Buenos días,

Cerramos una semana bastante incómoda si solo habéis mirado la pantalla del Nasdaq, pero mucho más constructiva si abrimos el capó y miramos el mercado por dentro. Fijaos en la divergencia: el S&P 500 se dejó cerca de un -2% y el Nasdaq 100 sufrió un batacazo del -5,5%, mientras que el S&P equiponderado (SPXEW) subió un +0,5% y el Dow Jones avanzó un +0,6%. Y esta diferencia no es un detalle menor. Todo el castigo se concentró en la tecnología y en las compañías más apalancadas en la narrativa de inversión en inteligencia artificial (el clásico paso del AI-awe al AI-poor cuando toca mirar la factura).

Sigo pensando que aquí se nos está abriendo una ventana muy interesante fuera de los mismos valores de siempre (esa transición de Wall Street a Main Street). La mayoría de las compañías del S&P 500 terminó la semana en verde. Y a esto se suma algo fundamental: las TIR de los bonos por fin se dieron la vuelta a la baja y el dólar empezó a perder gasolina. Si lo piensas bien, esta combinación es justo el balón de oxígeno que necesitaban los sectores que llevan meses asfixiados por unas condiciones financieras tan duras.

El Nasdaq concentra las pérdidas de la semana

Evolución intradía de los principales índices estadounidenses durante la semana del 12 al 16 de octubre. Variación porcentual desde la referencia inicial del gráfico.

Mi hoja de ruta sigue siendo la misma: busco una estabilización durante este tramo de octubre que nos deje el terreno limpio para un rally de aquí a final de año, pero con un liderazgo mucho más sano y repartido. Eso sí, no descarto que veamos algún susto adicional o algo más de limpieza a principios de semana antes de formar ese suelo definitivo. Veremos en los próximos días si el precio termina de confirmar las buenas señales que ya nos están mandando los bonos y la amplitud de mercado.

Más compañías suben de lo que sugiere el índice

Fijaos en los datos internos, porque cuentan una película muy distinta a la del titular. El 60% de las compañías del S&P 500 cerró la semana en positivo, y cerca del 80% de sus 163 grupos industriales terminó plano o al alza. De hecho, siete de los once sectores acabaron con ganancias y diez lo hicieron mejor que el propio índice. ¿El único que se quedó por detrás lastrando todo el carro? Tecnología.

Consumo básico y energía lideraron las compras, bien acompañados por salud, materiales, utilities, financieras e inmobiliario (REITs). Comunicaciones se quedó prácticamente plano (con un -0,05%), y solo consumo discrecional e industriales cedieron algo de terreno. Cuando miras el índice general parece que se cae todo, pero por debajo hay muchísima dispersión que una sola cifra agregada tapa por completo.

La presión vendedora se concentra en tecnología

Comportamientos sectoriales durante la semana. Captura intradía del viernes 16. La tabla recoge la variación desde el 9 de octubre. Comunicaciones se comenta en el texto.

Fijaos en lo que esto implica a la hora de gestionar una cartera. Un índice ponderado por capitalización es como un equipo de relevos donde casi siempre corre el mismo: si las megacaps tropiezan, arrastran el índice hacia abajo, aunque el resto del pelotón esté subiendo a buen ritmo. Por contra, en el equiponderado, donde cada empresa pesa lo mismo, esa mejora del mercado real se ve a simple vista.

Por eso creo que diversificar de verdad va a pagar muy bien en los próximos meses. Sectores como utilities, salud y negocios con flujos de caja predecibles están aguantando el tipo de maravilla. También veo potencial en las pequeñas compañías (small caps) si los tipos dejan de apretar la soga, aunque es verdad que el Russell 2000 todavía se dejó alrededor de un -3% esta semana. Ahí todavía nos falta que el precio confirme.

El índice oculta caídas importantes en muchas compañías

Para entender dónde está la oportunidad, merece la pena mirar cuánto han corregido ya muchas acciones desde sus máximos de 52 semanas. Con datos al 15 de octubre, nada menos que 355 compañías del S&P 500 cotizaban al menos un -10% por debajo de sus máximos anuales. Dentro de ese bloque, 188 valores acumulan caídas del -20% o superiores, y 93 compañías pierden ya un -30% o más (ojo, son grupos que se solapan, no hay que sumarlos).

