Voy a ser directo: no lo sé. Y tampoco lo sabe nadie que sea honesto consigo mismo. Lo que sí tenemos son señales. Y esta semana, las señales cuentan una historia bastante clara si uno se molesta en leerlas sin el sesgo de querer que el mercado haga lo que uno tiene en cartera.
La huida hacia el cash
Estamos en uno de los mayores movimientos hacia liquidez de los que hay registro. Los flujos hacia fondos monetarios y ETFs de cash han alcanzado niveles que históricamente solo hemos visto en momentos de estrés sistémico real: marzo de 2020, octubre de 2022, algún episodio aislado de 2018.

La pregunta que esto plantea es binaria: ¿es este el suelo definitivo y ese dinero vuelve al mercado con fuerza? ¿O es el inicio de un proceso más largo donde el cash sigue siendo rey durante semanas? Mi lectura es que la respuesta no está en los flujos sino en lo que pasa con el posicionamiento mientras tanto.
El espíritu animal se ha apagado. Pero todavía no ha capitulado.
El volumen especulativo en opciones ha colapsado desde octubre. Desde los máximos de la burbuja meme de 2021, pasando por el frenesí de 2024, hasta hoy: la actividad especulativa minorista está en niveles mínimos. Eso es buena noticia a largo plazo porque elimina exceso. Pero hay un matiz: la señal de compra aún no se ha activado. Los indicadores que históricamente han marcado el inicio de la recuperación siguen en modo "pendiente."

Dicho de otro modo: el exceso se ha purgado, pero el miedo no ha llegado al punto de capitulación donde el mercado agota a los vendedores. Todavía hay recorrido bajista posible, aunque sea pequeño.
El elefante en la habitación
Aquí está la señal que más me ha llamado la atención esta semana. Los futuros del S&P registraron un incremento de posiciones largas del 32% en siete días. Eso equivale a 55.000 millones de dólares comprados en una sola semana.

El mensaje implícito de esa compra masiva es "esto es el suelo, no me quiero perder el rebote." El problema es que en veinte años de datos, los mercados nunca han formado un suelo definitivo con los inversores comprando de forma tan agresiva. Los suelos reales se forman cuando nadie quiere comprar, no cuando todos se pelean por hacerlo primero.
El Russell es exactamente lo contrario: los fondos están netos cortos, una señal contraria históricamente alcista para las small caps. El Nasdaq ha limpiado posiciones pero podría girar a corto si hay otra pata bajista. La divergencia entre el S&P (donde todo el mundo compra) y el Russell (donde nadie quiere estar) es, en sí misma, una señal de que el mercado no ha resuelto nada todavía.
Los flujos de ETF también avisan
Los flujos totales hacia ETFs de renta variable americana llevan semanas cayendo desde máximos históricos. No es un derrumbe, pero la tendencia es clara: el dinero que entraba de forma sistemática ha empezado a reducirse.

Combinad esto con el posicionamiento agresivo en futuros y tenéis la imagen completa: los inversores activos están comprando futuros como si fuera el suelo, mientras el inversor pasivo y sistemático está reduciendo exposición de forma silenciosa. Eso no es una base sólida para un rally en V.
La lista de comprobación del suelo definitivo: 0 de 9
Utilizo una lista de nueve condiciones que históricamente han marcado los suelos importantes. Esta semana activamos cero.
No ha habido liquidación indiscriminada. No ha habido volumen de pánico. No ha habido rotura de estructuras de mercado. No ha habido capitulación de gestores ni de medios. No ha habido ningún fondo o estrategia que haya saltado por los aires de forma pública.
Lo que sí tenemos es una señal táctica: el viernes el modelo de riesgo dio señal de suelo a corto plazo. Eso es un rebote posible, no un giro de mercado. La diferencia importa porque define si uno añade o simplemente aguanta.

La analogía de 1990
El patrón técnico actual me recuerda a 1990, y no es la primera vez que lo pienso. Aquel año el S&P hizo un primer suelo en agosto, rebotó al rango 38,2%-50% de retroceso, volvió a mínimos en octubre, y entonces sí formó el suelo definitivo que precedió al gran bull market de los noventa.

