Buenos días. La sesión ayer tiene un titular engañoso: el S&P 500 subió un 0,10%. Pero debajo de esa calma aparente se movían placas tectónicas. El oro sufrió su mayor caída en semanas (–3,49%), la plata se desplomó casi un 6%, el software prolongó su caída número once en quince sesiones y el único índice verdaderamente alcista fue el Dow Transports, impulsado por el M&A Monday. La clave del día: los índices agregan y ocultan; hay que leer por debajo.

Hoy, miércoles 18, el evento del día son las actas del FOMC de enero (publicadas a las 20:00h española). La Fed votó 10-2 a favor de mantener tipos en el rango 3,50–3,75%, con las disidencias de Waller y Miran queriendo ya un primer recorte. Esa división interna es el dato más relevante: la «pausa» puede ser más frágil de lo que parece.

 Qué pasó ayer: El mercado de los dos mundos

Los índices cerraron con variaciones mínimas, pero el relato de la sesión es una historia de liderazgo estrecho y rotación quirúrgica. Imagina un edificio donde el tejado sube 10 centímetros pero la primera planta se está hundiendo: eso es la amplitud actual.

Factor y estilo: Momentum manda, Revenue castiga

La matriz de estilos del día cuenta una historia precisa:

     Momentum es el único factor ganador consistente en Large y Mid (+0,52% / +0,58%). El mercado compra lo que ya sube y vende lo que ya cae: tendencia a la concentración, no a la rotación amplia.

     Growth supera a Value en Large (+0,33% vs –0,02%) y Mid (+0,46% vs –0,09%). No es el clásico mercado de «value bargain-hunting»; es selección de calidad dentro del estilo growth.

     Small Cap Quality, el peor factor del día (–0,56%). El mercado huye hacia liquidez y tamaño, no hacia calidad pequeña.

     Revenue penalizado en todos los tramos. Cuando el mercado cuestiona la durabilidad del crecimiento de ventas de software, el múltiplo de revenue se comprime de forma brutal. Es la expresión cuantitativa del SaaSpocalypse.

Amplitud: índices sí, mercado no

El dato más llamativo: Dow Transports con un 95% de valores avanzando. Es estadísticamente excepcional y se explica casi íntegramente por el efecto del M&A Monday (ZIM Shipping +25%). Sin esa operación corporativa, el cuadro de amplitud sería completamente bajista. En el resto de índices, más de la mitad de los valores retrocedieron mientras el índice subía: señal clásica de liderazgo estrecho.

Sectores: el día de los extremos

Financial (XLF +1,06%) y Real Estate (XLRE +1,01%) lideraron. La caída del UST a 10 años hasta mínimos de dos meses impulsa directamente a ambos sectores. La sorpresa negativa: Utilities (XLU –0,26%) después de siete sesiones consecutivas de subidas — toma de beneficios táctica, no cambio de tendencia. La señal macroeconómica más preocupante: Consumer Staples (XLP –1,46%), arrastrado por General Mills (GIS –7%, peor sesión en 6 años). Cuando los básicos de consumo decepcionan en guías, el mensaje va más allá del tícker.

 

 

Bonos y divisas: El 10 años toca mínimos de dos meses

 El movimiento más importante en renta fija fue la caída del UST a 10 años hasta el entorno del 4,07–4,11%, mínimos de dos meses. El IPC de enero, publicado el viernes, fué más suave de lo esperado (headline al 2,4% vs. 2,5% estimado). Eso abrió el rally de bonos, que a su vez impulsó a Real Estate y alta duración.

El dólar (DXY 97,27, +0,18%) mantiene su fortaleza en medio de una paradoja que conviene señalar: el 87% de los gestores en la encuesta de BofA espera reducción de reservas en dólares a diez años, pero los datos macro de EEUU siguen forzando postura hawkish. Mientras la Fed no recorte con contundencia, el dólar tiene soporte técnico y fundamental.