Es decir, que, aunque esta semana hayamos visto brotes verdes en buena parte del mercado, el castigo acumulado bajo la superficie ya es muy serio. Por eso insisto tanto en buscar valor en compañías de calidad que se han quedado rezagadas, sobre todo si las TIR nos dan por fin un respiro. El nivel del S&P 500 solo nos cuenta la mitad de la película.

El posicionamiento también muestra un mercado desequilibrado

Datos encuesta de gestores de octubre. Los flujos de 18.000 y 196.000 millones de dólares de la imagen son ritmos anualizados, no importes acumulados durante el año.

Si miramos cómo está posicionado el consenso en las encuestas de gestores de octubre, el desequilibrio es de libro. Tenemos la mayor infraponderación en consumo discrecional desde julio de 2008 (con salidas anualizadas récord de 18.000 millones de dólares), frente a la mayor sobreponderación en tecnología desde agosto de 2020 (con entradas anualizadas de 196.000 millones). Todo el mundo está subido en el mismo lado del barco. Con este extremo, a poco que aflojen las rentabilidades de los bonos, hay muchísimo margen para que, entre dinero en consumo, small caps y REITs.

Ahora bien, que algo haya caído un -20% o que nadie lo quiera no significa que haya que comprarlo con los ojos cerrados. Si los beneficios de una empresa se están deteriorando, una caída del -20% puede seguir dejándola cara. Para entrar sigo exigiendo lo de siempre: balances limpios, calidad de negocio y que el gráfico empiece a acompañar.

La rotación empieza a tener continuidad

Lo bueno es que esta mejora fuera de la tecnología no es flor de un día, sino que da continuidad a lo que ya vimos la semana pasada. El porcentaje de valores del S&P 500 que bate al índice en ventanas de dos meses está girando al alza desde niveles muy deprimidos. Espero que este ensanchamiento del mercado vaya a más, aunque ya sabéis que estos procesos nunca son en línea recta.

Empieza a mejorar el comportamiento relativo de más compañías

Arriba, S&P 500. Abajo, porcentaje de valores que supera al índice en dos meses. La zona marcada identifica el intento de recuperación.

La amplitud mantiene una señal favorable

El Summation Index acumula información sobre avances y descensos. Su giro al alza respalda la recuperación interna que vigilo, pendiente de continuidad.

Las pequeñas compañías se acercan a una fase estacional más favorable

¿Y qué pasa con las pequeñas compañías? Históricamente, el Russell 2000 suele pasarlo bastante mal entre septiembre y octubre, más aún cuando toca año de elecciones de mitad de mandato (midterms) en EE. UU. Pero fijaos en la pauta estacional: justo a finales de octubre suele marcar suelo para arrancar un tramo mucho más alcista hacia final de año. Este reloj histórico encaja perfectamente con nuestra búsqueda de un suelo este mes, aunque, insisto, necesitamos ver compras reales y que los tipos acompañen.

El patrón histórico favorece vigilar el final de octubre

Azul, media de años de elecciones de mitad de mandato. Verde, todos los años. Negro, 2026 hasta el 14 de octubre, con eje derecho distinto. La estacionalidad describe una media, no una trayectoria prevista.

También puede mejorar el comportamiento frente a las grandes compañías

Cociente Russell 2000 frente a Russell 1000. Negro, patrón histórico. Rojo, evolución desde julio de 2026 hasta el 14 de octubre, en otra escala. Las alturas de ambas líneas no representan variaciones equivalentes.

El segundo gráfico apunta precisamente a ese posible giro del Russell 2000 frente al Russell 1000 (las grandes). Aun así, aquí no me quiero precipitar. Las pequeñas empresas tienen mucha más deuda a tipo variable y sufren más con el coste de financiación, así que prefiero esperar a que el precio nos confirme el giro antes de meter más peso.

