Buenos días,
Ayer la bolsa volvió a subir y esta vez hubo algo más que tecnología. Diez de los once sectores terminaron en positivo, el S&P 500 equiponderado acompañó al índice tradicional y el Nasdaq Composite cerró en máximos. Es una mejora respecto a las sesiones en las que unas pocas compañías sostenían todo el mercado. Pero los bonos siguen contando una historia bastante más incómoda.
El bono estadounidense a diez años alcanzó el 5,31% y el de treinta años el 5,66%, sus mayores niveles de cierre desde 2002. Y lo hicieron con el petróleo bajando. La presión sobre los tipos ya va más allá del precio de la energía. Los servicios siguen creciendo y sus costes vuelven a acelerarse. Hoy tendremos menos datos económicos, aunque varias intervenciones de la Fed pueden mover las expectativas antes de las actas de mañana.

La sesión dejó subidasen los índices y un ligero repunte de la volatilidad.
La bolsa mejora por dentro, aunque queda bastante por recuperar
El S&P 500 subió un +0,66%, hasta 7.773,95 puntos, a un 0,3% del máximo de agosto. El Nasdaq Composite avanzó un +1,05%, mientras el Nasdaq 100 ganó un +0,87%, hasta 31.076,44 puntos. El Russell 2000 sumó un +0,50%, hasta 2.847,14, y el Dow Jones un +0,18%. Conviene distinguir los dos Nasdaq, porque tienen composiciones distintas y ayer sus rentabilidades también fueron diferentes.
Fijaos en el mapa de compañías. Nvidia, Broadcom, Meta y Tesla volvieron a aportar buena parte del impulso. También hubo avances en financieras, consumo básico y salud. Para una cartera diversificada, esa participación importa. Cuando el mercado depende de cuatro o cinco valores, tener muchas posiciones puede servir de poco si todas las ganancias se concentran en los mismos nombres.

Mapa del S&P 500 capturado al final de la sesión. El tamaño refleja la capitalización y el color, la variación diaria. Las cifras de esta captura pueden diferir ligeramente del cierre definitivo.
La tabla sectorial ayuda a verlo. Materiales ganó un +1,22% y comunicación un +1,14%. Energía subió un +0,89% a pesar de la caída del crudo. Salud, financieras y tecnología también acompañaron. El único sector en negativo fue inmobiliario, con un −0,44%. Tiene sentido que los tipos sigan pesando en negocios que necesitan financiación y cuyos activos compiten con la rentabilidad de los bonos.

Variaciones de los once indicadores sectoriales CME recogidos en el informe. Materiales y comunicación encabezaron el avance.
Es la segunda sesión consecutiva con diez sectores al alza. Lo considero positivo, pero todavía es pronto para hablar de un cambio duradero de liderazgo. El equiponderado subió un +0,65% en la captura del lunes, casi lo mismo que el índice tradicional, después de siete semanas consecutivas de caídas. Recuperar parte de lo perdido y recuperar una tendencia son cosas que se comprueban con más sesiones.

El equiponderado rebota, pero sigue por debajo de sus medias de 20, 50 y 100 sesiones y dentro de su canal descendente.
La amplitud de fondo sigue débil. Menos de la mitad de las compañías del S&P 500 cotiza por encima de su media de 200 sesiones. Y el Nasdaq acumula 26 sesiones consecutivas con más nuevos mínimos de 52 semanas que nuevos máximos. Esto explica por qué podéis ver un índice cerca de máximos y una cartera que tarda más en recuperarse. Hay muchas acciones cuya situación es peor de lo que sugiere el titular del índice.

La proporción de compañías del S&P 500 sobre su media de 200 sesiones empieza a mejorar, aunque continúa por debajo del 50%.
Los índices grandes están fuertes, las pequeñas siguen buscando salida
El S&P 500 está volviendo a la zona de 7.799 puntos, el máximo del 13 de agosto. El impulso técnico ha mejorado y ayer terminó con la secuencia de cinco velas diarias que cerraban por debajo de su apertura. Eso describe la forma de las velas, no cinco sesiones consecutivas de pérdidas. La siguiente confirmación sería superar el máximo y mantenerlo con participación de más compañías.

El S&P 500 se acerca al máximo de agosto con una mejora de sus indicadores de impulso.
En el Nasdaq Composite la fortaleza es más clara. Ya ha superado su máximo y los indicadores de impulso acompañan. Los beneficios y la inversión vinculada a la inteligencia artificial siguen sosteniendo a las grandes tecnológicas. Muchas de estas compañías tienen caja y capacidad para financiarse con sus propios recursos. Aun así, un tipo de descuento más alto sigue afectando a lo que tiene sentido pagar por sus beneficios futuros.

