Buenos días a todos.
Ayer Wall Street subió, o al menos eso decían los titulares. El S&P 500 terminó en los 6.591,90 (+0,54%) y el Russell 2000 encabezó la tabla con un +1,22%. El catalizador fue la publicación del plan de paz de 15 puntos que la Casa Blanca habría trasladado a Teherán a través de Pakistán, con propuestas concretas sobre el programa nuclear iraní, los misiles balísticos y, lo más importante para los mercados, la reapertura del Estrecho de Ormuz. El WTI cayó un 2,2% y los índices rebotaron. Hasta aquí la parte fácil.
El problema es que Irán ya respondió: según la agencia Fars, calificó las conversaciones con EE.UU. de "ilógicas" y rechazó cualquier propuesta de alto el fuego. Nos vamos al fin de semana con mucho riesgo encima de la mesa. Si el lunes los titulares traen escalada, el WTI abre al alza y los índices sufren. Si hay avances reales, el crudo podría acelerar la caída y las bolsas subir con más convicción. Por ahora, estamos operando expectativas, no fundamentales.
En el calendario de hoy, nada de peso: Dallas Fed Manufacturing Survey a las 16:30h (hora española), que no debería mover nada. Lo relevante llega mañana viernes con la Confianza del Consumidor del Conference Board a las 16:00h y las Ventas de Vivienda Nueva — estos sí pueden mover la narrativa de tipos y darnos pistas sobre si el consumidor americano ya está sintiendo el golpe del petróleo.
Qué pasó ayer
La sesión del 25 de marzo fue de esas en las que los índices dicen una cosa y los datos de amplitud dicen otra. Técnicamente positiva, internamente frágil.
El orden de mayor a menor avance lo encabezaron los Microcaps (IWC, +1,57%), seguidos del Russell 2000 (+1,22%), el S&P 600 (+1,08%) y el S&P 400 (+0,86%). El S&P 500 cerró en los 6.591,90 (+0,54%) y el Nasdaq 100 en 24.162,98 (+0,67%). El Dow Jones sumó un +0,66% hasta 46.429,49. El mensaje de la tabla es claro: los activos de menor capitalización lideraron la sesión. ¿Significa eso que el mercado amplía bases? No necesariamente. Ese patrón de liderazgo de small caps en una jornada aislada es más propio de un short squeeze en valores castigados que de una entrada estructural de capital.

El style box confirma la lectura: Small y Mid Caps lideraron en todas las dimensiones de estilo, con los pequeños growth-momentum arriba del todo (Small Momentum, +1,66%). Large Low Vol fue el farolillo rojo del día (+0,12% en Large, -0,07% en Mid Low Vol), lo que en la práctica significa que el dinero no buscó refugio defensivo, sino que compró lo más castigado. La descripción textual de un rebote táctico, no de una tendencia.

La amplitud mejoró superficialmente. Un 64,2% de componentes del S&P 500 cerraron en positivo y el NYSE registró un 68,78% de valores avanzando. El Nasdaq fue el índice con la amplitud más débil: solo el 59,70% avanzando — destacado en amarillo en la tabla, y con razón. Pero el dato más revelador está en el gráfico de medias móviles: solo un 23,2% de los valores del S&P 500 cotizan por encima de su MA20, un 28,6% por encima de la MA50 y un 43,8% por encima de la MA100. El 49,2% sobre la MA200 mantiene cierta paridad, pero el deterioro desde los máximos de amplitud de finales de 2025 es consistente y sostenido. El mercado lleva semanas vendiéndose de forma ordenada, y un rebote de un día no cambia ese cuadro.

En sectores, el liderazgo fue para Materiales (XLB, +1,98%), Sanidad (XLV, +1,00%) y Consumo Discrecional (XLY, +0,96%). Dentro de Sanidad, el subsector de biotecnología tuvo un empujón específico por la operación corporativa de Merck — ya os cuento en el bloque de micro. El peor sector del día fue Energía (XLE, -0,44%), lo cual tiene su lógica: si el mercado compra un posible acuerdo de paz → compra también la caída del WTI → y el sector energético paga ese peaje primero. Tecnología (XLK) terminó en un discreto +0,45%, sin protagonistas claros.

La volatilidad cedió: el VIX bajó hasta 25,35, pero sigue en un nivel que implica movimientos diarios esperados del ±1,6% en el S&P 500 para el próximo mes. El VVIX permanece por encima de 100, señal de que el mercado sigue comprando protección ante cualquier susto nocturno.
Bonos y divisas
Los bonos tuvieron una sesión tranquila, con las TIRes cediendo ligeramente en toda la curva. El Treasury a 10 años cerró en el 4,328% (-6,4 pbs), el de 5 años en 3,970% (-6,0 pbs) y el de 30 años en 4,897% (-4,4 pbs). Una curva que se aplana levemente, con el tramo corto cediendo algo más que el largo.

