Buenos días. El mercado ayer hizo lo que suele hacer cuando está roto, pero no destrozado: rebotar lo suficiente para sembrar la duda. ¿Ha tocado suelo? Es la pregunta que muchos se hacen esta mañana, y la respuesta honesta es que todavía no lo sabemos. Lo que sí sabemos es que los datos económicos siguen siendo sólidos, la geopolítica sigue siendo impredecible, y el mercado de opciones está enviando señales de estrés que no se ven desde hace años. Hoy a las 14:30 (CET) se publican las Peticiones Iniciales de Desempleo, y mañana llega el Non-Farm Payrolls de febrero, el dato que puede cambiar el tono de la semana en cualquier dirección.

Qué pasó ayer

¿Por qué subió el mercado si la situación no ha cambiado? Buena pregunta. No subió porque los problemas se hayan resuelto, sino porque algunos titulares sobre posibles contactos diplomáticos entre Irán y la CIA dieron al mercado la excusa que necesitaba para cubrir posiciones cortas acumuladas durante días. A eso se sumó un ISM de Servicios que salió muy por encima de lo esperado. El resultado fue un rebote liderado por la tecnología de alta capitalización: el Nasdaq 100 avanzó un +1,50%, el Nasdaq Composite un +1,29%, el Russell 2000 un +1,06% y el S&P 500 un +0,78%. El Dow Jones (+0,49%) fue el más rezagado, lo que ya dice mucho: no fue un día de compra amplia del mercado, fue un día de compra selectiva en growth y tecnología.

 

¿Y realmente fue un rebote amplio o solo subieron cuatro valores? La respuesta es matizada. En el Nasdaq 100, el 74% de los valores avanzaron, una señal de amplitud real. En el NYSE, el 62% cerró al alza. Hasta aquí, bien. Pero en el S&P 400 (mid caps), la batalla fue prácticamente un empate: 50,25% avanzando frente al 49,00% bajando. Y el Dow Transports, que suele anticipar el ciclo económico, cerró con más valores bajando que subiendo. Un índice líder de ciclo con amplitud negativa en un día de rebote general es una señal de alerta que merece una segunda lectura.

 

¿Qué factor de inversión funcionó? Dominó el Large Growth de manera clara: el SPYG avanzó un +1,12%, la celda más intensa del heatmap. El único rojo visible fue el Mid Quality ( -0,38%), lo que sugiere que la calidad en capitalización media no encontró demanda durante el rebote. Las pequeñas capitalizaciones participaron de forma más uniforme, con el estilo value ( +0,57%) igualando o superando al growth en ese segmento.

 

¿Y la energía? ¿No era la gran cobertura geopolítica? Aquí hay que ser precisos para no confundir una tesis estructural con el rendimiento de un día concreto. El XLE cerró en -0,58%, siendo el segundo peor sector del día junto al Consumo Básico (-0,66%). En un día de rebote por titulares de desescalada en Irán, el mercado redujo la prima de riesgo geopolítico y con ella la demanda de cobertura energética. La tesis de la energía como cobertura sigue siendo válida estructuralmente (el OVX está en percentil 100 de los últimos cinco años), pero ayer el mercado premió el riesgo de crecimiento, no la protección.

 

 

¿Entonces por qué el mercado no cae con más fuerza si hay tantos problemas? Esta es quizás la pregunta más importante del momento. La respuesta tiene que ver con cómo se está gestionando el riesgo institucionalmente: los fondos sensibles a volatilidad no están vendiendo en pánico, están reduciendo exposición de forma sistemática (VaR y gross exposure) mientras el VIX se mantiene elevado. Los sectores y valores no están rompiendo soportes con fuerza, sino deslizándose silenciosamente por debajo de ellos. Esta dinámica cap a el mercado al alza de forma efectiva, pero también impide el colapso abrupto. Lo que describe perfectamente el entorno: un día sube, otro baja, mientras el posicionamiento se drena poco a poco.

En el plano internacional, el STOXX 600 avanzó un +1,4% tras acumular casi un 5% de caídas previas. ¿Y Corea del Sur, que colapsó el -12%? Hay que leerlo en perspectiva: pese a esa caída histórica, el KOSPI todavía acumula un +21% en el año y ni siquiera ha llegado a testear su media de 50 días. La comparación que hace Macro Charts con la plata de enero (de +70% en el año a -11% en seis días) no es baladí. El ETF EWY logró revertir y cerrar con un +1,5% durante la sesión americana, señal de que hay liquidez dispuesta a intervenir en capitulaciones, pero que el proceso de corrección en Asia está lejos de terminar.

Bonos y divisas: lo que el rebote no cuenta

Si la economía va bien y el mercado sube, ¿por qué los bonos también suben en rendimiento? Precisamente porque la economía va bien. El bono del Tesoro a 10 años cerró en el 4,094% (+4 pb) y el bono a 2 años en el 3,55% (+4 pb). La fortaleza económica que celebra la renta variable es la misma razón por la que la Reserva Federal no tiene ninguna prisa en recortar tipos. Las probabilidades de un recorte en marzo han caído al 3%, y el mercado no descuenta el primer movimiento hasta julio de 2026. Es el escenario de tipos "higher for longer", ya conocido, pero que cobra nueva fuerza con un ISM de Servicios en máximos de cuatro años.