El Nasdaq Composite confirma un nuevo máximo. La concentración del índice sigue siendo relevante para interpretar esa fortaleza.
El Russell 2000 continúa más rezagado. Ayer intentó salir de su canal bajista, pero se frenó en la media de 20 sesiones. Una ruptura sostenida de esa referencia abriría la posibilidad de recuperar la media de 100 sesiones. Muchas pequeñas compañías soportan peor una financiación cara. Mantendría la exposición dimensionada al riesgo de cada cartera, sin dar por hecha su recuperación porque las grandes tecnológicas estén en máximos.

Las pequeñas compañías se enfrentan a la parte alta del canal descendente y a la media de 20 sesiones.
Tecnología: hay diferencias importantes dentro del mismo sector
Nvidia y Broadcom ganaron alrededor de un +2,1%, Meta un +1,9% y Tesla un +2,2%. Microsoft avanzó un +1,5% tras una mejora de recomendación y el ETF de software IGV subió un +1,2%. Los semiconductores, en conjunto, fueron más discretos. El índice SOX ganó un +0,3%. TSMC subió un +2,8% ante la posibilidad de participar en el proyecto de chips de Texas mencionado por Elon Musk, mientras Intel cayó un −2,6%.
También hubo movimientos por operaciones corporativas. PTC subió un +33,5% tras el acuerdo de compra por Schneider Electric a 205 dólares por acción en efectivo. Schneider cayó un −10,1%. En logística, C.H. Robinson retrocedió un −10,9% tras anunciar la compra de RXO por unos 5.800 millones de dólares, y RXO ganó un +22,5%. El mercado suele valorar de forma distinta al comprador y a la empresa adquirida, porque el primero tiene que financiar e integrar la operación.
Los tipos largos siguen siendo el punto de presión
La curva estadounidense se movió en dos direcciones. El dos años cedió unos 2 puntos básicos, mientras el diez y el treinta años volvieron a subir. Un punto básico equivale a una centésima de punto porcentual. El tramo corto está más ligado a lo que se espera de la Fed, mientras el largo incorpora también crecimiento, inflación, oferta de deuda y la compensación que exige el inversor por comprometer el dinero durante más tiempo.

El dos años cede ligeramente después del salto del viernes. La línea roja del gráfico representa el tipo efectivo de los fondos federales.
El diez años terminó alrededor del 5,31%. En la sesión de contado subió unos 3 puntos básicos y la captura posterior recoge unos 4. Las dos cifras corresponden a momentos diferentes. Que el petróleo caiga ayuda con la inflación energética, pero el mercado sigue pidiendo una rentabilidad elevada para prestar a largo plazo. El coste de financiación continúa presionando al inmobiliario y a las compañías más endeudadas.

La rentabilidad del diez años alcanza su mayor cierre desde 2002. Una subida de la TIR implica una caída del precio del bono, manteniendo lo demás constante.
El treinta años llegó al 5,66%, también en máximos de cierre desde 2002. Aquí la sensibilidad del precio es mucho mayor. Para quienes tenéis renta fija en cartera, distinguir los vencimientos y la duración es fundamental. Un fondo de crédito con duración moderada y un ETF de deuda pública a más de veinte años pueden comportarse de forma muy diferente aunque ambos estén dentro de renta fija.

El tramo de treinta años sigue bajo presión. Su elevada duración aumenta la sensibilidad del precio a cambios en los tipos.
Las opciones sobre TLT, que invierte en Treasuries de más de veinte años, reflejan esa inquietud. Su volatilidad implícita pasó del 11,2% hace un mes al 16,6% en el registro del informe. Esa cifra expresa incertidumbre anualizada, no una pérdida prevista. El mercado está pagando más por protegerse de movimientos en el bono largo, mientras la volatilidad del S&P 500 sigue contenida.
En renta fija corporativa, el carry ayuda, pero el crédito también cuenta
Como comentábamos en el correo semanal, una TIR de partida más alta permite absorber mejor una subida adicional de tipos a lo largo del tiempo. El precio puede caer hoy y el ingreso acumulado ir compensando parte del movimiento durante los meses siguientes. Para entenderlo conviene separar el impacto inmediato sobre la valoración del resultado que se va construyendo durante el periodo de inversión.
Pongo un ejemplo sencillo. Una cartera hipotética con TIR del 5% y duración de 5 años perdería aproximadamente un 5% en precio si sus tipos de valoración subieran un punto porcentual de golpe. Si después permanecieran estables, el ingreso acumulado en un año podría compensar buena parte de esa caída. Es una aproximación antes de convexidad, costes, impagos y cambios en los diferenciales. Ese ingreso requiere tiempo. El primer día seguiríamos viendo la caída en la valoración.

