro reconquista los 4.000 dólares
En materias primas, el protagonista indiscutible fue el desplome del petróleo: el WTI se hundió un -8,3% hasta los 88,23 dólares (su peor sesión desde el 20 de mayo) y el Brent cayó un -8,7% hasta los 94,62 dólares. ¿Qué cambió en veinticuatro horas? Que tras las declaraciones del vicepresidente JD Vance señalando el conflicto con Irán como una de las causas del castigo electoral republicano, el mercado empezó a poner en precio una salida negociada. Cuando los operadores descuentan menos riesgo de corte de suministro, la prima geopolítica del barril se evapora de golpe. Ahora vigilo muy de cerca el soporte de los 86,70 dólares en el WTI, donde coinciden exactamente su MA100 y su MA200.

Gráfico diario del futuro continuo del crudo WTI al 4 de noviembre, cayendo hasta la confluencia de sus medias de 100 y 200 sesiones (86,70 dólares).
Lo paradójico es que este desplome en pantalla ocurrió el mismo día en que la EIA confirmó que los inventarios comerciales de crudo en EE. UU. cayeron a su nivel más bajo desde julio, y que las reservas de destilados perforaron a la baja los 100 millones de barriles por primera vez desde mayo de 2003. Tenemos un mercado físico tenso chocando contra una expectativa de distensión política. Si el acuerdo con Irán tarda en llegar, el barril puede rebotar con la misma violencia con la que cayó ayer.
Con el dólar y los tipos reales cediendo terreno, el oro (nuestro termómetro favorito del miedo y de la desconfianza fiscal) firmó su mejor sesión desde el 5 de agosto: los futuros subieron un +3,34% hasta los 4.072 dólares por onza, reconquistando la cota de los 4.000 dólares y quedándose a un paso de su MA20 (4.090), mientras el ETF GLD abría con un hueco alcista sobre resistencias. Tras el pesimismo extremo que veíamos hace un par de días, necesitamos comprobar que defiende los 4.000 dólares cuando vengan tomas de beneficios.

Gráfico diario de los futuros del oro (/GC) al 4 de noviembre, recuperando el soporte de los 4.000 dólares y acercándose a la MA20 (4.090 dólares).
Y como os adelantaba ayer, tras el primer aviso del oro tenía que despertar la plata. Dicho y hecho: se disparó un +5,19% hasta los 52,34 dólares por onza. Es un primer latigazo alcista muy potente desde la zona de los 49 dólares, pero después de la corrección que acumula desde octubre todavía le voy a exigir que construya una base lateral sólida. Si en el próximo recorte hacia mínimos vemos que se seca el papel vendedor, tendremos la confirmación para ampliar una posición que hoy debe seguir siendo prudente.

Evolución diaria del futuro de la plata de diciembre de 2026 (SIZ6) hasta el 4 de noviembre, rebotando hasta los 52,34 dólares por onza troy.
Mucho más frío se quedó el cobre, que apenas avanzó un +0,15% hasta los 6,41 dólares por libra tras haber tocado intradía los 6,27, salvando por los pelos su MA200 (6,25). Que el metal industrial por excelencia casi ni se inmute en un día de euforia bursátil nos recuerda que las dudas sobre el ritmo industrial global siguen ahí.

Gráfico diario del futuro del cobre al 4 de noviembre, apoyándose sobre su media de 200 sesiones (6,25 dólares por libra).
Por último, el gas natural estadounidense rebotó un +1,90% hasta los 2,95 dólares por millón de BTU, peleando en el nudo de medias cortas (entre 2,95 y 2,98) pero todavía por debajo de su MA200 en los 3,05 dólares.

Gráfico diario del futuro del gas natural estadounidense (/NG) al 4 de noviembre, cotizando bajo su media de 200 sesiones (3,05 dólares).
Bitcoin defiende soporte y recupera los 80.000 dólares
En cripto, Bitcoin volvió a asomar la cabeza por encima de los 80.000 dólares, cerrando los futuros de CME en 80.430 dólares (+3,01%). La primera prueba de fuego real está justo encima, en los 81.200 dólares, donde se cruzan exactamente su MA20 y su MA50. Superar y consolidar esa franja (junto con la resistencia horizontal de los 83.000 dólares) es lo que separaría un simple rebote técnico de un tramo alcista serio.

