Buenos días,

Ayer lo que más llamó la atención fue la diferencia entre la tecnología y el resto del mercado. El Nasdaq Composite perdió un 1,25% y el S&P 500 un 0,47%, pero el Dow Jones avanzó un 0,10% y el Russell 2000 un 0,03%. Seis de los once sectores cerraron en positivo. La venta estuvo muy concentrada en compañías vinculadas a la inteligencia artificial.

La sesión tuvo dos titulares que empujaron en direcciones distintas. Primero, Trump afirmó que Estados Unidos no atacaría Irán antes de las elecciones de mitad de mandato. Después llegó la información sobre los ingresos de OpenAI, inferiores a lo que se había señalado anteriormente. Las pequeñas compañías conservaron la recuperación, mientras la tecnología volvió a caer.

Creo que merece la pena detenerse en esa diferencia. Si a la debilidad de los grandes nombres de la IA le acompaña una mejora de los bonos, otras partes del mercado podrían encontrar algo de alivio. Todavía necesitamos confirmación, pero ayer aparecieron señales concretas que explico a continuación.

Los índices reaccionan de forma distinta a los titulares sobre Irán y OpenAI. Variaciones y niveles de cierre.

Hoy el dato principal será la encuesta de confianza de la Universidad de Michigan a las 16:00, hora peninsular española, especialmente sus expectativas de inflación. Coincidirá con la presentación de resultados de Delta Air Lines.

La IA empieza a exigir cifras más claras

El detonante fue una información del Financial Times que situaba los ingresos anualizados de OpenAI cerca de 50.000 millones de dólares, frente a los 70.000 millones señalados previamente. Conviene entender la medida. Se extrapola a un año el ritmo reciente de ventas, en lugar de sumar doce meses de facturación ya realizados.

Parte de la diferencia parece ligada a cómo se comparan esos ingresos con los de Anthropic y al tratamiento de las ventas a través de socios de nube. Esa aclaración obliga a ser prudentes antes de interpretar los 20.000 millones de diferencia como una caída real de la demanda. El mercado, aun así, reaccionó a la incertidumbre.

El índice de semiconductores SOX cayó un 3,4%. Nvidia perdió un 2,94%, Micron un 4,79%, AMD un 3,90% y Broadcom un 4,35%. El castigo alcanzó también a proveedores de la infraestructura, con Corning alrededor del -6,4% y Coherent del -9,6%.

Los planes de inversión son enormes y las valoraciones exigen mucho crecimiento. Por eso, una duda sobre la facturación de un comprador relevante se transmite a sus proveedores. Me sigue interesando la tecnología, pero revisaría cuánto riesgo común estamos asumiendo al acumular compañías que dependen de la misma expansión del gasto en IA.

Mapa del S&P 500. El tamaño representa capitalización bursátil y el color, variación diaria.

Energía y consumo básico sostienen la sesión

Los sectores ayudan a entender por qué el índice cayó más que muchas de sus compañías. Energía subió un 2,92% y consumo básico un 2,12%. También avanzaron financieros +0,91%, inmobiliario +0,59%, materiales +0,46% e industriales +0,30%.

La tecnología retrocedió un 1,78%. Su peso, cercano al 40% del S&P 500 según el informe, hace que una caída relativamente concentrada tenga mucha influencia sobre el índice. Entre sus diez mayores componentes, Apple fue el único que terminó en positivo.

La energía recibió el apoyo del petróleo y el consumo básico, de los resultados de PepsiCo. Es la segunda sesión de debilidad tecnológica y mejor comportamiento relativo de sectores defensivos. Dos sesiones permiten identificar un patrón inicial, pero todavía sería prematuro dar por confirmado un cambio duradero de liderazgo.

Las utilities cedieron un 0,26%. Mantengo el interés en su sensibilidad a los tipos, aunque ayer esa tesis no se tradujo en una subida del sector. Necesitamos que el alivio en las rentabilidades de los bonos tenga continuidad.

