IMPORTANTE

Hoy tenemos tres catalizadores capaces de mover el mercado: IPC a las 14:30, resultados de los grandes bancos antes de la apertura y la comparecencia de Kevin Warsh a las 16:00. El petróleo sigue subiendo esta mañana. El margen de error es pequeño.

 Buenos días,

La sesión del lunes dejó una imagen bastante más compleja que el -0,79% del S&P 500. El índice cayó, pero subieron más compañías de las que bajaron. El problema estuvo concentrado en semiconductores, petróleo y tipos de interés. No estamos ante una liquidación general. Estamos ante una corrección del liderazgo en un momento especialmente delicado.

Esta madrugada la tensión no se ha enfriado. El Brent supera los 84 dólares, el conjunto de Asia cede cerca de un -1,7% y Corea del Sur vuelve a sufrir por la caída de los valores ligados a la IA. China ha publicado exportaciones creciendo un +27% e importaciones un +36%, muy por encima de lo esperado. Buen dato. Pero hoy no es suficiente para cambiar el hilo del mercado.

Una sesión de dos mercados

El Nasdaq perdió un -1,6%, el Dow un -0,3% y el Russell 2000 un -0,8%. Pero el S&P 500 equiponderado solo cedió un -0,1% y seis de los once sectores terminaron en positivo. Energía subió un +3,16% mientras Tecnología cayó un -2,07%.

Esto importa porque la concentración funciona en las dos direcciones. Cuando las grandes tecnológicas empujan, el índice parece más fuerte que el mercado. Cuando corrigen, ocurre justo lo contrario. Ayer avanzaron 272 valores frente a 228 descensos y el 66% del S&P 500 sigue por encima de su media de 50 sesiones. No llamaría a esto rotación. Una sesión no basta. Sí lo llamaría una advertencia sobre el riesgo de depender siempre de los mismos nombres.

Semiconductores: la volatilidad ya no es ruido

El índice de semiconductores cayó un -4,8% y acumula más de un -13% desde que empezó julio. Lleva nueve lunes consecutivos moviéndose al menos un 1% y su movimiento diario medio durante las últimas 50 sesiones alcanza el 3,36%. Niveles de inestabilidad que, históricamente, solo se han visto alrededor de la burbuja puntocom, 2008 y el desplome de 2020. No es una comparación de escenarios. Es una medida de lo desordenado que está cotizando el sector.

También aparece una separación interesante dentro de la propia IA. La cesta de infraestructura cayó un -3,82% frente al -0,40% de las compañías que implementan la tecnología. En julio, la diferencia es todavía mayor: -9,58% frente a +3,73%. El mercado no está abandonando la IA. Está cuestionando cuánto crecimiento futuro había ya descontado en el hardware y en toda la cadena de inversión.

TSMC publicó un crecimiento trimestral de ventas del +36% y aun así perdió un -2,89%. La demanda fundamental sigue ahí. El problema es que la exigencia del precio es todavía mayor. Cuando una buena noticia ya no basta, conviene bajar un punto la confianza.

El petróleo vuelve a meterse en la política monetaria

El Brent subió el lunes un +9,6% hasta 83,30 dólares y el WTI un +9,4% hasta 78,42 dólares. Esta mañana ambos continúan al alza por el nuevo deterioro en el estrecho de Ormuz. El mercado de futuros todavía no muestra una backwardation extremo, lo que sugiere que parte del movimiento responde a prima de riesgo y no a una escasez inmediata de barriles. Es el matiz positivo. El negativo es bastante evidente: si el petróleo no revierte pronto, la desinflación energética se acaba.

La subida de esta semana no cambia el IPC de junio que conoceremos hoy. Sí cambia la lectura de los próximos meses. Los futuros de gasolina ya apuntan a precios nacionales por encima de 4 dólares por galón a finales de julio. Más gasolina, más expectativas de inflación y menos margen para que la Reserva Federal mire hacia otro lado. Esa cadena es la que está castigando a bonos y tecnología.

Waller reabre el debate de las subidas

El discurso de Christopher Waller fue uno de los más duros de las últimas tres décadas. Las métricas lingüísticas lo sitúan alrededor del percentil 98 de dureza y solo 33 comunicaciones de la Fed desde 1994 habrían sido más restrictivas. Su mensaje fue sencillo: si la inflación subyacente vuelve a sorprender al alza, el FOMC tendrá que plantearse una subida en julio.

El bono a dos años respondió subiendo hasta el 4,28% y el diez años hasta el 4,62%. El treinta años cerró en el 5,11%. Y no solo subieron las expectativas de inflación. También lo hicieron los tipos reales, que vuelven a niveles próximos a los máximos de 2023. Ese es el freno más incómodo para las valoraciones: el mercado paga más por descontar beneficios futuros justo cuando el activo libre de riesgo vuelve a competir.