La recuperación todavía necesita confirmación en precios

Porque una cosa es que el fondo del mercado mejore y otra que los gráficos ya hayan hecho suelo. Todavía no. El ETF del Russell 2000 (IWM) cerró el viernes en su nivel más bajo desde abril, perdiendo la zona de su MA200. Y el equiponderado (RSP), aunque lleva semanas comportándose mucho mejor en relativo, tampoco fue capaz el viernes de recuperar su MA50. La estacionalidad ayuda, pero el precio manda.

Donde sí vimos una capitulación en toda regla fue en los semiconductores. El índice de semiconductores de Filadelfia (SOX) encadena ya ocho sesiones consecutivas de caídas, algo que no veíamos desde octubre de 2008. Como este grupo pesa ya cerca del 16,4% del S&P 500, es normal que semejante desagüe en los chips arrastre al índice general, aunque el resto de sectores esté aguantando bien.

Las pequeñas compañías siguen buscando un suelo

IWM durante el último año, en dólares por participación. Las medias de 50 y 200 sesiones permiten situar la tendencia.

La racha bajista de los semiconductores es poco frecuente

Número de sesiones consecutivas de caídas del índice de semiconductores de Filadelfia. El extremo de ocho sesiones del 16 de octubre describe presión vendedora, sin fijar la fecha de un rebote.

La demanda de protección alcanza niveles extremos

Con este castigo en las tecnológicas, el sentimiento ha pasado de la complacencia al miedo en cuestión de días. Fijaos en el mercado de opciones: el volumen de opciones put (de venta) sobre el SPY fue el tercero más alto de toda su historia, y en el QQQ (Nasdaq 100) alcanzó el segundo mayor registro histórico. Todo el mundo ha salido corriendo a comprar el seguro contra incendios a la vez.

Fuerte aumento del volumen de opciones de venta sobre SPY

Precio del ETF del S&P 500 y volumen de opciones de venta. El extremo reciente está señalado a la derecha.

La protección sobre el Nasdaq también se dispara

Precio de QQQ y volumen de opciones de venta. Una negociación extrema puede acompañar el agotamiento de las ventas, pero no fija por sí sola un suelo.

Vigilo un suelo mientras se descarga el exceso de posiciones

Y no solo en opciones sobre índices, el volumen en los futuros del VIX también se disparó a niveles extremos. Como el mercado llegaba muy vendido de volatilidad, en cuanto empieza el susto muchos participantes se ven obligados a recomprar para cerrar cortos, amplificando el pico. Buena parte de este movimiento tiene pinta de ser esa limpieza técnica de posicionamiento. Mientras la amplitud y el crédito no se rompan, estos picos de pánico suelen estar mucho más cerca de un techo en volatilidad (y suelo en bolsa) que del inicio de algo peor.

El salto de actividad en volatilidad refleja tensión

Futuros del VIX y volumen negociado. Los episodios marcados permiten comparar la reacción actual con otros momentos de elevada actividad.

El modelo de riesgo se acerca a sobreventa

El indicador Core Risk se aproxima a su zona baja. Lo interpreto como una condición que puede favorecer un suelo inicial, todavía pendiente de confirmación en precios.

Los apoyos que vigilo en el mercado estadounidense

Vamos a los niveles técnicos concretos que tengo en pantalla para esta semana. El S&P 500 cerró el viernes en los 7.659 puntos (-1,09%), perdiendo la zona de su MA50 que pasaba por el entorno de los 7.700 puntos. Por abajo, el nivel clave a vigilar son los 7.600 puntos, por donde pasa la media de 100 sesiones en el gráfico de contexto.

Si lo miramos a través del SPY (para afinar los niveles tácticos en dólares), mi primera zona de control está en los 755 dólares, con un segundo escalón en los 747 dólares por si el mercado quiere hacer un barrido más profundo para limpiar stops.

SPY se aproxima a una zona de apoyo relevante

 

Precios en dólares por participación. Las líneas rojas a la derecha representan un recorrido posible condicionado a la reacción del mercado, no precios ya observados.

