IMPORTANTE: la presión sobre el petróleo ya no se concentra únicamente en el estrecho de Ormuz. Los ataques hutíes contra petroleros saudíes añaden el Mar Rojo y Bab el-Mandeb como segundo punto crítico. Con dos rutas energéticas bajo amenaza, el Brent vuelve a situarse por encima de los 100 dólares.

Buenos días,

La sesión de ayer dejó algo más que una simple toma de beneficios. El Nasdaq cayó un -2,15%, el S&P 500 un -1,21% y el ETF de las Siete Magníficas perdió cerca de un -5%, su peor jornada desde abril de 2025. El castigo se concentró en las compañías que más pesan, justo cuando el petróleo y las rentabilidades de los bonos volvían a subir. Mala combinación para los múltiplos más exigentes.

Esta mañana el tono sigue siendo de cautela. El petróleo conserva buena parte del +7% de ayer y Asia llega en rojo, con Corea cerca del -4,8%, Japón alrededor del -2,8% y China también a la baja. Intel ha presentado unos resultados muy sólidos tras el cierre, pero ni siquiera eso basta, de momento, para cambiar el ánimo general. Hoy manda el binomio petróleo-tipos.

La lectura rápida

  • Mercado: la caída fue intensa en las megacaps, aunque industriales y salud aguantaron mucho mejor.

  • IA: la demanda de computación sigue fuerte, el mercado cuestiona cuánto capital hace falta para monetizarla.

  • Tipos: el Treasury a 2 años sube al 4,358%, el 10 años ronda el 4,70% y el Bund alcanza el 3,20%.

  • Riesgo: sin avances geopolíticos, no hay razones para forzar movimientos antes de una semana muy cargada.

Qué pasó ayer: el índice cayó más que buena parte del mercado

El cierre fue negativo en todos los grandes índices, pero con diferencias relevantes. El Dow Jones terminó en 51.711,65 puntos (-0,97%), el S&P 500 en 7.408,30 (-1,21%), el Nasdaq en 25.137,69 (-2,15%) y el Russell 2000 en 2.940,16 (-0,67%). Cuanto mayor era el peso de las grandes tecnológicas, peor fue el comportamiento. Eso explica bastante bien la sesión.

Evolución intradía y cierre de los principales índices estadounidenses.

La amplitud tampoco fue buena: los valores bajistas superaron a los alcistas en una proporción cercana a 3 a 1 en la Bolsa de Nueva York y de 2,5 a 1 en el Nasdaq. El VIX cerró en 18,70 después de tocar 20,30. Cambio claro frente a la complacencia de las últimas semanas.

Por sectores, industriales avanzó un +1,77% y salud un +1,29%, apoyados por buenos resultados en nombres como Lockheed Martin, RTX y Thermo Fisher. En el extremo contrario, servicios de comunicación cayó un -5,20% y consumo discrecional un -5,12%, arrastrados por Alphabet y Tesla.

Dispersión sectorial: industriales y salud resisten; comunicación y consumo discrecional concentran el castigo.

Las Siete Magníficas: el mercado empieza a exigir retorno

El movimiento más llamativo fue el del ETF de las 7 magnificas (MAGS), que cayó un -4,99% y va camino de registrar su peor sesión desde abril de 2025. La tabla de grandes compañías refleja el daño: Tesla -14,40%, Alphabet -6,86%, Amazon -4,50%, Meta -3,22% y Microsoft -2,15%. Cuando casi todas las compañías que sostienen el índice caen a la vez, la concentración deja de ayudar y amplifica el movimiento.

Caídas entre las mayores compañías del mercado estadounidense.

El problema no es que la inteligencia artificial haya dejado de crecer. El problema es que el mercado quiere empezar a ver la rentabilidad del capital invertido. Alphabet elevó su previsión de inversión para 2026 hasta un rango de 195.000-205.000 millones de dólares y fue castigada pese a presentar crecimiento. Tesla registró flujo de caja libre negativo por primera vez en más de dos años, con un gasto de capital muy elevado. La narrativa ya no basta. Ahora hay que demostrar conversión en caja.

MAGS pierde cerca de un 5% y vuelve a la zona de 62-63 dólares.

Técnicamente, el MAGS ha regresado a la zona de 62-63 dólares, un área que ya había funcionado como soporte y congestión. Si no la conserva, el siguiente nivel visible queda alrededor de 60-61 dólares. No es una ruptura definitiva, pero sí una señal para reducir la complacencia. Veremos cómo resuelve.

