Buenos días,
La sesión del martes pasó gran parte del día en terreno negativo, moviéndose en un rango muy estrecho y con una sensación de pesadez evidente. Al cierre, el S&P 500 terminó prácticamente plano en los 7.805,45 puntos (-0,02%), el Nasdaq cedió un -0,15% (hasta los 27.204,38), el Dow Jones recortó un -0,35% (51.670,10) y el Russell 2000 volvió a ser el más flojo dejándose un -0,40% (2.783,37).
Curiosamente, esto ocurre justo cuando el mercado alcista actual acaba de cumplir cuatro años (desde aquel suelo del 12 de octubre de 2022), acumulando una subida de más del +110% en unas mil sesiones de bolsa. Casi nada. Pero debajo del capó la historia de corto plazo es más exigente. La amplitud se enfrió y solo 5 de los 11 sectores lograron cerrar en positivo. Además, la debilidad de fondo en el Nasdaq empieza a llamar la atención, ya que encadenamos 32 sesiones consecutivas con más nuevos mínimos de 52 semanas que nuevos máximos, mientras el porcentaje de valores tecnológicos sobre su MA200 caía a nuevos mínimos recientes (a pesar de que en el S&P 500 más del 50% de las compañías sí logran mantenerse por encima de su MA200).
El gran salvavidas del día fueron las Siete Magníficas, que siguen actuando como el último bastión del índice que no muestra fisuras. Cuando hay dudas con los tipos o ruido geopolítico, todo el mundo se esconde en el mismo sitio. De hecho, según la última encuesta de gestores de Bank of America (FMS) de octubre, el posicionamiento en tecnología ha subido hasta un 37% neto sobreponderado, el nivel más alto desde agosto de 2020. Lo paradójico (y esto tiene tela) es que esos mismos gestores que compran tecnología a dos manos señalan a la IA como el trade más saturado del mercado (45%), el mayor riesgo de cola (40%) y el principal candidato a provocar un evento de crédito (31%). Es el clásico "sé que hay una burbuja, pero no me puedo bajar del tren".
Hoy llega el IPC de septiembre a las 14:30, hora peninsular. Creo que será decisivo para ver si el alivio de los últimos días en los bonos tiene continuidad.

Las ganancias de Meta, Microsoft y otras grandes compañías compensan caídas más intensas en bancos, memorias y equipos para chips.

El S&P 500 terminó prácticamente plano, mientras el resto de los grandes índices cerró con caídas moderadas.
Europa también termina en negativo
El Euro Stoxx 50 cerró en 6.167,01 puntos, con una caída del -0,55%. El gráfico muestra que la recuperación europea también ha perdido algo de fuerza frente a sus máximos recientes. El dato de inflación estadounidense afecta a las expectativas de tipos y valoraciones globales, aunque la política monetaria de la eurozona tiene sus propios condicionantes.

El Euro Stoxx 50 retrocede dentro de su recorrido reciente. Cierres del índice de precios hasta el 13 de octubre.
Energía y utilities aguantan mejor
Por sectores, Energía (+1,74%) volvió a liderar en solitario siendo el único en superar el punto porcentual, impulsado por las refinerías y con Valero Energy (VLO) disparándose un +4,67% hasta nuevos máximos históricos. Le acompañaron Comunicaciones (+0,88%), Utilities (+0,57%), Materiales (+0,37%) y Tecnología (+0,08%), que salvó el verde por la mínima gracias a las megacaps.

Variación de los once sectores durante la sesión del 13 de octubre. La captura utiliza índices sectoriales de CME.
En el lado de las caídas, salud cedió un -1,33% y financieras un -0,41%. Consumo básico perdió un -0,33%, industriales un -0,29%, inmobiliario un -0,28% y consumo discrecional un -0,08%. El castigo a Johnson & Johnson y a los bancos explica buena parte del retroceso de los sectores que habían ayudado a ampliar la subida.
Las utilities vuelven a comportarse mejor, en línea con lo que veníamos comentando. La relajación de las rentabilidades de los bonos puede ayudar a empresas que necesitan financiar inversiones elevadas y pagan dividendos. Aun así, una jornada positiva permite hablar de fortaleza relativa, sin dar por consolidado un cambio permanente de liderazgo.
Donde sí vimos sangre de verdad fue en los semiconductores, con un contagio directo desde Asia. El Kospi surcoreano se desplomó más de un -5,5% (llegando a caer un -6% intradía) después de que Samsung Electronics y SK Hynix cayeran más de un -7% cada una tras los rumores de que la china CXMT está avanzando en chips de memoria de nueva generación. Para que os hagáis una idea del daño, el Kospi ya ha perdido un tercio de su valor desde los máximos de junio y acaba de perforar a la baja su MA200 (situada en los 6.385 puntos). Es el ejemplo perfecto del riesgo de concentración (cuando dos compañías pesan tanto en un índice, si se resfrían, todo el mercado entra en neumonía). En EE. UU., el índice de semiconductores SOX llegó a caer un -3,1% en la apertura, aunque una compra de última hora dejó el recorte en solo un -0,2%.
El S&P 500 conserva la tendencia
El S&P 500 sigue cerca de máximos y por encima de sus medias de 20, 50, 100 y 200 sesiones. Su tendencia principal continúa siendo favorable. Los indicadores de fuerza también se mantienen positivos. Por eso, el movimiento del índice todavía encaja con una pausa dentro de una tendencia alcista.