La bajada de TIRes es compatible con el contexto del día: esperanza de acuerdo en Oriente Medio → escenario de inflación-petróleo se suaviza → mercado descuenta algo menos de presión sobre la Fed. El 4,32% en el 10 años sigue siendo históricamente elevado, y el fracaso de la subasta de bonos a 5 años del miércoles — bid-to-cover de 2,29, el más bajo desde septiembre de 2022, con los compradores nacionales en mínimos de un año. Las dos subastas de la semana han sido muy malas.
El Dólar (DXY) subió levemente hasta los 99,69 (+0,23%). Se mantiene en zona de consolidación, con señales técnicas mixtas. El mercado parece descontar que el dólar ha alcanzado su pico de miedo geopolítico, pero si las negociaciones se rompen durante el fin de semana, el DXY tiene margen para recuperar terreno rápidamente.
Materias primas y cripto
El WTI cerró en 90,32 dólares (-2,20%) al calor del optimismo negociador. El CRB Index retrocedió un -0,79%. Seamos precisos: la caída del crudo no refleja un cambio en el suministro real, sino expectativas de apertura del Estrecho de Ormuz. Si Irán confirma su rechazo al plan (y ya lo ha hecho públicamente) el WTI tiene todos los ingredientes para recuperar parte de esos 2 dólares. Los inventarios de la EIA mostraron una quinta semana consecutiva de aumento (+6,9 millones de barriles, reservas un 5,2% por encima del año pasado), pero la utilización de refinerías al 92,9% dice que el sistema opera a tope intentando compensar las disrupciones en las rutas del Golfo.
El oro subió hasta los 4.513,10 dólares (+0,90%), consolidándose como termómetro del miedo estructural: no baja, aunque el dólar suba, no baja aunque el petróleo baje. La divergencia con el crudo en este punto es informativa. El cobre avanzó un +1,25% hasta 5,49 dólares, en condiciones normales positivo como proxy de crecimiento, pero en este entorno tiene más que ver con la expectativa de que un alto el fuego reactive la demanda industrial global. La plata cedió un modesto -0,15%. El Gas Natural subió un +0,67%, sin sorpresas dado el contexto de abastecimiento europeo.
Bitcoin se situó en los 69.883 dólares (+1,10%). Sin rompimiento técnico relevante, sigue en el rango lateral de las últimas semanas. Ethereum avanzó un +0,58% hasta los 2.116 dólares. Cripto correlacionado con riesgo, sin narrativa propia en este momento.