IPC: un buen dato puede no ser suficiente

El consenso espera una caída mensual del -0,1% en el IPC general y un aumento del +0,3% en la subyacente. Algunas estimaciones más benignas sitúan el core cerca del +0,2% gracias a automóviles, vivienda y una moderación parcial de los servicios ligados a viajes. Pero el mercado llega con el petróleo al alza y con una Fed mucho más sensible a cualquier sorpresa. El listón para que el dato calme de verdad a los bonos es alto.

Una subyacente del 0,2% o inferior permitiría algo de alivio. Un 0,3% encajaría con el consenso, pero probablemente no cerraría el debate. Por encima, la discusión sobre julio se aceleraría. Hoy no basta con mirar el titular. Habrá que revisar vivienda, servicios, automóviles y el componente de viajes. Ahí estará la información útil.

El posicionamiento deja menos colchón

Los especuladores siguen cortos de renta variable estadounidense, pero mucho menos que hace cinco semanas. La posición neta ha pasado desde un mínimo de varios años hasta solo un -1,56% del interés abierto, el mayor giro en cinco semanas desde abril de 2024. No es euforia, pero sí una reconstrucción rápida del riesgo.

En materias primas el consenso está bastante más cargado. El oro mantiene una posición neta larga del 52,3% y se mueve en el decil superior histórico. Plata y cobre también presentan posiciones largas relevantes. En el lado contrario, los futuros de SOFR y Fed Funds acumulan cortos muy elevados. Dicho de otra forma, buena parte del mercado ya está apostando por tipos más altos.

El posicionamiento no sirve para adivinar el cierre de hoy. Sí sirve para entender quién puede verse obligado a vender si los datos van en contra. Cuanto más consenso, menos compradores quedan detrás. Esa es la parte que el VIX todavía no refleja del todo.

El técnico se debilita, pero la amplitud todavía aguanta

El S&P 500 mantiene una estructura razonablemente sólida. El MACD diario sigue en positivo, el RSI está por encima de 50 y el 67,6% de sus valores cotiza sobre la media de 200 sesiones. El Nasdaq presenta peor aspecto: ha vuelto a situarse por debajo de su directriz bajista y tanto MACD como RSI se han deteriorado. El Russell 2000 está por debajo de su media de 20 sesiones y su RSI marca mínimos de un mes.

La volatilidad ha repuntado, pero todavía no habla de estrés. El VIX cerró en 17,2, el VVIX en 95,3 y el VIX a un día en 14,6. Este último descuenta un movimiento aproximado del ±0,91% para el S&P 500. El mercado espera movimiento. Todavía no está pagando por un accidente.

Resultados: hoy empieza la prueba de verdad

Antes de la apertura publican JPMorgan, Bank of America, Citigroup, Wells Fargo y Goldman Sachs. Se esperan cifras sólidas. Conviene dejar claro que los datos siguientes son estimaciones previas, no resultados confirmados.

·  Goldman Sachs: antes de la apertura, BPA esperado de 14,45 $ y crecimiento del +32,4%.

·  Bank of America: 12:45, BPA esperado de 1,13 $ y crecimiento del +26,7%.

·  Wells Fargo: 13:00, BPA esperado de 1,71 $ y crecimiento del +6,9%.

·  JPMorgan: 13:00, BPA esperado de 5,72 $ y crecimiento del +15,3%.

·  Citigroup: 14:00, BPA esperado de 2,74 $ y crecimiento del +28,9%.

El sector financiero acumula un +4,6% en julio y llega con buenas expectativas. Eso cambia la función de reacción: un resultado correcto puede no ser suficiente. Lo mismo que vimos ayer con TSMC. Entramos en la fase en la que el mercado deja de comprar expectativas y empieza a exigir resultados reales. Y la barra está alta.

Aun así, el fondo sigue siendo favorable. El BPA esperado para el conjunto de la bolsa estadounidense crecería alrededor de un +24% en el segundo trimestre y cerca de un +40% en Tecnología. Los beneficios empresariales deberían continuar siendo el principal soporte para las bolsas durante los próximos meses. El debate no es si crecen. Es si crecen lo suficiente para justificar lo que ya descuenta el precio.


Lectura

Hay dos señales que conviene mirar de cerca: petróleo rompiendo al alza, tipos reales cerca de máximos.

El riesgo ignorado no es la caída del lunes. Es que el repunte energético dure lo suficiente para cambiar la inflación esperada, obligar a la Fed a endurecer el tono y comprimir al mismo tiempo los múltiplos de las compañías más caras. Ese mecanismo tarda más que un titular geopolítico, pero hace bastante más daño a las carteras concentradas.

Estamos donde estábamos: no se ha roto nada. La tendencia de fondo sigue siendo favorable, aunque el liderazgo es más frágil y la agenda de hoy puede decidir si esta corrección se absorbe o empieza a extenderse. Pero para que nuestra tesis termine funcionando necesitamos que el conflicto no se enquiste y se alcance un acuerdo definitivo que permita retirar parte de la prima de riesgo acumulada en petróleo, inflación y tipos. Hasta que veamos señales claras en esa dirección, toca ser pacientes, observar y no precipitarse.

Que tengáis un buen martes.

Julio Estella de la Rica

Gestor Patrimonial

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