Los once sectores

El S&P 500 conserva su tendencia

El S&P 500 cerró en 7.765,36 puntos. Lleva dos sesiones alejándose de su máximo, aunque continúa por encima de las medias de 20, 50, 100 y 200 días que aparecen en el gráfico. La tendencia del índice sigue siendo favorable.

Eso da margen para una pausa, siempre que no vaya acompañada de un deterioro mayor en las compañías que lo forman. Un índice cerca de máximos puede convivir con muchos valores débiles cuando las empresas más grandes tienen tanto peso.

En una cartera diversificada, me parece más útil vigilar esa composición que reaccionar a cada caída diaria del S&P 500. La cuestión es qué posiciones explican el movimiento y si su peso encaja con el riesgo que queremos asumir.

S&P 500. Medias de 20 días en verde, 50 en morado, 100 en azul y 200 en marrón. Los paneles inferiores muestran impulso y fuerza relativa.

El Nasdaq concentra el ajuste de expectativas

El Nasdaq Composite terminó en 27.193,34 puntos, tras perder un 1,25%. La caída borró buena parte de la subida acumulada durante la semana. La información sobre OpenAI pesó especialmente en un índice con tanta exposición a tecnología.

El gráfico todavía conserva su estructura alcista y se mantiene sobre las medias seguidas en el informe. Eso permite distinguir entre una corrección dentro de la tendencia y una ruptura de mayor alcance.

La exigencia para las próximas semanas aumenta. Con tipos elevados y expectativas de beneficios ambiciosas, las compañías tendrán que respaldar las valoraciones con ventas, márgenes y generación de caja. El mercado está empezando a pedir más detalle.

Nasdaq Composite. El retroceso llega tras el avance hacia máximos.

Los grandes nombres tecnológicos pierden fuerza relativa

El Nasdaq 100 también volvió a situarse por debajo de su máximo anterior. La comparación con el Russell es lo que más me interesa aquí. Durante parte de la sesión, el ETF de pequeñas compañías se acercaba a sus máximos del día mientras el ETF del Nasdaq 100 seguía presionado cerca de sus mínimos.

Esa divergencia intradía sugiere que los inversores diferenciaron entre segmentos. Puede ser una reacción puntual al titular sobre IA. También puede ser el comienzo de una oportunidad en compañías que han sufrido con la subida de los tipos.

La confirmación vendría de varias sesiones de mejor comportamiento de las pequeñas compañías, junto con una caída sostenida de las rentabilidades de los bonos. Por ahora, la diferencia de ayer sirve para dirigir la atención.

Nasdaq 100. Referencia del segmento de grandes compañías seguido mediante QQQ.

El Russell recupera una referencia importante

El Russell 2000 cerró en 2.794,13 puntos después de tocar un mínimo intradía cercano a 2.762,58. La captura muestra que perforó la media de 200 días durante la sesión y acabó de nuevo por encima, con esa media en torno a 2.787,63. Esa recuperación es más informativa que su subida final del 0,03%.

La vela dejó una mecha inferior larga, lo que suele llamarse un martillo. Significa que hubo ventas a precios inferiores y que después aparecieron compras suficientes para recuperar buena parte del terreno. Coincide con la línea de tendencia que arranca en los mínimos de abril de 2025.

Me interesa esta zona para la parte táctica. La idea consiste en reducir exposición a semiconductores cuando su fuerza relativa se deteriora y valorar pequeñas compañías si los tipos empiezan a ceder. El mínimo de ayer ofrece una referencia concreta para controlar el riesgo.

El Russell sigue por debajo de sus medias de 20 y 50 días, alrededor de 2.843 y 2.934 puntos. Recuperarlas reforzaría la señal. Perder de nuevo la zona de 2.762 puntos debilitaría el intento de rebote. Un martillo necesita seguimiento.

Russell 2000. Recuperación al cierre de la media de 200 días tras marcar un mínimo inferior durante la sesión.

El equiponderado todavía necesita avanzar

El S&P 500 equiponderado da el mismo peso inicial a cada compañía. Por eso ayuda a comprobar si la subida alcanza al conjunto de empresas o depende principalmente de las más grandes.