Macro y bancos centrales
El foco macro de ayer fue la sorpresa al alza en los Precios de Importación de febrero en EE.UU.: +1,3% mensual frente al +0,1% esperado. El dato estuvo impulsado por un aumento récord del +7,8% en hardware tecnológico y semiconductores, lo que llevó a Goldman Sachs a revisar al alza su estimación del PCE subyacente hasta el 2,93% interanual. Esto aleja el objetivo del 2% de la Fed, y en el contexto actual de petróleo caro y cadenas de suministro tensionadas, añade otra capa de complejidad al debate de tipos.
En la fontanería de liquidez, el Reverse Repo (RRP) se sitúa en 0,777 billones de dólares, con un drenaje gradual de reservas que por ahora no genera alarma, pero merece seguimiento. El debate presupuestario sobre los 200.000 millones de dólares de financiación de emergencia para el conflicto indica que Washington ya se prepara para una guerra potencialmente larga, con implicaciones directas para el déficit y las subastas futuras. La irresponsabilidad fiscal de fondo no ha desaparecido, solo ha quedado eclipsada por el ruido geopolítico.
El mercado de futuros ha desplazado el primer recorte de tipos al escenario base de octubre de 2027, y existe un 20% de probabilidad implícita de una subida en septiembre de 2026 si el petróleo no cede. Si el acuerdo de paz prospera y el WTI cae hacia los 75-80 dólares, esa probabilidad de subida desaparecería rápido y los bonos tendrían un rally relevante. Pero mientras el Estrecho siga tensionado, la Fed tiene las manos atadas.
Resultados y micro
La sesión micro estuvo dominada por dos noticias corporativas con lecturas divergentes.
Merck (MRK) anunció la adquisición de Terns Pharmaceuticals (TERN) por 53 dólares por acción en efectivo, valoración total de 6.700 millones de dólares, para reforzar su cartera en leucemia mieloide crónica. La lógica es sencilla: Keytruda, su fármaco oncológico estrella, pierde protección de patente en 2028, y la M&A defensiva pre-expiración es el movimiento predecible. TERN subió un 5%, el sector biotech actuó como refugio del día, y el mercado lo entendió sin necesidad de explicación adicional.
Google (GOOGL) anunció TurboQuant, tecnología de compresión de IA que reduce en 6 veces el uso de memoria, lo que provocó caídas del 2% en Micron y Western Digital. La paradoja ya conocida: más eficiencia computacional → menos demanda de hardware físico a corto plazo → mercado castiga a los fabricantes de silicio.
Meta (META) vio flujos positivos tras filtrarse planes de incentivos directivos vinculados a alcanzar una capitalización de 9 billones de dólares para 2031. El mercado lo leyó como compromiso de crecimiento a largo plazo.
KB Home (KBH) cayó un 5% tras resultados débiles y guías decepcionantes. Lo relevante aquí es la mecánica de la caída: liderada por la venta de posiciones largas, no por presión de cortos. Cuando salen los longs, no hay short squeeze que frene el movimiento.
Y fuera del foco de resultados, mención aparte para SpaceX: según The Information, la compañía estaría preparando su folleto de OPV para presentarlo a los reguladores esta semana o la próxima, con objetivo de recaudar más de 75.000 millones de dólares, lo que la convertiría en la mayor salida a bolsa de la historia, superando ampliamente a Saudi Aramco en 2019. Si se confirma en los próximos días, será evento de mercado de primer orden.
Visión y conclusión
Estamos en un mercado que opera titulares, no fundamentales. El catalizador de ayer — el plan de paz de 15 puntos, ya ha recibido el primer "no" de Teherán. Eso convierte el fin de semana en el evento determinante: lo que pase en las negociaciones (o en los ataques a infraestructuras) durante los próximos dos días importa más que cualquier dato macro que publiquen mañana.
Dicho esto, creo que hay una lectura más matizada que la del "todo depende de Irán" y es la siguiente: la amplitud de mercado nos dice que el daño interno ya está hecho. Solo el 23% de los valores del S&P 500 cotizan por encima de su MA20, y el 28,6% por encima de la MA50. Eso no se arregla en un día con un rebote geopolítico.
¿Dónde veo oportunidades si el conflicto se resuelve, o simplemente hay desescalada? Hay un grupo de activos que llevan semanas encajando golpes y que tienen el mayor potencial de reversión. Las aerolíneas son el caso más directo: cada dólar que baja el WTI mejora sus márgenes de forma inmediata, y cotizan con un descuento que asume que el petróleo caro es permanente. El oro y las mineras de oro son paradójicamente interesantes precisamente porque el metal ha caído cerca de un 20% desde el inicio del conflicto (exactamente lo contrario de lo que cabría esperar de un refugio). Si se estabiliza y el mercado deja de vender activos refugio (oro y bonos) para cubrir pérdidas en otros sitios, el oro tiene recorrido de reversión y las mineras tienen además un apalancamiento adicional al alza sobre el precio del metal. Los industriales europeos han sufrido por la doble vía del petróleo caro y la desaceleración del comercio global, y cotizan con valoraciones que en un escenario de normalización resultan muy atractivas. Y los emergentes importadores de energía (India, Corea, Turquía, parte de Latinoamérica) son los más sensibles a una caída del crudo porque el petróleo caro les golpea directamente en la balanza de pagos y en la inflación doméstica. Una caída sostenida del WTI hacia los 80-85 dólares los liberaría de una presión que hoy lastra sus bolsas y sus divisas.
Y una cuarta idea que me parece especialmente relevante para muchos de vosotros: renta fija. Los fondos de bonos llevan semanas sufriendo. El mercado europeo descuenta hasta 3 subidas de tipos de interés este año… (esto se verá reflejado desde YA en los fondos monetarios), veremos… el motivo básicamente es que la subida de precio de la energía ha elevado las expectativas de inflación, pero vamos que por mucho que suban los tipos de interés no pueden influir sobre el precio del petróleo/gas, se trata de una subida de las expectativas de inflación proveniente por el lado de la oferta, con lo cual, tendría un impacto muy negativo por el lado económico. Dicho esto, si entramos ahora en fondos de RF, entramos con una TIR muy atractiva.
Ayer comí con la gestora EVLI y su visión es que, si el conflicto se resuelve antes de lo que el mercado descuenta, la bajada de TIRes podría ser rápida y significativa (y los fondos de bonos revertirían buena parte del daño acumulado. Su idea concreta, que comparto como punto de reflexión: el Evli Short Corporate Bond, un fondo de crédito corporativo de corta duración que en su opinión, tras las recientes caídas, ofrece una combinación atractiva de carry y menor sensibilidad a tipos en el escenario base, con potencial de apreciación adicional en el escenario de resolución geopolítica.
Julio Estella de la Rica
Gestor Patrimonial
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