El rebote actual es del 4,7%, exactamente en el rango 38,2%-50% de retroceso desde máximos. Igual que marzo de 2025. Igual que octubre de 2023. La función de un rebote en este contexto no es confirmar el giro: es resetear el rango y confundir a la mayoría de operadores. Lo que el mercado haga a continuación desde aquí es lo que realmente nos dirá algo.
El nivel clave a vigilar en el SPY (es el ETF más popular del S&P 500) es el rango 655-663. Si lo supera con convicción y los medias móviles empiezan a girar, el suelo podría estar confirmándose. Si falla ahí y gira, o bien retestamos mínimos dentro de una estructura de suelo más amplia, o bien hay una pata de capitulación real que todavía nos falta ver.
Una señal de alerta que no quiero ignorar
Bitcoin no rebotó esta semana. El S&P sí. Esta divergencia me parece importante porque BTC lideró la caída antes que las acciones. Si BTC no confirma el rebote de la renta variable, históricamente eso ha sido una señal de que el movimiento en acciones es frágil.
No es una certeza. Pero es una asimetría que conviene tener en la cabeza.
Dónde mirar mientras esperamos
Mientras el mercado resuelve si esto es un rebote táctico o el inicio de algo más, hay temáticas que merecen atención. No para comprar ya, sino para tener el trabajo hecho cuando llegue el momento. Porque cuando el giro sea evidente para todo el mundo, ya será tarde para entrar bien.
Mineras de oro. La temática con más convicción a medio plazo. El problema es que el timing de entrada no está claro todavía: si el dólar rebota desde aquí, las mineras podrían hacer un último movimiento a la baja antes del giro definitivo. Eso sería la oportunidad, no una señal de alarma. Vigilando para construir posición cuando el setup sea más limpio.
Uranio. Una de las temáticas estructurales más sólidas del ciclo, completamente desconectada del ruido geopolítico de corto plazo. Las compañías del sector llevan meses consolidando, lo que en ciclos anteriores ha precedido movimientos muy significativos al alza. Los fundamentales de oferta y demanda no han cambiado. El precio del uranio físico sigue sostenido. Aquí la paciencia tiene premio.
Small caps y mid caps americanas . El dato de posicionamiento es relevante: los fondos están cortos en el Russell 2000, lo que históricamente es una señal contraria alcista. Las small caps han aguantado relativamente bien la corrección comparado con el Nasdaq, lo que demuestra liderazgo y puede ser uno de los activos con mejor comportamiento cuando se normalice la situación.

Materiales y metales. El sector ha formado lo que parece una base técnica tras días de presión. Brasil y Latinoamérica en general están mostrando una fortaleza relativa llamativa. El cobre, el acero y los metales industriales dependen en parte de la narrativa de crecimiento global, pero también se beneficiarían de cualquier desescalada en el conflicto de Oriente Medio que libere apetito por activos de riesgo. Aquí el catalizador es externo, pero la estructura técnica está construyéndose.
Solar . Una de las pocas áreas del mercado que ha permanecido prácticamente indiferente a la corrección general. Eso es un mensaje técnico relevante: cuando el mercado cae y un sector no acompaña, suele ser porque hay dinero posicionándose de forma silenciosa. No es la temática más obvia en este momento, pero podría ser de las que lideren en la recuperación.
Mi lectura para esta semana
El suelo táctico está probablemente formado. El suelo definitivo, probablemente no. La probabilidad de un rally en V es baja. La probabilidad de que el mercado pase semanas moviéndose en rango, desgastando a los que compraron el rebote y a los que están cortos, es alta.
En este contexto la paciencia no es pasividad. Es la única estrategia que tiene sentido cuando el mercado todavía está resolviendo hacía donde moverse. Estamos en aguas abiertas: hay corriente, la temperatura ha bajado, y el horizonte no está del todo claro. No es momento de sprints, es momento de ritmo.
Seguimos mirando.
Julio Estella de la Rica
Gestor Patrimonial
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