Buenos días,

Ayer os comentaba que podíamos estar acercándonos a un suelo inicial en tecnología y que todavía cabía otra descarga de ventas antes de verlo. El lunes nos ha dejado bastante más cerca de las zonas que vigilábamos, pero la respuesta de los compradores sigue pendiente. El Nasdaq-100 ya pierde un 10,4% desde máximos y está prácticamente sobre su media de 200 sesiones. La apertura fue buena, con subidas superiores al 1% en el S&P 500 y el Nasdaq, pero las ventas regresaron antes del mediodía y terminaron borrando todo el avance. Esa incapacidad para sostener el rebote importa más que el entusiasmo de la primera hora.

Y, mientras sucedía eso, la mayoría de las compañías del S&P 500 subía. El equiponderado ganó un 0,73%, siete sectores cerraron en positivo y seis avanzaron más de un 1%. Por eso sigo separando el castigo en tecnología del comportamiento del conjunto de la bolsa. La oportunidad que estoy preparando continúa abierta, aunque ayer todavía faltó la señal que permitiría empezar a actuar con más confianza. Comprar simplemente porque hemos llegado a una media dejaría fuera la parte más importante del análisis, que es comprobar si alguien está dispuesto a defenderla.

Hoy tenemos las elecciones legislativas estadounidenses, el JOLTS y los pedidos de fábrica a las 16:00, hora peninsular, y después del cierre las cuentas de AMD y Arista Networks. Los resultados electorales irán llegando principalmente durante nuestra madrugada. Antes de eso, el mercado tendrá una sesión completa para enseñarnos si logra absorber otra ronda de ventas.

La caída del índice oculta una sesión bastante mejor por dentro

El S&P 500 perdió un 0,51%, hasta 7.541,40 puntos, y el Nasdaq Composite un 1,07%, hasta 25.164,32. El Nasdaq-100 retrocedió un 1,39%, hasta 27.989,82, mientras el Russell 2000 cedió un 0,21%, hasta 2.805,88. El Dow Jones ganó un 0,41%. Son cierres que describen experiencias muy distintas según lo que lleve cada cartera.

El rebote de la apertura se deshace en Nasdaq y S&P 500 durante el 2 de noviembre. El Dow conserva ganancias. La comparación intradía permite ver cuándo reaparece la presión vendedora.

Fijaos en el mapa de mercado. Los grandes bloques rojos se concentran en tecnología y energía, mientras encontramos avances en buena parte de financieras, consumo e industriales. Un índice ponderado por capitalización puede caer aunque suban muchas más compañías de las que bajan, porque el peso de las grandes tecnológicas es muy superior al de la empresa media. Esa concentración vuelve a marcar la diferencia entre la rentabilidad del índice y la de una cartera realmente diversificada.

Mapa del S&P 500 durante la sesión del 2 de noviembre. El tamaño representa la capitalización bursátil y el color la variación diaria, del rojo para las caídas al verde para las subidas.

La amplitud aporta más información. Hubo 93 componentes del S&P 500 subiendo más de un 3%, frente a 51 que cayeron más de un 3%. El viernes esas cifras eran 35 y 89, respectivamente. En la NYSE, el 64,5% del volumen correspondió a valores que subían, pese al retroceso del S&P. Y el saldo de nuevos máximos menos nuevos mínimos mejoró hasta -14 en la NYSE, desde -77, y hasta -265 en Nasdaq, desde -392. El matiz sigue estando en este último mercado, que encadena 46 sesiones con saldo negativo. Hay mejora fuera de los grandes nombres, pero la reparación interna del Nasdaq necesita bastante más trabajo.

El equiponderado acumula ya tres sesiones consecutivas superando al S&P 500 tradicional en más de un punto porcentual y permanece por encima de todas sus medias principales. Aquí sí tenemos continuidad respecto a lo que veníamos observando. Eso permite mantener una visión constructiva sobre partes del mercado sin dar por resuelta la caída de los semiconductores.