El gráfico sigue indeciso después de superar una resistencia. Conserva referencias de apoyo por debajo, pero tampoco ha conseguido una prolongación convincente del avance. Su indicador de impulso es positivo y la fuerza relativa ronda una zona neutral.

Me gustaría ver que este índice gana terreno mientras el Russell consolida su recuperación. Esa combinación daría más fundamento a la diversificación fuera de las grandes tecnológicas. Ayer encontramos una mejora relativa, todavía con tareas pendientes.

S&P 500 equiponderado. Su evolución reduce la influencia de los mayores componentes sobre la lectura del mercado.

La amplitud sigue siendo el punto débil

La mejor sesión fuera de tecnología convive con una amplitud todavía frágil. Algo menos de la mitad de las compañías del S&P 500 cotiza por encima de su media de 200 días. Es una participación limitada para un índice que ha estado marcando máximos.

También faltó una mejora clara en el indicador acumulado de amplitud que aparece en el segundo gráfico. Para que el rebote del Russell sea más fiable, necesitamos que la recuperación alcance a más compañías y tenga continuidad.

La prudencia aquí consiste en ajustar el tamaño de las posiciones a la calidad de la señal. Una oportunidad táctica puede aparecer antes de que mejore todo el mercado, pero debe llevar una pérdida asumible si falla.

Porcentaje de valores del S&P 500 por encima de su media de 200 días

Indicador acumulado de amplitud en rojo y evolución del índice en negro. La recuperación de la participación todavía necesita confirmarse.

Las compras mejoran fuera del Nasdaq

El 66,6% del volumen negociado en la Bolsa de Nueva York correspondió a valores que subían, el mejor registro en dos meses según el informe. En el Nasdaq, esa proporción fue del 40,2%. La diferencia encaja con la concentración de las ventas en tecnología.

También aumentó a unas 40 la cantidad de componentes del S&P 500 que ganaron más de un 3%, frente a ocho el miércoles. Los que perdieron más de un 3% bajaron a unos 20, desde cerca de 35.

Hay una mejora en la sesión, aunque los mínimos de 52 semanas siguen superando a los máximos. El Nasdaq acumuló 29 sesiones consecutivas con más nuevos mínimos que máximos. Son datos que obligan a mantener el matiz, incluso cuando vemos señales de rebote.

Porcentaje diario de volumen negociado en valores al alza en la Bolsa de Nueva York.

La volatilidad sigue contenida

El VIX terminó alrededor de 15,4, con una segunda subida diaria. El indicador está lejos de los niveles que suelen acompañar a episodios de tensión fuerte. El mercado de opciones todavía refleja una expectativa de movimientos relativamente contenidos.

Eso ayuda a entender por qué la caída tecnológica pudo convivir con avances en otros segmentos. La venta de ayer tuvo un foco claro, con poca evidencia de una salida indiscriminada del mercado.

El contraste con la incertidumbre política sigue siendo llamativo. Un VIX bajo describe el precio actual de la protección, pero deja abierta la posibilidad de que los movimientos aumenten ante nuevos titulares sobre energía, inflación o beneficios.

Volatilidad implícita de las opciones del S&P 500.

Comparación histórica entre incertidumbre de política económica y VIX. Las escalas de ambos indicadores son distintas.

El bono a dos años empieza a aliviar la presión

El interés del bono estadounidense a dos años rondaba el 4,76% en la captura posterior al cierre. Bajó alrededor de un punto básico y encadenó una cuarta sesión de descenso. Es un movimiento pequeño, pero empieza a interrumpir la subida que veníamos viendo.

Este tramo está muy relacionado con las expectativas sobre la Reserva Federal. Su rentabilidad todavía se sitúa unos 88 puntos básicos por encima del tipo efectivo de la Fed. El mercado continúa incorporando más endurecimiento monetario, aunque con algo menos de presión inmediata.