Ejemplo hipotético para explicar duración e ingreso acumulado. Las cifras no representan la previsión de rentabilidad de un fondo concreto.
En deuda corporativa tenemos además el diferencial de crédito, la rentabilidad adicional que se exige por prestar a una empresa. La semana pasada los diferenciales globales de deuda de buena calidad aumentaron unos 5 puntos básicos, el mayor ensanchamiento desde marzo, hasta niveles de seis meses. Una bajada de los tipos públicos puede quedar parcialmente compensada si el mercado exige más prima por el riesgo empresarial.

Los diferenciales de crédito global de buena calidad se han ampliado. El gráfico recoge datos de la semana anterior.
Por eso mantendría el foco en calidad de los emisores, diversificación y duración moderada. Los niveles de entrada han mejorado, pero alargar duración exige aceptar más movimiento en el precio. En fondos denominados en euros también hay que comprobar la cobertura de divisa. La TIR de un Treasury estadounidense no equivale a la rentabilidad que recibirá un inversor en euros ni a la de su fondo.
La economía de servicios crece y sus costes se aceleran
El ISM de servicios de septiembre bajó de 55,4 a 54,9 puntos, manteniéndose por encima de 50, el umbral que separa expansión y contracción. Los nuevos pedidos siguieron creciendo y el empleo volvió ligeramente a terreno expansivo. La parte incómoda fue el índice de precios pagados, que subió de 72,6 a 74 puntos, su mayor nivel desde julio de 2022. Ese 74 es un índice de encuesta, no una tasa de inflación del 74%.
El dato encaja con una economía que mantiene demanda, pero sigue sufriendo costes de combustible, aranceles y problemas de suministro. Después del empleo más flojo del viernes, el mercado había reducido las apuestas por otra subida de tipos inmediata. Los precios de servicios limitan la tranquilidad. En el informe de cierre, la probabilidad implícita de una subida en octubre rondaba el 22%. Puede cambiar con los próximos datos y las declaraciones de la Fed.
El dólar también continúa fuerte. El índice DXY alcanzó su mayor cierre desde abril de 2025. Eso pesa sobre los metales denominados en dólares y puede dificultar la financiación de algunos emisores emergentes. Para las posiciones estadounidenses sin cobertura, una apreciación del dólar puede mejorar el resultado medido en euros, aunque añade una fuente de riesgo que conviene conocer.

El DXY mantiene su avance. Es un índice frente a una cesta de monedas en la que el euro tiene un peso elevado.
El petróleo baja, pero el Brent continúa por encima de cien
El WTI de noviembre cayó un −2,05%, hasta 89,24 dólares, y el Brent de diciembre un −1,89%, hasta 100,32 dólares, en las cotizaciones recogidas en el informe. La bajada alivia parte de la presión de la semana pasada, aunque el Brent continúa por encima de cien. El gráfico del WTI muestra que la media de 50 sesiones sigue actuando como zona de apoyo.

Futuro continuo del WTI. El contrato y el momento de la captura pueden generar pequeñas diferencias respecto a la cotización de noviembre citada en el texto.
Una relajación sostenida del precio del petróleo sería favorable para inflación, márgenes y consumo. Un descenso de una sesión aporta algo de alivio, pero todavía necesitamos ver continuidad. El gas natural estadounidense también subió por segundo día, aunque permanece dentro del rango en el que se mueve desde marzo.
Oro y plata siguen necesitando que aflojen dólar y tipos
El oro continúa junto a una zona de soporte, con el futuro de diciembre alrededor de 4.150 dólares por onza en la captura del lunes. Está por debajo de sus medias relevantes y el impulso sigue débil. El oro de octubre ya se encuentra en su mes de entrega, por lo que prefiero interpretar el contrato de diciembre del gráfico antes que comparar cotizaciones de contratos distintos.

Oro, futuro de diciembre de 2026. El precio sigue bajo las medias de 20, 50, 100 y 200 sesiones, junto a la zona de mínimos recientes.
Un dólar fuerte y unos bonos que ofrecen mayor rentabilidad elevan el coste de oportunidad de mantener oro, que no paga cupón. Mantengo separada su función de diversificación a largo plazo de su situación técnica a corto. Para aumentar una posición táctica pediría una recuperación más clara del precio, porque estar cerca de un soporte también implica el riesgo de perderlo.
La plata al contado se mueve alrededor de 61 dólares por onza, después del deterioro de finales de septiembre. El gráfico diario muestra la caída desde la zona de 67 dólares y el intento posterior de estabilización. La volatilidad realizada a treinta días del ETF SLV es del 37,2%, frente al 22,7% de GLD, el ETF de oro. Son medidas anualizadas y dejan claro que el tamaño de una posición en plata merece especial atención.