¿Y el dólar? Bajó, pero los tipos subieron. ¿No deberían ir juntos? Normalmente sí, pero ayer el DXY cayó un -0,25% hasta el nivel de 99,17, perforando el nivel psicológico de 100 por primera vez en meses. La explicación es que parte de la demanda de refugio en el dólar se relajó con los titulares de Irán. Es un movimiento que merece seguimiento: un índice del dólar por debajo de 100 tiene implicaciones para las carteras con activos denominados en dólares. La volatilidad de bonos, medida por el MOVE (77,8, percentil 84%), sigue siendo un viento de fondo que presiona las valoraciones de renta variable, aunque ayer pasara desapercibida ante el rebote tecnológico.

Materias primas y cripto

 

¿Por qué el petróleo sigue relativamente bajo si hay una guerra en Oriente Próximo? El WTI cerró en 76,11 $/bbl (+2,08%), y la respuesta está en dos factores que se compensan: por un lado, el compromiso de la administración Trump de escoltar petroleros en el Estrecho de Ormuz pone un suelo a los precios; por otro, la EIA reportó un aumento de inventarios de +3,5 millones de barriles, la mayor acumulación en tres años. Lo que el precio no está reflejando pero el mercado de opciones sí es la prima de riesgo latente: el OVX (volatilidad implícita del petróleo) está en percentil 100 de los últimos cinco años. El mercado está pagando seguros de precio históricos contra un shock que todavía no ha llegado.

¿Y el Bitcoin? ¿Es una señal de que el apetito por el riesgo ha vuelto? El Bitcoin subió un +6,36% hasta los 72.055$ y el Ethereum un +7,31% hasta los 2.103$. El movimiento conjunto de los dos activos principales sugiere que no es un salto especulativo aislado, sino una rotación de capital más amplia hacia el espacio cripto, impulsada por el apoyo explícito de la administración Trump a un marco regulatorio favorable. Técnicamente, el BTC ha roto su rango lateral de semanas y el cierre mensual más alto activa señales de momentum. Dicho esto, el Bitcoin también estuvo prácticamente estable mientras las bolsas caían los días previos, lo que lo convierte más en un activo con dinámica propia que en un simple indicador de apetito por el riesgo global.

El oro (+1,19%, 5.149$) mantiene su papel de termómetro del miedo sistémico, estabilizado por encima de su media de 20 días. La plata (+1,23%) y el cobre (+1,38%) acompañan, este último como proxy de demanda industrial global.

Macro: Goldilocks con asteriscos

 

¿Qué dice el ISM de 56,1? ¿Es tan buena noticia como parece? Es una lectura muy sólida, la más alta desde julio de 2022 y significativamente por encima del consenso de 53,5. Lo más relevante no es la cifra titular, sino que todos sus subcomponentes (actividad, nuevos pedidos, empleo y entregas) alcanzaron expansión simultánea por primera vez desde principios de 2025. Además, el índice de precios pagados bajó de 66,6 a 63,0, reforzando la tesis de crecimiento sólido con inflación moderada. Pero el escenario Goldilocks tiene asteriscos: el PMI de Servicios de S&P Global dio una lectura mucho más débil de 51,7. Esta discrepancia entre encuestas no es ruido; señala que la fortaleza puede estar concentrada en segmentos concretos, no ser tan generalizada como el titular del ISM sugiere.

¿Y el dato de empleo ADP? ¿Anticipa algo para el NFP de mañana? El ADP sorprendió con 63.000 empleos privados frente a los 50.000 estimados, el mayor ritmo de creación desde julio de 2025. El crecimiento salarial para quienes cambiaron de empleo se moderó al 6,3%, señal positiva en términos de presión inflacionista. El ADP no es un predictor perfecto del NFP, pero establece el tono de las expectativas: el mercado llegará al dato de mañana con las antenas puestas hacia una lectura fuerte, lo que paradójicamente aumenta el riesgo de decepción si el dato sale en línea o por debajo. Hoy, las Peticiones Iniciales de Desempleo a las 14:30 (CET) ofrecerán la primera pista semanal.

Micro

¿NVIDIA sigue siendo la apuesta central de la IA? Jensen Huang ofreció ayer en la conferencia de Morgan Stanley una visión ambiciosa: la demanda de capacidad de cómputo se está disparando y la arquitectura "full-stack" de NVIDIA es difícil de replicar. El mercado lo tomó bien (+1,66%), aunque con moderación. Broadcom (AVGO, +1,18%) presentó ingresos de 19.300M$ para el Q1 fiscal y una guía de 22.000M$ para Q2, superior al consenso, pero insuficiente para los más optimistas, con el valor subiendo un 5% en el after market. Es la dinámica que define el espacio de la IA ahora mismo: el mercado ha descontado ya gran parte de las buenas noticias y exige ejecuciones perfectas trimestre a trimestre. En el lado negativo, UPS (-1,4%) recuerda que la resiliencia económica no es uniforme.