Gráfico diario de los futuros CME de Bitcoin al 4 de noviembre, recuperando los 80.000 dólares y aproximándose a la confluencia de las medias de 20 y 50 sesiones (81.200 dólares).
Ayer os planteaba una posible entrada táctica fijando el nivel de salida en caso de cierre por debajo del mínimo nocturno previo. El rebote de ayer valida esa defensa inicial, aunque quien no haya entrado todavía tiene que medir bien la distancia actual hasta el soporte para no estropear el binomio rentabilidad-riesgo. Sigo viendo factible el recorrido hacia los 90.000 o 100.000 dólares si la estructura aguanta, pero en este mercado tener claro dónde te equivocas importa mucho más que el objetivo alcista.
Macro: servicios fuertes con costes al alza y un boom de importaciones del billón de dólares (con b)
En el frente macroeconómico, los datos de ayer volvieron a recordarnos que la economía estadounidense no se está parando. La encuesta privada ADP sumó 86.000 empleos en octubre (por encima de los 75.000 esperados). Por su parte, el ISM de servicios cedió ligeramente de 54,9 a 54,5, manteniendo una expansión cómoda, pero con una señal fea para la Fed: el componente de precios pagados marcó un nuevo máximo del ciclo. Aunque el PMI de servicios de S&P Global revisó su lectura a 56,1 (desde el 57,9 preliminar), el mensaje conjunto es cristalino: el sector servicios sigue creciendo, aunque a menor velocidad y con las empresas pagando facturas más caras. El desplome del petróleo enfriará el IPC general, pero la inflación pegajosa de servicios depende de los salarios.

Subíndice de precios pagados del ISM de servicios (adelantado tres meses) frente a la inflación subyacente Core PCE anualizada a tres meses.
Fijaos además en el detalle interno de las dos encuestas, porque no es ruido. En el ISM de servicios, los diez subcomponentes entraron en expansión a la vez (algo que solo había pasado una vez desde 2021), aunque el ritmo de actividad general bajó a mínimos desde septiembre de 2025. Que el PMI de S&P Global (56,1) marque más fuerza que el ISM (54,5) responde a que sus muestras de empresas son distintas, por eso prefiero cruzar ambos datos con las cifras reales de empleo de mañana antes de sacar conclusiones definitivas.
Pero el dato macro más brutal del día salió en la balanza comercial de septiembre. El déficit total bajó a 105.000 millones de dólares, sí, pero mirad lo que hay debajo: EE. UU. importó en un solo mes 86.900 millones de dólares en ordenadores, accesorios y semiconductores, un +16% más que en agosto y un espectacular +151% más que hace un año. Anualizado, ese ritmo supera ya el billón de dólares (con b). Las compras conjuntas a Vietnam, Corea del Sur y Taiwán se dispararon un +77% interanual. Esto demuestra que los centros de datos que ya están en obra siguen tragando hardware a un ritmo vertiginoso, mientras que el castigo bursátil de ayer penaliza los posibles retrasos de la siguiente hornada de proyectos.

Importaciones mensuales de EE. UU. de ordenadores, accesorios y semiconductores (86.900 millones de dólares en septiembre) frente al resto de bienes de capital excluyendo automóviles.
De hecho, lo que EE. UU. importa hoy desde ese bloque asiático (Vietnam, Corea del Sur y Taiwán) ya duplica con creces todo lo que compra a China, confirmando el rediseño total de las cadenas de suministro. En paralelo, las exportaciones estadounidenses perdieron algo de brío en media trimestral. Con todo esto en la coctelera, la brecha entre los modelos de crecimiento para el cuarto trimestre sigue abierta: el consenso privado apunta a un PIB del +1,9%, mientras que el modelo GDPNow de la Fed de Atlanta se va hasta el +3,44%. Veremos quién corrige a quién conforme entren los datos de noviembre.
Resultados empresariales: el mercado premia la caja hoy y castiga las promesas caras
En la microeconomía, la temporada de resultados sigue siendo un campo de minas para quien no cumple al milímetro. Qualcomm batió ingresos en un +3% gracias al empuje de automoción (que compensó un negocio de móviles más flojo), pero su guía de beneficio por acción para el próximo trimestre quedó un -3% por debajo del consenso y la acción cayó cerca de un -6% en el after-hours. La dirección pretende subir precios para repercutir el encarecimiento de sus componentes, y ahí está el peligro: si la demanda de teléfonos ya va justa, subir precios para salvar el margen te puede hundir los volúmenes.
Algo parecido vimos en Arm: superó ventas en un +5% y beneficio ajustado en un +10% duplicando ingresos por royalties en centros de datos, pero como su guía trimestral apenas batió en un +1% al consenso, el mercado la vendió fuera de hora. Y luego tenemos la cara opuesta de la moneda en AppLovin: batió ingresos (+5%) y beneficio (+7%), puso sobre la mesa una guía de ventas entre un +5% y un +7% superior a lo esperado y se disparó más de un +20% en el after-hours. ¿Cuál es la diferencia? Que en un entorno de tipos altos y dudas sobre plazos, el mercado paga con gusto a quien ya convierte la IA en facturación y flujo de caja hoy mismo.
Los números de AppLovin hablan por sí solos: ha acelerado su crecimiento de ingresos del rango del 20%-30% interanual al 50%-60% en los dos últimos trimestres, mejorando su margen EBITDA incremental cerca del 88% y multiplicando su programa de recompra de acciones desde los 400 hasta los 3.600 millones de dólares. Después del castigo indiscriminado que sufrió todo el sector de software a principios de año, estamos viendo cómo el mercado empieza a separar a los ganadores reales de la narrativa vacía.