Intel cambia el guion tras el cierre

Intel sube alrededor de un +13% en el mercado fuera de hora después de presentar una de las mayores sorpresas de esta temporada. Los ingresos aumentaron un +25% interanual, hasta 16.100 millones de dólares, frente a los 14.420 millones esperados. El beneficio ajustado fue de 0,42 dólares por acción, el doble de los 0,21 dólares previstos.

La parte más importante está en el centro de datos. Esa división facturó 6.300 millones, un +59% interanual, mientras que el negocio de ordenadores personales creció un +13%, hasta 8.900 millones. El margen bruto ajustado se recuperó hasta aproximadamente el 42%. Y la guía también mejora: para el trimestre actual espera ingresos de 15.800-16.800 millones y un beneficio ajustado de 0,38 dólares por acción, por encima de lo esperado por el mercado.

Esto confirma que la demanda de computación asociada a la IA sigue siendo real. Intel está firmando acuerdos plurianuales para sus CPU de servidor, algunos con precios y volúmenes comprometidos. Pero también eleva su inversión prevista para este año de 18.000 a 20.000 millones de dólares y anticipa un aumento importante en 2027. Es la misma moneda por las dos caras: más demanda, pero también mucho más capital.

Intel reacciona al alza tras resultados, pero sigue dentro de un rango de elevada volatilidad.

El rebote lleva al valor hacia la zona de 110-113 dólares, que ahora debe recuperar con claridad. Aun así, conviene mantener perspectiva: Intel acumulaba cerca de un +170% en el año antes de estos resultados, incluso después de corregir alrededor de un -28% durante el último mes.

Petróleo, bonos y metales: vuelve el riesgo de inflación

El Brent llegó a superar los 102 dólares y se mantiene por encima de 100 dólares por barril tras subir cerca de un +7% ayer y alrededor de un +14% en la semana. Los ataques contra petroleros saudíes en el Mar Rojo añaden un segundo cuello de botella al estrecho de Ormuz. El mercado ya no evalúa una amenaza aislada, sino la posibilidad de que dos corredores esenciales sufran interrupciones al mismo tiempo.

La consecuencia inmediata aparece en los bonos. La TIR del Treasury a 2 años subió hasta el 4,358%, su nivel más alto desde febrero de 2025, el 10 años ronda el 4,70% y el 30 años se mueve cerca del 5,17%. En la semana, el T-Note acumula aproximadamente +15 puntos básicos y el Bund alemán unos +8 puntos básicos, hasta el 3,20%. El mensaje es claro: el shock energético está devolviendo al mercado el riesgo de nuevas subidas de tipos.

Una reflexión para el inversor conservador: paciencia con la renta fija

Quiero detenerme aquí porque estoy recibiendo consultas relacionadas con la renta fija. Es comprensible. Para quien eligió renta fija buscando estabilidad, ver los liquidativos de los fondos planos o con una rentabilidad muy modesta después de varios meses resulta especialmente frustrante. Pero conviene separar dos cosas: el comportamiento de la cartera hoy y la rentabilidad que empieza a construir para los próximos años.

Como referencia el precio del bono español a 3 años acumula una caída cercana al 2% en lo que llevamos de año.

Rendimiento YTD bono 3 años España

El bono alemán a 10 años ha alcanzado el 3,20%, su nivel más alto en más de quince años. El Bund es la referencia libre de riesgo de la eurozona. Cuando sube su rentabilidad, sube el coste de financiación para los Estados, las empresas y las familias. También baja el precio de los bonos ya emitidos, porque sus cupones tienen que competir con los nuevos títulos que salen al mercado ofreciendo más rentabilidad. Esa relación inversa entre precio y TIR es la que está haciendo daño.

Curvas de rendimiento globales: el Bund alemán a 10 años alcanza el 3,20%.

El movimiento no responde a una única causa. Alemania prevé una emisión récord para financiar defensa e infraestructuras, el BCE ya no reinvierte los vencimientos de sus programas APP y PEPP, y el repunte del petróleo vuelve a complicar la inflación. Hay más oferta de deuda, menos demanda estructural del banco central y más prima exigida por el inversor. El dinero gratis se ha terminado. Eso es cierto.