S&P 500 equiponderado hasta el 2 de noviembre, en puntos. Conserva sus medias y su tendencia mientras los índices dominados por las grandes tecnológicas vuelven a mínimos de verano.

Los sectores explican esa resistencia. Consumo discrecional subió un 2,25%, materiales un 1,83%, financieras un 1,78%, consumo básico un 1,75% e industriales un 1,37%. El inmobiliario ganó un 1,01% y las utilities un 0,53%. En el otro extremo quedaron energía, con un -3,97%, y tecnología, con un -2,66%. La caída del petróleo y el alivio en las rentabilidades de los bonos ayudaron a negocios que sufren con una energía cara o una financiación exigente. Que ambos mercados mejoraran y la tecnología siguiera cayendo nos dice dónde se está concentrando ahora el ajuste.

Comportamiento de los once índices sectoriales del S&P 500 el 2 de noviembre. Las cifras corresponden a los sectores, cuyo comportamiento puede diferir del de sus ETFs.

La financiación de la IA vuelve a pesar más que sus promesas

El SOX perdió un 3,4%, lleva aproximadamente un 12% de caída en tres sesiones y se encuentra un 29,4% por debajo del máximo de junio. Durante el lunes llegó a subir cerca de un 2%, así que el recorrido desde los máximos de la mañana fue especialmente doloroso. El ETF SMH cerró en 508,31 dólares, por debajo de la referencia de 520 que veníamos vigilando y de su media de 200 sesiones, junto al soporte del verano. El castigo ya es suficiente para preparar una recuperación técnica, aunque todavía estamos viendo a los vendedores aprovechar los rebotes.

SMH hasta el 2 de noviembre, en dólares. Pierde la media de 200 sesiones y vuelve al soporte del verano. La recuperación de esa zona será más informativa que una apertura puntual al alza.

La sesión dejó dos operaciones que ayudan a entender el problema. Oracle cayó un 8,8% tras registrar una operación para captar 20.000 millones de dólares mediante acciones y deuda destinados a su despliegue en IA. Marvell perdió un 12,7% y Lumentum un 18,6% después de anunciarse su combinación mediante acciones, valorada en 115.000 millones de dólares, incluida la deuda. Ampliar capacidad, integrar negocios y financiar inversiones puede tener sentido industrial. El accionista tiene que valorar cuánto le cuesta y cuándo empezará a recuperar ese dinero.

Pensad en una empresa que necesita construir hoy una infraestructura que generará caja durante muchos años. Si emite deuda, aumenta los intereses y los compromisos que deberá atender antes de remunerar al accionista. Si emite acciones, los futuros beneficios se repartirán entre más títulos. Ambas vías pueden financiar un buen proyecto, pero obligan a exigir una rentabilidad suficiente sobre el capital invertido. Cuanto más se retrase la caja, más sensibles serán esas valoraciones al coste de financiarse y a cualquier revisión de las expectativas.

La presión alcanzó a casi toda la cadena. AMD bajó un 7,5% antes de publicar hoy, Intel un 8,8%, Dell un 7,4% y CoreWeave un 8,6%. Incluso hubo empresas castigadas pese a presentar ingresos y guías superiores a lo esperado. Para mí, eso señala que se está ajustando el precio que los inversores aceptan pagar por el crecimiento y la confianza en su financiación. Todavía falta comprobar dónde termina ese ajuste. Comprar todas las compañías bajo la misma etiqueta de IA volvería a mezclar negocios con balances y necesidades de capital muy diferentes.

Apple y Palantir muestran por qué hay que mirar más allá del titular

Apple publicó después del cierre unos ingresos de 114.500 millones de dólares, un 12% más, y un beneficio por acción de 2,10 dólares, frente a los 1,99 esperados. El margen bruto fue del 47,9%, aunque aproximadamente un punto procedió de devoluciones arancelarias. También el beneficio por acción incluyó una ayuda de 0,05 dólares por ese concepto. Hay que separar lo que genera el negocio de una devolución que mejora la cifra de ese trimestre.