El S&P 500 mantiene sus medias y se acerca a máximos. Conviene contrastar esa fortaleza con la participación del resto del mercado.
El VIX se situó en 15,3. El mercado de opciones sigue reflejando una volatilidad contenida pese a las caídas en algunos valores. Con el IPC por delante, ese nivel describe lo que se está pagando por protección, sin garantizar que la reacción al dato vaya a ser pequeña.

La volatilidad del índice continúa contenida. Un índice estable puede convivir con caídas importantes en posiciones concretas.
El Nasdaq empieza a perder impulso
El Nasdaq Composite mantiene la estructura alcista, aunque está algo más lejos de sus máximos. El MACD, que compara el impulso de corto y medio plazo, ha dado un cruce negativo. Es una señal de pérdida de fuerza. Por sí sola no confirma un cambio de tendencia, pero obliga a prestar más atención a las siguientes sesiones.

El Nasdaq conserva sus soportes, mientras el indicador de impulso de la parte inferior empieza a debilitarse.
Y hay un dato que me preocupa más que la caída diaria del índice. El Nasdaq acumula 32 sesiones consecutivas con más nuevos mínimos de 52 semanas que nuevos máximos. Las grandes compañías pueden sostener la cotización del índice durante bastante tiempo mientras muchas de las demás se deterioran.

La línea de nuevos máximos menos nuevos mínimos muestra una participación mucho más débil que la cotización del índice.
La participación sigue siendo desigual
En el Nasdaq, el porcentaje de compañías que cotiza por encima de su media de 200 sesiones vuelve a marcar mínimos recientes. Esa media sirve como referencia de la tendencia de fondo. Cuando cada vez menos valores se mantienen sobre ella, el índice depende más de un grupo reducido.

El Nasdaq avanza mucho más que el porcentaje de sus compañías que conserva la media de 200 sesiones.
En el S&P 500, en cambio, ese porcentaje ha recuperado el 50%. Hay una mejora en parte del mercado, aunque todavía queda recorrido para hablar de una subida ampliamente compartida. Esta diferencia explica por qué una cartera diversificada puede comportarse de manera distinta al Nasdaq, incluso con exposición a bolsa estadounidense.

Más de la mitad de las compañías del S&P 500 vuelve a situarse por encima de su media de 200 sesiones.
El S&P 500 equiponderado, donde cada compañía pesa lo mismo, sigue frenado por la media de 100 sesiones. Su impulso ha mejorado. Superar esa referencia daría más credibilidad al avance de las compañías que pesan menos en el índice tradicional.
El equiponderado tiene una prueba pendiente
Fijaos en la diferencia entre ambos índices. El S&P 500 tradicional está cerca de máximos. El equiponderado todavía trata de recuperar una referencia que perdió durante la corrección. Para que la subida resulte más sólida, me gustaría ver que este segundo gráfico acompaña al primero.

El S&P 500 equiponderado mejora desde sus mínimos recientes, pero aún encuentra resistencia en la media de 100 sesiones.
En una cartera, esta diferencia importa. Varios fondos globales pueden compartir las mismas grandes tecnológicas y terminar dependiendo de un puñado de compañías. Tener más fondos no reduce esa concentración si sus principales posiciones se repiten. La exposición conjunta es lo que hay que mirar.
La encuesta de gestores de octubre recoge una sobreponderación neta del 37% en tecnología, la mayor desde agosto de 2020. Ese porcentaje mide el saldo de respuestas de la encuesta, no el peso de tecnología en cada cartera. Refleja una apuesta bastante concurrida, precisamente cuando algunas partes del sector empiezan a perder fuerza.
Las pequeñas compañías pierden la media de 200 sesiones
El Russell 2000 cerró por debajo de su media de 200 sesiones por primera vez desde marzo. También acumula cinco semanas consecutivas de caídas. Sigue apoyándose en la directriz alcista que arranca en abril de 2025. Esa línea es ahora una referencia relevante para comprobar si el deterioro continúa.