 Materias primas y cripto: Jornada de liquidaciones generalizadas

El oro y la plata protagonizaron las caídas más llamativas. El oro corrige desde máximos históricos (cerca de 5.600$) hasta los 4.867,90$ (–3,49%). Es la penalización clásica cuando suben los tipos reales y desaparece el catalizador de «pánico financiero agudo». La plata paga doble: su faceta de metal precioso cae con el oro, y su faceta industrial también (cobre –2,12%).

 Punto ciego: el RAMmageddon. La escasez de memoria DRAM (DDR 16Gb +515% desde septiembre) presionará márgenes de hardware durante al menos dos trimestres más. El cobre bajo es la antítesis de ese escenario: el mercado no reconcilia ambas narrativas. Es una discrepancia que conviene monitorizar.

Las actas del FOMC de enero (publicadas hoy a las 20:00h española) son el evento del día. Voto 10-2 a favor de mantener; disidentes Waller y Miran querían un recorte de 25 pb inmediato, argumentando debilidad en manufacturero y tech.

     Lo que busca el mercado en las actas: el tono de la mayoría. ¿Hablan de «pausa larga» o de «condiciones que podrían justificar un recorte próximamente»? La diferencia mueve la curva de tipos varios puntos básicos.

     Señal hawkish emergente: varios miembros advirtieron que nuevas bajadas con inflación aún elevada podrían «malinterpretarse como relajación del compromiso con el 2%». Lenguaje de escudo ante presiones políticas externas.

     Probabilidades: 90% de mantenimiento en marzo. Primer recorte de 25 pb no descontado con claridad hasta junio de 2026. Dos recortes para todo el año.

     El debate estructural Barr vs. Warsh: ¿es la IA inflacionaria (demanda energética masiva de data centers) o deflacionaria (choque de productividad)? La respuesta determinará si los tipos terminan 2026 en el 3,00% o en el 3,50%.

Resultados y micro: El M&A contrarresta al SaaSpocalypse

     ZIM Integrated Shipping: +25% tras la fusión con Hapag-Lloyd a 35$/acción. Explica casi íntegramente el 95% de avances en Dow Transports. La logística global se consolida ante la incertidumbre arancelaria.

     Masimo (MASI): +35% con Danaher adquiriéndola por ~10.000M$. Danaher cayó casi un 6%: el mercado castiga al comprador en el 60–70% de las grandes adquisiciones. Clásico en M&A.

     Warner Bros. Discovery (WBD): +3% al reabrirse conversaciones por Paramount. El sector de medios está en una carrera de supervivencia frente a la desintermediación digital.

     General Mills (GIS): –7%, peor sesión en 6 años. Recorta previsiones de ventas 2026 por «entorno de consumo desafiante». Señal macroeconómica de alerta para básicos de consumo.

     Palo Alto Networks (PANW): –5% pese a batir expectativas. La guía del próximo trimestre decepciona. El mercado no perdona guías conservadoras aunque los resultados sean buenos: exige visibilidad, no solo cumplimiento.

     Nvidia (NVDA): +1,18%. Sigue siendo el único bastión tecnológico. Citigroup emitió nota positiva esperando visibilidad creciente en demanda IA en el segundo semestre. Hiperescaladores con capex previsto +53% en 2026.

Lectura técnica: El S&P en el alambre de la 100-DMA

     S&P 500: Se mantiene justo encima de la 100 DMA, pero por muy poco. RSI 48: impulso alcista evaporado. El nivel clave es 6.814, si lo pierde con volumen, el siguiente soporte está en los 6.500 (corrección del 5%).

     Nasdaq 100: Ha roto su 100 DMA a la baja. RSI 40, sobreventa moderada, posible rebote técnico puntual, pero sin catalizador fundamental que cambie la narrativa del SaaSpocalypse.

     Russell 2000: La nota positiva. Sobre la 50 DMA, dentro del canal alcista de largo plazo. Pequeña capitalización con valoraciones razonables es el refugio relativo preferido.