Lo que terminó pesando fue la previsión del siguiente. Apple situó el margen bruto de diciembre entre el 45% y el 46%, con presión de los costes de memoria, y sus acciones terminaron cediendo alrededor de un 2% en la negociación posterior al cierre, después de sufrir más durante la conferencia. El mercado recibió un trimestre que batía expectativas y, al mismo tiempo, una rentabilidad futura por euro vendido inferior a la que quería ver. Vender más puede convivir con una menor capacidad para convertir esas ventas en beneficio.

Palantir aporta un matiz diferente. Sus ingresos del trimestre alcanzaron 2.313 millones de dólares, un 96% más, y el negocio comercial estadounidense creció un 148%. Generó 1.216 millones de flujo de caja libre ajustado y elevó su previsión de ingresos de 2026 a 8.530 a 8.534 millones. Aquí ya tenemos crecimiento y generación de caja, aunque la medida ajustada requiere sus matices. El valor total de los contratos cerrados aumentó un 6%, y el de los contratos comerciales estadounidenses un 11%, bastante menos que los ingresos reconocidos en el trimestre.

Son medidas distintas, con plazos y concentraciones de contratos diferentes, así que esa comparación por sí sola no demuestra un frenazo. Sí obliga a mirar qué está entrando para sostener el crecimiento de los próximos trimestres. Después de las primeras reacciones favorables, las acciones también giraron a la baja en el mercado extendido. Una buena compañía puede presentar unas cuentas muy fuertes y seguir teniendo un problema de expectativas en su cotización.

Fuera de tecnología, IDEXX subió un 21,8% después de superar previsiones y elevar sus perspectivas de ingresos y beneficio, y Marriott ganó un 4,3% tras mejorar sus expectativas con unas reservas estadounidenses sólidas. Hay negocios en los que las buenas noticias siguen recibiendo compras. Esa diferencia es útil para seleccionar dónde asumir riesgo durante esta corrección.

El apalancamiento ayuda a entender la violencia de los movimientos

Ayer desarrollábamos la reducción de posiciones que estaba produciéndose en algunas estrategias. Hoy añado una pieza estructural que explica por qué ese proceso puede ser tan incómodo. Los datos agregados de hedge funds del segundo trimestre, publicados en septiembre, muestran que su endeudamiento equivalía al 34,3% de los activos brutos, frente a algo más del 20% antes de la pandemia. Además, el 88,1% de esa financiación procedía de los prime brokers, las entidades que les facilitan crédito, préstamo de valores y servicios de negociación.

Endeudamiento de los hedge funds como porcentaje de sus activos brutos. La última observación corresponde al segundo trimestre de 2026. Es una medida estructural distinta de la exposición bruta y neta de las carteras.

Esas cifras tienen retraso y no permiten calcular lo que queda por vender hoy. Ayudan a entender el mecanismo. Cuando una cartera financiada pierde valor, puede necesitar reducir posiciones para cumplir sus límites de riesgo o aportar garantías. Si muchos gestores reaccionan al mismo tiempo, aparecen ventas que responden a esas necesidades, aunque la opinión sobre una empresa no haya cambiado esa mañana. Y, al cerrar también posiciones bajistas, pueden surgir subidas muy intensas en otros valores. De ahí que una bolsa con tanta dispersión pueda resultar incómoda incluso para un fondo que se presenta como cubierto.

El crédito ofrece por ahora un contraste más contenido. Los índices de protección CDX investment grade y high yield se situaron en unos 62,5 y 358 puntos básicos, con aumentos diarios de alrededor de 0,9 y 0,6 puntos básicos. Sigue habiendo tensión que vigilar, pero esas variaciones no muestran la intensidad que estamos viendo en los semiconductores. Si empezara a encarecerse con rapidez la protección frente a impagos y, además, dejaran de aguantar los sectores que hoy compran, el escenario sería bastante más preocupante.

