Buenos días,
El S&P 500 cerró ayer en los 6.967,38 puntos, a un 0,16% de su máximo histórico de cierre (6.978). El Nasdaq Composite encadenó su décima sesión consecutiva al alza, una racha que no veíamos desde 2021.

El motor sigue siendo el mismo: optimismo en torno a las negociaciones con Irán y el empuje de las megacaps tecnológicas.
Hoy la agenda tiene sustancia. Antes de la apertura reportan Bank of America, Morgan Stanley, PGR y PNC. En Europa ASML ya ha reportado —(clave para el capex AI). Y a las 14:00 ET el Libro Beige de la Fed: la primera lectura regional sistematizada del impacto real del conflicto iraní en la economía americana.
Qué pasó ayer
La sesión del martes 14 de abril fue otro capítulo de la misma historia: optimismo diplomático iraní + Mag 7 = mercado al alza. Los índices abrieron positivos y no miraron atrás, con el Nasdaq liderando gracias a su décima sesión consecutiva al alza y los semiconductores (SOX +2,0%, acumulando +28% en diez sesiones y en nuevo ATH) tirando del carro tecnológico.
Importante destacar el gran movimiento que tuvo el sector del Software IGV, tras semanas muy penalizado por la narrativa de que la inteligencia artificial iba a acabar con muchos de los modelos de negocio, se cumplió el patrón esperado, vuelta a testear mínimos, con rotura, para sacar a los que tenían stop loss colocado, para darse la vuelta con una vela envolvente y con volumen.

El S&P 500 cerró en 6.967,38 (+1,18%), el Nasdaq Composite en 23.639,08 (+1,96%), el NDX en 25.842,00 (+1,81%), el Russell 2000 en 2.705,67 (+1,32%) y el Dow en 48.535,99 (+0,66%).

Pero hay un número que conviene no ignorar: el S&P 500 equal-weighted solo avanzó un +0,4% frente al +1,18% del índice cap-weighted. Eso significa que las grandes capitalizaciones cargaron casi todo el peso. Y los datos de amplitud lo confirman: el 57% de los valores del S&P 500 terminaron en verde, una lectura que los modelos de amplitud marcan en amarillo (neutral), no en verde. En la NYSE el porcentaje subió al 63,76% y en el Nasdaq al 61,94%, lo que dice que fuera del S&P 500 la participación fue algo mejor.

El análisis por factor lo deja muy claro: Large Growth (+2,08%) y Large Momentum (+1,65%) dominaron la sesión. El Large Value solo subió +0,21%. Las smalls y las defensivas de bajo volumen prácticamente se quedaron planas.

Por sectores, el Consumo Discrecional (XLY +2,21%), la Tecnología (XLK +1,60%) y los Servicios de Comunicación (XLC +1,52%) lideraron — exactamente los sectores donde viven las megacaps de IA. El Inmobiliario (+0,95%) sorprendió con una actuación decente por el entorno de tipos a la baja. Financieros (+0,23%) aguantaron bien a pesar de los resultados mixtos del día 1 de la temporada de banca. Y la Energía (XLE −2,03%) fue la clara perdedora: el petróleo cayendo un 7% se come los márgenes del sector. Consumo básico (−0,10%) y Materiales (−0,34%) también en negativo.

El VIX bajó a 18,4 (−3,97%), mínimo desde el 25 de febrero, volviendo a la zona de normalidad histórica (movimientos diarios de 1,15% esperados en el S&P). El VVIX, el VIX del VIX, que suele anticipar movimientos en la volatilidad, cayó a 95,4, por debajo de 100 por primera vez desde enero. Esto es una señal clara de que la "prima de pánico" ha desaparecido del mercado. El 1 day VIX en 12,5 implica un movimiento esperado para hoy de en torno al 0,78% en el S&P, jornada de baja volatilidad esperada, a no ser que los resultados o el Libro Beige traigan sorpresas.
En términos de flujos, los Gestores de fondos fueron compradores netos en todos los sectores (con tech, financials y servicios de comunicación liderando las entradas), mientras que los hedge funds fueron vendedores netos en energía. Los CTA de Goldman ven compras en SPX en todos los escenarios esta semana y este mes, flujo estructural favorable.
Bonos y divisas
La curva americana se movió de forma constructiva. La TIR del 10Y bajó a 4,26% (−4,1bps), mínimo de tres semanas y −18bps desde los máximos que tocó a finales de marzo. La TIR del 5Y bajó a 3,87% (−4,6bps) y la del 30Y a 4,87% (−3,2bps). El extremo corto-medio cayó algo más que el largo — un bull flattening suave que refleja que el mercado está revisando a la baja sus expectativas de inflación de corto plazo (gracias al PPI dovish), pero no está apostando agresivamente por recortes agresivos de la Fed.