Christopher Waller mantuvo que probablemente harán falta nuevas subidas de tipos, pero dejó margen para espaciar las reuniones en las que se produzcan. Las probabilidades recogidas en el informe asignaban alrededor de un 17% a una subida en octubre. La posibilidad de una pausa sigue abierta.

El empleo sigue dando margen a la Fed. Las solicitudes semanales de subsidio permanecieron por debajo de 200.000 durante cuatro semanas consecutivas, por primera vez desde 1969 según el informe. Esa resistencia ayuda a entender por qué el debate sigue girando en torno al ritmo de las próximas subidas.

TIR del Treasury a dos años. La línea roja inferior corresponde al tipo efectivo de los fondos federales.

El diez años retrocede desde una zona de máximos

El bono a diez años llegó a rondar el 5,35% durante la sesión y terminó el mercado al contado cerca del 5,23%, unos cinco puntos básicos por debajo del cierre anterior. En la cotización posterior recogida en el gráfico aparecía alrededor del 5,24%. Son dos momentos distintos de la misma jornada.

La demanda en las subastas del Tesoro ayudó. Después del buen resultado de la subasta a diez años del miércoles, la de treinta años del jueves también encontró compradores a estas rentabilidades.

La mejora tiene una traducción directa para quienes tenéis renta fija. Cuando la rentabilidad exigida baja, sube el precio de los bonos ya emitidos, siempre que los demás factores se mantengan. Ayer hubo algo de alivio tras semanas de presión.

El petróleo sigue siendo una pieza central. Una caída duradera de la energía ayudaría a moderar la presión inflacionista. Mientras el riesgo en Oriente Medio siga presente, la continuidad del rebote de los bonos queda condicionada.

TIR del Treasury a diez años. El gráfico representa rentabilidad exigida, que se mueve en sentido contrario al precio del bono.

El treinta años deja una posible señal de giro

El interés del bono a treinta años bajó unos siete puntos básicos hasta el 5,60%, incluyendo la negociación posterior al cierre. Fue su primer descenso en una semana, después de haber alcanzado el miércoles el mayor cierre desde mayo de 2002.

Lo relevante es la forma del movimiento. La rentabilidad intentó avanzar y después retrocedió, dejando una posible señal de reversión. En precios, eso supone una recuperación del bono. La subasta de 22.000 millones de dólares, adjudicada al 5,618%, ayudó a estabilizar ese tramo.

Es una de las señales que podría explicar el mejor comportamiento relativo del Russell. Muchas pequeñas compañías son sensibles al coste de financiación. También beneficia a la tesis de las utilities, siempre que la caída de los tipos se mantenga.

Para las carteras conservadoras, sigue teniendo sentido analizar la rentabilidad de partida y una duración razonable. Aumentar duración puede hacerse con vencimientos intermedios. El bono a treinta años sirve aquí como señal de mercado, pero su sensibilidad al movimiento de tipos es mucho mayor.

TIR del Treasury a treinta años. El retroceso de la rentabilidad favorece el precio del bono y necesita continuidad para confirmar un giro.

Lo que este movimiento significa para la renta fija

El alivio de ayer vuelve a mostrar por qué la duración importa. Como ejemplo, una cartera con duración modificada de cinco años ganaría aproximadamente un 2,5% en precio si su rentabilidad exigida bajase medio punto porcentual. Si subiese medio punto, perdería aproximadamente un 2,5%, antes del efecto de cupones y convexidad.

Es una aproximación para entender la sensibilidad. El resultado real depende también del crédito, la divisa y la evolución de los diferenciales. En los fondos de renta fija corporativa, una caída del tipo soberano podría verse compensada si aumentase la prima de riesgo de las empresas.

Las rentabilidades del Tesoro que estamos viendo corresponden a bonos en dólares. La rentabilidad de un inversor en euros cambia con la divisa y con el coste de cubrirla. Por eso, llevar la idea a una cartera requiere estudiar el instrumento concreto.