El Russell 2000 pierde la media de 200 sesiones y se acerca a la directriz que ha sostenido los retrocesos anteriores.
Las pequeñas compañías suelen ser más sensibles al coste de financiación y a la evolución de la economía doméstica. Unos tipos altos durante más tiempo les complican la situación. Por eso, estar cerca de un soporte resulta insuficiente para justificar una mayor exposición. Primero tienen que mostrar que pueden recuperarlo.
También hay muchas posiciones bajistas acumuladas en este segmento. Si el índice recuperara resistencias, el cierre de esas posiciones podría acelerar un rebote. Lo considero una posibilidad táctica. La señal más útil para una cartera sería una recuperación de las medias acompañada por una mejora de la participación.
Los semiconductores siguen corrigiendo
El índice de semiconductores SOX llegó a caer un -3,1% durante la sesión y terminó recortando la pérdida hasta alrededor de un -0,2%. Ese rebote final ayudó a contener el daño en los índices. El ETF SMH, sin embargo, encadenó su sexta sesión de caídas y acumula una pérdida superior al -7% en ese periodo. Es su racha negativa más larga desde mayo de 2025.

Los semiconductores retroceden hacia una zona de apoyo después de una subida prolongada. El rebote final de ayer todavía necesita continuidad.
La presión también llegó a Corea del Sur, con fuertes caídas en Samsung y SK Hynix, superiores al -7% en la sesión asiática. Las memorias están siendo uno de los focos de preocupación. El movimiento afecta a una parte relevante de la cadena de inversión en inteligencia artificial.
Sigo siendo positivo con la transformación que supone la IA. La rentabilidad de una inversión concreta depende también del precio pagado, de sus márgenes y de cuánto crecimiento ya descuenta la cotización. Después de subidas tan fuertes, una tesis industrial favorable puede convivir con una corrección importante en bolsa.
Micron y Applied Materials reciben el mayor castigo
Micron cayó un -3,63% y acumula una pérdida superior al -12% en cuatro sesiones. Ha perdido las medias de 50 y 100 sesiones. Aquí ya tenemos un deterioro técnico concreto. Si no recupera esas referencias, la presión vendedora puede prolongarse.

Micron pierde las medias de 50 y 100 sesiones y vuelve a una zona que había servido de apoyo.
Applied Materials cedió un -6,69%, la peor caída del S&P 500, pese al mensaje de su consejero delegado sobre duplicar ingresos en los próximos años. El mercado exige más que un objetivo de crecimiento a largo plazo. También necesita confiar en los pedidos, en la rentabilidad de esas inversiones y en la valoración actual.
El heatmap muestra que otros fabricantes de chips terminaron en positivo. La corrección tiene intensidad muy distinta según la compañía. Por eso, hablar de tecnología como si fuera una sola posición lleva a conclusiones demasiado generales. En carteras con mucha exposición a semiconductores, el riesgo está en la suma de todos esos pesos.
Las Siete Magníficas sostienen al mercado
El ETF que reúne a las Siete Magníficas, MAGS, subió un +0,4% y marcó máximos. Meta avanzó un +2,63%, Microsoft un +0,43% y Apple un +0,09%. Microsoft volvió a registrar un máximo y Apple terminó cerca de su máximo de cierre, aunque cedió parte de la subida intradía.

Las Siete Magníficas mantienen su fortaleza conjunta y compensan la debilidad de otras partes de la tecnología.
Su fortaleza permite que el S&P 500 aguante. También aumenta su dependencia de estas compañías cuando el resto pierde impulso. Si las grandes tecnológicas empezaran a corregir al mismo tiempo que los semiconductores y las pequeñas compañías, el índice tendría más dificultades para sostenerse.
Mantendría la distinción entre un negocio de calidad y una posición demasiado grande. Una buena compañía puede seguir creciendo y resultar incómoda en una cartera que ya depende mucho de ella. Este es un momento para revisar concentraciones y comprobar cuánto riesgo tecnológico se ha acumulado después de las subidas.
Más beneficios bancarios y una reacción fría en bolsa
JPMorgan, Goldman Sachs, Wells Fargo y Citigroup presentaron mayores beneficios, pero las cuatro acciones terminaron en negativo. Citigroup cayó un -5,60% y Wells Fargo un -3,10%. JPMorgan y Goldman tuvieron retrocesos más moderados. El ETF bancario KBE perdió un -0,7%.