Plata al contado, en dólares por onza troy. Serie de cierres diarios hasta el 5 de octubre, con el horario de corte del proveedor. Es una serie distinta de los futuros de oro y cobre.
El cobre intentó avanzar, pero encontró resistencia. Su gráfico está más firme que el del oro, aunque todavía le falta impulso para confirmar la salida. La combinación de demanda industrial, inversión en infraestructuras y restricciones de oferta merece seguimiento. El movimiento de ayer, por sí solo, deja esa confirmación pendiente.

Futuros de cobre estadounidense, cotizados en dólares por libra. El avance se frena cerca de una resistencia.
Bitcoin mejora, Coinbase exige una interpretación diferente
Los futuros de bitcoin avanzaron más de un +1% y mantienen el intento de recuperación. La referencia técnica del informe está en 88.000 dólares. Un cierre por encima reforzaría la mejora. Mientras siga por debajo, la recuperación continúa dentro de una zona en la que el precio puede volver a frenarse. Mantendría el riesgo definido antes de aumentar exposición.

Futuros de bitcoin. La zona de 88.000 dólares es la referencia de confirmación, no un precio objetivo garantizado.
Coinbase subió un +2,79%, pero su flujo de opciones fue más defensivo de lo que sugiere contar calls y puts. Se negociaron unos 74,4 millones de dólares en calls vendidas con urgencia, frente a 19,6 millones en calls compradas. Parte importante del dinero estaba en operaciones grandes y dentro del dinero, que pueden responder a cierres o reorganización de posiciones. Un volumen elevado de calls tiene interpretaciones distintas según se compren o se vendan. Tampoco basta para deducir hacia dónde irá bitcoin.
Brasil muestra cuánto puede cambiar un precio tras un evento
La sorpresa política del día vino de Brasil. Tras la primera vuelta de las elecciones, dejó a Flávio Bolsonaro con el 47,03% y a Lula con el 45,16%, con segunda vuelta el 25 de octubre. El mercado reaccionó a la posibilidad de un rumbo fiscal distinto. El ETF EWZ ganó un +12,58%, Nu Holdings un +13,03% y XP un +31,05%. La apreciación del real también ayudó a las inversiones brasileñas medidas en dólares.

El ETF brasileño y dos compañías vinculadas al país reaccionan al resultado de la primera vuelta.
Las opciones del EWZ ya descontaban mucha incertidumbre el viernes, con una volatilidad implícita del 59,5%. Tras el resultado cayó al 40,4%, mientras el precio saltó más de tres veces su rango diario estimado. Menos incertidumbre y un movimiento muy grande pueden coincidir. La segunda vuelta del 25 de octubre mantiene abierto el riesgo. Perseguir la subida supone entrar después de haberse incorporado buena parte de la sorpresa. Mejor ser paciente a la espera de que pase la euforia de ayer.
Las coberturas ayudan a explicar la calma de Wall Street
El VIX cerró en 15,52, con un +1,37%. Subieron tanto la bolsa como su volatilidad implícita. Las opciones muestran demanda de protección en los índices y un flujo más favorable en algunas tecnológicas. Un inversor puede mantener acciones y cubrir al mismo tiempo una posible caída.
Para el vencimiento del 15 de octubre, SPY y QQQ vuelven a tener gamma neta positiva. Bajo las hipótesis del cálculo, las coberturas de los intermediarios pueden amortiguar los movimientos. La concentración se sitúa en 760 y 780 dólares para SPY, y 740 y 765 para QQQ. Son niveles de ETFs, distintos de los índices. Describen posicionamiento de ese vencimiento, cambian con la operativa y pueden ser superados por una ruptura o un titular.
La agenda y lo que mantendría en cartera
Hoy tendremos balanza comercial estadounidense, empleo semanal de ADP, una subasta del Tesoro a tres años e intervenciones de Bowman, Williams, Schmid y Logan. En Europa destacan pedidos industriales alemanes, producción industrial francesa y ventas minoristas de la eurozona. Constellation Brands presenta resultados y Amazon inicia Prime Big Deal Days, que continúa mañana.
Mañana, miércoles 7, a las 20:00, hora peninsular española, se publican las actas de la Fed. Explicarán el debate de septiembre y habrá que contrastarlas con los datos posteriores. La reacción del bono largo mostrará si el mercado empieza a exigir menos compensación por inflación y plazo.
Mantendría la estrategia de medio plazo y el control sobre la concentración. Pediría continuidad en el equiponderado y en las pequeñas compañías antes de ampliar significativamente el riesgo. En renta fija corporativa priorizaría calidad, diversificación y duración moderada. El mayor ingreso de partida ayuda a absorber caídas, siempre que le demos tiempo.
Vigilaré los 7.799 puntos del S&P 500, la salida del canal del Russell, el equiponderado y los tipos largos. Si la participación deja de mejorar mientras los tipos siguen subiendo, revisaría la exposición táctica. La subida tiene más acompañamiento y la presión de los bonos continúa presente.
Julio Estella de la Rica
Gestor Patrimonial
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