Ahora bien, de ahí no se deduce que haya que salir corriendo de la renta fija. De hecho, reaccionar después de la subida de las TIR puede significar vender cuando la valoración ya se ha ajustado y la rentabilidad futura es bastante mejor. Los bonos que vencen y los nuevos flujos se reinvierten a cupones más altos. Ese mayor carry necesita tiempo para compensar la caída inicial del precio, pero empieza a trabajar desde ahora.

Por eso quiero trasladar un mensaje de calma. Si el horizonte, la liquidez y el riesgo de crédito estaban bien definidos, mirar la cartera todos los días no ayuda. La renta fija no repara un ajuste de esta magnitud en dos semanas. Lo hace cobrando cupones, reinvirtiendo a mejores tipos y dejando que la duración cumpla su función. Habrá que revisar los excesos de plazo o las necesidades de liquidez mal cubiertas. Pero convertir una pérdida temporal de valoración en una pérdida definitiva por impaciencia suele ser el peor desenlace.

Y vuelvo a insistir en el bono estadounidense a 2 años. Es el tramo que mejor refleja lo que el mercado espera de la Reserva Federal. Mientras su rentabilidad siga subiendo, la presión sobre tecnología y metales puede continuar. Ayer el oro cayó alrededor de un -2,4% y la plata un -3,7%. Para que recuperen fuerza de forma más limpia necesitamos ver estabilización en el crudo y descenso en esa TIR a dos años. Como mensaje positivo para los metales, a pesar de la fuerte subida del precio del crudo y de los tipos de interés, sigue sin perder los mínimos (esto es una señal muy importante)

Macro y bancos centrales: referencias secundarias frente al crudo

El BCE mantuvo el tipo de depósito en el 2,25% y dejó la puerta abierta a actuar más adelante si el shock energético se filtra a la inflación. No podía hacer mucho más. Con el petróleo por encima de 100 dólares, comprometerse hoy con una senda cerrada sería comprar un problema para septiembre.

Hoy conoceremos los PMIs preliminares y la encuesta de expectativas de inflación del BCE. El consenso apunta a una mejora marginal del PMI manufacturero europeo, hasta 51,5 desde 51,4, y a un avance algo mayor en Estados Unidos, hasta 54,4 desde 53,9. Las expectativas de inflación a un año podrían moderarse a 3,2% desde 3,5%, con la referencia a tres años estable en el 3,2%. El matiz es importante: son datos de junio y no recogen el último salto del petróleo. Por eso su capacidad para cambiar el tono de la sesión debería ser limitada.

Resultados de hoy y balance de la semana

La agenda empresarial pierde algo de protagonismo, aunque tendremos referencias suficientes. En Estados Unidos presentan American Express y NextEra Energy, en Europa, Volkswagen, Mapfre y Acerinox. Los buenos datos publicados tras el cierre por Intel y SAP ayudan, pero hoy quedarán condicionados por el petróleo, los bonos y cualquier titular procedente de Oriente Medio.

De momento, los beneficios del segundo trimestre en Estados Unidos avanzan alrededor de un +24%. Esa fortaleza explica que las bolsas estén soportando razonablemente bien un contexto muy incómodo. En la semana, el petróleo gana cerca de un +14%, las rentabilidades de los bonos repuntan con fuerza y, aun así, Europa cede alrededor de un -0,3% y Estados Unidos un -0,7%.

Conclusión: no es el momento de forzar movimientos

Los inversores tienen que procesar dos riesgos a la vez: una inflación potencialmente más persistente por el petróleo y las dudas sobre el retorno del gasto en inteligencia artificial. Las referencias macro de hoy difícilmente resolverán ninguno de los dos. Los resultados empresariales siguen siendo buenos, pero han dejado de ser el único argumento que importa.

Y la próxima semana viene cargada: reuniones de la Fed, el Banco de Inglaterra y el Banco de Japón, IPC europeo, PIB estadounidense del segundo trimestre y resultados de Microsoft, Meta, Apple y Amazon, cuatro de las Siete Magníficas. Demasiada información por delante y un nuevo frente marítimo abierto como para precipitarse antes del fin de semana.

Mi lectura es sencilla. Necesitamos que el petróleo se estabilice, que el bono a dos años deje de subir y, sobre todo, que aparezca una vía real de desescalada en Oriente Medio. Y para el inversor conservador, paciencia: la subida de las TIR duele hoy, pero también reconstruye la rentabilidad de mañana. Hasta entonces, prudencia. Esperar y ver.

Que tengáis un buen fin de semana.

Julio Estella de la Rica

Gestor Patrimonial

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