     Dow Transports: El rebote con 95% de avances es técnicamente alcista. Si supera los 19.800, confirmaría nueva pata al alza. Hay que matizarlo dado el componente puntual del M&A.

Conclusión: Conducir con niebla, no con los ojos cerrados

Estamos en un mercado que recuerda a conducir por la autopista con niebla densa. El coche funciona, el motor no ha fallado (los beneficios del S&P 500 crecen un 12% interanual) pero la visibilidad es tan reducida que ir a 160 km/h sería una temeridad. La respuesta sensata no es aparcar el coche: es reducir la velocidad, encender las luces de niebla y fiarse de las señales del arcén, no de lo que uno cree que hay delante.

Esas señales del arcén nos dicen hoy tres cosas con bastante claridad:

1. El mapa de la carretera ha cambiado, y no todo el mundo lo sabe todavía.

Durante tres años, el mercado funcionó como un vuelo en piloto automático: compraba tecnología y subía. Eso se acabó. Lo que estamos viendo no es una corrección del ciclo, sino un cambio de piloto. La inteligencia artificial ha pasado de ser el viento en popa del software a convertirse en su mayor amenaza existencial. Es como si los fabricantes de taxímetros hubieran invertido en Uber pensando que iban a ganar con la disrupción, y de pronto descubrieran que Uber no necesita taxímetros. El software de gestión empresarial (CRM, gestión de contratos, soporte legal) está en esa posición hoy. No significa que todas las empresas del sector vayan a desaparecer, pero sí que el múltiplo que el mercado está dispuesto a pagar por ellas ha cambiado estructuralmente.

2. El dinero se mueve hacia lo que «pesa».

Financiero (+1,06%) y Real Estate (+1,01%) lideran mientras el software cae. No es casualidad: es la lógica del inversor que, ante la incertidumbre, prefiere activos con flujos de caja visibles y concretos. Es el mismo instinto que lleva a la gente, cuando hay turbulencias económicas, a comprar un piso antes que acciones de una startup. Un banco que presta dinero al 6% sabe lo que gana, una empresa de software que factura por licencias no sabe si sus clientes renovarán cuando tengan un agente de IA que hace el mismo trabajo. Mientras esa incertidumbre persista, el capital seguirá rotando hacia lo tangible.

3. La Fed es el árbitro, y hoy no sabemos qué tarjeta va a sacar.

Las actas de esta tarde son el partido del día. La Reserva Federal está dividida de una forma que no veíamos desde hace tiempo: unos quieren esperar a que la inflación ceda más, otros ya ven señales de debilidad suficientes para actuar. Es como un equipo médico que no se pone de acuerdo en si operar ahora o esperar a ver cómo evoluciona el paciente. En esa incertidumbre, el mercado de bonos ha empezado a inclinarse por la operación (el 10 años en mínimos de dos meses lo dice), pero las probabilidades de un recorte en marzo siguen siendo menores del 10%. El riesgo es que las actas sean más hawkish de lo esperado y el bono corrija, arrastrando con él a Real Estate y alta duración.

¿Qué hacer entonces?

Ni pánico ni complacencia. La postura correcta es la del agricultor que mira el cielo en mayo: sabe que va a llover en algún momento, no sabe exactamente cuándo, y por eso no planta toda la cosecha de golpe ni se queda sin plantar esperando el día perfecto. En términos de cartera, eso significa mantener una posición razonable en activos con visibilidad de flujos (financiero, real estate, infraestructura), reducir la exposición a software sin catalizador claro, y reservar liquidez para cuando el S&P nos dé una señal técnica fiable —la recuperación de la 100-DMA con volumen— antes de ampliar riesgo.

El mercado está probando la paciencia de todos. Ahora mismo, la paciencia bien gestionada es en sí misma una posición.

Julio Estella de la Rica

Gestor Patrimonial

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