El dólar (DXY 98,11) cayó por séptima sesión consecutiva. Ha roto por debajo de las medias de 25, 100 y 200 días y tanto el MACD como el RSI apuntan a más pérdidas. George Saravelos de Deutsche Bank lo resume bien: el diferencial de tipo de interés del dólar ha desaparecido, las políticas fiscales globales están compensando el shock energético, y el potencial avance del petroyuan podría acelerar la desinversión de dólares en Asia y Oriente Medio. Es una tesis de largo plazo, pero el técnico de corto plazo la está anticipando. Para la renta variable americana, un dólar más débil es viento de cola adicional.
Justamente el escenario que anticipe en el correo del domingo. Techo del petróleo, caída del dólar, caída de tipos.
Materias primas y cripto
El WTI cayó un −7,08% hasta $92,07 y el Brent un −4,25% hasta $95,14. El catalizador inmediato fue la noticia de que Irán estaría considerando una segunda ronda de negociaciones, que podría materializarse esta misma semana. Seis barcos mercantes cumplieron las instrucciones de las fuerzas americanas y dieron media vuelta durante el primer día del bloqueo. El mercado de futuros simplemente está descontando que el peor escenario (cierre total y prolongado del Estrecho) es cada vez menos probable. Si el petróleo cae por debajo de $84/barril, el FMS de BoA pasa a zona de "comprar con los ojos cerrados". Todavía no estamos ahí, pero la dirección es esa.

El oro cerró en $4.848,41 (+2,17%), en su nivel más alto en tres semanas. Hay un dato curioso que conviene tener en la cabeza: desde el verano pasado el oro ha pasado a cotizar con correlación positiva al S&P 500, es decir, sube cuando sube la bolsa y baja cuando baja. Durante el conflicto iraní dejó de funcionar como refugio puro para comportarse más como un activo de riesgo con un toque de desconfianza en los bancos centrales. Esto tiene implicaciones para quien lo tenga en cartera como cobertura.
La plata subió un +5,40% hasta $79,61, movimiento relevante que merece seguimiento. El cobre alcanzó su máximo desde el 3 de febrero en $6,07 (+1,60%), por encima de todas sus medias móviles clave y con RSI sobre 60. Como proxy de crecimiento global, esta señal es constructiva. El gas natural cayó a su mínimo desde octubre de 2024 ($2,60 −1,03%),
El Bitcoin sumó su quinta sesión alcista consecutiva hasta $74.265 (+1,46%). Ha llegado al límite superior de la caja de consolidación de febrero-abril. La pregunta ahora es si tiene fuerza para romper al alza o si este nivel vuelve a actuar como techo. En las próximas sesiones lo veremos.
Macro y bancos centrales
El dato de ayer más importante fue el PPI de marzo: subió un +0,51% m/m, muy por debajo del consenso de +1,1% y del previo revisado a +0,5%. El PPI subyacente (ex alimentación y energía) fue prácticamente plano en +0,09%.

La lectura más interesante está en el componente de "trade services", los márgenes de distribución mayorista y minorista, que son el proxy más directo del impacto de aranceles y costes energéticos al consumidor final. Este componente cayó −0,3% en marzo, lo que indica que las empresas están absorbiendo costes en vez de trasladarlos. Buena noticia para la inflación de corto plazo, aunque no sabemos cuánto tiempo aguanta esa dinámica.
El impacto sobre el core PCE de marzo (el indicador favorito de la Fed, que se publica el 30 de abril) es moderado. Las distintas casas lo estiman en un rango de 0,24%–0,32% m/m, lo que empujaría la tasa interanual hacia el 3,1%–3,2%. No es una mejora dramática — la Fed sigue sin espacio para bajar tipos en el corto plazo.