En el mercado de opciones ha aumentado con fuerza la actividad en calls sobre bonos largos y utilities. Es otra señal de interés en una caída de tipos. El volumen de opciones, por sí solo, no permite saber cuánto responde a compras direccionales y cuánto a coberturas.

Volumen acumulado de calls durante un mes en ETFs de bonos largos y utilities. Mide actividad, sin identificar por sí mismo la intención de cada operación.

El dólar cede desde una zona elevada

El índice del dólar DXY retrocedió después de haber alcanzado el miércoles su mayor cierre desde abril de 2025. El descanso llegó al mismo tiempo que bajaban las rentabilidades de los bonos estadounidenses.

Su tendencia sigue siendo firme. Un día de descenso no cambia la subida acumulada, pero una continuación del movimiento podría aliviar parte de la presión sobre materias primas y activos internacionales.

Para las carteras, conviene separar la rentabilidad del activo y el efecto de la moneda. Una inversión estadounidense puede subir en dólares y producir un resultado distinto en euros. Lo mismo ocurre con bonos y metales.

Índice DXY.Índice del dólar frente a una cesta de monedas con un peso elevado del euro.

El petróleo mantiene vivo el riesgo de inflación

El WTI ganó alrededor de un 3,7% hasta 91,50 dólares por barril en el cierre de referencia de la sesión. El gráfico posterior mantiene una variación cercana al 3,6%. El avance comenzó con nuevas preocupaciones por ataques a petroleros en el golfo Pérsico.

La afirmación de Trump sobre evitar ataques a Irán antes de las elecciones del 3 de noviembre moderó parte de la subida. El riesgo de interrupciones en el transporte de crudo sigue presente y el mercado continúa respondiendo a cada titular.

Esta es la conexión que afecta al conjunto de la cartera. Un petróleo caro presiona costes y expectativas de inflación. Eso complica que la Fed deje de endurecer su política y puede volver a elevar la rentabilidad exigida a los bonos.

Por eso, la mejora de la renta fija necesita algo más que una buena subasta. La energía sigue siendo un factor capaz de frenar el alivio de los tipos. El gráfico muestra al WTI dentro de una zona de negociación amplia, con recuperación desde los mínimos recientes.

Futuros WTI

El oro rebota, pero conserva una estructura débil

Los futuros de oro de diciembre terminaron alrededor de 4.157 dólares por onza, con una subida cercana al 0,4%. El rebote llega después de la presión de las últimas semanas por la fortaleza del dólar y los tipos elevados.

La recuperación diaria deja al precio cerca de una zona de apoyo, aunque todavía por debajo de las medias del gráfico. Los indicadores de impulso siguen débiles.

La referencia que vigilaría es la zona cercana a 4.150 dólares en estos futuros. Si vuelve a ceder y la caída tiene continuidad, el entorno de 3.960 dólares, donde están los mínimos del año señalados, gana relevancia.

El oro puede cumplir una función de diversificación a largo plazo y atravesar al mismo tiempo una mala fase a corto plazo. Su papel en la cartera debe convivir con el control del peso y del riesgo de entrada.

Futuros de oro de diciembre..

El cobre continúa dentro de su rango

El cobre cedió y permanece dentro de una zona de negociación lateral. Los indicadores del gráfico muestran pérdida de impulso, aunque el precio todavía conserva referencias de apoyo bajo los niveles actuales.

Es una materia prima útil para seguir la demanda industrial, pero su movimiento también depende de oferta, inventarios y divisa. Ayer su comportamiento no confirmó una mejora clara del crecimiento.

Su evolución encaja con un mercado en el que conviven sectores que recuperan terreno y otros que siguen esperando. La señal del Russell será más sólida si también mejora la participación de compañías cíclicas.

Futuros estadounidenses de cobre, gráfico diario del 8 de octubre. Cotización en dólares por libra.

gas natural frena el avance reciente

El gas natural estadounidense llegó a subir durante una quinta sesión consecutiva, pero después giró a la baja. Continúa dentro del rango en el que se mueve desde marzo.