Lo que me importa aquí no es adivinar el dólar exacto donde frena, sino ver cómo reacciona el mercado al tocar esas zonas. Si vemos un latigazo inicial a la baja el lunes o martes que barre esos soportes y enseguida entra dinero comprando con buena amplitud, tendremos nuestra señal de suelo táctico. Si por el contrario perforamos esos niveles sin respuesta compradora y la amplitud se deteriora, tocará ser más prudentes y rebajar expectativas.

Tecnología puede rebotar y seguir perdiendo liderazgo

En el QQQ la referencia clave son los 700 dólares (cerró el viernes en 709,80 dólares, con soporte intermedio en 704). Una perforación rápida de los 700 dólares seguida de vuelta al alza encajaría de libro con un rebote por sobreventa extrema (fijaos abajo en el RSI del ETF de semiconductores SMH, ya pegado a nivel 30). Si rebota, las zonas de 746 dólares y luego 760 dólares serían los objetivos lógicos. Eso sí, yo usaría ese rebote para revisar carteras y reducir excesos de concentración en tecnología, porque sigo pensando que el liderazgo va a cambiar de manos.

El Nasdaq se acerca a una zona para observar la reacción compradora

QQQ en dólares por participación. Los 700 y 746 dólares corresponden al ETF. El escenario requiere recuperación del precio tras la prueba de soporte.

Los semiconductores se acercan a sobreventa

El panel inferior es el RSI, un indicador del impulso del precio de SMH. La cercanía a 30 indica sobreventa y favorece vigilar un posible rebote.

La financiación de la IA explica parte del castigo

¿Y por qué han sufrido tanto las tecnológicas esta semana? Porque el mercado ha empezado a mirar con lupa cómo se está pagando toda la fiesta de la inteligencia artificial. Sigo siendo muy positivo con el impacto real de la IA en la economía, pero una cosa es la tecnología y otra asumir que cualquier proyecto financiado a golpe de deuda va a ser rentable.

El canario en la mina esta semana fue CoreWeave. El miércoles sus acciones se desplomaron cerca de un -13% y la TIR de sus bonos a 2032 se disparó hasta el 14,5% (más de 1.000 puntos básicos de diferencial), cuando se habían emitido en junio con un cupón del 9,625%. Como veis en el gráfico inferior, los bonos que financian grandes centros de datos (incluyendo proyectos ligados a Meta, Microsoft, Oracle o Hut 8) están cayendo con fuerza en precio. El mercado de crédito ya no firma cheques en blanco.

El crédito vinculado a centros de datos también acusa las dudas

Evolución de precios de una selección de bonos utilizados para financiar centros de datos. La caída refleja una mayor exigencia de rentabilidad por parte de los inversores.

Aquí la diferencia es muy sencilla: quién cobra hoy y quién tiene que rezar para amortizar la inversión durante los próximos diez años. El que vende los picos y las palas (equipos, chips, redes eléctricas) factura y hace caja desde el minuto uno. En cambio, el que se endeuda hasta las cejas para construir y operar la infraestructura asume todo el CapEx por adelantado y depende de que los márgenes futuros den para pagar la deuda. Por eso prefiero empresas con balances acorazados y flujo de caja real antes que jugármela en compañías que viven de refinanciarse continuamente.

La tensión financiera convive con demanda real de IA

Lo paradójico es que este castigo financiero ocurre mientras la demanda física de computación sigue a tope. Fijaos en el contraste: por un lado, la cesta equiponderada de nuevos operadores en la nube (Neoclouds) se hundió un -21% en la semana y acumula ya un batacazo del -55% desde sus máximos de junio. Pero, por otro lado, el precio de alquiler por hora de los procesadores H100 y B200 no muestra ni rastro de debilidad y sigue al alza. Es decir, la demanda por usar los chips es real, el problema es cuánto dinero le queda limpio al operador después de pagar hardware, luz e intereses de la deuda.

Los nuevos operadores de nube sufren un ajuste profundo

Cesta de Bespoke con igual peso por compañía y rebalanceo mensual. El gráfico muestra el índice de la cesta, distinto de un precio en dólares o de una medida de demanda de servicios.