Crecimiento interanual de ingresos (%) y margen EBITDA incremental de AppLovin hasta el tercer trimestre de 2026.
Fuera de la tecnología, el listón de las valoraciones tampoco perdona ni media. Cava publicó un crecimiento de ventas comparables del +3,1% (frente al +3,3% esperado) y un beneficio un -8% inferior al consenso. Daba igual que subiera su guía anual de ventas comparables del 5,5% al 6,5%: la acción se desplomó un -12% en el after-hours. Expedia también se dejó cerca de un -9% tras el cierre pese a batir resultados y mejorar guías. Cuando cotizas a múltiplos exigentes, presentar unos buenos números ya no basta si no deslumbras.
Y durante la sesión regular la dispersión por historias concretas fue tremenda. Mosaic se disparó un +17%. 3M ganó cerca de un +10% tras cerrar litigios por las espumas contra incendios y aprobar una recompra de 6.000 millones de dólares. En el lado opuesto, FIS se hundió un -24% tras recortar previsiones y anunciar la salida de su director financiero, Trimble cayó un -17% y Datadog cedió un -14% por una guía de ventas tibia. Un jueves cualquiera en 2026.
Agenda del día: Banco de Inglaterra, costes laborales y el examen de las eléctricas
¿Qué tenemos hoy en el radar? A las 13:00 (hora peninsular) conocemos la decisión de tipos y el cuadro macro del Banco de Inglaterra (BoE). Poco después, a las 14:30 en EE. UU., salen las peticiones semanales de subsidio por desempleo junto con el dato preliminar de productividad y costes laborales unitarios del tercer trimestre. Mucha atención a esta última cifra, porque mide cuánto le cuesta realmente a una empresa producir cada unidad: si la productividad crece más rápido que los sueldos, la inflación empresarial se contiene, pero si ocurre al revés, la Fed toma nota. Y recordad que todo esto es el aperitivo antes del plato fuerte de la semana: el informe oficial de empleo (NFP) de octubre mañana viernes a las 14:30.
En resultados empresariales, antes de la apertura de Wall Street desfilan ConocoPhillips, Parker Hannifin, Southern Company, Duke Energy, Cigna y Rockwell Automation. Voy a mirar con lupa lo que digan las eléctricas (Southern y Duke) sobre qué parte de su demanda para centros de datos está ya blindada por contrato y qué parte depende de los nuevos permisos que ayer asustaron al mercado, además de ver cómo ajusta ConocoPhillips su presupuesto con el crudo bajo los 90 dólares. Tras el cierre será el turno de Airbnb (ojo a reservas y márgenes), Cloudflare, Microchip Technology y EOG Resources.
Visión de mercado y cómo lo traslado a las carteras
La lectura más constructiva que me llevo de ayer es que por fin vimos entrar dinero de verdad más allá de los cuatro gigantes de siempre. Si el S&P equiponderado consolida sobre los 9.045 puntos, el Russell 2000 defiende su media de 50 sesiones en los 2.849 y el S&P 500 logra cerrar por encima de los 7.700, tendremos el respaldo técnico que buscábamos para ir desplegando liquidez de manera escalonada. En semiconductores, en cambio, nada de prisas: para plantear una entrada táctica necesito ver primero un suelo reconocible con un stop claro y, para entrar con más peso, que el SOX recupere su MA200. Por abajo, nuestra línea roja general sigue siendo la MA200 del Nasdaq-100 en los 27.970 puntos.
¿Cómo aterrizamos esto hoy en las carteras? Primero, vigilando el riesgo de concentración oculta. ¿Sabéis qué pasa cuando llevas cuatro fondos globales o tecnológicos distintos, pero todos tienen en su top 10 a los mismos hiperescaladores, fabricantes de chips y eléctricas de centros de datos, verdad? Qué crees que estás diversificado y en realidad dependes de un único cuello de botella regulatorio en Texas. Segundo, en renta fija mantengo la prudencia con la duración larga hasta pasar el examen de empleo de hoy y mañana: si los costes laborales y los salarios siguen tensos en servicios, un petróleo más barato no bastará por sí solo para que el bono a 30 años siga subiendo en precio.
Seguimos con la caña preparada para ir incorporando calidad de forma selectiva, pero afinando mucho la puntería. El oro, la plata y Bitcoin empiezan a acompañar nuestra tesis de giro, el equiponderado está en subida libre y las pequeñas compañías despiertan, mientras que a la infraestructura de IA todavía le toca digerir excesos. Guardar una bala de liquidez en la recámara nos permite aprovechar las confirmaciones sin la ansiedad de tener que acertar el mínimo exacto al céntimo.
Julio Estella de la Rica
Gestor Patrimonial
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