También hay que dimensionar el crédito privado. En la categoría de fondos de deuda privada recogida por estas estadísticas, los activos equivalen al 2,9% del PIB, su crecimiento se ha moderado al 8,3% anual y su peso ronda el 4,1% de la deuda de las sociedades no financieras. Es un perímetro estadístico concreto, que no recoge necesariamente todo lo que se comercializa con esa etiqueta. Ese tamaño ayuda a poner las cosas en perspectiva, pero deja abiertas las preguntas sobre calidad de los préstamos, liquidez y conexiones con aseguradoras, pensiones y bancos. El riesgo de un vehículo concreto depende de esas condiciones.

El petróleo cae y los bonos vuelven a dar apoyo

El WTI liquidó la sesión en 96,51 dólares, un 7,3% menos, y el Brent retrocedió alrededor de un 7,6%, después de conocerse una mayor disposición a negociar entre Estados Unidos e Irán. En el tramo posterior, el futuro de diciembre del WTI se situó en 95,95 dólares, con una caída del 7,85%. Son referencias de momentos diferentes. Lo relevante para la bolsa fue el alivio del coste energético, que ayuda a los márgenes de muchas compañías y reduce parte de la presión sobre la inflación.

Futuro de diciembre del WTI hasta el tramo posterior al cierre del 2 de noviembre, en dólares por barril. Vuelve por debajo de su media de 20 sesiones y se aproxima a la de 50, situada en 94,34 dólares.

El alivio depende de que esas conversaciones produzcan avances y de que el crudo consiga mantenerse más abajo. Una declaración favorable puede retirar prima geopolítica con rapidez, como vimos ayer, y una ruptura de las negociaciones podría devolverla. En energía, compañías como Exxon y Chevron perdieron alrededor de un 4% y un 3,3%, respectivamente. Para el resto del mercado, esa misma caída del petróleo fue un balón de oxígeno.

Los bonos acompañaron. En las referencias que incluyen la negociación posterior al cierre, el Treasury a 2 años quedó en el 4,594%, el 10 años en el 4,912% y el 30 años en el 5,288%. El 10 años bajó unos 2,3 puntos básicos y el 30 años unos 2,1. La bajada de rentabilidades en los plazos largos favorece el precio de los bonos que ya tenemos en cartera y relaja parte de la presión sobre inmobiliario, vivienda y otras actividades sensibles al coste de financiación.

Rentabilidad del Treasury a 2 años durante 2026, en porcentaje. La referencia posterior al cierre del 2 de noviembre es del 4,594%. La línea roja recoge el tipo efectivo de los fondos federales.

Rentabilidad del Treasury a 10 años durante 2026. Termina en el 4,912%, su referencia más baja desde comienzos de septiembre. Una bajada de la TIR favorece el precio del bono.

Rentabilidad del Treasury a 30 años durante 2026. Cierra en torno al 5,288%. La sensibilidad de su precio a los cambios de tipos es elevada, por lo que su rentabilidad exige asumir también ese riesgo.

Mantendría el papel de la renta fija de calidad en las carteras. Y hay que recordar que aumentar duración se puede hacer de forma proporcionada, combinando vencimientos y controlando la sensibilidad conjunta, sin concentrar toda la exposición en el bono a 20 o 30 años. La mejora que buscamos viene de la combinación de cupón y posible recuperación del precio, con una duración que cada cartera pueda soportar si los tipos vuelven a subir.

Mañana conoceremos cómo repartirá el Tesoro sus emisiones entre plazos. Ha estimado unas necesidades de financiación de 618.000 millones de dólares este trimestre, 10.000 millones menos de lo previsto en agosto, pero de 800.000 millones para enero a marzo. El volumen sigue siendo elevado. La distribución entre letras y bonos puede influir en la presión sobre las rentabilidades largas y, por esa vía, en las valoraciones de la bolsa.