Los precios de alquiler de procesadores permanecen firmes

Índices de alquiler en dólares por GPU y hora. H100 utiliza el eje izquierdo y B200 el derecho. Miden precios de capacidad informática y no la solvencia de sus operadores.

La inflación sigue complicando el trabajo de la Fed

En el lado macro, los datos de esta semana nos recordaron que la inflación sigue dando guerra. El IPC de septiembre en EE. UU. repuntó al 3,7% interanual (desde el 3,4% previo) con una subida mensual del +0,6%, mientras que el IPC subyacente subió al 2,6% (frente al 2,5% esperado, +0,3% en el mes). Es verdad que la gasolina tuvo mucha culpa del repunte general, pero sumado a unos precios de producción (IPP) calentitos y a unas ventas minoristas fuertes, el mercado llegó a poner en precio la posibilidad de otra subida de tipos.

La inflación general repunta y la subyacente también aumenta

Inflación estadounidense general y subyacente. Las tasas interanuales siguen por encima de la referencia del 2% que aparece en el gráfico.

Sin embargo, los comentarios posteriores de miembros de la Fed y las grietas en algunos segmentos de crédito enfriaron los ánimos de cara a la reunión del 27 y 28 de octubre, aunque el debate para diciembre sigue abierto.

Pero para mí lo realmente importante de la semana no fue el dato de IPC, sino cómo reaccionaron los bonos después. Tras el latigazo inicial al alza en las TIR nada más salir el dato, entraron compras con fuerza, los precios de los bonos se dieron la vuelta y las rentabilidades cerraron la semana a la baja. Cuando un activo deja de caer con malas noticias, mucho ojo, porque suele avisar de un cambio de tendencia.

Los bonos empiezan a cambiar de dirección

Fijaos en el movimiento: el Treasury a 10 años llegó a tocar el 5,33% justo tras el IPC y desde ahí reculó con fuerza hasta cerrar en torno al 5,11%. Este giro confirma las señales de agotamiento en las TIR que ya empezábamos a ver la semana pasada, y se replicó en los tramos de 5, 10 y 30 años.

Para nuestras carteras con renta fija esto es música para los oídos. Ya sabéis cómo funciona la matemática de los bonos: cuando la rentabilidad exigida en mercado baja, el precio de los bonos que ya tenemos en cartera sube, sumando plusvalías por precio al cupón que ya devengan.

Las rentabilidades retroceden después del repunte por inflación

Variación de las TIR estadounidenses a 2, 5, 7, 10 y 30 años desde la referencia del 12 de octubre. Las unidades son puntos porcentuales, no niveles absolutos de rentabilidad.

Veo muchísimo valor en los bonos soberanos de calidad para los próximos meses. Además, hay una cantidad enorme de cortos acumulados contra el bono que, si el giro continúa, se verán obligados a recomprar (short squeeze), metiendo más gasolina a la subida en precio. Recordad que con una duración de cinco años, por ejemplo, una caída de 0,50 puntos porcentuales en la TIR nos da un +2,5% adicional en precio (más el cupón corrido), aunque evidentemente funcionaría al revés si las TIR volvieran a repuntar.

Los bonos vuelven a amortiguar parte del ajuste bursátil

Otro detalle muy sano de esta semana fue ver a los bonos soberanos volver a actuar como refugio real. Mientras la bolsa caía, el dinero buscó cobijo en los Treasuries e hizo subir sus precios. Esta descorrelación (que echábamos de menos cuando el único miedo era la inflación) es fundamental para que las carteras mixtas funcionen bien. Si el mercado empieza a preocuparse más por el crecimiento o por eventos de crédito en la IA que por la inflación, la renta fija de calidad vuelve a ser el mejor paracaídas.

La protección entre bolsa y bonos cambia con el tiempo

Correlación móvil de un año entre variaciones diarias del precio del bono largo y del S&P 500. Una correlación positiva implica mayor coincidencia de dirección. Una negativa favorece la diversificación.

La correlación se volvió negativa durante parte de las ventas

Correlación móvil de doce horas calculada con movimientos cada quince minutos entre futuros de bonos largos y del S&P 500. Es una medida de muy corto plazo, distinta de la anterior.