¿Qué otras ideas hay más allá de la tecnología? Hay cuatro áreas donde el capital se está moviendo con discreción, al margen del ruido del día:

Carbón térmico (AMR, BTU, HCC): los tres valores mostraron reversiones alcistas significativas. AMR marcó una reversión alcista sobre su media de 200 días, posible señal de suelo mayor; BTU salió de un pull-up desde zona de consolidación; HCC recuperó desde una corrección más profunda. El carbón funciona como sustituto energético ante disrupciones en el suministro en Asia, donde la vulnerabilidad es mayor.

Uranio (CCJ, UEC, UUUU, URNM): los principales vehículos del sector testaron y mantuvieron sus niveles de soporte clave. La fortaleza relativa persiste en un entorno de riesgo elevado.

Petroquímica (DOW, LYB): KeyBanc elevó ambos valores a Overweight con precio objetivo de 38$ para DOW y 73$ para LYB. La tesis: entre el 11% y el 15% de la capacidad global de etileno/polietileno está directamente afectada por el conflicto con Irán, lo que genera un escenario de varios trimestres de tensión en la oferta petroquímica. Los productores estadounidenses son los principales beneficiados, con LYB preferida por tener menos activos en el Golfo Pérsico.

China Tech / BABA y BIDU: casi en zona de sobreventa técnica. Todavía prematuro para actuar, pero una posible ventana de entrada se está acercando.

Lectura técnica

¿Ha tocado suelo el mercado o esto es solo un rebote trampa? La configuración técnica dice que es demasiado pronto para declarar el suelo. El S&P 500 (6.869,50) recuperó posición por encima de su media de 100 días, un soporte crítico, pero encuentra resistencia inmediata en la de 20 días. El RSI y el MACD diarios siguen con inclinación negativa. El mercado está nadando hacia la superficie, pero no ha salido del agua todavía.

Un dato técnico de primera importancia que no debe perderse de vista: el QQQ lleva cuatro meses desde el techo tecnológico y todavía no ha llegado a testear su media de 200 días. Cuatro meses es una eternidad en mercados. Un retest de los mínimos de noviembre tampoco sería estadísticamente nada raro. Además, existe un gap abierto aproximadamente un 1% por encima en S&P y NDX: los titulares de Irán de esta mañana pueden llevar al mercado a cubrirlo, convirtiéndose en una trampa antes de un nuevo fallo.

¿Por qué está tan caro cubrirse ahora con opciones? Imagina que quieres contratar un seguro de hogar justo después de que hayan robado en tres casas de tu calle. La aseguradora sabe que el riesgo es real y te cobra más. En el mercado pasa exactamente lo mismo: cuando hay incertidumbre elevada, comprar protección (opciones put) se encarece porque todo el mundo la quiere al mismo tiempo.

El VIX, que mide cuánto está pagando el mercado por esa protección, cerró en 21,36 y muestra una señal inusual: los inversores están pagando más por cubrirse en las próximas semanas que en los próximos meses, lo que indica que el miedo es inmediato, no difuso. Además, en este entorno casi todas las acciones suben y bajan juntas respondiendo a los mismos titulares geopolíticos, lo que hace casi imposible protegerse eligiendo bien los valores: o suben todos, o bajan todos.

A esto se añade un evento concreto en el horizonte: el 20 de marzo vencen contratos de opciones por valor de 5 billones de dólares, de los cuales el 62,3% están referenciados al S&P 500. Existe una concentración enorme de apuestas alrededor del nivel de 7.000 puntos del índice (332.000 millones de dólares en interés abierto solo en ese nivel), lo que puede actuar como un imán o como una barrera en las próximas dos semanas, según cómo se vayan ajustando las coberturas de los grandes operadores.

Visión

¿Cuándo termina esto? Es la pregunta correcta, y la respuesta más honesta es: no cuando el mercado suba, sino cuando nadie quiera comprar. Las correcciones de este tipo, con descensos lentos, alta volatilidad intradía y Sharpe negativo, suelen terminar con un mini-pánico breve y agudo que forma el suelo real. El problema habitual es que cuando llega ese momento, el mercado ya ha desgastado psicológicamente a todos y el sentimiento está en el punto más bajista. La preparación para ese momento empieza ahora, con liquidez disponible y niveles de entrada definidos de antemano.

El mercado está en la fase de desgaste: un día sube, otro baja, mientras se drena el posicionamiento de forma sistemática. El proceso tomará algo más de tiempo, y la geopolítica puede alargar la ventana. No es momento de ponerse agresivo en el lado largo, pero tampoco de desmantelar carteras estratégicas.

Julio Estella de la Rica

Gestor Patrimonial

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