El ADP semanal de cuatro semanas hasta el 28 de marzo equivale a una creación de +157.000 empleos mensuales, el dato más fuerte desde el inicio de esta encuesta en octubre de 2025. El mercado laboral americano sigue sólido a pesar del shock energético, y eso es lo que mantiene a Jamie Dimon razonablemente tranquilo, aunque no sin advertir que si el conflicto escala, todo puede cambiar.
Resultados y micro
El primer día de la temporada de resultados bancarios dejó lecturas muy distintas según el nombre. JPMorgan (JPM) batió estimaciones con un récord histórico en trading ($11,6bn de ingresos, +20%, casi $2bn sobre el anterior máximo). Las líneas de inversión bancaria también superaron consenso. Pero el mercado no lo celebró: el banco revisó ligeramente a la baja su NII (margen de intereses netos) para el conjunto del año, y las acciones cerraron −0,82%. Dimon avisó: "el consumidor está bien, pero si el conflicto escala y los precios de la energía suben más, eso puede cambiar".
El nombre del día fue sin duda Citigroup (C): beneficio neto +42% hasta $5,8bn ($3,06 vs estimado $2,66). El negocio de renta fija generó $5,2bn (+13%). El retorno sobre capital tangible (RoTCE) alcanzó el 13,1%, máximo en cinco años. Las acciones subieron +2,67% a nuevo ATH y llevan +100% en doce meses.
El lado oscuro lo puso Wells Fargo (WFC −5,67%): NII de $12,1bn vs $12,3bn estimado. El banco se ha convertido en una "show me story" para los inversores, buen balance en general, pero sin narrativa que emocione. Con $36,2bn de exposición a crédito privado, el mercado quiere más claridad sobre el riesgo.
BlackRock (BLK) captó $130bn en entradas netas durante el primer trimestre, con la volatilidad y la incertidumbre jugando a su favor como gestor de activos diversificado. EPS $12,53 vs $11,54 estimado. Acciones +3%. Por el contrario, CarMax (KMX −7%) batió técnicamente el EPS ajustado ($0,34 vs $0,23 estimado) pero el mercado lo castigó porque venía +27% YTD con mucho optimismo de turnaround descontado. Márgenes comprimidos y ventas de unidades débiles, no fue suficiente.
Johnson & Johnson (JNJ) sumó un discreto +1% tras batir estimaciones y mejorar guidance. La noticia corporativa más sorprendente del día fue que el CEO de United Airlines (UAL +2%) le planteó a Trump una posible fusión con American Airlines (AAL +8%). El antitrust será el obstáculo principal, pero el movimiento refleja que las aerolíneas están aprovechando el momentum político para mover piezas. Finalmente, Amazon (AMZN +3,81%) anunció la adquisición de Globalstar por $11,57bn para competir directamente con Starlink en el negocio de conectividad por satélite.
Esta mañana en Europa ha publicado ASML, y merece una lectura atenta. El BPA del primer trimestre fue de 7,15€ vs 6,62€ esperado, un beat claro, sin matices. La acción lleva +40% en lo que va de año, así que el listón estaba alto. El problema viene de las guías para el segundo trimestre: no han terminado de convencer al mercado, y es muy probable que hoy cotice los resultados a la baja en la apertura europea y arrastre algo al sector en EE.UU. ¿Es eso una mala noticia? Depende de desde dónde lo mires. Para quien ya tiene posición, es un día de ruido. Para quien lleva meses esperando un punto de entrada más cómodo en el líder mundial de litografía para chips de IA, una corrección de apertura por guías flojas de un trimestre podría ser exactamente esa oportunidad. La tesis de largo plazo de ASML, monopolio de facto en EUV, demanda estructural de semis para IA, no cambia por una guía trimestral que no emociona.
Hoy reportan antes de la apertura en EE.UU.: Bank of America, Morgan Stanley, PGR y PNC. Después del cierre: JBHT.
Lectura técnica
El S&P 500 lleva nueve sesiones positivas en diez, cerrando en 6.967,38, a solo 0,16% del ATH de cierre en 6.978. El índice está por encima de todas sus medias móviles relevantes. Si la sesión de hoy o mañana cierra sobre 6.978 con volumen razonable, tenemos nuevo máximo histórico.

Pero el matiz que más me importa ahora mismo es la amplitud. El 57% de avance en el S&P 500 es una lectura neutral, no alcista. Un índice que sube liderado por sus cinco o seis mayores valores mientras el resto apenas se mueve es como un equipo de relevos donde siempre corre el mismo corredor — mientras aguante, va rápido, pero el riesgo de caída es más concentrado. Para que este rally sea verdaderamente sólido necesita que la amplitud se amplíe. Eso requiere que el petróleo siga bajando (reduce costes para muchos sectores), que los tipos se mantengan moderados, y que los resultados confirmen la tesis.
El Nasdaq Composite en 10 sesiones consecutivas al alza (la mayor racha desde 2021) presenta una estructura técnica similar al SPX: sólido, por encima de medias, MACD positivo. El Russell 2000 también luce bien. Los tres índices principales tienen gráficos constructivos.
En bonos, el 10Y en 4,26% es un nivel compatible con los múltiplos actuales del growth. Si los tipos empiezan a subir de nuevo hacia 4,50%+, eso complicaría la narrativa. Por ahora no hay señal de eso. El DXY bajista es viento de cola adicional. El WTI rompiendo su tendencia alcista es la pieza clave de todo el puzzle, su camino desde aquí depende casi exclusivamente de lo que ocurra en el Estrecho de Hormuz.
El cobre en máximos desde el 3 de febrero, por encima de todas sus medias, es la señal técnica de materias primas que más me gusta: confirma que el mercado no está descontando recesión global, sino un enfriamiento controlado del shock energético con demanda industrial aguantando. Y en volatilidad, el VVIX por debajo de 100 por primera vez desde enero dice que la "prima de pánico de la volatilidad" ha desaparecido.
Visión y conclusión
El mercado ha recuperado íntegramente las pérdidas del conflicto iraní. El S&P está a un suspiro de su máximo histórico, el Nasdaq encadena diez sesiones positivas, el VIX vuelve a la normalidad y el petróleo retrocede. La narrativa de corto plazo es claramente alcista. Pero hay dos preguntas que todavía no tienen respuesta: ¿tiene el rally la suficiente participación para ser sostenible?, y ¿qué pasa si la segunda ronda de negociaciones con Irán no termina bien?
Hasta mañana.
Julio Estella de la Rica
Gestor Patrimonial
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