La recuperación de los bonos puede tener recorrido

Técnicamente, el bono a 2 años estadounidense nos ha dejado una figura semanal de vuelta (weekly key reversal) en rentabilidad de manual. Si confirma, el primer objetivo de caída en TIR está en la zona del 4,50%. Y en los futuros del Treasury a 10 años (TY) también vemos un rebote claro desde soportes que creo que tiene recorrido de cara a 2027.

El dos años estadounidense gira a la baja en rentabilidad

TIR del Treasury a dos años en porcentaje. La referencia del 4,50% es un objetivo técnico condicionado a la continuidad del giro.

Los futuros del Treasury a diez años recuperan precio

Cotización del futuro TY en puntos de precio. Una subida en este gráfico representa una recuperación del precio de los bonos.

La calidad del emisor sigue siendo decisiva

Eso sí, en renta fija no todo vale. Que bajen las TIR de los bonos del Tesoro no quita que los diferenciales de crédito (spreads) de empresas endeudadas puedan ampliarse y darte un disgusto en precio, como estamos viendo en el high yield tecnológico. Y en Europa tampoco podemos despistarnos con el riesgo soberano: fijaos en la prima de riesgo de Francia frente a Alemania, que ya se ha ido a los 137-140 puntos básicos (1,40 puntos porcentuales), niveles que no veíamos desde la crisis del euro en 2012 (la irresponsabilidad fiscal secular acaba pasando factura). Hay que ser muy selectivos con la calidad del emisor.

El crédito mantiene señales de tensión

Prima del crédito tecnológico de alto riesgo (rojo, eje invertido) y megacaps tecnológicas (azul). La prima se amplía cuando aumenta la percepción de riesgo.

Francia paga una prima creciente frente a Alemania

Diferencial entre la deuda francesa y alemana, en puntos porcentuales. El 1,37 de la captura equivale a 137 puntos básicos de rentabilidad adicional.

El dólar puede estar formando un techo

En divisas tenemos otra señal extrema muy clara. El posicionamiento alcista en el dólar (DXY) ha alcanzado el percentil 98 de su serie histórica, mientras que en el euro (EUR/USD) el posicionamiento ha caído a mínimos de diez años. Cuando todo el mercado está tan cargado en una dirección y las TIR americanas empiezan a girar a la baja, lo normal es ver el movimiento contrario. Sigo esperando un dólar más débil de aquí en adelante (ojo con el impacto divisa en carteras en euros que tengan mucha exposición a dólares sin cubrir).

La apuesta por el dólar se encuentra muy concentrada

Índice del dólar y posicionamiento agregado. Un extremo de posiciones indica vulnerabilidad a un cambio, sin determinar cuándo ocurrirá.

El posicionamiento en el euro alcanza una zona extrema

EUR/USD y percentil histórico del posicionamiento. Una recuperación del euro sería coherente con el escenario de pérdida de fuerza del dólar.

El oro empieza a mostrar señales de estabilización

Este giro a la baja en tipos reales y dólar le viene de cine al oro. El sentimiento diario (DSI) ya ha rebotado desde zonas de pesimismo extremo y nos ha dejado una vela semanal en forma de martillo (hammer) sobre soporte que denota entrada de compras en las caídas. Ahora bien, para cantar victoria y dar por confirmada la reanudación alcista necesito ver que supera y consolida por encima de los 4.200 dólares.

El sentimiento del oro mejora desde una zona baja

Precio del oro y encuesta diaria de sentimiento DSI. El giro señalado indica una mejora inicial del ánimo entre los participantes.

La vela semanal refleja compras tras el retroceso

Oro en dólares por onza. La sombra inferior señala recuperación desde mínimos semanales.

Las mineras y la plata también merecen seguimiento

En la misma línea, las mineras de oro (GDX) encadenan ya dos semanas dejando velas de rechazo en mínimos sobre el retroceso de Fibonacci y tienen muy buena pinta si el metal confirma el giro. La plata, siempre mucho más volátil, llegó a pegarse un tortazo cercano al -8% a mitad de semana antes de recuperar parte del terreno, limpiando su posicionamiento hasta el percentil 21 (ya mucho más descargada de largos). El cobre, por su parte, también cedió terreno en la semana.