El DXY bajó un 0,19%, hasta 101,769, por debajo de su media de 20 sesiones. El euro se situó en torno a 1,1191 dólares, mientras el dólar/yen rondó 157,92. El retroceso del dólar y de las rentabilidades dio algo de margen a los metales. Para una cartera en euros, además, hay que separar la rentabilidad del activo estadounidense de lo que añada o reste la divisa.

La actividad industrial resiste y los precios siguen dando guerra

El ISM manufacturero subió de 54,5 a 55,5, por encima de los 54,7 esperados en una de las referencias de consenso, con la producción en su nivel más alto desde noviembre de 2021. El componente de empleo mantiene la recuperación del último año. Es una combinación coherente con la fortaleza de materiales e industriales que vimos en bolsa y alejada de un hundimiento general de la actividad fabril.

ISM manufacturero y componente de producción hasta octubre de 2026. Las lecturas superiores a 50 indican expansión respecto al mes anterior. La producción vuelve a liderar la mejora.

El problema está en los precios pagados, que siguen elevados. Y la encuesta de S&P Global aporta un matiz distinto, porque su PMI final se revisó a 54,9 desde el 56,0 preliminar, mientras los precios aumentaron al mayor ritmo desde 2022. Ambas encuestas apuntan a expansión, pero una mejora frente al mes anterior y una revisión a la baja frente al dato preliminar describen cosas diferentes. Juntas dejan una industria que aguanta, con presiones de costes que todavía impiden dar por terminada la discusión sobre inflación.

La construcción también muestra esa economía a distintas velocidades. El gasto total cayó un 1,9% mensual en septiembre, aunque agosto se revisó al alza hasta un crecimiento del 2%. Dentro de ese agregado, la construcción de centros de datos siguió acelerándose. Durante tres meses consecutivos, el incremento mensual de su ritmo anualizado superó los 7.500 millones de dólares. Esa unidad importa, porque mide el cambio en una tasa anualizada y no 7.500 millones adicionales desembolsados cada mes.

Cambio mensual del gasto en construcción de centros de datos, expresado en miles de millones de dólares a ritmo anualizado y ajustado estacionalmente. La inversión física sigue acelerándose pese al castigo bursátil de sus proveedores.

La conclusión vuelve a ser exigente para las valoraciones de IA. La inversión continúa y la demanda de infraestructura sigue teniendo un reflejo real en la actividad. Ahora hay que comprobar qué rentabilidad dejará esa inversión a quienes la financian. Con una probabilidad de subida de la Fed en diciembre todavía próxima al 72% en la referencia del informe, un día de petróleo a la baja ayuda, pero no resuelve por sí solo las presiones de precios que muestran las fábricas.

Metales y bitcoin necesitan una recuperación que aguante

El oro rebotó un 1,50%, hasta 3.957,20 dólares por onza en futuros, con ayuda del dólar, tipos y petróleo, pero sigue por debajo de sus medias principales. Su RSI ronda 35. El movimiento encaja con el intento de estabilización que vigilábamos, aunque todavía tiene que demostrar que puede conservar lo recuperado y empezar a reconstruir soportes.

Futuros del oro hasta el tramo posterior al cierre del 2 de noviembre, en dólares por onza. El rebote llega después de otra caída fuerte y todavía se desarrolla por debajo de las medias.

La plata rondó los 50,63 dólares por onza en el panel multiactivo y su ETF SLV ganó un 2,17%. Es un alivio después de una caída muy superior a la del oro, con una pérdida acumulada del ETF del 29,26% en el año. La recuperación de la zona de 50 dólares merece atención, pero mantendría el mismo criterio que en tecnología. Necesito ver que una nueva visita a mínimos encuentra menos presión y que el rebote consigue continuidad.