Conviene distinguir este mercado del petróleo. El gas incorpora factores propios de almacenamiento, climatología, producción y exportaciones. Los precios estadounidenses tampoco equivalen a los del gas europeo.

El gráfico muestra una recuperación reciente que todavía necesita consolidarse. La energía sigue siendo un bloque con movimientos distintos según el producto y el mercado de referencia.

Futuros estadounidenses de gas natural

Bitcoin pierde una referencia de apoyo

Los futuros de Bitcoin perdieron los 82.500 dólares, la referencia que delimitaba la parte baja de su zona de negociación reciente. La captura posterior al cierre mostraba unos 81.760 dólares. La cotización al contado puede diferir de estos futuros.

La pérdida del nivel abre la posibilidad de acercarse a la media de 50 días, alrededor de 76.200 dólares en el gráfico. El impulso se está debilitando y la fuerza relativa ha regresado hacia una zona neutral después de la subida anterior.

La primera mejora sería recuperar y mantener los 82.500 dólares. Por arriba, los 88.000 dólares siguen siendo la referencia señalada para una ruptura más convincente del rango.

En el cierre de esta semana vigilaría si el precio consigue recuperar el apoyo perdido. Hasta entonces, reduciría la agresividad en la parte táctica. Bitcoin mantiene una volatilidad elevada y el tamaño de la posición debe permitir asumir movimientos amplios sin comprometer la cartera.

Futuros de Bitcoin en CME,La media de 50 días corresponde al contrato representado.

Los resultados también favorecen otros segmentos

PepsiCo subió alrededor de un 4,2% después de presentar resultados trimestrales por encima de lo esperado. El negocio internacional ayudó, mientras Norteamérica siguió por debajo de las expectativas y la compañía rebajó su previsión anual. El mercado valoró el trimestre, aunque el problema de fondo sigue requiriendo mejora.

Coca-Cola avanzó cerca de un 2,3%, acompañando el movimiento del consumo básico. Son compañías cuyo comportamiento ayuda a explicar que el mercado tuviera alternativas mientras caían los proveedores de IA.

Chipotle ganó un 6,21% tras informaciones sobre un posible acercamiento de Starbucks. Es una noticia sobre una operación potencial. El precio incorpora expectativas y la transacción todavía está sin confirmar.

En Asia, el informe destacaba la caída del 2,4% de Samsung pese a multiplicar por casi nueve su beneficio operativo trimestral estimado. El dato quedó algo por debajo de las elevadas expectativas. Sus resultados completos están previstos para el 29 de octubre.

Tras el cierre, Humana subía alrededor de un 15% y CVS caía un 5% después de publicarse las nuevas calificaciones de Medicare. Son movimientos de negociación posterior, pendientes de confirmación en la sesión regular.

Samsung, cotización en wones y evolución del beneficio operativo trimestral. La estimación del tercer trimestre de 2026 es preliminar.

La inflación esperada marca la agenda del viernes

A las 16:00, hora peninsular, se publica la estimación preliminar de octubre de la Universidad de Michigan. El consenso recogido en el informe esperaba 47,7 puntos, frente a los 48,1 de septiembre. Me interesa especialmente qué ocurre con las expectativas de inflación.

Las de un año habían subido al 4,6% y las de cinco a diez años estaban en el 3,4%. Si continúan aumentando, se complicaría el alivio reciente de los bonos. Una moderación daría más margen para que la Fed espacie las siguientes subidas.

Delta Air Lines presenta sus resultados del trimestre de septiembre y celebra la conferencia a las 16:00, hora peninsular. Conviene observar demanda de viajes, ingresos por pasajero y efecto del combustible en los márgenes. El petróleo vuelve a hacer especialmente relevante esa última parte.

La confirmación que espero es sencilla de observar: tipos que sigan cediendo, Russell que conserve el apoyo recuperado y más compañías participando en el avance. Si los bonos vuelven a empeorar o las pequeñas compañías pierden el mínimo de ayer, la señal se debilita. El tamaño de las posiciones debe permitir actuar con esa información.

Julio Estella de la Rica

Gestor Patrimonial

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