GDX vuelve a encontrar demanda tras las caídas

ETF de mineras de oro en dólares por participación. Las velas de las dos últimas semanas muestran recuperación desde sus mínimos.

Oro y plata recuperan parte de las pérdidas tras el IPC

Oro, plata, cobre y platino durante la semana. Variación porcentual desde el 9 de octubre. La plata mantiene mayor volatilidad. El cobre corresponde al futuro de diciembre.

El petróleo sigue siendo el principal riesgo para la inflación

¿Dónde está el gran dolor de cabeza que podría estropear esta bajada de las TIR? En el petróleo. El viernes vimos al futuro de diciembre del Brent asomarse de nuevo a los 110 dólares por barril (109,75 dólares) por la tensión geopolítica y los ataques al transporte en el estrecho de Ormuz. Si el crudo se enquista ahí arriba, va a ser muy difícil que la inflación baje rápido, retrasando el alivio monetario. Es el principal riesgo exógeno que tenemos hoy sobre la mesa.

El Brent de diciembre vuelve a aproximarse a 110 dólares

Futuro de diciembre en dólares por barril. La referencia pertenece a ese contrato y a la captura intradía del viernes, con diferencias respecto al contado y a otros vencimientos.

El coste del petróleo sigue elevado en distintos vencimientos

Curvas de futuros del WTI en dólares por barril para distintas fechas. Cada punto representa un vencimiento, no una previsión garantizada del precio futuro.

Bitcoin mantiene un comportamiento sensible al riesgo

Un vistazo rápido a Bitcoin, que cerró la semana prácticamente plano en torno a los 81.000 dólares. Durante la sacudida del Nasdaq perdió los 82.000 dólares, pero volvió a encontrar compradores defendiendo la zona de soporte de los 80.000 dólares (es la tercera vez que testea y aguanta ese suelo en octubre). Sigue moviéndose como un termómetro puro de liquidez y apetito por el riesgo tecnológico, así que mientras no recupere niveles por arriba prefiero mantener la cautela.

Bitcoin vuelve a probar su zona de apoyo

Precio en dólares durante las últimas semanas. Los recuadros señalan los retrocesos recientes y las recuperaciones posteriores.

En Asia también conviene no meter todo en el mismo saco. Incluso dentro de los semiconductores, el ciclo de memoria que domina en Corea no tiene nada que ver con la fundición avanzada de Taiwán. Y en China seguimos viendo esa economía a dos velocidades entre un sector exportador muy potente y un ladrillo que no levanta cabeza. De ahí la importancia de mirar qué llevamos realmente dentro de cada fondo para no duplicar riesgos sin darnos cuenta.

Los resultados deberán respaldar las valoraciones

En el terreno micro, el arranque de la temporada de resultados nos ha dejado pistas muy claras de por dónde van los tiros. Goldman Sachs batió expectativas con creces, presentando un BPA de 17,01 dólares (frente a los 13,02 dólares esperados) e ingresos de 18.680 millones de dólares, demostrando que la banca de inversión y el trading siguen en plena forma.

En semiconductores vimos la cara de los que cobran hoy: en Europa, ASML publicó ventas trimestrales de 11.662 millones de euros y mantuvo sus guías para 2026 entre 44.000 y 45.000 millones, con un margen bruto envidiable cercano al 56%. Y en Taiwán, TSMC volvió a salirse del mapa con ingresos trimestrales de 46.720 millones de dólares y una guía para el próximo trimestre de entre 52.300 y 54.300 millones. Es decir, los pedidos de chips avanzados siguen disparados. El matiz, como os decía antes, está en separar a los que cobran al contado con márgenes del 56% de los que tienen que emitir bonos al 14% para comprarles las máquinas.