Futuro de plata de diciembre de 2026, con observaciones diarias del 5 al 30 de octubre. El gráfico muestra la caída previa al rebote del lunes. La referencia del panel del 2 de noviembre se sitúa en 50,63 dólares por onza. Serie histórica

El posicionamiento ofrece contexto, con información hasta el martes 27 de octubre, anterior al castigo del final de la semana pasada. Las posiciones netas compradoras especulativas en oro se redujeron durante siete semanas consecutivas. En cobre, el ajuste acumulado en ese mismo periodo fue de 16,7 puntos porcentuales. Son porcentajes de contratos abiertos y no pérdidas de los metales. La menor exposición puede ayudar a preparar una recuperación, aunque todavía falta la señal del precio.

El cobre subió un 0,86%, hasta 6,538 dólares por libra, y recuperó su media de 100 sesiones, situada en 6,512. Sigue por debajo de las de 20 y 50. Esa mejora, junto a la resistencia industrial, aporta un matiz favorable sobre actividad. El gas natural cayó un 1,17%, hasta 2,864 dólares, manteniendo su propia debilidad.

Futuros del cobre hasta el tramo posterior al cierre del 2 de noviembre, en dólares por libra. Recupera la media de 100 sesiones, pero todavía debe reconstruir la tendencia de corto plazo.

Los futuros de bitcoin se mantuvieron cerca de 76.915 dólares, por debajo de 80.000 y de su media de 50 sesiones, en 81.240. Con un RSI próximo a 37 y el impulso todavía débil, sigo tratando su estabilización como algo que hay que confirmar. Una recuperación de esas referencias con continuidad mejoraría el aspecto técnico. Mientras tanto, mantendré controlado su peso dentro del riesgo total de la cartera.

Futuros de bitcoin hasta el 2 de noviembre, en dólares. La pérdida de 80.000 y de la media de 50 sesiones mantiene abierta la corrección. Esta referencia corresponde a futuros, no al precio al contado.

Las zonas decisivas ya están aquí

El Nasdaq-100 cerró en 27.989,82 y su media de 200 sesiones está cerca de 27.940. La distancia es de unos 50 puntos. El Nasdaq Composite también está cerca de su MA200, situada en 25.064, frente a un cierre de 25.164. Ambos llegan con un RSI próximo a 32. Son zonas en las que tiene sentido buscar una respuesta, pero la caída del lunes todavía dejó a los compradores retrocediendo al final de la sesión.

Nasdaq-100 hasta el 2 de noviembre, en puntos. La caída del 10,4% desde máximos lo deja junto a su media de 200 sesiones. Su media de 50 permanece mucho más arriba, cerca de 29.770.

Una pérdida breve de esas medias seguida de una recuperación con compras podría ayudar a construir el suelo que vigilamos. En cambio, cierres por debajo y rebotes incapaces de recuperarlas indicarían que queda ajuste. El comportamiento después de tocar la zona será lo que determine el siguiente paso. Un primer rebote puede tener recorrido sin que por ello se haya reparado toda la tendencia.

En el S&P 500, el cierre de 7.541,40 ya está por debajo del mínimo de cierre de septiembre, en 7.551,81. La siguiente referencia es el mínimo intradía de aquel mes, 7.507,77, y más abajo queda la MA200, alrededor de 7.313. Por arriba, las medias de 100 y 50 sesiones, en torno a 7.618 y 7.694, ayudan a medir cuánto terreno necesita recuperar para reparar el daño. Son niveles del índice al contado y hay que mantenerlos separados de las referencias de los contratos de futuros.

S&P 500 hasta el 2 de noviembre. Pierde el mínimo de cierre de septiembre, pero conserva todavía el mínimo intradía de 7.507,77. La media de 200 sesiones queda más abajo.

El Russell 2000 cerró prácticamente encima de su MA200, en 2.805,81, y sigue sin poder superar con claridad su MA50, alrededor de 2.855. Aquí la prueba consiste en mantener ese apoyo y recuperar la resistencia. El posicionamiento bajista en sus futuros ya se había reducido con fuerza hasta el 27 de octubre. Parte de la posible ayuda de las recompras de cortos ha empezado a materializarse, así que seguiría exigiendo mejora del precio antes de ampliar por ese motivo.