Reacción de los cuatro bancos durante la sesión de resultados. La caída fue especialmente intensa en Citigroup y Wells Fargo.
El negocio de negociación de acciones siguió siendo fuerte y los ingresos por intereses resistieron. La negociación de renta fija perdió fuerza en varias entidades. La reacción recuerda algo habitual en temporada de resultados. La bolsa compara las cifras con lo que esperaba, con la valoración y con lo que la compañía anticipa para los próximos trimestres. Crecer frente al año anterior puede quedarse corto.
Johnson & Johnson cayó un -5,73% por la decepción en su negocio de tecnología médica, especialmente en cardiovascular y cirugía. Esa caída arrastró a salud. Son castigos vinculados a compañías concretas, que además pesan mucho en sus respectivos sectores.
Los bonos largos empiezan a dar algo de alivio
En renta fija tuvimos un pequeño twist en la curva, con la parte corta subiendo un punto básico mientras la parte larga respiraba tras el castigo de las últimas semanas. El Treasury a 10 años recortó 2 pb hasta el 5,22% (su cierre más bajo en dos semanas, aunque sigue a solo 9 pb de sus máximos desde 2002), y el bono a 30 años cedió 4 pb hasta el 5,56%. Por su lado, el 2 años se mantiene firme, situándose todavía 92 pb por encima del tipo efectivo de la Fed, lo que significa que el mercado de bonos sigue descontando al menos un par de subidas adicionales en el ciclo.
¿Por qué se relajó la parte larga? Gran parte del mérito lo tuvo John Williams (presidente de la Fed de Nueva York y peso pesado del núcleo duro del comité). En una entrevista con Bloomberg, dijo que su escenario base sigue siendo que "puede ser apropiada una subida más de tipos este año", pero enfrió bastante las expectativas para 2027, asegurando que no ve razones en este momento para pensar que hagan falta más subidas después de eso. Tras sus palabras, la herramienta CME FedWatch recortó el endurecimiento descontado para 2027 a unos 81 pb (desde los 85 pb previos), aunque afianzó la probabilidad de una subida en diciembre al 91%.

La trayectoria de tipos implícita se suaviza algo en 2027, mientras la expectativa de una subida en diciembre permanece elevada. Fotografía del 13 de octubre.
A propósito de ese 5,22% en el bono a 10 años, ayer BlackRock publicó un análisis muy interesante donde mejora su recomendación sobre los Treasuries a sobreponderar y rebaja la renta variable estadounidense. Su argumento es que la subida de 110 pb que llevamos este año en la TIR a 10 años se debe casi por completo a un aumento de los tipos reales (real yields) y de la prima por plazo (term premium), y no a las expectativas de inflación, por lo que consideran que el movimiento se ha pasado de frenada. Por su parte, el equipo de asignación de activos de Goldman Sachs hizo justo lo contrario el lunes, volviendo a sobreponderar bolsa (S&P 500, Asia ex-Japón y Topix) a 3 y 12 meses y poniéndose largos en bonos a 10 años, financiándolo con una infraponderación en crédito corporativo. Dos visiones distintas para un mismo problema.

La rentabilidad a dos años sigue en una zona elevada y por encima del tipo efectivo de la Fed. Captura intradía del 13 de octubre.
Los precios del mercado siguen siendo más exigentes que ese mensaje. La probabilidad implícita de una subida en diciembre rondaba el 91%, y todavía se descontaban alrededor de 81 puntos básicos de endurecimiento durante 2027. Son expectativas que cambian con los datos. El IPC de hoy pondrá a prueba esa diferencia.
La rentabilidad de partida vuelve a importar
El diez años sigue cerca de los máximos recientes pese al descenso de ayer. Esta combinación me parece relevante para la renta fija. Una rentabilidad de partida elevada permite acumular más ingresos y ofrece cierto margen para absorber movimientos adversos en el precio. Ese margen depende de la duración y del plazo durante el que se mantenga la inversión.