Pero lo que más me gustó de la semana vino del sector industrial, que confirma esa mejora de la economía real. Fastenal (un termómetro fabuloso de la actividad industrial porque vende tornillería y suministros a fábricas) elevó sus ventas diarias un +15,5% interanual, y solo 2,4 puntos vinieron por subidas de precios, o sea, crecimiento de volumen puro y duro. Y Schneider Electric creció un +16,9% orgánico en ventas y situó su guía anual entre el +12% y el +14%, impulsada por la electrificación y las redes para centros de datos. Estos son los negocios con generación de caja real donde sigo viendo oportunidad.

Una semana de resultados con más protagonistas que tecnología

Esta semana que entra (del 19 al 23 de octubre) el calendario de resultados coge velocidad de crucero con 77 compañías del S&P 500 pasando por el confesionario (concentradas sobre todo entre el miércoles y el jueves con 53 publicaciones). Además de gigantes como Meta, Tesla y Netflix, tendremos una radiografía buenísima de consumo, industria, salud, defensa y utilities.

Apuntad las citas clave en la agenda: el martes 20 tras el cierre (22:01h, hora peninsular) publica Netflix, donde miraremos márgenes y generación de caja libre. El miércoles 21 tras el cierre será el turno de Meta (22:30h) y Tesla (23:30h). En Meta el foco estará cien por cien en ver si el crecimiento publicitario da para financiar su gigantesco CapEx en IA sin deteriorar la caja, y en Tesla cómo aguantan los márgenes automotrices y sus planes de inversión.

Más allá de las grandes tecnológicas, estaré muy atento a Lam Research y Texas Instruments para tomar el pulso al resto del sector de chips, a Procter & Gamble para confirmar la fortaleza del consumo defensivo, y a NextEra Energy en el lado de las utilities. Más que el número en sí, lo que nos dará la pista será cómo reacciona la cotización tras publicar.

Qué espero del mercado y cómo lo traslado a las carteras

Resumiendo, mi visión para estos días: sigo esperando que el mercado termine de construir un suelo durante octubre para encarar una buena recuperación de aquí a final de año. Los ingredientes están encima de la mesa: la amplitud mejora por dentro, todo el mundo ha comprado protección (pánico en opciones put y VIX), las TIR de los bonos han girado a la baja y el dólar da síntomas de agotamiento. Ahora solo falta que el precio remate la faena.

No me extrañaría nada ver algo más de presión vendedora al arranque de esta semana para terminar de limpiar los modelos de riesgo. De hecho, si vemos una última sacudida hacia los 755-747 dólares del SPY (o los 7.600 puntos del S&P 500) mientras los sectores defensivos y cíclicos aguantan el tipo, y desde ahí entran compradores con volumen, será una señal muy potente. Es verdad que con las elecciones de mitad de mandato del 3 de noviembre a la vuelta de la esquina el ruido puede alargarse un poco, así que prefiero que el mercado nos confirme ese giro en los soportes antes de pisar el acelerador.

¿Cómo lo trasladamos a las carteras? Manteniendo una diversificación real y aprovechando cualquier rebote técnico en tecnología para aligerar si hay exceso de concentración. Prefiero rotar hacia compañías industriales, salud, utilities o consumo con balances limpios y flujos de caja visibles que ya están mostrando fuerza relativa, en lugar de comprar cosas que han caído mucho pero que tienen un problema de deuda detrás.

En renta fija, sigo muy constructivo con los bonos de calidad para capturar la normalización de las TIR, pero con cautela en los diferenciales de crédito corporativo de peor calidad. Y en materias primas, vigilo muy de cerca el posible arranque alcista en oro (sobre todo si rompe los 4.200 dólares) y mineras (GDX), teniendo siempre presente el riesgo del petróleo en Ormuz.

¿Qué me haría cambiar de opinión y ponerme a la defensiva? Que se pierdan los soportes del S&P 500 sin que aparezca dinero comprador, que la amplitud se rompa, que los spreads de crédito vayan a peor o que el petróleo y las TIR vuelvan a dispararse al unísono. Mientras eso no ocurra, toca mantener la cabeza fría. La lección de esta semana es clara: mirar solo el titular del Nasdaq nos hace perder de vista las oportunidades tan buenas que se están abriendo en el resto del mercado.

Que tengáis una muy buena semana,

Julio Estella

Julio Estella de la Rica

Gestor Patrimonial

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