Buenos días,

La sesión de ayer dejó tres mensajes difíciles de ignorar. De esos que no hacen ruido al principio, pero cambian el tono de toda la mañana.

Primero: la Fed ya no habla con una sola voz. El FOMC cerró con una votación de 8-4, la mayor disidencia desde 1992: tres miembros querían subir tipos y un cuarto quería bajarlos. No es solo un matiz. Es un comité partido en dos direcciones.

Segundo: el petróleo volvió a convertirse en el invitado incómodo. El Brent superó los 100 dólares por barril después de confirmarse el bloqueo extendido a Irán. Un movimiento del +8% que reabre una pregunta que el mercado prefería dejar cerrada: ¿qué pasa con la inflación si la energía vuelve a apretar?

Y tercero: las cuatro Mag-7 que reportaron al cierre dejaron una lectura mixta. Buenos números, sí. Pero también más capex. Más inversión. Más promesas que financiar antes de saber si la IA devolverá todo lo que el mercado ya está descontando.

Qué pasó ayer

Los índices americanos cerraron prácticamente planos, pero por dentro el mercado estaba bastante menos tranquilo.

El S&P 500 terminó en 7.135,95, sin cambios. A simple vista, nada grave. Pero el índice equiponderado encadenó su séptima sesión consecutiva en negativo, esa señal clásica de un mercado que avanza porque unas pocas megacaps tiran del carro mientras el resto empieza a quedarse atrás.

Nasdaq cerró sin cambios, el NDX subió un +0,6%, el SOX rebotó un +2,4% tras la caída del martes y el Russell 2000 cedió un -0,6%.

La foto sectorial tampoco fue especialmente amable. Solo cuatro de los once sectores terminaron en verde. Energía lideró por segunda jornada consecutiva, con una subida del +2,4%, impulsada por el crudo. En el otro lado, Materiales y Utilities perdieron más de un -1%.

En renta fija, la curva americana volvió a tensarse. El mensaje más duro de la Fed empujó al alza las rentabilidades: la TIR del Treasury a 10 años subió 8 puntos básicos hasta el 4,43%, su cierre más alto desde julio, el 2 años escaló hasta el 3,95% y el 30 años tocó el 5,00%.

El dólar marcó su cierre más alto en tres semanas. El VIX repuntó hasta 18,8 después de una semana de relajación. Y en materias primas, el WTI saltó un +8%, mientras el Brent superó los 100 dólares por barril tras confirmarse el bloqueo extendido del Estrecho de Ormuz.

El oro, en cambio, cayó hasta mínimos del mes. La combinación es sencilla: TIR reales más altas y dólar fuerte. Justo el tipo de entorno que le quita oxígeno.

El comunicado de la Fed también dejó cambios relevantes. La descripción de la inflación pasó de “somewhat elevated” a “elevated”. Menos suavidad. Más preocupación.

Powell, además, caracterizó la postura actual como “ligeramente restrictiva o neutral”. Y se confirmó que continuará como gobernador hasta enero de 2028.

Después del cierre llegaron los resultados de cuatro Mag-7.

  • Alphabet fue la sorpresa positiva. Cloud creció un +63% interanual y el backlog de Cloud alcanzó los 460.000 millones de dólares. Hoy por hoy, la compañía se coloca como líder claro en la carrera de IA.

  • Meta batió en beneficio, pero el mercado miró otra cosa: elevó la guía de capex 2026 hasta un rango de 125.000-145.000 millones de dólares, desde 115.000-135.000 millones. La acción cayó un -6% en after-hours. Otro recordatorio de que la IA no solo promete productividad: también exige cheques enormes antes de entregar retornos visibles.

  • Amazon mostró que AWS volvió a su mejor ritmo en más de tres años, aunque el capex trimestral quedó por encima de lo esperado.

  • Microsoft completó la batería con detalles de Azure y una guía de capex que el mercado europeo tendrá que digerir en la apertura.

Macro de hoy

El calendario viene cargadísimo. De esos días en los que el mercado no mira un dato, sino una avalancha.

A las 11:00 se publican el IPC adelantado de la eurozona, con consenso en el 3,0%, y el PIB Q1 flash. Los datos alemanes y españoles de ayer apuntan a una posible sorpresa a la baja.

A las 13:00 llega la decisión del Banco de Inglaterra.

A las 14:15, la del BCE.

A las 14:30, Estados Unidos publica el PIB Q1 avance, el Índice de Costes Laborales, los ingresos y gastos personales de marzo con core PCE incluido, y las peticiones semanales de paro.

Tras el cierre americano reportan otras 58 compañías del S&P 500, entre ellos Apple, que cierra la semana de Mag-7.

Además, hoy es último día de mes, lo que añade flujos de rebalanceo de fondos de pensiones. Otro factor técnico en una sesión que ya venía suficientemente cargada.

Visión

La síntesis es clara.

La Fed ha pasado de una “pausa con sesgo a recortar” a una “pausa larga sin sesgo”. Y lo hace con un comité fragmentado, una votación 8-4 y un nuevo presidente por venir.

El petróleo, en máximos de cuatro años, con el Brent por encima de los 100 dólares, añade una capa de presión inflacionaria que justifica esa cautela.

Y los Mag-7, aunque siguen batiendo números, vuelven a elevar sus guías de capex. La pregunta de fondo reaparece: ¿llegarán los retornos de la IA al ritmo que el mercado ya está pagando?

Tres temas que llevamos siguiendo desde hace semanas (FOMC más duro, shock prolongado del petróleo y de la euforia por la IA a las dudas sobre sus retornos) se han alineado al mismo tiempo.

Y cuando tres fuerzas así empujan en la misma dirección, el mercado rara vez permanece cómodo dentro del rango.

Por eso aumenta la probabilidad de que el lateral se rompa esta semana.

Pero hay una lectura política igual de importante: con los tipos en estos niveles, Estados Unidos empieza a quedarse sin margen cómodo. Una TIR del 10 años acercándose al 4,50% y el 30 años tocando el 5,00% encarecen financiación, presionan valoraciones y golpean directamente el relato económico de Trump. No es un nivel inocuo. Es un nivel que le perjudica.

Por eso, si el mercado de bonos sigue apretando, Washington debería verse obligado a recular de alguna manera: rebajar tensión, desbloquear frentes abiertos o intentar avanzar en las negociaciones. Porque a estos niveles de tipos, mantener una postura dura empieza a tener coste doméstico.

Niveles a vigilar: el S&P 500 mantiene soporte en 7.050 y resistencia en 7.200. Una TIR del 10 años por encima del 4,50% (aquí está la clave y valoraremos el hacer algún tipo de cambio) o un WTI por encima de 90 dólares añadirían presión adicional sobre los múltiplos del growth y reforzarían la presión para que EE. UU. busque una vía de desescalada.

La pauta del día es prudencia.

Primero, ver cómo digiere el mercado la combinación de datos macro. Después, comprobar qué hace con Apple esta noche.

Buenos días y buen jueves.

Julio Estella de la Rica

Gestor Patrimonial

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