La rentabilidad a diez años cede desde máximos recientes, aunque continúa elevada. Cuando baja la rentabilidad exigida, sube el precio del bono.
Aumentar duración exige ajustar el riesgo
Aumentar duración puede significar pasar de una cartera muy corta a una sensibilidad intermedia. La decisión debe encajar con el horizonte y con la pérdida temporal que se puede soportar. Los bonos a veinte o treinta años añaden una sensibilidad mucho mayor y requieren una justificación específica.

El treinta años ofrece una rentabilidad elevada y una sensibilidad importante a cualquier cambio en los tipos exigidos.
El mercado ha moderado algo su expectativa de subidas para 2027, pero continúa anticipando un tipo superior al actual. Para que el rebote de los bonos gane fuerza, necesitamos que la inflación permita seguir reduciendo esas expectativas.
El dólar cede y la economía muestra el efecto de los tipos
El DXY, que mide al dólar frente a una cesta de divisas, cayó un -0,4% después de alcanzar su mayor cierre desde abril de 2025. Su tendencia reciente sigue siendo fuerte. La caída diaria puede aliviar algo la presión sobre materias primas, pero todavía necesita continuidad.

El dólar retrocede desde máximos recientes, dentro de una tendencia que aún conserva fuerza.
Para un inversor en euros, una TIR del 5,22% en dólares no equivale a una rentabilidad del 5,22% en euros. El resultado depende de la divisa o del coste de cubrirla. Este punto es especialmente relevante en renta fija, donde un movimiento del dólar puede tener un peso grande frente a los ingresos del bono.
Las ventas de vivienda usada superaron lo esperado, aunque corresponden a contratos firmados cuando las hipotecas eran más baratas. La asociación inmobiliaria advierte de que las ventas pueden caer en los próximos meses. El optimismo de las pequeñas empresas bajó a su menor nivel en tres meses. Son señales de que mantener la financiación cara tiene consecuencias sobre la actividad.
El petróleo vuelve a presionar por el lado de la energía
El WTI subió por cuarta sesión consecutiva y alcanzó su mayor cierre en tres semanas, incluyendo la negociación posterior. Ese movimiento ayuda a explicar el liderazgo de energía y vuelve a colocar el precio del petróleo en el centro del debate sobre inflación.

El petróleo recupera terreno dentro de su rango reciente. La continuidad del repunte puede complicar la moderación de la inflación general.
Las refinerías también tuvieron una buena sesión. Valero subió un +4,69% y marcó máximos. Su cotización depende tanto del crudo como de los márgenes de refino, es decir, de la diferencia entre el coste de la materia prima y los precios de los combustibles que vende.
La presión energética puede trasladarse a transporte, producción y otros precios si se prolonga. Por eso, hoy conviene distinguir el dato general del IPC de la inflación subyacente, que excluye alimentos y energía. Un mal dato por gasolina tiene una implicación diferente a una subida persistente en muchos servicios.
Los inventarios semanales de petróleo de la EIA se publicarán mañana, jueves 15, a las 18:00, hora peninsular. Esta semana se retrasan por el festivo estadounidense del lunes.
El gas natural se acerca a la parte alta de su rango
Los futuros estadounidenses de gas natural llegaron a tocar máximos de cuatro meses y terminaron algo por debajo. Se encuentran en la parte alta del rango que mantienen desde marzo. La zona de 3,40 dólares por millón de unidades térmicas británicas sigue siendo una referencia para comprobar si pueden salir de ese rango.

El gas natural vuelve a probar resistencias con un impulso más favorable. La zona de 3,40 dólares sigue siendo relevante.
Un cierre por encima de esa zona, acompañado por continuidad, daría más fuerza al movimiento. Mientras siga dentro del rango, cabe esperar que los avances encuentren oferta cerca de la parte alta. Son futuros de gas estadounidense. El mercado europeo tiene condiciones de suministro y precios distintos.
El cobre mantiene un tono más constructivo
Los futuros estadounidenses de cobre retrocedieron desde máximos de dos semanas, pero continúan dentro de su rango. Sus indicadores de impulso siguen ligeramente positivos. El gráfico conserva un aspecto más favorable que el oro, aunque todavía necesita superar la parte alta para confirmar un avance adicional.