Russell 2000 hasta el 2 de noviembre, en puntos. Su media de 200 sesiones coincide prácticamente con el cierre. La recuperación de la media de 50 aportaría una señal de mejora adicional.

La volatilidad tampoco ha confirmado tranquilidad. El VIX subió un 9,12%, hasta 21,18, su cierre más alto desde junio, y el VVIX llegó a 111,05. El primero recoge el precio de la volatilidad esperada del S&P y el segundo la incertidumbre sobre esa propia volatilidad. Los dos juntos muestran que la protección está encareciéndose. El VIX de un día bajó a 18,39, pero esa relajación puntual tiene que convivir con la tensión de los otros plazos.

VIX hasta el 2 de noviembre. Alcanza 21,18 pese a que el S&P 500 pierde un 0,51%. La demanda de protección sigue siendo una de las comprobaciones pendientes para validar un giro.

Lo que voy a vigilar hoy y cómo lo traslado a las carteras

A las 16:00 llegan las vacantes de empleo del JOLTS de septiembre y los pedidos de fábrica. En empleo me interesa mirar también contrataciones, dimisiones y despidos. Una reducción ordenada de las vacantes, manteniéndose las contrataciones, tendría implicaciones diferentes a un deterioro acompañado de despidos. El dato de empleo del viernes será la siguiente referencia de mayor alcance. Hoy, además, Japón permanece cerrado por la festividad del Día de la Cultura.

En resultados, antes de la apertura publican, entre otras, Pfizer, Eaton, Marathon Petroleum, Apollo, Ametek y Yum! Brands. Después del cierre llegan AMD, Arista Networks, Amgen, Booking, Block y Super Micro Computer. AMD y Arista son especialmente relevantes para comprobar qué dicen los pedidos, los márgenes y las previsiones de infraestructura de IA después del castigo de sus cotizaciones. Eaton aporta otra comprobación desde la parte eléctrica de esa inversión, y Booking permitirá seguir contrastando la resistencia del consumo de viajes.

Mantengo la idea de preparar incorporaciones, pero ayer la apertura dejó claro por qué quiero comprobar antes la absorción de las ventas. Me interesa ver al Nasdaq estabilizarse o recuperar con rapidez la zona de su media de 200 sesiones, al equiponderado conservar su estructura y al crédito mantenerse contenido. Si esas piezas empiezan a encajar, podremos plantear una primera entrada proporcionada al riesgo, conservando margen para ampliar cuando el mercado confirme.

También tenemos que mirar qué lleva ya cada cartera. Una que acumula los mismos grandes nombres tecnológicos a través de varios fondos puede utilizar un rebote para corregir solapamientos y decidir cuáles toca sustituir. Otra que llega con poca exposición y liquidez preparada tiene una capacidad distinta para aprovechar la corrección. Mantendría el interés por los negocios con caja y balances defendibles, tanto dentro de tecnología como entre industriales, consumo y financieras que están resistiendo. La fortaleza reciente también obliga a revisar su precio, porque la diversificación pierde utilidad si terminamos pagando demasiado por lo que hoy parece seguro.

Conservaría la función estabilizadora de los bonos de calidad y una duración controlada. El giro de los metales merece seguimiento, aunque una primera subida todavía necesita continuidad. Y si el equiponderado empieza a perder estructura al mismo tiempo que el crédito se deteriora y Nasdaq permanece bajo sus soportes, frenaría las nuevas incorporaciones y revisaría el riesgo conjunto. Ese contagio cambiaría bastante más el escenario que otra sesión incómoda concentrada en semiconductores.

Estamos llegando a las zonas donde esperaba que pudiera aparecer una oportunidad. La señal que falta es ver al mercado defenderlas y sostener la recuperación. Ayer vimos que muchas compañías siguen encontrando compradores. Ahora les toca demostrarlo a los mercados más castigados.

Julio Estella de la Rica

Gestor Patrimonial

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