El cobre conserva su recuperación y se mueve cerca de la parte alta de su rango reciente.
El cobre suele aportar información sobre la demanda industrial, pero también responde a inventarios y a restricciones de oferta. Su comportamiento actual es compatible con una actividad que sigue resistiendo. El gráfico por sí solo resulta insuficiente para anticipar una aceleración del crecimiento.
El oro sigue muy cerca de su apoyo
Los futuros de oro continúan justo por encima de su zona de soporte. El impulso todavía es débil, con el MACD negativo y el indicador de fuerza alrededor de 40. La bajada del dólar y el pequeño alivio en los bonos largos no han bastado para producir una recuperación clara

El oro permanece sobre una zona de apoyo, con varias resistencias por encima y poco margen si reaparece la presión vendedora.
Mantengo la utilidad del oro como elemento de diversificación. Su cotización puede sufrir cuando los tipos reales son altos, porque compite con activos que pagan intereses. La función que cumple en una cartera y su situación técnica de corto plazo tienen horizontes distintos.
En el ETF GLD, la pérdida de los 385 dólares debilitó el gráfico. Recuperar los 390 ayudaría a mejorar su situación de corto plazo. Esos niveles corresponden al ETF, no al precio de una onza de oro. Confundirlos llevaría a utilizar una referencia equivocada.
La plata también acusa la presión
El futuro de plata de octubre en COMEX terminó en 59,16 dólares por onza, con una caída del -1,63%. La serie histórica muestra que el metal sigue bajo presión. Tiene una sensibilidad elevada tanto a los factores monetarios que afectan al oro como a la demanda industrial.

En plata, un precio más bajo debe ir acompañado por una mejora verificable antes de dar por hecho que la corrección ha terminado. Su volatilidad exige limitar el tamaño de la posición y tener claro el riesgo que se puede asumir. Una recuperación del oro y una relajación sostenida de los tipos darían un entorno más favorable, aunque la demanda industrial seguiría influyendo.
Bitcoin vuelve a una zona que necesita defender
Los futuros de bitcoin se mantienen justo por encima de su soporte reciente. El MACD sigue negativo y el indicador de fuerza permanece algo por encima de 50. Después del avance anterior, el movimiento encaja con una pérdida de impulso. La zona de apoyo debe aguantar para que la consolidación no dé paso a una corrección más amplia.

Bitcoin se apoya cerca de la zona que recuperó durante la subida anterior. La pérdida de impulso todavía no se ha resuelto.
Una recuperación desde ahí tendría más credibilidad si consigue superar los máximos recientes. Si pierde el apoyo con continuidad, habrá que revisar el riesgo asumido. El gráfico recoge futuros, cuyas cotizaciones y horarios pueden diferir del bitcoin al contado.
En carteras con exposición a cripto, sigo dando prioridad al tamaño de la posición. La volatilidad de bitcoin puede hacer que un peso aparentemente pequeño tenga una contribución significativa a los movimientos del conjunto.
La sesión de hoy depende de la inflación
Estamos en tierra de nadie y a pocas horas del dato que va a decidir el rumbo de las próximas dos semanas. El comercio ligado a la inteligencia artificial y los semiconductores sigue enfriándose (y el gráfico del Kospi o de Micron perdiendo medias de 50 y 100 días no invita a hacerse el valiente ahí), mientras que el intento de rotación hacia el resto del mercado sufrió ayer un frenazo por culpa de los bancos y las farmacéuticas. Que el índice general no caiga porque Microsoft, Meta y Apple aguantan el edificio está muy bien para la foto, pero no oculta que el mercado llega al IPC de las 14:30 con recelo en los sectores cíclicos.
Mi lectura para hoy es muy pragmática. Lo mejor que nos puede pasar para tener claridad es que el dato salga claramente frío o claramente caliente (aunque para nuestras carteras, obviamente, queremos un dato frío).
Si el IPC subyacente sale en el +0,2% mensual o por debajo, el mercado de bonos tiene toda la gasolina lista para un rally de cierre de cortos, las TIR largas caerán de la zona del 5,20% y veremos un rebote potente en el S&P 500 equiponderado y sobre todo en un Russell 2000 donde todo el mundo está pillado en corto sin cobertura.
Por el contrario, si tenemos un susto de +0,3% o superior, se reactivará el miedo a una subida de tipos en octubre, el bono a 10 años irá a buscar nuevos máximos por encima del 5,30% y la presión sobre múltiplos será inmediata.
Hasta ver el número a las 14:30, toca mantener la disciplina. Donde se han roto soportes claros y medias de 50 y 100 días (como en los fabricantes de memoria), es momento de reducir o estar fuera sin enamorarse de las posiciones, manteniendo el núcleo en calidad y esperando a ver si los bonos nos dan hoy el pistoletazo de salida para ampliar riesgo en los rezagados.
Julio Estella de la Rica
Gestor Patrimonial
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